Apócrifo III. 30. Camino de la alegría

Por Carlos de Bustamante

( La entrada en Jerusalén. 1302-1305. Fresco de Giotto di Bondone en la Capilla de los Scrovegni, Padua. 200 x 185) (*)

Camino otra vez de Jerusalén con Jesús y sus discípulos nos detuvimos en Betania. Después de unos días de confidencias con los suyos, volvió de nuevo a Jerusalén. Todos con Él menos Myriam. Aunque Jerusalén dista sólo tres kilómetros de Betania, me indicó Jesús dónde encontraría atado un borriquillo. Lo encontré. Y se lo traje. Según nos acercábamos a la Ciudad Santa, engrosaba la comitiva alegremente ruidosa. Con palmas y ramas de olivo, le escoltábamos exultantes de gozo. Camino de alegría donde mayores y niños le vitoreábamos como Rey.

A los fariseos, hipócritas, les rechinaban los dientes de rabia contenida: por temor al pueblo que le aclamaba. Urdieron venganza. Pero antes, y en ese ambiente de alegría, celebraron la Pascua.

Pobres. Al salirse luego con la suya y sin saberlo, nos redimieron a todos, como me lo explicó Myriam. Desde el pecado de nuestros primeros padres hasta los nuestros personales. Redención y perdón sin condiciones. Mejor, sólo una: había de ser por el camino reglamentario: el Sacramento de la Penitencia. “A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados. A quienes se los retuviereis, les serán retenidos”. Abiertas así otra vez las puertas del Paraíso.

Precio altísimo: derramada toda la Sangre de Cristo. Tuvo que ocurrir todo, para que Tarsicio -¡ahora!- lo entendiera divinamente. Ustedes seguro que también… cuando se lo diga.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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