25 años D.O. “Cigales”. 22. La vie en rose. II

Por José María Arévalo


( Figura 3. Cepa vieja en «La Giganta», Fuente: Sergio Vaquero) (*)

Continuamos el artículo “La vie en rose”, de Ruth Sierra de la Gala, enóloga y Directora de Exportación de Bodegas Sinforiano, que incluye el libro conmemorativo “La comarca vitivinícola de Cigales: viñedos, bodegas y vinos. 25 años de la D.O. Cigales”, que venimos reproduciendo; artículo que en su primera parte recogía un análisis del vino rosado como tal, su evolución, su consumo actual, su distribución en los diferentes mercados, sus puntos fuertes y sus puntos débiles, sus mitos y sus verdades. Dada la extensión del artículo recogemos hoy la segunda parte, sobre los rosados de Cigales, qué tienen de particular, qué les aporta la D.O. y qué percepción se tiene de los mismos; para incluir en un tercer artículo la tercera parte, el potencial, qué es un vino o un grupo de vinos con potencial, si los vinos de Cigales tienen o carecen de ese potencial y qué medidas se podrían tomar para mejorar dicho potencial.

“Centrándonos ya en Cigales –continúa Ruth Sierra-, se ha apuntado anteriormente que ha sido una de esas zonas donde la elaboración de rosados se ha mantenido en el tiempo, con sus características particulares en cada una de las etapas. Conviene recordar los años 80, época de la Denominación Específica, antesala de la Denominación de Origen, en la que se empezaron a hacer controles de variedades, de suelos, de marcos de plantación, etc. Una época en la que se plantaron bastantes viñas ya en sintonía con una viticultura enfocada a la producción de uva de calidad, eligiendo en cada parcela lo más adecuado para obtener la mejor uva posible y conservando los viñedos viejos buenos cuya calidad ya era conocida de sobra. Y todo esto para hacer clarete, pues era entonces el único tipo de vine que se hacía en la zona.

Con la llegada de los años 90, llegó la Denominación de Origen (1991), ) tanto el tratamiento del viñedo como la elaboración de 1os vinos, se hizo siguiendo la recién estrenada normativa de la D. O. En estos años se comenzó también le elaboración de tintos, que ha ido en aumento hasta nuestros días y ha logrado ya varios premios en ferias internacionales de reconocido prestigio.

Muchas bodegas en estos años 80 y 90 ya embotellaban con marca y vendían grandes cantidades de vino (Pablo Barrigón, Frutos Villar, Félix Salas, La Cooperativa, etc.), mientras que otros iban haciendo marca sin haber embotellado el vino, como en el caso de Sinfo. Era una época en la que las ventas crecían, especialmente en el norte del país, y se hacían ya campañas de publicidad apoyadas por el nuevo Consejo Regulador. Unos años en los que, como siempre me contaba el propio Sinforiano: «Yo nunca tuve que ir a vender vino. ¡Me venían a comprar!». Sin embargo las cosas fueron cambiando, se fueron haciendo muy buenos vinos blancos en otras zonas Y el consumo de rosado en mercados tradicionalmente consumidores de vinos de Cigales empezó a descender.

Ahora es el momento de recuperar esos mercados. Y abrir otros. y en eso andamos en estos últimos 15 años.

A pesar de que a lo largo de los tres últimos lustros, la histórica zona vitícola de Cigales haya vivido una pequeña reestructuración llena de emociones y realidades, es cierto que en estos momentos hay una idea común: que la elaboración de vinos -ya sean rosados, blancos o tintos- sea de elevada calidad y a precios asequibles.

Los rosados de Cigales, como ya se ha señalado anteriormente, no son un subproducto; no son el resultado de sangrar tintos, ni nacen de las uvas que no sirven para hacer otros vinos. Se elaboran con uva de calidad cuidada para ese fin, en muchas ocasiones proveniente de viejos viñedos con rendimientos inferiores a los 4.000 K/Ha. La variedad principal es tempranillo, que en muchas ocasiones se acompaña de garnacha o por variedades blancas como albillo o verdejo. y sinceramente pienso, después de haber visitado viñedos y bodegas en múltiples países, que el viñedo de Cigales es excepcional: una altitud media de alrededor de los 750 metros, variedad de suelos pobres para todos los gustos, un clima extremo entre el día y la noche o entre el invierno y el verano, ausencia de enfermedades que permiten un cultivo de la vid totalmente sostenible con el medio ambiente, viñas viejas que permiten hacer estupendos vinos de guarda, viñedos de tempranillo, albillo y verdejo mezclados ideales para hacer rosados frescos y elegantes, ete.

Se trata de vinos con una acusada expresión frutal y sabor golosamente refrescante. Cigales ofrece una amplia gama de rosados: el joven (con poco color y características bastante provenzales), rosados más estructurados (con una presencia destacada de notas florales y fruta roja madura con una acidez adecuada para hacerla atractivo y refrescante), vinos de capa media (con agradables restos de carbónico de la propia fermentación y aromas de fruta y flores blancas), rosados con un gran volumen en boca y una complejidad más acusada (fruto del trabajo con las lías finas), o rosados fermentados en barrica entre otros. La personalidad de cada uno de estos tipos de vinos se basa en las variedades utilizadas y en las diferentes técnicas de elaboración (más maceración, menos maceración, utilización de barrica, trabajo con lías,…), pero todos ellos pueden competir perfecta y ventajosamente con blancos y tintos.

Esta gama tan amplia de tipos de rosados, y que algunos critican como falta de uniformidad en el producto dentro de la Denominación, no es sino una respuesta a la variada demanda del vino rosado por los diferentes mercados. y el color juega en éste tema un papel muy importante.

Así por ejemplo, en muchas zonas de nuestro país se demanda un vino rosado de color intenso, mientras que en muchos países fuera de nuestras fronteras se pide un rosado muy pálido que se aproxime más, en matices y en aromas, a un vino blanco.

La tendencia que se está generalizando en la exportación, es aproximarse a los rosados de Provenza o de Sancerre, que, aunque tienen un poco más de color que los provenzales, siguen siendo ligeros y elegantes. Este color es la tendencia que deberíamos seguir para la búsqueda de nuevos mercados fuera de nuestras fronteras, ya que en muchas ocasiones los consumidores relacionan mayor intensidad en el color con mayor grado alcohólico y menor frescura.

En Cigales producimos estupendos rosados con gran relación calidad-precio pero con mucho color, y ello puede ser acertado para un consumo regional, pero en mercados extranjeros se buscan productos de menos color, con mucha imagen y que, en consecuencia, hace que el consumidor extranjero esté dispuesto a adquirir productos más caros.

Dejarse llevar por las modas, en muchas ocasiones puede ser un profundo error, pero aprovechar las tendencias del mercado y adaptarse, manteniendo siempre las bases de una viticultura propia y una elaboración basada en la tradición, es fundamental para ser competitivo.

Lo que está claro es que el rosado es un vino en alza en el mercado mundial, con una popularidad en aumento. También resulta evidente que Cigales es el lugar idóneo para relanzar el rosado español, ya que puede esgrimir una acreditada y larga tradición, y cuenta en la actualidad tanto con materia prima y suelos como con técnicas e impulsos innovadores de muchas bodegas y enólogos”.

Concluiremos el artículo la próxima semana.


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c2.staticflickr.com/2/1873/42974980690_cce86b3a2d_b.jpg

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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