Algunas cosas que no puedo soportar

Por Javier Pardo de Santayana

( Panorámica de Madrid. Acuarela de Francisco Guerra en Facebook) (*)

Espero que mi improbable lector me tenga ya cogido el aire y valore mi paciencia. Pero he de confesar que hay cosas que, aunque no sean tan malas o inconvenientes como algunas de las que ya he sacado a colación en este blog, me producen una incomodidad insoportable como formas que son de falsedad aceptada. Se me llevan los demonios cada vez que las recuerdo o las experimento. Así, por ejemplo, cuando un político, por su propia boca o por la de un periodista, se excusa diciendo que cometió un error cuando es a todas luces evidente que lo que hizo o lo que dijo lo perpetró a propósito, o sea con intención y alevosía para beneficio propio o del partido, o incluso para fastidiar a un prójimo. Y me molesta sobre todo constatar que ésta es una fórmula tan repetida que la gente la acepta sin más aun a sabiendas. O sea, sin saltar ante la falsedad para decir: “oiga, no me cuente esa historia, que no cuela”.

Hace unos días que una alcaldesa dijo que no optaría de nuevo al cargo, si bien completará el tiempo que la queda. Y leo que su mandato estuvo presidido por la polémica. “¡Menudo elogio!” digo para mis adentros. Porque, por lo que tengo visto, esto es el mejor elogio para un ciudadano español. Oh, la polémica,,, ¡Pero si la hemos elevado a los altares! Nada que no engendre polémica tiene gracia a los ojos de los españoles. Diríase que es la sal, la salsa de cualquier cosa que se precie. Hasta en el deporte lo importante es la polémica. “Ahora viene lo bueno” dice el comentarista. Y es que alguien ha hecho trampa, o que un árbitro se equivocó, o que alguien puso verde a un contrincante. Lo mismo en los programas del corazón o en los debates, y no digamos ya en el hemiciclo. Pero no; enseguida constato que lo de la polémica de la alcaldesa viene con decidida mala idea. “Tonto de mí” me digo entonces. “Claro, de lo que aquí se trata es de cargarse la reputación de esa señora”. Pues que bien… Pero algo se me cruza en el estómago.

Leo seguidamente que uno de los puntos negros de la referida alcaldesa fue la muerte de unas jóvenes en una fiesta nocturna y multitudinaria. Y se trata de ir a por ella como si fuera responsable de lo que ocurrió. Mas yo me digo: ¿Pero es que a estas alturas no sabe todo el mundo, incluidos los padres, lo que es en España el mundo de la noche? ¿Es que no se ha enterado de que como somos tan salados y ocurrentes organizamos unas fiestas caracterizadas por el despiporre?” ¿No se fían ustedes de los promotores de lo que llamamos “ocio nocturno”, dispuestos a hacerse millonarios cuanto antes?¿Qué se hizo del caso de aquel muchacho al que se cargó de un rodillazo el portero de un local nocturno? Porque aunque la cosa viene de muy lejos, que yo sepa nadie movió un dedo para cambiar la noche madrileña, plagada de borracheras, camellos y matones. Y de “after hours”, porque aquello no termina nunca. ¿Es que no sabemos ya quienes están detrás de todo esto esto? ¿Hay algún cándido que no sabe que esa gentuza del negocio supera los aforos para sacar tajada? Y aunque veo muchas manifestaciones por Madrid, ninguna corresponde a todos esos padres que pasan en vela las largas noches de los fines de semana extendidos ya a los jueves. Pero claro; ahora mueren unas muchachas sofocadas por la multitud y todo el mundo se rasga las vestiduras. Todos nos ponemos estupendos buscando fallos y cuanto más chivos expiatorios, mejor. Pero el negocio no se toca.

Otra noticia se refiere a un robo. Ahora andan también detrás de los culpables. Pero éstos no son tanto quienes expoliaron el juzgado, sino quienes no pusieron allí las correspondientes cámaras de vigilancia. Así que, si nos descuidamos, acabaremos con los buenos pero confiados en las cárceles, cámaras por todas las esquinas, y los malhechores como protagonistas urbanos supuestos y ya inevitables. O con un policía por barba vigilando nuestros movimientos por si acaso.

Vuelvo a la pobre alcaldesa incomprendida. Ahora las críticas se refieren a un “fracaso” calificado de “fiasco olímpico”. La ciudad optó a unos juegos y no los consiguió. Pues bien. ahora parece que era ella la que competía por el oro. Hombre, podían haber aplaudido aquello de que propusiese una cierta contención en el gasto, que no parece mala idea en un mundo en crisis económica, pero no ocurrió tal cosa; de todas formas la habrían criticado por gastos excesivos. Ahora supongo que para los listillos también son fracasados todos los equipos que no ganan la liga, que están en mayoría, y todo aquel que no consigue su objetivo en competencia con otros candidatos. O sea que lo mejor será no hacer nada de nada; no meterse en problemas, que ahora parece ser el sueño de nuestros políticos. ¿Recuerda usted la victoria de Brasil como anfitriona de los próximos juegos? Pues ahí tiene usted a los flamantes ganadores con metralletas en las favelas y advertencias de ni abrir las ventanillas del coche para que no le vayan a robar a usted, amén de manifestaciones de los desheredados de la vida que prefieren que el dinero se gaste en cosas más relacionadas con su supervivencia. Y eso que en la oportunidad anterior un delegado con sede en Montecarlo intentó favorecer a sus vecinos sacando a colación nuestra seguridad y el terrorismo para desacreditarnos.

En fin, ya para terminar, recordaré a mi improbable lector que otro punto fuerte para desacreditar a la alcaldesa fue la caída de ramas de árboles en el Retiro y otros puntos de la capital. Y esto es ya para premio, porque el resultado es el siguiente: toda una legión de expertos desplegada por la ciudad con la imposible tarea de inspeccionar uno a uno los no sé cuantos millones de árboles. Hágase usted idea del dinero que habrá que emplear para localizar los ejemplares peligrosos, no siempre evidentes. La prueba es que una de las última ramas desgajadas pertenecía a un ejemplar que acababa de pasar la revisión.

La verdad es que mí me todo esto me parece un desatino, pues con todas estas exageraciones premeditadas y destinadas a lo que se destinan, no solo gastaremos inútilmente una fortuna, sino que acabaremos por cargarnos toda esa fronda tan magnífica y de la que tan orgullosos nos sentíamos, dejando así a nuestra famosa ardilla saltarina sin la hermosa posibilidad de cruzar la península de norte a sur sin bajarse ni una vez de la arboleda.

De verdad: a mi todo lo que he leído me parece simplemente la clásica bola de nieve destinada a desacreditar a una señora para bien de un partido o de otros candidatos sin molestarse en buscar más sólidas razones. Y conste que lo digo no por simpatía o interés personal, sino por simple sanidad mental. Yo digo: que lo hagan como lo hacen si les place, pero que nos digan para qué, ya que vivimos en una consolidada democracia. Que, por favor, no nos hagan creernos otra cosa.

Leo finalmente en mi periódico: ”de la deuda al superávit”. Caramba, pues parece que esa señora se esforzó cuando menos en algo y logró alguna cosa buena e importante, porque éste es el más serio problema que tenemos. Pero tal juicio positivo me aparece entre las páginas cuando ya estoy ahíto de leer los otros comentarios. Se ve que están preparando el ambiente para unas elecciones más o menos próximas.

Ahora ya sabe usted, mi improbable lector, por qué a veces me siento tan incómodo: nadie se inmuta ante unos montajes en los que la razón y la medida han sido sustituidos por la arbitrariedad de trucos inconsistentes aunque – como se ve – efectivos. Las personas no importan. Venga, señor rector, todos al botellón, y a otra cosa, mariposa.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm4.staticflickr.com/3874/15202300896_cf7f113791_b.jpg

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído