Acuarelas de la AACyL en dos centros cívicos

Por José María Arévalo


( Acuarela de Rosa Fraile) (*)

Acostumbra nuestra Asociación de Acuarelistas de Castilla y León a gestionar una exposición a principios del nuevo curso, para recoger lo mejor de los trabajos que hemos hecho durante el curso anterior (aunque a veces algunos preferimos incluir una acuarela de años anteriores, por las razones que sea, como me ha pasado a mí esta vez, que me ha cogido el toro sin tiempo para enmarcar una nueva). Pero este año hemos tenido la suerte de poder exponer en dos centros cívicos de forma seguida, lo que nos permite un mes de exposición, el mes de octubre, completo. Es estupendo, porque los quince días que suelen conceder los centros cívicos saben a poco y se queda uno con la impresión de que no ha sido más visitada por falta de tiempo. Y me permite hacer con tranquilidad la crítica de ambas exposiciones, en realidad una, porque la mayoría repetimos la misma obra en ambas.

( Acuarela de Juan Luis Mozo) (*)

Así que en este principio del curso 2019-2020 tendremos dos exposiciones seguidas en Valladolid, del 1 al 16 de octubre en el centro cívico José Luis Mosquera, bajo el título “La visión con agua” – el cartel lleva la foto de una acuarela de Alberto Fernández Palenzuela- y del 17 de octubre al 31 otras dos semanas en el centro cívico José María Luelmo, en la c/ Armuña nº 3, en la zona de Vallsur, con buena entrada por el comienzo de la Cañada Real. Otra novedad es que este año la Junta Directiva, que ha organizado las exposiciones, no nos ha puesto limitaciones en el tamaño de la acuarela que podemos aportar, me imagino que por la experiencia de ocasiones anteriores de que siempre queda espacio porque no todos los socios participamos. Sin embargo, seguimos manteniendo la mayoría el formato medio, de 35×45, la mitad del imperial en que suelen vendernos los pliegos de papel para acuarela. Probablemente ya nos hemos acostumbrado a este tamaño, y sobre todo que los marcos de que disponemos son para él (los formatos grandes se usan más para concursos, sin marco o con un listoncillo solamente).

( Acuarela de Isabel Polo Represa) (*)

La verdad es que ha bajado la participación tanto en estas exposiciones como en las de la Marquesina de la Plaza de España –los segundos domingos de los meses de buen tiempo- y la de la Cúpula del Milenio en Navidades. Yo era asiduo a todas, pero cada vez menos, y la razón es que no me compensa el esfuerzo de llevar seis u ocho cuadros para que luego no se venda ninguno, como suele ocurrir desde la recesión de Zapatero, que nos dejó a todos tiritando. Antes no era así: recuerdo unas fiestas de septiembre anteriores en que vendí en la Plaza de España la mayor parte de las acuarelas que llevé, y eran del tamaño –y precio- de las que ahora presentamos en estos centros cívicos. En estos, como es solo una obra por socio, me cuesta menos participar.

Pero vayamos ya a comentar la exposición -o dos exposiciones- de la AACyL este mes de octubre. Como ya he comentado en ediciones anteriores, tanto las fotos con que ilustro este artículo como los comentarios, al no poder ser de todos los participantes, se refieren a los que más me han llamado la atención, procurando un cierto equilibrio de menciones entre unos y otros artículos. Nunca faltan los del cuadro de Chema Fraile y del que aporto yo, además de porque suelen ser de los destacados –en mi opinión, claro, pero es lo cierto que somos de los que más años llevamos luchando con este difícil arte de la acuarela- porque salimos juntos a pintar al campo más días de los que lo hacemos con la Asociación.

( Acuarela de José María Arévalo Riera) (*)

Las fotos las he tomado de la web de la Asociación, una mejores que otras, por ejemplo creo ver algunos reflejos del cristal que la protege en la acuarela de Rosa Fraile, de una estupenda figura femenina bailando sevillanas con los brazos abiertos, bastante en húmedo y en un buen escorzo desde arriba. Ha cogido Rosa muy bien el movimiento de la figura, y no se si esos reflejos de la foto le dan aún más movimiento. Lo cierto es que me parece de lo mejor que ha pintado Rosa, por lo demás hábil acuarelista, como lo demuestra la simplificación de formas, especialmente el rostro de la bailarina. Así que la he colgado abriendo este artículo, por su originalidad, y no porque la web de la Asociación la ha incluido como primera.

En cambio la de Carlos Ranero la ha colocado entre las últimas –quizá por el apellido-, uno de los puntales de la Asociación, tanto que es el que más años lleva aportando las llaves de la sede que tenemos cedida por el Ayuntamiento en un aula del antiguo colegio Conde Ansúrez y dependemos muchas veces de él para ir a pintar los viernes por la tarde. Carlos presenta un buque varado de costado en un puerto, quizá demasiado centrado -para mi gusto- pero con otro barquito menor en primer plano que compensa el conjunto. Ambos con mucho gusto, aunque en la foto resulten las formas un tanto opacas, por lo que no la incluyo entre las que ilustran el artículo.

( Acuarela de Segis Fernández) (*)

José Antonio Santín, una interesante vista de una ruina al borde de un río, de muros de color cálido y unas sombras muy conseguidas que los recorren. Ya se sabe que los amarillos van bien con los morados, y los rojos con los verdes, así que el resultado es impactante por mucho que advertimos un poco la falta de tema en el conjunto, seguro que buscada de propósito para simplificar.

Juan Luis Mozo ya les hemos dicho en ocasiones anteriores que es el acuarelista más abstracto que tenemos en la Asociación, y ha presentado esta vez, muy en su estilo, una calle de casas en oblicuo y también con juego de amarillos cálidos en una de las paredes, y sombras moradas –más moradas que las de Pepe Santín-, para dejar en blanco las más expuestas al sol, con densos aleros, en un conjunto muy agradable a pesar de la enorme desfiguración de las formas. Juan Luis se vió arrastrado por el estilo de Manel Plana al principio y después ha ido desfigurando mucho más que él, pero siempre –esta vez por el color- me recuerda a las maneras del mestro catalán, que hace un par de años nos hizo una estupenda demostración en nuestra sede y viene por Valladolid de vez en cuando y avisa para que podamos contar con él en nuestras salidas a pintar al campo.

( Acuarela de José María del Fraile) (*)

Juan Luis ha metido un cielo plomizo en su calle para resaltar la luz de las casas. Un cielo liso. Se suele decir que no conviene construir mucho el cielo, para no quitar importancia al verdadero tema de cada acuarela; pero hay acuarelas en que el cielo es el tema principal, como la de Isabel Polo Represa, una vista del Pisuerga por Valladolid en una puesta de sol muy lograda. Los edificios que circundan el río están a contraluz, son sombras oscuras recortadas en el atardecer rojizo, y este y los contraluces de los edificios se reflejan muy atinadamente en el río. Tiene su dificultad expresar bien una puesta de sol, así que esta de Isabel impacta mucho, se queda en la memoria como una de las acuarelas de cielo más conseguidas que conozco. Ha tenido la habilidad de ocultar el sol poniente tras uno de los edificios de la Huerta del Rey, evitando la gran dificultad de pintar el disco solar limpito y redondo. Un acierto.

Por mi parte ya digo que tuve que elegir una de mis acuarelas enmarcadas antaño, porque me cogió la fecha de entrega sin tiempo para enmarcar una de este año. Se trata del clásico dulzainero y tamborilero que tanto se veía antaño en nuestras calles, aquí en la Plaza Mayor de Salamanca. Lo pinté basándome en una foto propia, cuando aún no había sufrido el desprendimiento de retina que ahora me impide entrar en detalles, así que, aun sintetizados, el traje y abalorios del personaje quedan creo yo bastante bien reflejados. Usé un pigmento negro especial que tenía de una muestra de acuarelas Bizancio de Titán, que me había regalado el representante de estas pinturas, mi amigo Pedro Fontanillas, ya jubilado como yo. El negro apenas se usa en acuarela, pero en este caso me vino muy bien porque ese de Bizancio tiene la peculiaridad de arrojar un matiz cobrizo muy interesante, lo que me fue muy útil para reflejar el terciopelo del traje del dulzainero. Por lo demás, un chabalín y otros viandantes que lo contemplan, figuras desfiguradas como los arcos de la Plaza, que sirven de fondo. Quedó chula, ya me han dicho los compañeros, que no han recordado que ya la expuse en otra muestra de la Asociación hace años. Fue de una serie que pinté para exponer en Salamanca -lo que al final se me frustró-, otra de cuyas acuarelas, también de la Plaza Mayor, sirvió para el cartel de otra muestra de nuestro colectivo en el mismo centro cívico José María Luelmo, y que gurdo porque quedó estupendo.

( Acuarela de Jesús M. Martín Acebes) (*)

Fernando Sobrino ha presentado una sencilla casa de labranza en medio del campo, que difundió antes por nuestro washup, ya que iba a utilizarse para el cartel anunciador de la segunda muestra, y todo el mundo la
comentó favorablemente sobre todo por los muchos matices de la fronda y prado que acompaña a la casita. La foto que reproduce ahora la web de la Asociación no los refleja tan bien como la que puso en washup –o quizá que el formato pequeño de la foto era más favorable-.

Segis Fernández aporta un buen retrato de busto de Juan Luis Mozo, en el que ha conseguido muy bien el parecido, aunque sin utilizar las técnicas en húmedo que dan calidad a los retratos pero con las que se corre el riesgo de perder el parecido. Así se trata de un muy buen retrato pero como acuarela menos creativo, pintado bastante en seco y con los rasgos de la cara muy acusados, un tanto en trazados oscuros que evitan tener que trabajar más las sombras, que son lo más interesante de los retratos.

El clásico hórreo asturiano es el tema elegio por José María Gonzalo de Blas, que refleja con buenos matices en la descripción de esta peculiar construcción norteña, y que sitúa en un campo sin delimitar, simplemente circunscrito con un fondo amarillo general. La idea es buena, aunque resulta un fondo un tanto irreal, y destaca mucho el tema único de la obra, como solución para no distraer la vista con detalles de campo y hierbajos u otras construcciones, siempre tan complicados.

( Acuarela de Eloísa Aguilar San Millán) (*)

El cartel de la primera exposición, la del centro J. L. Mosquera, recoge una acuarela de Alberto Fdez. Palenzuela, de una calle se supone que vallisoletana, difícilmente identificable como ocurre tantas veces con los temas trabajados con la mano suelta y en húmedo, en los que se paga el efecto destructor del pigmento sobre el agua y la soltura de la pincelada con la falta de concreción de formas que permitan reconocer un tema urbano concreto. Así que la calle de Alberto podría ser de cualquier ciudad, es lo de menos, lo importante es la desfiguración y contraste de luces y sombras, sin dejar de ser una acuarela claramente figurativa. Le ha quedado simpática, con sus apuntes de viandantes incluidos.

Isabel Menéndez presenta una plaza de pueblo, en lo que es especialista como ha demostrado obteniendo tantos premios en los concursos de pintura rápida del verano en los pueblos a cien kilómetros a la redonda. Mantiene su sistema habitual de utilizar los grises en tonos y variaciones múltiples, con algún punto de color añadido. En esta acuarela destaca la forma de la columna de un soportal que comienza en el margen derecho del primer plano, aunque con el riesgo de llevar la vista a ella en lugar de al tema principal. Pero el resultado en conjunto es muy agradable, y si no incluimos la foto es porque ya en anteriores exposiciones hemos destacado su obra.

Flores en un capazo es el tema elegido por Pilar Martínez, que últimamente se dedica mucho a estos motivos florales en distintas variaciones, tantas que recientemente nos ha enseñado una de flores inventadas por ella misma, sin apoyo en ningún conjunto real, lo que supone un riesgo enorme, del que ha salido victoriosa. Me gustó más esta última que la que presenta en la muestra, por mayor transparencia y sutilidad de los colores empleados. Desde luego Pilar tiene acuarelas de flores mucho mejores que la presentada ahora, aun que esta es original y muy bien construida.

 

(Acuarela de Fernando Sobrino que se incluye en el cartel de la segunda exposición)

Mª Ángeles Martín Peña ha trabajado con la mano muy suelta un tema de las típicas casas de Peñafiel que cuelgan sobre el río, que tantas veces hemos pintado, pero lo hace con una originalidad enorme y en húmedo lo que ya decimos dificulta la identificación clara del motivo, que podría ser de cualquier otro pueblo. Los reflejos sobre el río tienen una dificultad, así que lo mejor es minimizarlos, como ha hecho Mariángeles.

Y Jesús M. Martín Acebes ha abordado un paisaje urbano muy simplificado, como suele hacerlos él, con la mano muy suelta en una ejecución rápida y de ordinario muy limpia, aunque en este caso como quiere pintar a contraluz ha abusado de las formas en gris y negro, contrariamente a lo que hace de ordinario. Aún así, con apenas color, le ha quedado una acuarela atrayente, suelta y bien construida, sin entrar en detalles innecesarios, muy impresionista.

Quería haber comentado también las acuarelas de Carmen Peña –una vista de Portillo, con su castillo sobre el cerro testigo-, Chema Fraile –la estación antigua de Ariza que hay en Laguna de Duero- y Eloísa Aguilar San Millán –una arboleda toda en azules-, pero ya me he pasado de extensión.

Dos exposiciones, pues, muy, muy interesantes para abrir boca con gusto al nuevo curso. Enhorabuena a todos los participantes y a la Junta Directiva de la Asociación que con tan buen criterio las ha presentado.

(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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