¿Por qué ‘Splash’ ha caído en picado cuando es un programa bien hecho y con uno de los mejores casting visto en años? ¿Es sólo por la competencia de ‘GH14’? ¿Por ‘¡MQS!? No, y la cuarta gala emitida el 1 de abril de 2013, nos sacó de dudas.
‘Splash: Famosos al agua’ no debe de ser un programa barato. No, sobre todo si lo comparamos con su gemelo en Telecinco ‘¡Mira quién salta!’. Para empezar, la realización, decorados y puesta en escena en general es de primera. Pero sobre todo por un casting variado, cargado de estrellas de renombre o de famosos que quieren serlo. Ahí hay de todo, desde el friki (Falete), al tío bueno (Darek, Juanjo Ballesta…), al enemigo de la Esteban (Jesulín de Ubrique). Los abuelos, los niños, la señora, la chica cosmopolita y la quinceañera tienen dónde elegir. ¡Y encima hacen el ridículo en bañador!
Además, el formato es heredero del gran éxito de A3, ‘Tu cara me suena’. Del concurso musical se han copiado hasta participantes y chistes. Todo hacía indicar que la fórmula familiar de la cadena, por fin, iba a arrasar con los concursos de T5. Al comienzo fue así. ¡Splash! aplastó sin problema al todopoderoso ‘GH14’ durante dos semanas seguidas. Entonces, ¿qué ha pasado para que el concurso de saltos de trampolín haya perdido más de 10 puntos de audiencia en poco más de un mes?
La respuesta principal es una: El ritmo, soporífero y aburrido a más no poder.
Pero si hasta los concursantes se quejan de eso. Anoche, durante la gala 4, en Twitter, una de las concursantes, Carmen Lomana (que lo estaba viendo en su casa puesto que el programa es grabado), escribió cuánto se tardaba en ver su salto:
Que pesaditos! Quiero saltar Yaaaaaaaaaa que me duermo
En dos horas, saltan siete. Sólo. Y es que hay demasiados previos, demasiados cháchara intrascendente.
Luego, otros ‘fallos’ es que no se aprovecha el casting. Todos parecen leer un guión, no hay espontaneidad. Da igual que sean ellos u otros. Además, todo es demasiado buen rollista por lo que suena a falso. No hay vida ahí.
Arturo Valls, como presentador, no funciona. Es excesivamente histriónico, no es generoso con los concursantes, quiere imponerse todo el tiempo y cansa.
La cuarta Gala, que cosechó un 15,3% de cuota de pantalla, fue más de lo mismo. Se hizo soporífera y, encima, los concursantes de esa noche no eran demasiado vistosos o apetecibles. Estos fueron: Giselle Calderón, Pablo Carbonell y Carmen Lomana, Blanca Fernández Ochoa, Lorena Castell, Manu Tenorio y Julio Iglesias Jr.
Los Faletes de la noche (es decir, los torpones) fueron Carbonell y esa mujer cada vez más caricaturesca llamada Carmen Lomana. La diva, que fue acompañada por su hermana y su asistenta protagonizó el desastre de la gala cuando dio un salto de cabeza desde el trampolín de 3 metros y se pegó un planchazo que nos dolió a todos. Y no sólo eso, cuando salió de la piscina por poco se come el suelo.Ya está, esto fue lo más ‘¡guay!’ que sucedió en dos horas….
El actor y la diva se fueron a casa junto a la actriz del barco, Giselle Calderón. Mientras, Blanca Fernández Ochoa, Lorena Castell, Manu Tenorio y Julio Iglesias Jr., se han clasificado para cuartos de final.







