Cantar la verdad

Por Javier Pardo de Santayana

( Acuarela de Alvaro Castagnet en Facebook) (*)

Hoy no escribo pensamientos míos como les tengo desde hace tiempo acostumbrados, sino que transmito simplemente datos. ¿A qué viene este cambio? se dirán ustedes. Pues se lo digo tal como lo pienso: porque por ahí me tienen harto de mentiras.

Sí; estoy ya harto de ver bolas de nieve, esos grandes ovillos de mentiras que nos pretenden colar como verdades. Falsedades teletransmitidas por tuiteros que serían mejores para el rap que para crear opinión entre la gente cándida o por modeladores de torpes concreciones de condensada mala baba.

(Por cierto, no ha mucho ya oí a Carlos Herrera esta expresión de “mala baba”, con que yo defino ese horterismo omnipresente que nos inunda de inmundicia. Y estoy en que Herrera debe ser mi alma gemela, porque cuanto doy totalmente por sentado que él nunca habrá leído nada mío que no fuera una “carta al director”).

Como digo, les daré unos datos que recojo ahora del ABC* para que, aunque sea sólo en mi humilde condición de bloguero de improbable seguimiento, no pueda decirse que no reacciono contra el camelo interesado. La cosa trata de algo sobre lo que los tendenciosos, camiseta en ristre o no, proyectan sus vómitos más ácidos dando por sentando que nos lo creeremos. Y sí, nos lo creemos o por lo menos se lo está creyendo alguna gente generalmente bien pensada. Se trata, claro está, de los gastos de nuestra Corona.

Pues he aquí los fríos datos en su versión comparativa. Primero lo cotejaremos con algunas otras Casas Reales europeas:

Británica: 45,6 millones de euros
Belga: 39,4
Noruega: 25,2
Sueca: 13,8
Española: 8,2

“Bueno – dirán los de la Cofradía y los incautos ganados para la causa antimonárquica – pero no me digan que no ahorraríamos de verdad si en vez de monarquía tuviéramos una república…” Pues – digo yo – he aquí los datos del dinero sufragado para los gastos de un presidente “comme-il-faut”:

Italiano: 230 millones de euros
Francés: 111,7
Alemán: 20

Comparen ustedes de nuevo, por favor, con los 8,2 de nuestra Casa Real e intenten comparar también sus calidades democráticas. A alguno le daría un síncope si supiera otra verdad de pocos conocida: que el Presidente alemán es un hombre de Iglesia: un pastor luterano que persiguió al comunismo – aquí sería recusado ya de entrada por la izquierda en bloque – y nunca le dio por presentarse a una elección directa popular; ni siquiera para su cargo actual, puesto que fue elegido por los miembros de los parlamentos de los “lander” y por políticos del “Bundestag” – en suma, por gente de la famosa “casta” del de la coleta, que tiene subyugada hasta a la gente de bien según nos dicen.

Ahora ustedes podrían preguntarse, por ejemplo, quiénes son más demócratas que otros,- que si Italia o Noruega, que si Francia o Gran Bretaña… – porque por aquí, en nuestro propio parlamento, yo he oído cosas tales como la de un señor que oponía monarquía a democracia. En su descargo diré que no salió con camiseta ya de entrada, sino sólo con una modesta escarapela reivindicativa: detallazo por cierto.

Bueno; ahí están los datos cantando para ustedes. Nada he puesto de mi parte, Tan sólo añadiré dos cosas más: primera, que en Europa hay diez monarquías actualmente y que todas ellas se hallan entre los treinta país más prósperos del mundo; y, segunda, que según el Centro de Investigaciones Sociológicas, sólo un 0,2 % de nuestros compatriotas – o sea menos de una cuarta parte de uno de cada cien – se declara en contra de nuestra Corona. Así que ahí queda eso.

* Álvaro Martínez. “La centésima republicana no descansa” ABC del lunes 9 de junio de 2014. (Gracias por su jugosa información)
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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