“Chagall y la Biblia”, en las Francesas

Por José María Arévalo

( La crucifixión blanca.1938. Óleo sobre lienzo de Chagall en el Art Institute of Chicago. 115×140 ) (*)

El párroco de San Lorenzo ha publicado un libro sobre la Pasión de Cristo, al tiempo que la parroquia acoge estos días una magnífica exposición sobre estos misterios en forma de “belén”; el Ayuntamiento de Valladolid solicita a la Unesco la declaración de la Semana Santa de la ciudad como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, y la sala municipal de exposiciones de la Iglesia de las Francesas ofrece, hasta el 18 de Mayo, la muestra “Chagall y la Biblia” con mas de cien grabados originales del genial artista, “105 obras grabadas al aguafuerte y como su titulo indica ilustra episodios bíblicos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento” dice el cartel presentador y recogen todas las informaciones de prensa. Así que me he llevado una sorpresa al comprobar que no hay en ella ninguna con tema o motivo de la Pasión del Señor ni de la vida de Cristo o de los apóstoles; como son muchos grabados, pregunté a la responsable de la exposición en aquel momento – a la que había visto tomando datos de unos y otros grabados- y me lo confirmó.

Lo cierto es que Chagall sí pintó sobre la Pasión del Señor, como se ve en uno de los cuadros con que ilustramos este artículo (“La crucifixión blanca”, que con sus ricos e intrigantes detalles parece era una denuncia del régimen de Stalin, del holocausto nazi y de toda la opresión contra los judíos), y lo refiere el folleto explicativo de la exposición. “Esta serie es una de las más importantes que este maestro del siglo XX ejecutó. Chagall no quería que se le considerara un artista judío ya que su visión universal le llevaba a ver más allá de una creencia determinada para abandonarse al misticismo de los textos bíblicos. Y eso precisamente es lo que podemos ver en esta serie que se compone de más de un centenar de obras y que recoge los pasajes más conocidos de La Biblia. Así, estaremos ante escenas tan conocidas como ‘La creación del hombre’, ‘La liberación de Jerusalén’ o ‘El Sueño de Salomón’. Por supuesto todas estas obras poseen el espíritu de Chagall. Es decir, las concibe con su estilo único y dota a las imágenes de una gran expresividad. Ya en 1908 el artista introdujo a Cristo en su pintura por primera vez, él mismo habla de ese tema en 1977 en una conferencia: «Para mí, el Cristo ha simbolizado siempre el tipo mismo del mártir judío. Así lo comprendí en 1908, cuando empleé por primera vez esta figura»

Sin duda ha sido ese texto y la propia comisaria de la muestra, Marisa Oropesa, al decir que «es un acierto traer estos grabados bíblicos a esta iglesia para que puedan ser apreciados además durante la Semana Santa», lo que ha confundido a la prensa, que incluso ha llegado a titular “Los evangelios según Marc Chagall”. Y el hecho de que buena parte de la producción de Chagall haya sido sobre tema religioso; aunque toda la producción artística de Chagall está llena de misticismo y espiritualidad, a través de fantasías oníricas, con las que representó un mundo surrealista y poético.

La primera gran exposición de la obra bíblica de Chagal se celebró en Nueva York en el 2008, en el Museo de Arte Bíblico, en la que se pudieron ver todos sus grabados, muchas pinturas y las doce litografías originales que el artista diseñó en 1962 para las ventanas de la sinagoga del Hadassah-Hebrew University Medical Center israelí. La otra importante exposición ha sido a finales del año pasado, en Niza, que acaba de celebrar los 40 años de la creación del museo dedicado a Marc Chagall, que contiene las 17 obras del Mensaje Bíblico que el artista donó a la ciudad. Este museo fue concebido “como una casa” según deseo expreso del artista, y en él figuran también tres grandes vidrieras dedicadas a “La Creación del mundo” que invaden de luz y de vida el auditorio del museo.

( Imagen de la exposición “Chagall y la Biblia”, en las Francesas. Foto de F.Heras en abc.es) (*)

“Estas pinturas –dijo el propio artista refiriéndose a las dedicadas al “Mensaje bíblico”, de 1966 que donó al estado francés-, en mi pensamiento, no representan el sueño de un solo pueblo sino el de la humanidad. Así todo el mundo , cualquiera que sea su religión pueden venir aquí y hablar de este sueño, lejos de maldades y excitaciones “

Chagall, el mayor de 9 hermanos de una familia judía de Bielorrusia, nació en 1887, murió en 1985, y durante su vida de artista dedicó gran parte de sus pinturas, bocetos y litografías a contemplar la temática bíblica basada en héroes bíblicos, profetas o escenas de la crucifixión. Estudia arte en San Petersburgo, y tras darse a conocer como pintor deja Rusia y se une al grupo de artistas que se encontraban en el Barrio de Montparnasse, en París. Fue un participante activo en la Revolución rusa de 1917, por lo que fue nombrado Comisario de Arte para la región de Vítebsk, donde fundó la Escuela de Arte de Vítebsk en 1919; se mudó a Moscú en 1920 y luego a París en 1923, que tiene que abandonar durante la Segunda Guerra Mundial. Escapa de Francia, a través de España y Portugal y en 1941 se instala con su mujer e hija en Estados Unidos. Regresa a Francia, y en 1964, por encargo de Charles de Gaulle, Chagall pinta el techo de la Ópera de París; en 1977 fue condecorado con la orden de Legión de Honor de Francia. Sus trabajos más importantes se encuentran en el Museo Guggenheim de Nueva York y en el Museo de Tel Aviv. Algunos de sus cuadros se han llegado a vender por más de 6 millones de dólares, y también sus litografías alcanzan un considerable valor. Además de su obra en la Ópera de París, destacan las realizadas en la Plaza del Primer Banco Nacional en el centro de Chicago, en el Metropolitan Opera House de Nueva York, la Catedral de Reims (Francia), la Catedral de Fraumünster en Zúrich (Suiza), y la Iglesia de San Esteban en Mainz (Alemania).

En la actual muestra de la sala municipal de exposiciones de la Iglesia de las Francesas Chagall hace un recorrido por los pasajes más conocidos de la Biblia a través de escenas como ‘La creación del hombre’, ‘El sueño de Salomón’ o ‘Moisés recibe las tablas de la ley’, junto a episodios que hablan de historias de los profetas, como la litografía ‘Elías sobre el monte Carmelo’. Un total de 61 obras de Chagall grabadas entre 1931 y 1939 realizadas por Maurice Potin bajo la supervisión de Ambroise Vollard. Retoma las litografías bíblicas en un segundo periodo entre 1952 y 1956 hasta concluir la serie. Además se ha querido completar este elenco con ocho obras coloreadas a mano y firmadas por el propio artista. La serie de La Biblia aquí presentada pertenece a una tirada de 295 álbumes que contienen 105 obras realizadas en papel Montval con un formato de 34×44 cm.

(Chagall. El sueño de Jacob, en el Museo nacional Marc Chagall, Niza. 1954-67. 195 x 278) (*)

El editor parisino Ambroise Vollard, que encargó a Chagall estas ilustraciones, le ofreció ayuda económica para organizar un viaje a Palestina. En palabras de Chagall, no podía emprender este trabajo sin antes estar en contacto con la Tierra Santa. El pintor calificó las impresiones que le causó el viaje “como las más fuertes de su vida” y fueron la fuente de inspiración para estas obras, que hoy se exponen en la muestra.
Debido a la muerte de Vollard y al inicio de II Guerra Mundial el trabajo en el proyecto se dilató y las litografías fueron imprimidas solo a fines de los años cincuenta.
Según Chagall, la peculiaridad de los trabajos de la serie bíblica reside en que transmiten la integridad de la existencia y su continuidad. “Desde la niñez, cuando recién empezaba a utilizar el lápiz, buscaba algo que pudiera desbordarse como un gran flujo de agua precipitado hacia costas arrebatadoras. Cuando tomaba con las manos una piedra litográfica o una lámina de cobre, me parecía tener un talismán, me parecía que podía volcar en ellas todas mis penas y alegrías” –escribía el pintor.

El Museo de Arte Bíblico de Nueva York, en la exposición de 2008, destacaba cómo esta obra se basa en “la visión del autor sobre la fascinación que de joven le provocaban las tradiciones cristianas y judías. Ningún otro pintor modernista combinó de manera tan espectacular y rica las tradiciones del hasidismo judío, con la ortodoxia oriental y la tradición católica occidental”. Chagall demostró una gran sensibilidad hacia las diferentes tradiciones religiosas que conoció durante su vida, desde el judaísmo que aprendió en casa, al cristianismo ortodoxo de Rusia, donde nació, y al cristianismo occidental que encontró en Francia, su patria adoptiva, y tambien en Estados Unidos.

Frente a la enorme viveza de colores que caracteriza sus óleos, estos grabados nos introducen en un mundo más sombrío, pero nos permiten comprobar sus enormes dotes como dibujante, que en sus lienzos quedan ocultas tras una expresión balbuceante y naif. Se ha dicho que Chagall refleja la felicidad y el optimismo a aquellos que las observan mediante intensos y vívidos colores. Chagall gustaba de colocarse a sí mismo, a veces junto con su mujer, como observador del mundo, un mundo de colores visto a través de un vitral. En sus obras abundan las referencias a su niñez, aún al precio de evitar las problemáticas experiencias que después vivió. Así que son sus dibujos mucho más expresivos del mundo torturado que vivió.

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(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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