Apócrifo II. 13. Grave incidente tras la tormenta

Por Carlos de Bustamante

( Burro simpático. Acuarela de F.Javier en Hispacuarela)

Diluvió agua y granizo sobre Nazareth. Desde la cuadra nos llegaron rebuznos diferentes a los habituales de Pequeña. Entendí que la “había llegado la hora”. Acudimos.

-Sé –dijo Pequeña con voz tenue- que el parto viene mal-. Pero si Tú, Jesús, estás conmigo, no tengo miedo alguno.

Mykita, experimentada, dijo:

-Es que el asnillo viene “al revés”. Como puse mi habitual cara de haba en estas cuestiones, me explicó:

-¡Qué ignorante eres Tarsicio!-, con al revés quiero decir que en vez de ver la luz primero la cabeza para respirar, vienen primero las patas y el trasero-. Finalizó aunque muy preocupada. Experimentada Mykita. La viuda de Virutas.

La fragancia de olores a tierra húmeda tras la tormenta, sirvió como de alivio para “la hora” de Pequeña. Sin apenas quejarse y aunque al revés, un asnillo vino al mundo en la cuadra de la casita de Nazareth. Pequeña exhausta. Muy grave por un parto tan complicado. Había durado tanto, que Tarsicio, inexperto, “alucinaba en colores”. Entendí -diferencias aparte-, el privilegio de mi Ama y Señora en la gruta de Belén. Recordé: “Como pasa un rayo de sol a través de un cristal sin romperlo ni mancharlo”.

-¿No trae más? -preguntó Alguacilillo. Otro ignorante, pensé, que no dije.

Aunque con peligro inminente la vida de Pequeña, estos mis ojos vieron una escena enternecedora. Con “lametones” que eran besos llenos de cariño, Pequeña dejó a su pequeño -(¡A ver,..!)- hijo como los “chorros del oro”. Poco le importaba su propia vida, que sentía extinguirse. Era su hijo lo que de verdad importaba. Tanto, que en un suave susurro me dijo:

-Aunque éste, mi único hijo sea tan pequeño como casi uno de tus pulgares, cuídamelo Tarsicio-. Como lo habéis hecho conmigo.

Como en una “película” (¡!) pasaron por mi mente todas las escenas vividas en las que Pequeña fue testigo y, de alguna manera, protagonista. Con los ojos vidriosos, creo que pequeña “se durmió” con similares pensamientos.

Cuando entró Myriam aún pudo escuchar la música de su voz con la sola palabra de “gracias Pequeña”.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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