Los lunes, revista de prensa y red

“A la Izquierda le ha faltado el Comando Madrid”, de Federico Jiménez Losantos, y “Una visión crítica del informe del Gran Jurado de Pensilvania”, de Aceprensa

 

 

 

 

(Viñeta de Tomás Serrano en El Español el pasado día 6)

A LA IZQUIERDA LE HA FALTADO EL COMANDO MADRID

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 4

Mientras el traidor Sánchez entregaba Navarra a la ETA y al PNV, por este orden, las tres derechas llegaban a un acuerdo de gobierno para la Comunidad de Madrid. Les ha costado, pero lo han hecho. En cambio, a la Izquierda no le ha costado nada entregarse de pies y manos a su banda, que, como dije el domingo pasado corrigiendo parcialmente a Rivera, no es otra que la ETA.

Pero los terroristas no son tan fáciles de corromper como este PSOE ahora euskonavarro, y han convertido la investidura de Chivite por la gracia del hacha y la serpiente en un alarde de poder presente y futuro, siempre junto al PNV, el aita racista, pero gracias a los gorrinos, que así llama la ETA en sus medios de propaganda a los empleados del PSOE.

El poder separatista sobre Sánchez

En el parlamento vasco, uno de sus cabecillas recordó que el pacto firmado por el PSOE, en términos que desconocemos, deberá cumplirse. Al tiempo, su cofrade en Pamplona subrayaba que el de Chivite es –y deberá recordarlo siempre– un «gobierno minoritario», así que cada leyezuela que no sea anexionista –esas las aprobará el PSN de rodillas– requerirá el placet de la banda. Andoni Ortúzar, el jetzale del PNV que bendijo en Pamplona a la continuadora de Uxue Barcos, señora de temible aspecto y que dicen que es peneuvista pero a mí siempre me ha parecido hermana de Otegi, aclaró que la «normalización» que ha llegado a Navarra debe extenderse a Madrid. Ya amenazó con no votar a Sánchez en la Investidura si no entregaba antes Navarra, y es tal su poder que ya la ha entregado y sigue sin ser investido. El terrorista Otegi remató, que es lo suyo, la burla a las víctimas de ETA, especialmente las del PSOE, diciendo que «ETA tiene 250 presos y habrá 250 homenajes«. Así presumía del pasacalles para agasajar a uno de los torturadores de Ortega Lara, que Marlaska permite y Celáa justifica. No cabe concentrar en menos días tanta ignominia, tanta vileza, tanta cobardía.

El Mundo resumió este sábado perfectamente en su editorial la gravedad de la traición de Sánchez:

Si la decencia y la dignidad rigieran en la política española, el presidente del Gobierno en funciones no habría tardado ni medio segundo en abortar ayer la ignominiosa operación por la que la socialista Chivite fue investida presidenta de Navarra gracias a Bildu. (…) El líder de la izquierda abertzale, envalentonado al modo de las alimañas, impuso las condiciones con las que el PSN debe tragar para poder estar al frente de la Comunidad Foral, exultante por tener la llave para todo, incluida la aprobación de los Presupuestos. Y no se detuvo ahí. Aprovechando que los herederos de ETA también son claves para una posible investidura de Sánchez en septiembre, lanzó al PSOE su órdago -abstención en el Congreso a cambio de empezar a hablar ya de autodeterminación y de excarcelación de etarras- y desafió con chulería al Estado de derecho asegurando que «habrá 250 recibimientos más a presos.

Pero lo más grave es lo que El Mundo denunciaba a continuación:

(…) Lo peor es que a Otegi no le falta razón en esto último. Claro que seguirá habiendo recibimientos festivos a los asesinos que salgan de la cárcel. Y con absoluta impunidad y recochineo tanto a las víctimas como al conjunto de los españoles que han soportado durante más de cuatro décadas el zarpazo etarra. Será así porque España es un país donde los máximos responsables de cumplir y de hacer cumplir la ley se la saltan a su conveniencia. Los delegados del Gobierno en el País Vasco y Navarra, por no hablar de sus respectivos Ejecutivos autonómicos, hacen dejación de sus funciones y no aplican la Ley de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas, que impone a las Administraciones Públicas la prohibición de «menciones conmemorativas o de exaltación o enaltecimiento del terrorismo».

Esta es la clave: los delincuentes cuentan con el amparo de los que, con la Ley en la mano, deberían impedir sus delitos. Y lo hacen porque forman sociedad política con los criminales. Y seguirán haciéndolo porque no hay un movimiento de opinión, a través de los medios de comunicación, que frene la propensión, casi tradición, del PSOE a traicionar a España. Si los periódicos, las televisiones y las radios tuvieran ese discurso político, Pedro Sánchez daría marcha atrás. No lo hará porque cuenta con todas las televisiones, la mayor cadena de radio y el primero de los diarios de papel para legitimar cualquier fechoría, disparate o altísima traición. La que sea.

El País echa de menos a Soraya

Porque si el proyecto de Sánchez –y «su banda»– transita con cierta comodidad por el albañal de sus mentiras y traiciones es merced al apoyo de los medios que han convertido el sectarismo de Izquierda en uno de los oficios mejor pagados de España. Y a la cabeza de esos medios cuyo único fin es el de blanquear el proceso de destrucción del régimen constitucional de España, está El País, como cuando el GAL, el 11M y, por supuesto, el proceso separatista catalán, al que sirvió desde el sorayismo de prepago. Como La Sexta y demás cadenas entregadas a la extrema izquierda por ese ser que no era nada y lo ocupaba todo, a imagen y semejanza de su bolso.

El momento de mayor complicidad delictuosa del procés, belén de lo que estamos viendo y de lo que sin duda habríamos visto si Soraya llega a hacerse, bolso en mano, con la Presidencia del PP, fue la presentación de la versión separatista de El País, elpais.cat, que era como si Xavier Vidal Folch hubiera dejado de ser el eterno aspirante a director del periódico en Madrid y fuera feliz y definitivamente aspirado por la Generalidad en Barcelona. Para su gala, Cebrián llevó de teloneros a Pedro Sánchez y a Soraya, que miraba con arrobo a ‘Janli’ cuando el entonces mandamás de PRISA habló a la nación cataláunica en una especie de valenciano de Albacete o de jerga catalufa porteña, a lo Pisarello desencogido. De risa.

El procés iba al tran-tran, entre el PSOE a la espera y una Soraya que se licuaba públicamente bajo las manazas de Junqueras. Pero tras el Golpe y alertado por González y Rubalcaba, El País puso cerco a Sánchez por querer llegar a la Moncloa pactando con comunistas y separatistas. Hasta que llegó. Cuando, gracias a la moción de censura del PNV, la ETA y las cloacas judiciales garzoniles, o sea, prisaicas, llegó al Poder, adiós Cebrián, hola Sánchez, y el sol, la Sol, de Austerlitz volvió a salir por Antequera.

Sucede que en el alma de cualquier comisario, desde la Stasi hasta PRISA, hay siempre un factor cursi, sentimentalón, y, ante lo de Navarra, ha salido a relucir de la forma más curiosa. El editorial dedicado al asunto (que, según tradición de la casa, no habla del asunto, que es la llegada a la Presidencia de Chivite a hombros de Otegui) critica duramente no al PSN ni a Sánchez, sino a la que ha heredado el despacho de la añorada Soraya, la flamante portavoz parlamentaria del PP, Cayetana Álvarez de Toledo.

Los pellizquitos de la Madre Sol

Tal cual. El mismo día en que todos los medios defensores del orden constitucional criticaban a Sánchez, lo que a El País del Sol de Waterloo le preocupaba era el «Tono bronco», ay, qué mal, de los nuevos cargos del PP designados por Casado, preocupación que se reduce a una: Cayetana.

La elección como portavoz parlamentaria de Cayetana Álvarez de Toledo, que abandonó el PP de Mariano Rajoy por considerarlo débil ideológicamente y pusilánime en la defensa de la identidad nacional, no abona la tesis de quienes desde su partido le piden moderación y centralidad. Si hay legislatura porque llega a formarse un Gobierno, Casado tendrá a una portavoz implacable contra los nacionalismos y la izquierda en dura competición con su homóloga de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Ambas han acusado ya a Pedro Sánchez de estar fuera del constitucionalismo. Con la elección ayer de María Chivite para la presidencia de Navarra gracias a la abstención de EH Bildu, que los socialistas aseguran no haber pactado, han caído sobre Sánchez descalificaciones de extrema gravedad. Álvarez de Toledo ha acusado al líder del PSOE de «anexionista», al suponer que él y los socialistas navarros se han pasado al lado de quienes defienden la integración de la comunidad foral al País Vasco, además de consumar «la abdicación definitiva del consenso, no solo constitucional, sino también moral español». El tono ha empezado siendo bronco, y el PP corre el riesgo de instalarse en la desmesura de la mano de su nueva portavoz.

O sea, que el día en que el PSOE rinde Navarra, ETA y el PNV lo celebran, las víctimas del terrorismo claman en el desierto y la economía se frena por la incertidumbre política, el gran problema editorial para El País es «el riesgo de instalarse en la desmesura» de la ocupante del despacho de Soraya. En realidad, lo que preocupa no es que ocupe el despacho, sino el discurso, porque era, literal y perrunamente, el de PRISA. Ayer, al servicio del prusés; hoy, de la entrega de Navarra al abertzalismo. No molesta la persona, que también, sino el discurso político. Y el hecho de que sean dos mujeres, pero no de cuota, las que lo sostengan en el Congreso de los Diputados, en vez de ser motivo de conteo sexista lo es de preocupada indignación. ¿No confían en Lastra y Montero para derrotarlas?

Y en Madrid, sin Bildu

Pero lo que tiene de los nervios a la progresía mediática es Madrid. Se puede pactar con la ETA, vía Bildu, «un partido legal» como reitera Calamity Celáa, pero no con Vox, que es legal y constitucional, pero que ocupa el lugar del PP en el pacto del Tinell o el de Cs frente al PSC: un fantasma para asustar a la Derecha y garantizar esa superioridad moral de la Izquierda que gestionan El País, La Sexta, la SER o La Vanguardia. La idea de que Madrid, como en tiempos de Aguirre, sea una Numancia frente al Imperio de lo Políticamente Aplastante les saca de quicio. Diríase que a Gabilondo y/o Errejón les sobraba Isa Serra y les faltaba Otegi. Exagerando, que la Izquierda echa en falta al Comando Madrid.

Ante la legalidad aplastante de los homenajes a los etarras no arrepentidos –ni Yoyes, ni Nanclares– palidecen las denuncias de corrupción que Podemos-Galapagar ha puesto contra Podemos-Ferraz. No más ridículas que las del dúo fiscal que pretende que García Castellón impute a Aguirre por reunirse con una empresa que contrataba con otra empresa, ligada a otra que tuvo una contrata de la Comunidad de Madrid. La Fiscalía Anticorrupción, le llaman. Ministerio de la Verdad, escribían.

Pero lo judicial disparatado es un atajo para lo político desesperado y, por si la moción contra Rajoy no fuera suficiente, la última portada de El País, este sábado, lo demuestra: «La corrupción del PP sacude el pacto con Cs y Vox para investir a Ayuso». Esto, con Soraya, pasaba, porque al PP le sacudían a diario y por lo mismo, pero a Soraya no le pasó nunca.

Y hubo una época, cuando Iglesias iba por las herriko tarbernas elogiando a la «izquierda abertzale«, o sea, a Otegi, en la que existió un Comando Madrid de la ETA que mataba ‘gente’. Hoy son socios de Sánchez.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/a-la-izquierda-le-ha-faltado-el-comando-madrid-88475/

 

UNA VISIÓN CRÍTICA DEL INFORME DEL GRAN JURADO DE PENSILVANIA

Artículo de Aceprensa publicado en su boletín el pasado día 4

En agosto de 2018 se publicó el informe del Gran Jurado de Pensilvania sobre abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes católicos en seis diócesis del estado. El informe concluía que en los últimos 70 años más de 300 sacerdotes habían abusado de unos 1.000 menores.

El Gran Jurado, institución dirigida por el fiscal, acusaba a los obispos de las diócesis de haber ignorado a las víctimas y de haberse dedicado a ocultar los hechos y a proteger a los abusadores para no dañar el buen nombre de la institución.

El informe tuvo una gran repercusión mediática. El informe daba los nombres de los curas acusados a lo largo de siete décadas y dedicaba la mayor parte del texto a describir con mucho detalle los abusos cometidos y a subrayar la inacción de los obispos. Sin embargo, apenas hacía referencias numéricas ni análisis de tendencias estadísticas sobre la evolución de los casos de abusos.

Un 94% del clero de las diócesis de Pensilvania nunca tuvo acusaciones de abusos

Como puso de manifiesto un artículo publicado en la revista Commonweal por Peter Steinfels, no se calculaba cuántos sacerdotes habían prestado sus servicios en esas diócesis, para poder sacar conclusiones sobre la prevalencia de los abusos sexuales entre el clero; tampoco se hablaba de la evolución del número de abusos a lo largo del tiempo; ni se distinguía entre lo que se hizo en un diócesis y en otra, sino que trataba los siete decenios desde 1945 como un solo bloque. Steinfels concluía que, aunque el informe documentaba pruebas sobre abusos reales, sin embargo era “inexacto, injusto y fundamentalmente sesgado” al no tener en cuenta significativas diferencias en el modo en que los obispos de distintas diócesis y periodos habían respondido a las acusaciones de abusos.

Cuando se analizan los datos

Ese análisis que el informe del Gran Jurado no hacía, lo ha realizado John P. Nelson, psiquiatra formado en la Harvard Medical School, profesor en la Universidad de Pittsburgh durante doce años, y que en 1992 fue llamado a formar parte de un comité formado en la diócesis de Pittsburgh con el fin de ayudar a formular políticas para afrontar los abusos. El trabajo de Nelson (“PA Gran Jury Report on Clergy Sexual Abuse”) se basa en datos recogidos por el informe, pero no analizados en él, completados por otros proporcionados por las diócesis.

Sus conclusiones son resumidas en un artículo del periodista Russell Shaw, publicado en Our Sunday Visitor.

Al analizar la evolución de los casos de abusos a lo largo de ese periodo de setenta años, se ve que comienzan en la década de los 40 y van creciendo gradualmente, desde unos pocos al año a unos 15 anuales en los 60 y a casi 30 en los años 70. Después de alcanzar un máximo de 58 en 1980, empiezan a caer rápidamente desde inicios de los 90 y llegan a ser menos de cinco al año desde 2000.

Después de un máximo en 1980, los casos de abusos empiezan a caer rápidamente desde inicios de los 90 y llegan a ser menos de cinco al año desde 2000

Las víctimas fueron “en su mayor parte chicos” y los abusadores habían nacido en su mayoría antes de 1950.

El 94% del clero, limpio

Un dato muy significativo para calcular la prevalencia de los abusos es que un máximo del 1,1% de todos los sacerdotes de las seis diócesis fue acusado de abusos en un año dado, y en muchos años el porcentaje fue la mitad de esa cifra. “Para expresarlo en positivo –escribe Nelson–, en un año dado el 99% de los sacerdotes no cometió un abuso, y un 94% nunca fue acusado de abusos a lo largo de su carrera”. La cifra es consistente con las de otras diócesis de EE.UU., de acuerdo con los datos recogidos en el John Jay Report de 2004.

Cerca de un tercio de los abusadores tuvo una sola acusación. Desde 1990, pocos sacerdotes (11 en total en 6 diócesis y ninguno de 112 en la de Pittsburgh) fueron supuestos culpables de abusos. El rápido declive de nuevos casos de abusos posteriores a 1990 se ha mantenido hasta 2018. Las nuevas acusaciones se refieren a hechos ocurridos en el periodo álgido de los años 70 y 80. Las denuncias sobre abusos más recientes se han hecho con más prontitud, por lo que es improbable que se hayan producido abusos recientes no denunciados.

La cultura de la época

Nelson sugiere que el crecimiento de los abusos de clérigos antes de 1980 puede explicarse en gran parte por los cambios en los estilos de vida en la cultura de la época, junto con la “confusión doctrinal y moral” dentro de la Iglesia. A partir de los años 60, escribe, “todas las restricciones legales sobre material sexualmente explícito fueron abandonadas, también cuando se referían a ‘amor entre un hombre y un niño’ y a otras formas de abuso sexual… La cultura general estaba saturada de imágenes y de ideas sobre la sexualidad, generalmente presentadas como sofisticadas, liberadas y liberadoras”.

Los fallos de las autoridades civiles y de la Iglesia deben ser evaluados en el contexto de la extendida ignorancia de entonces sobre este problema

Nelson también advierte que los fallos de las autoridades de la Iglesia y de otros ámbitos para abordar eficazmente los abusos deben ser evaluados en el contexto de la extendida ignorancia de entonces sobre este problema.

“Cuando los casos de abusos a principios de los 80 fueron conocidos –escribe–, algunos obispos y otros clérigos trataron de hacer lo correcto, como ocurrió en Pittsburgh, pero también estaban condicionados por la ignorancia que prevalecía entre la profesión médica y las confusas relaciones entre las autoridades eclesiásticas y civiles. Así que no es sorprendente que los primeros intentos de rectificar la situación no fueran ni coherentes ni sistemáticos”.

Nelson atribuye el marcado declive en los casos de abusos en las dos últimas décadas al esfuerzo educativo de la Iglesia dirigido a clérigos y laicos, a los cambios legales y de procedimientos, al temor a las sanciones penales y a las presiones para que los abusadores dejen el ministerio.

Ver artículo completo en: https://www.aceprensa.com/articles/una-vision-critica-del-informe-del-gran-jurado-de-pensilvania/

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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