El conflicto de Siria (I)

Por Carlos de Bustamante

(Patio árabe. Acuarela de Francisco Roldán) (*)

El asunto es muy serio. Y para los profesionales en la Milicia que son católicos, aún más. Se trata, nada menos, que de las misiones y razón de ser de las FF.AA. Como católico que además soy profesional militar, aunque ya retirado, creo tenerlo claro. Muy o no tan muy (claro), pero creo que suficiente. Desde ambos puntos de vista-católico y militar, por este orden- trataré de explicarme y comunicarles éstas mis opiniones.

¿Son inevitables las guerras…? A bote pronto, y sin pensar, les diría que sí. ¿Razones?: Utilicen, por favor, los argumentos del Papa Francisco. Los mismos que humildemente acato y le doy la razón. Pero… sí; hay, para mí al menos, algunos puntos oscuros. No tan claros. Algunos “peros”.

-Una-la primera- es que la lucha (guerra), la llevamos dentro de nosotros; de cada uno y desde que tenemos uso de razón. El motivo es tan sencillo como, ¿contradictorio?, a la vez que natural:

Desde que nuestros primeros padres cometieron el pecado de soberbia, orgullo, desobediencia, de “querer ser como dioses” cada uno de sus descendientes llevamos dentro lo que los teólogos llaman “fomes pecatti”. Inclinación al mal. Y no es que, nacido bueno, le haya pervertido la sociedad, no. Es, que así hemos nacido. Por si fuera necesario algún ejemplo (digo para los católicos, creyentes), miren lo que sucedió con Caín y Abel, los primeros hijos de Adán y Eva. Por envidia (orgullo, soberbia…fomes pecatti) Caín mató Abel: primera guerra fratricida. Detrás de ésta primera, no nos hemos dado tregua hasta nuestros días. ¿Razones…? Siempre las mismas: odio, soberbia, intransigencia, nula existencia del perdón de las ofensas. “ojo por ojo y diente por diente”, que abolió Cristo con el perdón inconmensurable de su muerte por cada uno de nosotros.

Sabida, pues, la condición humana, quedó patente la necesidad de los ejércitos. Y la sentencia: “Si vis pacem para bellum” (si quieres la paz prepárate para la guerra). Y se hizo necesaria. Más: imprescindible. No por la sociedad sólo, sino por todos y cada uno de nosotros. Los que unidos con nuestra inclinación al mal, luchamos contra nosotros primero y contra los demás luego.

¿Contra nosotros dice…? Será usted-profesional de la Milicia- quien lucha consigo mismo; porque yo, en absoluto. Hago lo que me viene en gana sin el más ligero síntoma siquiera de violencia, ni lucha. Es que usted, oiga, desvaría.

Vale si con esto quedó desahogado; pero ¿se examinó usted acaso…? ¿De verdad perdonó a todo el que le causó algún mal? ¿De veras no luchó nunca contra lo que le pedía una y otra vez el instinto? ¿De verdad quiere que me crea que nunca se hizo usted violencia para no hacer “el mal” sobre todo?

Solamente podría darle a usted la razón si “tó er mundo es güeno”. ¿De verdad lo es? ¿No fue acaso necesario y conveniente dictaminar leyes desde el inicio de los tiempos, tribus, pueblos, estados y naciones? ¿Y no violentaban, y violentan, las leyes el “yo hago lo que me dala gana”? Principio para algunos de la mal entendida democracia. Pero eso es otra historia.

Reúnan, pues, la violencia -la lucha en el interior de cada uno- en el sentir y ser de todos juntos: la sociedad de tribus, pueblos y naciones y verán lo que resulta: violencia general. Lucha que, iniciada en cada persona, finaliza en lo que tiene nombre: guerra.

Sabido por la experiencia de siglos, la preparación es no sólo inevitable, sino conveniente o necesaria, según la gravedad de los acontecimientos.

Entonces, ¿lleva usted, católico que es militar, la contraria a S. S. el Papa?

En absoluto; ¡qué disparate! Sí digo, que “no tó er mundo es güeno” y que, agotados “todos” los medios que preconiza el catolicismo, sólo entonces la guerra puede ser justa. Y que como ocasiones ha habido y si no se hace caso a la ley divina (ni, incluso, a la natural incluso), ocasiones habrá en que los ejércitos sean necesarios y habrá guerras que son y serán inevitables.

Como de Siria no he dicho “ni mu”, será preciso continuar. En el próximo, si Dios es servido. Ahora, va sólo un anticipo.

Desde la lejanía, la que los modernos ingenios la hicieron próxima, contemplamos atónitos y cuasi escandalizados, cómo en territorios con infinidad de siglos de antigüedad y convivencia, los habitantes de territorios tan queridos, se matan unos a otros por los medios más horrorosos imaginables: una de las tremendas partes de la guerra ABQ (atómica, biológica, química). Los que fueron prohibidos por convenios internacionales elementalmente humanitarios. Una ¿persona? ordenó su empleo en lucha fratricida de hermanos contra hermanos. Las consecuencias, son las que motivan el conflicto de Siria. Lo podrán seguir s. D. q. en (II).

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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