Por Carlos de Bustamante

(Imagen del izado de bandera en la Plaza de Colón el pasado sábado día 1. Foto de EFE en elconfidencial.com)

Fue hace más de cincuenta años. Por entonces no conocía esta canción, tan popular hoy, al menos en una parte importante de la sociedad española cual es el Ejército y muchos de los afines a él. Pero les aseguro que lo viví. Y como servidor de ustedes muchos de mis compañeros ¡ay ya tan veteranos!

Sucedió en tierras africanas del antiguo Protectorado español en Marruecos. Primer destino tras finalizar la carrera en la A.G.M. de Zaragoza primero y en la de Infantería en Toledo luego. Cinco años de formación militar, moral y humana intensa, para cumplir adecuadamente y por amor a la Patria, la o las misiones que nos fueran encomendadas.

La correspondiente a este mi primer destino en Xauen o Chauen, en absoluto fue fácil ni cómoda. Corrían los tiempos -a velocidad de vértigo- previos, en medio y después de conceder a los marroquíes la independencia. La que, pese a tanta sangre derramada por nuestros mayores próximos, no digo que no tuvieran derecho. Tiempos de peligro constante, tanto para los profesionales en la milicia y sus familias, como para los españoles residentes en dicho Protectorado.

El repliegue de las unidades de guarnición africana se hizo de forma escalonada y en perfecto orden. No sé por qué, o sí, primero se replegaron las unidades de fuerzas especiales (Legión, Regulares…). Algunos de los acuartelamientos dejados fueron circunstancialmente ocupados por fuerzas de reemplazo; no obstante, bien entrenadas y preparadas para lo que fuere…, como eran las del Regimiento África 53. El jocosamente llamado por el excelente humor de los oficiales “Rifles 53”. La enorme potencia de fuego con base en un batallón de ametralladoras cuando menos, daba seguridad en que de ninguna de las maneras el repliegue tuviera ninguna similitud con la desastrosa retirada de Annual. Como el relator era oficial de este Regimiento, asistió repetidas veces a lo que es motivo principal del artículo que para nada tiene matiz político. Fue primero el arriado definitivo de la Enseña Nacional en el acuartelamiento de Xaüen. Soldados de todas las regiones de España asistieron con emoción inenarrable al acto que, solemne como nunca, hizo aflorar las lágrimas no sólo de los jóvenes soldados, todos españoles de pura cepa, sino de no pocos jefes y oficiales curtidos en misiones que hoy llamamos de alto riesgo. Servicio en realidad a la Patria realizado sin escatimar valor y total entrega a las misiones más difíciles encomendadas. No sé si alguno de ustedes tuvo o no ocasión de vivir este acto en sus pueblos o ciudades; pero les aseguro que es preciso mucho temple y dominio de emociones, para no vibrar por dentro ¡y por fuera! El último ¡viva España! llegó hasta el último rincón de las tierras moras, kavilas o ciudades. Y en lento descender del mástil la roja y gualda –única Bandera de España- conmovió por igual a castellanos, extremeños, andaluces, vascos, catalanes… Y qué decir de la entrega de la Bandera en bandeja de plata con la mayor unción y respeto al Coronel Jefe del Regimiento. Así como no es posible amar a la Patria sin respetar su Enseña, también es imposible no conmoverse hasta lo más hondo con este acto que ponía fin a la estancia de los soldados de España en tierra mora.

En claro contraste con la emoción del Acto, en ese preciso momento resonó allá en lo alto del “moravo” la voz potente y a la vez misteriosa del “muecín”, que llamaba a oración a los nativos y santones hijos de Alá; el mismo Dios de los cristianos, pero con diferente nombre. De la emoción, todos pasamos al escalofrío de las añoranzas y comprensión. Aunque la impresionante Hoja de Servicios del padre del relator que suscribe, pasó, como en una película de hechos heroicos por la mente, la obediencia, el deber y la subordinación predominaron sobre cualquier otro sentimiento.

No transcurrió mucho tiempo, cuando la misma escena se repitió-sin acostumbramiento- en el siguiente acuartelamiento (Laucién, situado próximo a la kavila del mismo nombre). Amor, respeto y emoción contenidos en los corazones palpitantes de una juventud por completo identificada con el deber de lo sagrado y el Servicio (con mayúscula, que “es el verdadero poder”) a la Patria lejana.

Más personal, si cabe, fue el último arriado de Bandera en el destacamento legionario del Fondak de Anyedida. Dos oficiales jóvenes y curtidos en riesgos y peligros diarios en estas tierras moras, hicieron lo propio que en sus Unidades de origen. Una única diferencia, aquí marcharon unos (los legionarios) y por el momento, quedaron otros: los del “Rifles 53”.Lo mismo en Jarcha, A`karrat…Sin lugar para el acostumbramiento en ninguno de estos lugares. Y mayor aún la emoción respeto y veneración en ellos (amor) a la misma y única Bandera rojo y gualda. La nuestra. Sin opción a ninguna otra.

Dicho todo lo anterior -imposible “vivirlo” como el relator-, volvemos a tierras cristianas. Lugares de nuestro suelo donde por mucho que lo pretendan, jamás ondeará oficialmente otra Bandera que la arriada en tierras moras. La misma que portan nuestros soldados en ¿misiones de paz en el extranjero…? Y la que envolvió no pocos féretros de jóvenes soldados españoles que entregaron su vida en ellas; los que murieron con el mismo espíritu que cuantos abandonaron para siempre las tierras moras.

Sólo han transcurrido unos días del de la celebración dedicada a nuestras FAS. Con buen criterio, aconsejó el Ministro de Defensa, que como signo externo de esta celebración se colocase en ventanas o balcones la Bandera Nacional. Como el relator no pudo hacerlo con sus propis manos, debido a la mutilación absoluta en Acto de Servicio, hubo de encargar a otros esta grata ocupación. Perplejidad. “No”. “Puede ser ¡¡¡¡un acto de provocación!!!!”… Sin comentarios.

Por debajo de los balcones del domicilio de este relator perplejo e impotente, pasó la Custodia con el Santísimo (era el día del “Corpus”) en procesión reverente. Día en el que, tradicionalmente, también se mostraba al público la Bandera de España que rendía así honores al mismo Cristo. Dios de los cristianos. Sin comentarios. Sólo recordar cómo nuestros soldados de reemplazo, que cubrían carrera, o escoltaban la Custodia, “rendían armas rodilla en tierra”. También sin comentarios.

“Allá por la tierra mora
allá por tierra africana
un soldadito español
de esta manera cantaba:

Como el vino de Jerez
y el vinillo de Rioja
son los colores que tiene
la banderita española
la banderita española

Cuando estoy en tierra extraña
y contemplo tus colores
y me acuerdo de mi España
mira si yo te querré.

Como el vino de Jerez
y el vinillo de Rioja
son los colores que tiene
la banderita española
la banderita española.

Banderita tu eres roja
banderita tu eres gualda
llevas sangre llevas oro
en el fondo de tu alma.

El día que yo me muera
si estoy lejos de mi Patria
sólo quiero que me cubran
con la Bandera de España

Banderita tu eres roja
banderita tu eres gualda
llevas sangre llevas oro
en el fondo de tu alma.

El día que yo me muera
si estoy lejos de mi Patria
sólo quiero que me cubran
con la Bandera de España”.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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