Los lunes, revista de prensa y red

“Pan para hoy y hambre para mañana”, de Josep Maria Francàs, y “El Muro de Berlín no fue un accidente histórico”, de Juan Ramón Rallo

( Viñeta de Miki y Duarte en Diario de Sevilla el pasado día 10) (*)

PAN PARA HOY Y HAMBRE PARA MAÑANA

Artículo de Josep Maria Francàs publicado en La Gaceta el pasado día 11

El 9-N tuvo lugar una soterrada batalla entre los líderes actuales del independentismo. Gracias a la ausencia de Gobierno central y el despiste de la Fiscalía, Mas venció a Junqueras y ahora vuelve a ser la cabeza visible del proceso. Ya lo siento. Hasta a mí me cansa hablar casi siempre de lo mismo, pero es lo que hay. A dos días de la macroencuesta catalana, Rajoy sigue sin aparecer y me preocupa. De los actores del fraude, Mas es el único que ha salido reforzado.

El 9-N tuvo lugar una soterrada batalla entre los líderes actuales del independentismo. Gracias a la ausencia de Gobierno central y el despiste de la Fiscalía, Mas venció a Junqueras y ahora vuelve a ser la cabeza visible del proceso. El día 8 Mas estaba muerto políticamente, el 9 resucitó. Mas puede tener cuerda para rato.

La otra batalla clave no la ganó el separatismo, aunque a base de repetir que logró la victoria, acabaremos creyéndolo. Los números, sin duda hinchados, dicen que hay el doble de catalanes que no quieren saber nada de independencia. ¿Quién se acuerda de ellos? No son en absoluto del PP, son cada uno de su padre y su madre política, pero claramente nadie gobierna para ellos. La Generalidad, de hecho, los desprecia, no son de los suyos, y el Gobierno central ni los contempla porque no gritan ni protestan. Son huérfanos políticos siendo muchos y, sobre todo, siendo más –el doble- que los otros.

Parece que el Gobierno central, el que se ausentó el día 9, quiere negociar una salida no traumática y tranquila a la rebelión secesionista. Pactará para calmar a las fieras lo que ellos pidan, con tal de que frene una temporada sus ímpetus secesionistas para que hasta dentro de un tiempo -en España ya gobernarán otros-, no vuelva a explotar el problema aunque mucho pasos más avanzados. Pan para hoy y hambre para mañana, ¿les suena?

No entiendo nada. Sabiendo que dos de cada tres ciudadanos catalanes quieren mejorar sus vidas sin cambiar el marco territorial español ¿no sería mejor que el Gobierno de la nación pensara en ellos y buscara como hacerles mucho más partícipes de la realidad política de España? ¿Alguien me lo explica?

Ver el artículo en : http://www.gaceta.es/josep-maria-francas/pan-hoy-hambre-manana-11112014-1253

EL MURO DE BERLÍN NO FUE UN ACCIDENTE HISTÓRICO

Artículo de Juan Ramón Rallo publicado en Libertad Digital el pasado día 10

El derribo del Muro de Berlín hace 25 años corre el riesgo de convertirse en una efeméride más acerca de un pasado cuasi prehistórico en lugar de en un valioso recordatorio sobre los horrores del socialismo real. Como suele suceder con la historia, el paso del tiempo difumina las causalidades y vuelve más amables las lejanas responsabilidades. Acaso, desde la distancia, pudiera parecer que el Muro fue apenas un pintoresco accidente histórico, una frivolidad de un régimen megalómano sin conexión alguna con su sustrato ideológico.

Pero el muro de la vergüenza socialista no fue ningún accidente histórico: fue la consecuencia natural e inexorable de una ideología que institucionalizaba la explotación del hombre por el hombre mientras ondeaba propagandísticamente la bandera de su abolición. Hubo –y hay– otros muchos muros socialistas distintos al berlinés: los controles de circulación, la restricción en la concesión de pasaportes o las barreras naturales –como estar rodeado por un océano– son cárceles en muchos casos tan o más efectivas que la barrera germana.

Porque la explotación –la verdadera explotación: la basada en la represión sistemática de la libertad– es forzosamente consustancial a la dictadura del proletariado: no ya porque la dictadura reconoce sin ambages cuál debe ser el destino de los no proletarios, sino porque incluso entre los proletarios existen legítimos disensos de intereses que la dictadura socialista sólo es capaz de resolver manu militari, esto es, convalidando el uso de la fuerza por parte de unos proletarios sobre otros (en realidad, por parte de los cuadros con mayor poder de negociación dentro de la burocracia socialista sobre el conjunto de los proletarios).

Y todo régimen asentado en la salvaje esclavización del hombre por el hombre necesitará erigir muros para evitar que los esclavos escapen del dominio de sus dueños, especialmente cuando existen sociedades mucho más libres a tiro de piedra. Lo comprendió perfectamente el periodista alemán Eugen Richter, quien 70 años antes de que fuera construido el Muro ya anticipó perspicazmente que la eventual implantación del socialismo en Alemania debería ir seguida, por necesidad, de controles fronterizos que impidieran a la gente evitar seguir siendo explotada cual ganado por el Estado. Narraba Richter en su distópica novela Imágenes de un futuro socialista:

“Dado que la gente joven ha recibido el adecuado entrenamiento de nuestras instituciones socialistas y dado que se les ha instruido en el honorable propósito de dedicar todas sus energías al servicio de la comunidad, pronto dejaremos de necesitar a todos esos snobs y aristócratas [que quieren escapar del país]. Mientras tanto, [todos ellos] tienen la obligación de ser retenidos en el interior (…) El Gobierno [socialista] hace bien en aplicar implacablemente medidas para evitar la emigración. Con el propósito de ser eficaces, se ha considerado imprescindible enviar tropas a las fronteras y a los puertos. El paso fronterizo con Suiza ha recibido especial atención por parte de las autoridades. Se ha anunciado que las patrullas se incrementarán en varios batallones de infantería y caballería. Esas patrullas tienen estrictas instrucciones de disparar de manera indiscriminada a todos los fugitivos.”

Sin criadero de cobayas no hay paraíso socialista. Por eso los muros de contención son imprescindibles: no para evitar que las masas depauperadas por el capitalismo emigren en desbandada hacia los países socialistas, sino para evitar que las masas empoderadas del socialismo huyan hacia los páramos de explotación capitalista. Al contrario, han sido los países capitalistas quienes, por desgracia, han optado por levantar barreras para impedir que la población extranjera busque mejorar sus expectativas vitales en su seno. Los países socialistas, en cambio, fueron los únicos que tuvieron que recurrir a tales muros para retener a su propia población: ni siquiera la República Democrática de Alemania, el más rico de los países socialistas, fue un reclamo lo suficientemente atrayente para evitar que más de 200.000 berlineses cruzaran cada año la frontera antes de la construcción del Muro.

A la postre, los mercados libres se basan en la libre cooperación humana a través de contratos voluntarios: contratos que, a fuer de voluntarios, son mutuamente beneficiosos para las partes. El socialismo, en cambio, se asienta en la coerción: en la explotación violenta del hombre por el hombre. El Muro no fue una carambola histórica. Cada socialismo requiere su propio muro, su propia cárcel.

Ver el artículo en: http://www.libremercado.com/2014-11-10/juan-ramon-rallo-el-muro-de-berlin-no-fue-un-accidente-historico-73969/

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm8.staticflickr.com/7530/15764535991_8547252966_b.jpg

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído