Por Javier Pardo de Santayana

( Viñeta de Caín en La Razón del pasado día 15) (*)
Hoy voy a permitirme escribir sobre un fenómeno curioso relacionado con la actualidad española. Mucho se ha hablado y escrito sobre la politización de nuestra sociedad, y sobre la invasión de la política de todos los rincones del país incluidas las conversaciones cotidianas. Y naturalmente, también para que ella acapare nuestra inspiración, hecho que se hace patente cuando pretendemos escribir algún artículo.
En efecto, de tal forma ha fagocitado la política el interés de nuestra vida cotidiana, que con sus monocordes e insistentes cantos de sirena nos ha invadido también la inspiración. Y así – aunque no lo pretendamos – acabamos por enredarnos en comentarios y debates que vuelven siempre sobre los mismos e insufribles temas. De nada servirá acudir a otras llamadas, sean estas poéticas, costumbristas o de cualquier otra inspiración posible, pues al no estar el horno para otros bollos que no sean los ya de sobra conocidos, acabamos otra vez inmersos en las acaloradas y cansinas discusiones de siempre. O sea que cualquier asunto medianamente interesante acabará contaminado por la supuesta confrontación ideológica.
Y, sin embargo, la incomodidad que nos produce el carácter pelmazo y monocorde de la situación descrita encuentra curiosamente alivio en una circunstancia derivada de la politización misma y cuyo origen está en nuestra peculiar idiosincrasia, es decir, en nuestra inveterada vocación por el surrealismo; lo que nos lleva siempre al “más difícil todavía”. Fuera, por tanto, cualquier tentación de aburrimiento; ya nos inventaremos algo sorprendente.
El resultado es el que estamos viendo: un salpicón de actitudes, situaciones y acontecimientos calificables como propios de un retablo de las maravillas cuando no de un callejón de los horrores. Toda clase de sorpresas y de asombros que rompen lo que se convirtió en rutina insoportable, en una especie de sinvivir continuo que pone a prueba nuestra resistencia pero que nos da materia para entretenernos. Pasaremos del llanto por nuestra impotencia a las carcajadas provocadas por la contemplación de algunos personajes públicos, de los guirigáis de nuestras reuniones de vecinos a los insultos y provocaciones en sede parlamentaria, que todo es cultura; de los excesos vomitivos de los tuits a las puñaladas traperas del Congreso. Como ven ustedes, una rica panoplia de hechos casi siempre lamentables mas jugosos que van bastante más allá de la pura política y que dan que pensar, sea en la naturaleza humana, sea en los malos resultados de nuestro sistema educativo.
Es algo así como un teatrillo en el que nos vemos retratados en caricatura. Una realidad sobrevenida que poco tiene que ver con las buenas formas que se enseñaban en mis tiempos jóvenes, ya que el comportamiento que hoy se enseña es de una mala educación basada más en los derechos que en los deberes y más en lo acuñado en los fogones de la “corrección política” – es decir, en los eslóganes en los que hoy se condensa el catecismo de la “progresía” – que en el respeto hacia nuestro sufrido prójimo. Y esto da para mucho tras la irrupción de los revolucionarios que avanzan en guerrilla con el puño en alto.
En otros países europeos – pongamos que en Suiza o Alemania – la omnipresencia de la política resultaría sin duda aburridísima a la hora de elegir tema para un blog, ya que la sola alternativa sería volver de nuevo a Heidi, mas aquí no hay problema dado que ella misma proporciona titulares atractivos y de enorme variedad temática. Pongamos por ejemplo: “El presidente que no levantó su trasero del asiento y se dormía en las cumbres europeas“, “El alcalde perrroflauta y la alcaldesa ausente”, “Los pechos de la concejala”, “El edil graciosillo”, “La meona en la Gran Vía”, “Del cóctel molotov a una butaca en el Congreso”, “Los besucones en el Parlamento”, “Cambio de pañales en el templo de la Democracia”, “El guiñol siniestro”, o simplemente “Los asesinos al poder”. Todo ello puro costumbrismo surrealista. ¿Se necesita de verdad hablar de política teniendo este precioso material a mano?
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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