Por José María Arévalo
![]() | (Alfredo Mateos Paramio, que fue gerente de la Fundación Municipal de Cultura de Valladolid) Este verano hemos tenido los vallisoletanos dos impactantes noticias con el inesperado fallecimiento de dos jóvenes valores de nuestra vida cultural, Alejandro Rebollo, historiador del arte y del patrimonio de Valladolid y Alfredo Mateos Paramio, que fue gerente de la Fundación Municipal de Cultura de Valladolid. |
| Conocía personalmente a ambos y a sus familias, y sentí de verdad su fallecimiento, con la pérdida también personal de -quizá fuera excesivo decir de su amistad- una relación cercana a través de las muchas actividades culturales-artísticas en las que coincidía con el primero, Alejandro, y algunas también con el segundo, Fredy –en las exposiciones anuales de ASPACE en que participábamos siempre ambos- y sobre todo a través de su padre, Alfredo Mateos –era su hijo mayor, por lo que le puso su mismo nombre- amigo mío desde los años en que fue Delegado de Trabajo en nuestra ciudad y Director General de la Inspección de Trabajo mientras yo llevaba la asesoría jurídico-laboral de la Renault. | (Alejandro Rebollo, historiador del arte y del patrimonio de Valladolid)
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Que el Señor los tenga en su Gloria. De Alejandro no me queda la menor duda, como fiel que fue durante muchos años del Opus Dei, con un plan de vida intenso, con una dedicación total a la búsqueda de la santidad y al apostolado. Y encomiendo frecuentemente a Fredy para que el Señor le tenga en cuenta su enorme dedicación a los demás en tantas actividades solidarias como llevó a cabo en su vida. Vamos a recordar algunas de ellas en su biografía, con la que iniciamos este artículo.
Alfredo Mateos Paramio, que falleció el 9 de agosto a los 50 años, a poco de ser ingresado en un hospital madrileño con un incidente creo que cardiaco, fue, como ha destacado la prensa, un acreditado gestor cultural internacional y especialista en arte contemporáneo y cultura oriental. Era licenciado en Filología Hispánica en la especialidad de Literatura del Siglo de Oro y Contemporánea por la Universidad de Valladolid, y había realizado estudios de doctorado en la Université Sorbonne Nouvelle (París 3) en 1994-1995.
Leonés, Fredy desempeñó además diversas responsabilidades en el ámbito cultural, tanto en el sector público como en el privado. Fue, en efecto, gerente de la Fundación Jorge Guillén entre 1993 y 1999, donde se encargó de la programación de actividades; gerente de la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid de 1999 a 2002 y jefe de Actividades Culturales del Instituto Cervantes en los centros de Atenas (2002-2003), Nueva York (2003-2005) y Rabat (2005-2008), pues manejaba a la perfección varios idiomas.
En cuanto a Alejandro Rebollo, historiador del arte y del patrimonio de Valladolid, profesor de Historia del Arte de la UEMC, “enamorado de la ciudad y su Semana Santa” –como ha titulado la prensa- falleció a los 63 años el 13 de agosto en nuestra ciudad, tras un proceso canceroso. El profesor Javier Burrieza le dedicaba al día siguiente una amplia necrológica en El Norte de Castilla, que pasamos a reproducir completa por su gran interés:
“Muchas cosas nos tenía que contar todavía el historiador del arte Alejandro Rebollo, cuando falleció en nuestra ciudad, a los sesenta y tres años, con cuatro hijos. Era un profesor e investigador inquieto y apasionado, un creyente que transmitía, vocacionado desde sus estudios, preocupado por conservar el patrimonio artístico e histórico y por darlo a conocer didácticamente. Sus aportaciones fueron probadas desde su tesis doctoral bajo la dirección del maestro Juan José Martín González y se convirtió en toda una autoridad sobre la construcción urbanística del Valladolid renacentista y de su Plaza Mayor. Eso le condujo a prestar atención a los símbolos de identidad de la ciudad como su Escudo. La docencia la ha ejercido de manera muy amplia y con diferentes auditorios, desde los aplicados alumnos de la Universidad de la Experiencia, hasta la formación de profesionales en la explicación patrimonial del turismo, dentro de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.
Cofrade de la Vera Cruz, siempre será a través de sus obras una voz necesaria en el estudio de la Semana Santa, desde el arte, la dimensión turística e incluso el patrimonio fotográfico. Así lo plasmó en compañía de Nieves Sánchez Garre en «Imágenes y escenarios de la Semana Santa vallisoletana (1958-1984)». Pregonero y conferenciante pero, sobre todo, colaborador de la Junta de Semana Santa a través de las cinco exposiciones de las que fue comisario: Rebollo buscaba, perseguía en el olvido, impulsaba la restauración, explicaba, estudiaba, escribía en catálogos muy coordinados y trataba de proyectar y cambiar situaciones que no entendía y en las que no siempre tuvo éxito. Con todo, resulta indispensable leer esos títulos de las últimas exposiciones desde 2015, siempre tan sugerentes como las dedicadas a los emblemas de la Pasión («Signa Christi»); la iconografía del viacrucis («Nazarenus»); su imagen («Vera Icon»); la presencia de la Dolorosa («Stabat Mater») o la propia de Cristo («Ecce Homo»). Por dos veces tuvo que ser prolongada en el Museo Diocesano y Catedralicio, en 2016, la exposición «Corpus Christi. Historia y Celebración».
Pero todavía podemos encontrar otras realidades académicas como el manual «Historia del Arte y Patrimonio Cultural en España»; su entusiasmo por impulsar las tradiciones como el belenismo, sus colaboraciones en la veterana revista «Aleluya» y su Asociación vallisoletana. Rebollo se hubiese merecido un ambiente más cómodo de trabajo. Así, este hombre de gran cultura, de muchas lecturas, que sabía comunicar, enseñar e iluminar, se mostraba como un profesional generoso que nunca miraba el reloj. Todo un ejemplo para su familia y para los que aman el pasado y el arte. En los próximos meses, este admirador de san Felipe Neri, volverá a hablar desde la letra impresa cuando la Biblioteca de Autores Cristianos, publique las actas del último simposium sobre Isabel La Católica, a la que gustaba tanto estudiar. Espero que leyendo a Rebollo se sigan despertando inquietudes por siempre”.
Echaremos –echamos ya- mucho de menos a Alejandro y a Alfredo, dos importantes figuras de la cultura vallisoletana y universal.

