Por Carlos de Bustamante

( Acuarela de Alvaro Castagnet en watercolorspainting.com) (*)
Como de costumbre, salí por la mañana –sobre el mediodía- para asistir a la Santa Misa. De camino, siempre acompañado por mi ayudante social (privado), nos interpeló un viandante con aspecto de necesitado, pero limpio y correcto en su aspecto y pregunta:
-Me podrían indicar dónde está la calle Campanas-. Es que busco la oficina de colocación de empleo temporal. Sin pedir nada, le indicamos la dirección y marchó agradecido. Después de Misa, medité.
¿Son justificables los ataques furibundos a nuestro actual Presidente por no tener la mano más dura con lo asuntos expuestos en mi artículo en este blog: “No seas impaciente”?
Francamente, creo que no. Alguna vez también este servidor de ustedes que lo es o ha sido sirviendo a España en sus FF.AA. cayó en el error de juzgar a la ligera lo que no me corresponde. Efectivamente, a bote pronto muchas veces hubiera deseado mayor contundencia en su forma de gobierno ante hechos repugnantes o que nos hirieron en lo más vivo. Seguramente mi juicio y el de los que me comunicaban su decepción-incluso de su propio partido-, no fue adecuado.
Tras la herencia envenenada recibida por obra y gracia (en todo o al menos en la mayor parte) del nefasto presidente (quito la mayúscula) anterior, hace falta mucho amor a España y mucha inteligencia paciente. La que, para así y todo y aún a costa de éstos nuestros juicios, seguir con las riendas del gobierno.
¿Y del encuentro casual e impactante qué? Ahora. No me sean impacientes… Brrrrrrr.
Es que-dicen y no sólo los de la enconada oposición izquierdista, más roja que las amapolas-, el empleo creado es sólo temporal y por tanto apenas si tiene más valor del que utiliza la derechona para presumir que las cosas van a mejor. ¡Falsedad, engañosa! Luces de bengala de las que, consumida, queda sólo un palitroque despreciable. Sin valor.
¿Seguro, mis amigos? Y he dicho bien, porque no me consta tener enemigos de ningún color. Ni aún a éstos los considero tales.
Entonces, ¿por qué nos preguntaba con la ansiedad del que lo necesita por la calle Campanas? ¿No es el empleo temporal una falsedad engañosa?
Supongamos que el hombre tenía mujer e hijos con necesidades de alimentos, ropas, libros o hipoteca. ¿Será mala una pequeña ayuda temporal? ¿Y si desempeña tan bien su trabajo que la pequeña o gran empresa ve en él las cualidades que necesitaba? ¿Y si por esto lo hace fijo en su plantilla? Recordaba: “Pórtate bien ahora. Sin acordarte de ayer que ya pasó, ni preocuparte -en exceso- (añado) de mañana, que no sabes si llegará para ti”.
Es que los hay y termino más tontos-con perdón- que quien tiraba piedras contra su propio tejado; o que abundio (con minúscula para que nadie se me ofenda), que fue a vendimiar y llevaba uvas de merienda.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm6.staticflickr.com/5568/14945449637_2aa9b6f32c_o.jpg