“Del dolor al desprecio”, de Hermann Tertsch, y “Gobierno deslegitimado” de La Gaceta

(Monde riant. Acuarela de Thierry Duval en amantesdelaacuarela. blogspot.com)(*)
DEL DOLOR AL DESPRECIO
Artículo de Hermann Tertsch publicado en abc.es el pasado día 14
Somos muchos españoles a los que la suerte personal de los seis tristemente célebres magistrados del Tribunal Constitucional nos importa poco. Hace un par de días hubo un debate en «twitter» sobre las formas en que tantos querrían manifestarles su desprecio. Al final creo que todo quedará en el oprobio de ser recordados como quienes tomaron una decisión que condena a millones de españoles inocentes al dolor y al miedo. Y que lo hicieron para defender los intereses políticos, casi personales, de quien por méritos propios será recordado como el gobernante más nefasto que ha tenido España desde Fernando VII. Y que éste nos perdone. Todos ellos, incluido nuestro Alicia/Atila, llevarán muchos años en la jubilación, Dios les guarde larga vida, y seguirán siendo recordados como quienes abrieron las compuertas para que la marea tóxica parda inundara de nuevo una región española. Para que a través de las instituciones, la peste totalitaria se hiciera con el poder de control, intimidación y ruina de millones de españoles. Todos los ciudadanos de nuestra democracia, a los que nuestro Estado tiene la obligación de defender en sus derechos constitucionales, tienen plena legitimidad y razón para acusar a los arriba citados, con Rodríguez Zapatero y Pascual Sala a la cabeza, de haber arruinado en gran medida sus vidas. Con imposible arreglo para los inmensos daños efectivos que ya se dan y avecinan. En gran parte irreversibles. Ya no hablamos aquí de decisiones políticas más o menos controvertidas. Estas decisiones, tomadas por los citados y amparadas por sus cómplices en esta operación larga en el tiempo, han dejado inermes ante la brutalidad política y la voluntad de opresión del nacionalsocialismo vasco a todos los que no comulgan con su aberrante doctrina.
Con manos libres para la «normalización», ese eufemismo con el que se menta al implacable rodillo de imposición de voluntades nazi-comunista, ETA puede dar tranquilamente por concluida su primera fase de la guerra revolucionaria para entrar en la segunda, ya con territorios conquistados y bajo su pleno control. Atrás queda la peligrosa campaña de guerrillas. Cincuenta años de sangre, de crímenes y también de sacrificios, de cárcel y de bajas, quedan atrás. Hoy sabemos que, aunque muchas veces pareció absurda y desesperada, ha sido un éxito rotundo. La legitimidad la han recibido del supuesto enemigo, del Estado, tomado por gentes comprensivas con la causa. Sorprendentemente para todos, hay que decir. Porque nunca nadie en ETA, —ni en los mayores delirios de los focos revolucionarios en los años sesenta y setenta— pudo imaginar que el éxito sería tan incontestable, tan rotundo y tan rápido. Y menos cuando en el año 2004 estaban contra las cuerdas y casi todos querían dejarlo. Y los militantes pedían protección, clemencia y soluciones individuales para concluir sus vidas en paz fuera de la pesadilla que habían creado.
Ahora todos han vuelto a la causa. Y muchos se suman a los triunfadores. Con entusiasmo. Ahora la revolución se hará desde los despachos, con papel timbrado. Los enemigos serán los mismos, todos los que no se plieguen a la voluntad «normalizadora». Pero el brazo ejecutor llegará ahora ya hasta al último ciudadano, al último hogar. Nadie podrá esconderse durante mucho tiempo. Y a todos se les podrá hacer la vida lo suficientemente difícil para que tarde o temprano se rindan. Y acaben aplaudiendo a la tiranía, defendiendo la causa en la que jamás creyeron y pidiendo a la familia que por prudencia haga otro tanto. O se verá buscando algo de libertad y seguridad lejos de su casa, de su hogar, de su patria. Recordarán la traición. Su desprecio seguirá vivo. Y el mío.
GOBIERNO DESLEGITIMADO
Editorial de La Gaceta publicado el pasado día 15
Resulta un tanto ocioso el pulso interno del PSOE entre quienes pretenden agotar la legislatura y quienes quieren un adelanto electoral en otoño. Es como quien discute sobre si prefiere ser ejecutado en la horca o en la guillotina, porque el batacazo va a ser, de todas formas, mayúsculo. El resto ya son matices. Moncloa quiere llegar a marzo y Ferraz, con Rubalcaba y Blanco maniobrando, busca salvar los muebles y sobre todo sus pellejos personales, yendo a las urnas en noviembre, aferrándose al clavo ardiendo de un repunte de empleo estacional en la EPA. La primera opción es directamente suicida para un PSOE que pierde votos a chorros, conforme pasan los días; aunque el adelanto tampoco les va a salvar porque la supuesta recuperación va a ser demasiado tímida. Pero más que ociosa la gresca interna es profundamente inmoral en la medida en que refleja el “sálvese quien pueda” de quienes han llevado al buque de la nación a la deriva y ahora pretenden salir lo mejor parados.
Con todo, la mejor opción es el adelanto a noviembre, como publicó en exclusiva LA GACETA. No por el bien del PSOE sino por el de España. Dos tipos de razones la aconsejan. En primer lugar, las económicas: concretamente cinco millones de razones… el paro implica un fracaso inapelable del Gobierno y una fractura social de tal gravedad que es inconcebible que sus causantes no hayan respondido políticamente. Otros récords, como la prima de riesgo, la morosidad o el déficit, y una economía si no intervenida sí monitorizada por Bruselas, aconsejan acortar la agonía. Cuanto más tiempo pase con los socialistas en el poder y tiñendo la marca España, más dañada quedará la economía y más comprometida la salida futura de la crisis. Se podría decir, en este sentido, que el Gobierno Zapatero ha quedado deslegitimado, por los indicadores y los mercados.
Pero también se podría decir que ha quedado políticamente deslegitimado. El Ejecutivo mendiga a la desesperada los apoyos de PNV y CiU para sacar los presupuestos, pero con escaso éxito, ya que los nacionalistas no están por la labor. Y en clave interna, la bicefalia entre Zapatero presidente y Rubalcaba candidato está siendo letal no sólo para el partido sino también para la gobernabilidad del país. Aunque traten de guardar las formas, es obvio que el timonel de facto es, desde la crisis de Gobierno de octubre, el superministro y ahora candidato y Zapatero transita como un cadáver político, como demuestra el hecho de que carezca de agenda. La encuesta cualitativa que hoy comienza a publicar LA GACETA entre destacadas personalidades de la vida política, económica y cultural es elocuente: “España necesita un presidente más legítimo”. También le deslegitima la quiebra institucional, con el colapso del TC, convertido en títere del Gobierno, o la quiebra política y moral que implica haber franqueado el paso a los ayuntamientos a los acólitos del terrorismo, llegando a acumular mucho más poder que en los tiempos de HB.
Se cumple hoy el 35 aniversario de las primeras elecciones democráticas, con la victoria de la UCD de Suárez. No puede ser mayor el contraste entre aquella ilusionante fecha –el 15-J de 1977– y el desencanto de una sociedad estafada por un Gobierno grogie. Una parte de la decepción es atribuible a la crisis económica, pero lo que ha conducido al hartazgo a los españoles han sido los siete años de zapaterismo. “Habla pueblo habla” fue uno de los iconos simbólicos de la Transición. Con un Gobierno con respiración asistida y un país en quiebra institucional sería conveniente dar la palabra al pueblo para que hable. Cuanto antes.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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