Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Sansón en El Norte de Castilla, el pasado día 20 ) (*)
Su Majestad el Rey, ha dado por sorpresa un gran golpe de efecto. Entre dimes, diretes, pactos y no pactos, sillas y sillones, Felipe VI, dio la campanada. Me lo imagino dando un puñetazo en la mesa al tiempo de exclamar: “¡Ya está bien de hacer el ridículo a la vista del mundo entero!” “¡U os decidís de una pajolera vez o rompemos la baraja!”.
Tal y como he dicho muchas-demasiadas- veces, los acontecimientos se suceden a velocidad de vértigo. Puede ocurrir, y ocurre, que cambian tanto las causas de un comentario, que no en raras ocasiones es preciso decir digo donde dije diego. O viceversa. Aún a riesgo de que ésta sea una de ellas, me aventuro a rezongar, que ante la decisión de S.M. el Rey, caben sólo dos opciones en el arco parlamentario de los partidos. A saber:
-Que, como opción más ventajosa para el bien común de todos los españoles, se imponga al fin la cordura que propuso el “partido de la vergüenza”… (¿) y se produzca la sensata unión de los tres grandes partidos que obtuvieron la confianza de millones de españoles: PP., PSOE y Ciudadanos.
-Que el inexperto candidato rechazado por muchos pesos pesados de su propio partido consiga –con la vista puesta en el sillón y sus prebendas vitalicias-, la unión de los que por este mismo motivo y el peligroso añadido, del odio y ansias de revancha, una a imitación de Grecia sin parar mientes en similares consecuencias; logre, digo, el acuerdo del Psoe, Izquierda Unida y toda la “patulea” de independentistas, bolivarianos, etarras y otras –malas- yerbas.
Rezonga y opina el susodicho, que en éste y peligroso segundo caso, sería obligado dar la tristísima enhorabuena a los muchos tontos útiles que con los motivos suficientemente rezongados, contribuyeron a la ruina y repetición de una historia muy triste que aún está en la mente horrorizada de los mayores “que más saben por viejos que por diablos”.
De darse el primero de los supuestos, el Rezongón, aunque viejo, roto y estropeado, estaría dispuesto a entregar si fuera preciso… lo que juré ante Dios y por lo que ya lo entregaron muchos de los míos.
Dicho lo escrito, se me ocurre que se puede dar, con alguna o muchas probabilidades, un tercer caso:
El que se repitan las elecciones. Ningún inconveniente; porque como sólo nos suponen unos pocos de cientos de millones de euros y ésos, nos sobran…, pues ¡hala, volvamos a las urnas! Y para que luego no sea el “llanto y rechinar de dientes”, es de suponer que no se vuelva a tropezar en la misma piedra. Por la historia, que se repite, sabemos lo que quieren. ¿Caeremos en la inocente estulticia de ser de nuevo tontos útiles? De forma directa o indirecta- que ésos son los tontos útiles-¿facilitarán el acceso al sillón al “mendicante” que alude Don Eufemio? :
FLORERO
(Décima)
Don Eufemio 13 abril 16
Un presidente florero,
un siniestro e ignorante
en manos de un semejante
vende peines y trilero:
¡No señor, yo no lo quiero!
Que se arrastra y que se humilla,
se deshonra y se mancilla,
y rehén de sus pasiones
se baja los pantalones,
mientras hinca la rodilla.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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