Los lunes, revista de prensa y red

“El vértigo de nuevas elecciones crece en la izquierda y penetra en el PSOE”, de Víctor Ruiz de Almirón, y “Catalunya: el desenlace”, de Lola García

(Viñeta de Caín en La Razón el pasado día 3)

EL VÉRTIGO DE NUEVAS ELECCIONES CRECE EN LA IZQUIERDA Y PENETRA EN EL PSOE

Artículo de Víctor Ruiz de Almirón publicado en ABC el pasado día 1

La mayoría del PSOE prefiere elecciones antes que ceder ante Iglesias, aunque se reconoce el riesgo de la estrategia. La posibilidad cada vez más real de una repetición electoral el próximo 10 de noviembre marca el arranque del curso político. El distanciamiento entre PSOE y Unidas Podemos incrementa la sensación de legislatura fallida. La probable vuelta a las urnas causa verdadera alarma en las formaciones a la izquierda del PSOE. Lo dejaron claro esta semana figuras como Joan Baldoví o Gabriel Rufián, que imploran a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias que se pongan de acuerdo. En Unidas Podemos se impone un cierre de filas para seguir reclamando el Gobierno de coalición hasta el final, desde el convencimiento en la cúpula de que el presidente en funciones va de farol en su pulso.

Si es así, desde luego no lo parece. Tras el fiasco del mes de julio, Sánchez ha impuesto un relato desde La Moncloa que no da mucho margen a la interpretación. Fuentes de su entorno corroboran lo que daban a entender las declaraciones públicas de Carmen Calvo y José Luis Ábalos: evitar las elecciones no es la prioridad principal, sino que se pone por delante la gobernabilidad y la estabilidad. «No vale cualquier acuerdo», dicen desde su equipo estos días. Si Iglesias cede a facilitar la investidura firmando un acuerdo programático que garantice un mínimo de estabilidad, bien. Pero esa es la única vía. El PSOE no volverá a ceder más. Mientras en sus socios a la izquierda se llevan las manos a la cabeza, en el PSOE ese no es ese el sentir mayoritario. Aunque sí se reconoce por parte de la mayoría que una nueva cita electoral es un elemento de incertidumbre.

Aunque todos asumen y respetan cuál es la consigna que marca Sánchez desde La Moncloa, el PSOE es ahora mismo un crisol de sensaciones al respecto. En conversación con ABC queda de manifiesto como conviven quienes manifiestan muchas dudas con el relato de la cúpula, quienes prefieren que Iglesias ceda para evitar las urnas pero no dramatizan la repetición y quienes directamente prefieren otras elecciones. Una diversidad que no preocupa en las altas esferas, dada la ausencia de cuestionamiento al liderazgo de Sánchez. Y además con una particularidad: entre quienes casi suplican el acuerdo con Podemos la mayoría son cargos que apoyaron a Sánchez en la etapa de crisis interna de 2016-2017. Mientras que tradicionales rivales internos reconocen su comodidad con la actual estrategia de Sánchez. «Estamos contentos. En el fondo son las famosas líneas rojas del Comité Federal de 2015», dicen desde una federación tradicionalmente crítica con Sánchez. Y resumen así su posición: «Que no haya dos gobiernos en uno, no buscar apoyos independentistas y firmes en cuestiones de Estado».

Desde el entorno de un presidente autonómico se reconoce que «es obvio» que ir a elecciones es «una mala noticia». Desde esta importante baronía asumen que «es difícil que la gente lo entienda» y que entraríamos en un escenario «demasiado volátil e inestable» porque «ir a unas elecciones siempre es un riesgo». Aunque al final se preguntan «¿cuál es la alternativa?», con lo que se da visto bueno a la estrategia de Sánchez: «Pedro no quiere repetir la experiencia de un Gobierno a la parrilla. A estar al pairo de las circunstancias.Ha estado en Moncloa, pero sufriendo mucho».

El mal menor de las urnas

Cada vez son más los que en las filas socialistas se dan cuenta de que el resultado del 28 de abril venían con mucha letra pequeña. Una persona que alertó de esa situación desde el principio, miembro de la dirección federal, se decanta claramente por la vuelta a las urnas. «No hay otra salida que elecciones», explica. Este dirigente rechaza que eso pueda ser tildado de electoralista sino de responsabilidad porque «no se puede hacer ese gobierno». El sentir de la dirigencia es ese, que la ausencia de una suma perfecta con Unidas Podemos lo complica todo: «Con Podemos dentro no se puede sumar facilmente al PNV, por mucho que digan, para la mayoría de cuestiones económcias y sociales. Y ya te tienes que ir obligatorimente a ERC».

En los cálculos que tienen en la dirección socialista se rechaza una abstención generalizada en la izquierda en caso de repetición electoral: «La abstención de la izquierda es un personaje mitológico. No tiene nada de científico. Habrá menos participación pero se repartirá entre todos», opina un dirigente. La opinión mayoritaria entre las personas con autoridad en el PSOE es que Podemos caerá en caso de repetición electoral, pero que quien lo hará con mayor intensidad será Ciudadanos. «¿Cuál es el relato exactamente de Albert Rivera?», se pregunta un importante dirigente local que sí admite que Podemos «podrá vender el relato de la humillación» y que además recuerda que «hacen muy buenas campañas». Ferraz y Moncloa se aferran a ese cálculo: que Podemos no caiga tanto como muchos esperan y que ellos suban lo suficiente como para acercar la suma de ambos a la mayoría absoluta. «De 140 no bajaremos», asevera un miembro de la dirección sobre el resultado del PSOE, donde se opina que «es muy claro que nos hemos quedado con el centro».

Pero este relato no es unánime en el partido, aunque sí mayoritario. En la línea opuesta, un diputado socialista alerta de que «si se llega a elecciones va a ser la gran oportunidad de la derecha». Su análisis enfatiza en la oportunidad perdida porque «la derecha estaba muerta en abril y van a mejor desde entonces». Su preocupación es la abstención, que duda que en la izquierda se concentre solo en Podemos.

Un dirigente regional coincide en los temores: «Lo de España Suma no es una broma», aunque se duda en una alianza global sí lo dan por hecho en algunas circunscripciones y en el Senado. Un experimentado dirigente viene alertando desde hace meses de que los socialistas perderían su mayoría absoluta en la Cámara Alta porque da por sentado un acuerdo de PP y Cs.

Estas personas cuestionan que desde La Moncloa se piensen que el relato contra «las tres derechas» de la campaña electoral pueda seguir vigente con un Sánchez que se ha pasado el verano reclamando la abstención de PP y Cs. Se admite en el grupo parlamentario socialista «cierta perplejidad» por el estado de relaciones entre el PSOE y Podemos. En los sectores más a la izquierda de los socialistas existe preocupación por no poder defender como el 28 de abril «el discurso de ‘somos la izquierda’».

Desde el PSC se manifiesta claramente que «no queremos elecciones» pero que del mismo «tampoco el Gobierno de coalición porque no se dan las condiciones». Se reconoce «un punto de incertidumbre» y que puede haber «algo de coste» pero que sería mayor el de apostar por un Gobierno fracasado: «Si Iglesias acepta el acuerdo programático es lo mejor, pero si no lo hace hay que ir otra vez a elecciones».

Artículo en: https://www.abc.es/espana/abci-vertigo-nuevas-elecciones-crece-izquierda-y-penetra-psoe-201909010233_noticia.html

 

CATALUNYA: EL DESENLACE

Artículo de Lola García, Directora adjunta, publicado en La Vanguardia el pasado día 1

El otoño caliente que se anunciaba el año pasado en Catalunya resultó al final más bien templado. Se produjeron algunos incidentes el 1 de octubre, como el intento de asalto al Parlament sofocado por los Mossos, pero ni mucho menos se alcanzaron los niveles de tensión política y movilización social de otoño del 2017. Este nuevo curso comienza en Catalunya marcado por la discusión en el seno del independentismo sobre si recuperar el camino del enfrentamiento con el Estado español o bien poner el freno, tantear el diálogo y aspirar a un mayor apoyo social antes de plantearse la vía unilateral. Un debate que se verá sacudido por la sentencia a los líderes del procés, que los jueces esperan tener lista para mediados de octubre. Y todo ello con el riesgo de repetición de las elecciones generales y con la cuenta atrás en marcha de las catalanas.

Catalunya afronta el desenlace de los sucesos de septiembre y octubre de 2017 con la sentencia del Tribunal Supremo. La gestión del fallo judicial será el principal reto de la política para los próximos tiempos. El juez Manuel Marchena está redactando la sentencia a partir de las deliberaciones mantenidas con el resto de los magistrados de la sala, pero éstos harán también sus aportaciones sobre el texto. Calculan que finalizarán su tarea antes del 16 de octubre, fecha en que habría que prorrogar la prisión preventiva. Los jueces son conscientes de que deben buscar un día que carezca de significación política para hacerla pública, por lo que quedan descartados, por ejemplo, el 1 y el 12 de octubre. Además de la repercusión para el futuro de los encarcelados, la sentencia dictará doctrina sobre derechos fundamentales (incluido el de referéndum, manifestación o expresión), la desobediencia civil y otros aspectos abordados durante el juicio.

La discusión entre los magistrados sigue oscilando entre la sedición y la conspiración para la rebelión. Consideran que existió violencia, pero la cuestión es si esa violencia fue instrumental para el objetivo de la rebelión, que es el delito del que acusa la Fiscalía, que pide hasta 25 años de cárcel. La sedición, en su grado máximo, para los que sean considerados principales autores, comportaría entre 8 y 10 años de prisión, hasta 15 si se trata de autoridades. La conspiración para la rebelión, también en el supuesto más grave, oscilaría entre los 12,5 y los 15 años. En función de la responsabilidad de cada acusado podrían ir bajando las penas. Para los jueces, la distinción entraña una especial relevancia, puesto que la sedición se engloba en el Código Penal dentro de los delitos contra el orden público, mientras que la rebelión figura bajo los delitos contra la Constitución. Es significativo de cara a eventuales intentos unilaterales en un futuro. Y se trata de una sentencia del Supremo que sentará jurisprudencia y que será unánime, aunque algunos magistrados redacten matices argumentales.

Una vez se dicte el fallo, se reactivará la euroorden contra Carles Puigdemont y es una incógnita qué decisión tomará el expresident. Por ejemplo, si decide abandonar Bélgica. Su situación aún complicará más la gestión política de la sentencia. Los partidos y entidades independentistas no han decidido qué reacción adoptarán ante una condena. Se dan por descontadas manifestaciones multitudinarias de protesta. A partir de ahí, todo está abierto. Para Puigdemont y sus acólitos, la sentencia debería ser el primer hito de una serie de acciones de desobediencia civil. Lo que el president Quim Torra ha llamado “confrontación democrática”. Un concepto aún sin concreción. En otras ocasiones se han puesto sobre la mesa boicots ciudadanos que puedan provocar el colapso en el funcionamiento de la administración del Estado, por ejemplo.

En una parte del independentismo se recuerda que la desobediencia debería ser también institucional, pero habrá que ver si el Govern se adentra en ese terreno. De hecho, Torra puede ser inhabilitado unos meses por el único gesto de desobediencia que ha cometido, el de resistirse a retirar un lazo amarillo de la fachada del Palau de la Generalitat. En cualquier caso, Oriol Junqueras no comparte las tesis que Puigdemont expone en su reciente libro “ Reunim-nos”, un opúsculo en el que aboga por mantener el enfrentamiento con el Estado habida cuenta de que tampoco Pedro Sánchez va a permitir un referéndum de autodeterminación.

También se avecina el desenlace de la experiencia de unidad política por parte del independentismo que llevó por primera vez a compartir lista electoral por parte de la antigua Convergència y ERC. El ensayo unitario toca a su fin. Las diferencias entre los dos socios del Govern son cada vez más visibles. Ni a Torra ni a Puigdemont les conviene una convocatoria de elecciones que puede ser letal para el espacio de Junts per Catalunya, dividido y sin un liderazgo efectivo claro, aunque pudiera ser que Puigdemont volviera a ser el candidato con una orden europea de detención como principal baza electoral. En cambio, ERC viene preparándose para el asalto a la Generalitat desde el mismo día en que Junqueras ingresó en prisión. Su apuesta para sucederle como candidato, si las bases así lo corroboran, es Pere Aragonés, actual vicepresidente del Govern. Esquerra prefiere elecciones como respuesta a la sentencia, pero no forzará una ruptura del Ejecutivo, aunque desde la vuelta de vacaciones ya ha ido dando muestras de distanciamiento respecto de Torra.

La sentencia llegará en octubre y enseguida se activará la euroorden de detención contra Puigdemont

Las posibilidades de aprobar los presupuestos son escasas y ése es un argumento de peso para adelantar elecciones después de dos prórrogas. En cualquier caso, quien tiene la potestad para convocarlas es Torra y, por otra parte, quedarían para el 2020 si finalmente se repiten las elecciones generales el 10 de noviembre, cuyo resultado puede trastocarlo todo. Si no caliente, el otoño se presenta intenso.

Artículo en: https://www.lavanguardia.com/politica/20190831/47109677243/catalunya-el-desenlace.html

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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