Por José María Arévalo

(San Pedro. 1611-1614. Óleo de El Greco en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. 207 x 105) (*)
Concluimos de momento esta serie de artículos que hemos dedicado al centenario de la muerte de El Greco, en la que hemos visto, en el primero, la exposición principal, sede de la celebración, en el Museo de Santa Cruz de Toledo, con 77 cuadros venidos de todo el mundo, que ha concluido hace unas semanas, y la sacristía de la Catedral con El Expolio recién restaurado y un Apostolado; después, los otros Espacios Greco en Toledo, desde los más conocidos como el Hospital Tavera, a la Capilla de San José, en la calle Núñez de Arce, que normalmente está cerrada al público y se ha abierto excepcionalmente ahora; el Greco en nuestra ciudad, Valladolid, lo que tenemos suyo, lo que hemos perdido, y el Apostolado traído en estas fehas por el Museo Nacional de Escultura, que lo tiene depositado en Oviedo; el descubrimiento de El Grego, la recuperación de la figura y la obra de un artista que tres siglos después de su muerte llegó a alcanzar la fama internacional que no tuvo en vida, de la mano del libro publicado por Eric Store; y este de hoy que vamos a dedicar a otros Espacios Greco fuera de Toledo.
Porque lo cierto es que podemos contemplar obras del Greco en más de 30 lugares distintos de nuestra geografía, como explica la web del Centenario. Hay en España obras de El Greco: en Barcelona, en la capital, y en Sitges, Montserrat y Villanueva y Geltrú; en Olot (Gerona), Valencia, Sigüenza (Guadalajara), Oviedo, Cuenca, y en El Bonillo (Albacete); en Illescas y Orgaz en Toledo; en Madrid, en la capital y en El Escorial; en Bilbao, S.Sebastián, Vitoria, Guadalupe (Cáceres), Monforte de Lemos (Lugo), Palencia, Avila, Martín Muñoz de las Posadas (Segovia); en Sevilla, Andujar (Jaén) y Cádiz; y como ya hemos comentado en Valladolid. Algunos de estos espacios han aprovechado para mostrar sus obras en exposiciones especialmente enmarcadas, pero antes vamos a ver los Grecos de Illescas, que cuando nos acerquemos a Toledo capital nos queda de paso, y los de Castilla y León, que tenemos más a mano.
A mitad de camino, entre Madrid y Toledo, paramos en el Hospital – Santuario de Ntra. Sra. de la Caridad , de Illescas. El Santuario de Ntra. Sra. de la Caridad, trazado y construido por Nicolás de Vergara el Mozo, entre 1588 y 1600, se une mediante un acogedor patio central al Hospital de Caridad fundado por el Cardenal Cisneros en el año 1500, formando un bello conjunto arquitectónico y artístico en el que se custodian valiosas y significativas obras de arte.

( Anunciación. Óleo de El Greco. 1603-1605. Hospital de la Caridad de Illescas, Toledo ) (*)
Entre los años 1603 y 1605 El Greco realiza la decoración de la Capilla Mayor del Santuario, presidida por la venerada imagen de Ntra. Sra. de la Caridad. En sus propias palabras, «la mejor y más perfecta obra» en su fábrica que hay en España, donde desarrolla magistralmente su faceta de «architeto» (tracista y constructor de retablos), para elaborar un conjunto de retablos donde temáticamente exhibe una exaltación de la figura de la Virgen a través de la escultura, la arquitectura y la pintura.
La importancia de este espacio –explica la web del Santuario- recae en la condición de ser el único en la actualidad en el que se puede disfrutar de la obra pictórica completa del artista en el mismo lugar donde él realizó su trabajo. Así, las pinturas de San Ildefonso, una de las más geniales obras del artista, y La Virgen de la Caridad, que coronaría el retablo, se encuentran en dos retablos colaterales en la nave central del Santuario. Igualmente, los originales fondos de La Anunciación y La Natividad y La Coronación de la Virgen, diseñados para ser colocados en la bóveda del presbiterio, completan la obra del cretense y hoy podemos contemplarlos en una capilla interior del Santuario.
En cuanto a los Grecos que tenemos en Castilla y León, ya hemos dicho que dos de ellos viajan a Toledo este año, el “San Sebastián” del museo de la Catedral de Palencia, que ha estado en la exposición-sede del Museo de Santa Cruz, y ‘El Salvador’, un pequeño cuadro de las Descalzas Reales de Valladolid, del que ya hemos hablado y que formará parte de la exposición “El Greco: arte y oficio”, en el mismo museo pero del 8 de septiembre al 9 de diciembre.

( Cristo crucificado. 1587-1596. Óleo de El Greco. Colección Zuloaga. 177 x 105) (*)
Los otros dos originales de El Greco que tenemos en Castilla y León son un retrato de Garcibáñez de Muxica, que se encuentra en el Museo Catedralicio de Ávila, y un “Calvario” que custodia la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Martín Muñoz de las Posadas, localidad por la que pasamos cuando vamos a Madrid. Vamos a entrar en ella porque esta obra ha sido descubierta no hace muchos años y está rodeada de una singular historia: entre los vecinos de esta localidad segoviana es conocida como el ‘Sangreco’.
El cuadro permaneció oculto bajo una capa de cal y yeso en una pared de la sacristía del templo para evitar que fuera víctima del expolio durante la ocupación francesa, y no fue descubierto hasta el año 1940, en que lo consiguió el Marqués de Lozoya, en su persistente interés por encontrar una obra que figuraba en un catálogo realizado por Luis Menéndez Pidal.
Ocho años después de su hallazgo, la obra fue restaurada en Madrid tal y como se recogía en un artículo publicado a toda página por el diario ‘ABC’ en marzo de 1948. Desde entonces no ha abandonado nunca la villa a excepción de los meses que pasó en la catedral de Segovia con motivo de ‘El Árbol de la Vida’, la exposición organizada por la Fundación de Las Edades del Hombre en 2003.

( Calvario de El Greco en Martín Muñoz de las Posadas. Foto del anuncio para el Centenario) (*)
Pero además de pasar casi siglo y medio “enterrado’”, el cuadro (cuenta el Día de Valladolid que recuerda Miguel Sobrados, párroco de Martín Muñoz) estuvo 17 años encerrado en el calabozo del cuartel de la Guardia Civil, desde que en abril 1983 se paralizaran las obras de restauración de la iglesia y se iniciara un interminable contencioso entre la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Cultura para determinar qué administración debía asumir el pago de los trabajos de restauración. Así, con la compañía de una palangana de agua para mantener la humedad, cuenco que sigue acompañando al lienzo en la urna que ahora le custodia en la iglesia, estuvo hasta el mes de abril de 2000.
Se piensa que el cuadro pudo llegar a la iglesia de Martín Muñoz a principios del siglo XIX tras la despoblación de Navalperal del Campo, donde existió una abadía de la que era aposentador mayor un hermano de Andrés Núñez de Madrid, cura párroco de la iglesia de Santo Tomé de Toledo, y quien desempeño un papel fundamental para que El Greco pudiera cobrar ‘El entierro del conde de Orgaz’ .
El propio Miguel Sobrados (continúa el Día de Valladolid) asegura que el archivo de Simancas se conserva una carta de El Greco a Andrés Núñez en la que el pintor le comunica al sacerdote que dentro de unos días visitará a su hermano para entregarle el regalo prometido, y a la vez resalta que algunos historiadores apuntan que el personaje que aparece en la parte inferior del cuadro es el propio Andres Núñez.
En fin, nos hemos alargado con esta historia del Greco en Martín Muñoz de las Posadas, así que probablemente continuaremos otro día con más Espacios Greco fuera de Toledo.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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