El Rezongón. ¡ “Detente”!

Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Álvaro en El Norte de Castilla, el pasado día 10) (*)

Se lo advertí: Por rezongar que no quede. Motivos: “cantidubi” cada día. Le toca hoy, aunque indirectamente, a la Memoria histórica. ¡Pues oiga sr. Rezongón, mal comienza con título tan rarito! Verán cómo no. Vagamente, pero lo recuerdo: transcurrían para el cuasi bebé, los años 36-39. No hacía demasiado tiempo que en una “aparición” del Sagrado Corazón de Jesús en Valladolid al padre Hoyos (S.J.) le comunicó:”Reinaré en España y con más veneración que en otras partes”.

Con rapidez la noticia y consiguiente devoción se extendió por toda España. Se “entronizaron” en la mayoría de las viviendas imágenes sedentes del Corazón de Jesús; y particularmente y de forma más intensa, aunque distinta, entre los combatientes del Bando Nacional. Y en absoluto –seamos sinceros- en los del Bando Rojo. Tal fue así, que en la mayoría de los bolsillos superiores de las “saharianas o guerreras” de mandos y tropas nacionales llevaran una imagen pequeñita del Corazón de Jesús. Con sumo respeto y devoción era como escudo protector de los disparos enemigos. Motivo por el cual dio en llamarse “detente”.

Por supuesto que no es de esto de lo que hoy rezongo, sino en lo que me baso para afirmar que fue el “motivo religioso” uno de los factores principales, si no el principal, del porqué el Levantamiento. Por sufrido más que vivido, aunque fuera durante la más tierna infancia, expresaré a continuación algunos de los muchos datos fidedignos en los que se basa este rezongamiento:

-Muchos de los “nacionales” fusilados por los “rojos” bien morían mártires- beatificados o canonizados- por no renegar de su Fe, o caían con el grito de ¡Viva España! y/o ¡viva Cristo Rey! Forma la más bella de dar la vida por Dios y por España. ¿O no?

¿Podrá haber manifestación mayor de sus creencias que ésta en el momento supremo? Y por contra ¿la habrá mayor de odio hacia lo más sagrado de nuestras creencias mayoritarias entonces y hoy, que “fusilar” públicamente a la imagen del Sagrado Corazón, majestuosa, en el Cerro de los Ángeles? ¿Y la de incendiar, profanar cuanto contienen los templos cristianos?

¿Habrá, digo, manifestación mayor de dictadura que la de “anticipar” `forzosamente´ el premio en la otra vida a miles de sacerdotes, religiosos, religiosas o simplemente fieles cristianos por el hecho -increíble pero cierto- de entrar o salir del Templo e incluso por llevar el libro de Misa en la mano?

Item digo, con el intento de finalizar, que si éste fue lo que nos pretendió imponer el ¿demócrata…? marxismo, leninismo, comunismo, ¿seremos tan útiles tontos (para éstos), que no toleremos un mal, sabiendo que es mal, para evitar un mal mayor…? ¿Seremos tan lerdos, que puesto que, con razón, algo o mucho de determinado partido político no nos satisface, nos expongamos de nuevo a estas atrocidades pasadas? ¿Será preciso que de nuevo veamos partir, alegres, a nuestros hijos al combate en defensa de nuestras creencias mayoritarias, libertad y de la democracia verdadera? ¿Habremos de repetir otra vez la terrible, aunque patriótica, “Oda al dos de mayo” del admirado poeta épico Bernardo López? La que creo preciso recordar pues la mayoría aprendimos de carrerilla en aquellos años referidos:

Oigo, patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman, tocando a muerto,
la campana y el cañón;
sobre tu invicto pendón
miro flotantes pendones,
y oigo alzarse a otras regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia las plegarias,
y del arte las canciones.

Lloras, porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron
¡a ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron;
a ti, por quien se inclinaron
los mundos de zona a zona;
a ti, soberbia matrona
que, libre de extraño yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu corona!

Doquiera la mente mía
sus alas rápidas lleva,
allí un sepulcro se eleva
contando tu valentía.
Desde la cumbre bravía
que el sol indio tornasola,
hasta el África, que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de tierra
sin una tumba española!

Tembló el orbe a tus legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carrera
las garras de tus leones.
Nadie humilló tus pendones
ni te arrancó la victoria;
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo fecundo,
ni en los ámbitos del mundo,
ni en el libro de la historia.

Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San Marcial.
En tu suelo virginal
no arraigan extraños fueros;
porque, indómitos y fieros,
saben hacer sus vasallos
frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros.

Y aún hubo en la tierra un hombre
que osó profanar tu manto.
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre!
Sin que el recuerdo me asombre,
con ansia abriré la historia;
¡presta luz a mi memoria!
y el mundo y la patria, a coro,
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.

Aquel genio de ambición
que, en su delirio profundo,
cantando guerra, hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibero león
ansiando a España regir;
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder,
que no puede esclavo ser,
pueblo que sabe morir.

¡Guerra! clamó ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra! repitió la lira
con indómito cantar:
¡guerra! gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!

La virgen, con patrio ardor,
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en su pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y, cuando calmado está,
grita al hijo que se va:
«¡Pues que la patria lo quiere,
lánzate al combate, y muere:
tu madre te vengará!»

Y suenan patrias canciones
cantando santos deberes;
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libres pendones
el grito de patria zumba
y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba!

¡Mártires de la lealtad,
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria orgullo
y honra de la humanidad,
¡en la tumba descansad!
que el valiente pueblo ibero
jura con rostro altanero
que, hasta que España sucumba,
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero!

Nuevamente he de repetir que diciendo nada más y sin pretender aconsejar, “mírenme bien lo que hacen”, que el 26-J. “está a la vuelta de la esquina”. ¿Y qué les diré, pues, para concluir?: si sería nefasto sufrir similar situación que Grecia y Venezuela, ¿no sería aún peor que le agregásemos el sumando de la barbarie referida? Sencillo el remedio: ¡¡todos unidos!! Y “sin llegar a las manos” (Hermann Thest dixit) vivamos en paz. Con la alegría inmensa de la libertad res-pon-sa-ble.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c2.staticflickr.com/8/7346/27302226140_5821065e90_b.jpg

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído