Apócrifo IV. Tarsicio mago, astrólogo

Por Carlos de Bustamante

( Los Magos. 1475-80. Óleo sobre tabla de Jeroen Anthoniszoon van Aeken, El Bosco en el Museo de Arte de Filadelfia.Pintura.aut.org. 74 x 54) (*)

Con el sueño reparador de una noche tranquila, serena, descansaba en la cabaña mejor incluso que en un palacio. El suelo pedregoso en el majuelo, dentro del cobijo donde veía sin ser visto por grajos, tordos y ladronzuelos, fue esta noche un lecho mullido. Pura lana bien vareada por lo esponjosa. Descansaba digo, porque, de pronto sentí una sacudida brusca, tremenda. La que aún llevaba en la mente de la hora nona en el día anterior. El de la muerte de Cristo, que ya y no sé por qué, no me producía pesadillas. Abrí un solo ojo. Entre la paja de la techumbre, divisé el cielo tachonado de estrellas. Tantas, que bien pudiera denominarse la noche de las estrellas.

Había una, que a pesar de estar muchas noches durmiendo al sereno, no la había visto nunca. No es que fuera excesivamente grande, no. Ni siquiera la más luminosa. Pero se diferenciaba de las demás, porque se movía como trazando un camino en el cielo, para seguirlo en la tierra. Lo entendí divinamente.

La ruta de esta estrella fugaz se detuvo justo en la vertical del sepulcro. Recordé la estrella que siguieron los Reyes Magos de Oriente. La que les condujo hasta nuestra casita de Belén hace ya qué sé yo los años. Pero lo recordé como recién vivido. Abrí el otro ojo y me despabilé del todo. Todo lo que Tarsicio puede ser de despabilado. ¡Oiga, que no es poco! ¡No te fastidia! Pero si nosotros no hemos dicho nada. No, ya; pero lo han pensado ¿no…? Pues eso. Que algo viejito, pero despabilado como el que más y ¡que no me vengan con monsergas, que les conozco! ¡A ver…! Despabilado y relativamente contento.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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