Por José María Arévalo

(Fotograma de la película “Joker)
Como todos los años, la inmediata -la gala se celebra esta noche- edición, la número 92, de los premios Oscar nos ayuda a dar un repaso a las películas del año, y sirve para no perdernos las mejores, al menos en teoría, aunque para mi gusto no es oro todo lo que reluce. Este año, más que ningún otro, me temo que me voy a quedar muy insatisfecho, porque ninguna de las favoritas me convence del todo. Otras veces hago apuestas, pero hoy no voy a votar por ninguna, al menos de las nominadas. En cuanto a los actores, ya les he comentado otros años que, como no los oigo en su idioma original, no me atrevo del todo a juzgarlos; con los estupendos doblajes que se hacen en castellano mucho me temo que podemos tomar gato por liebre y viceversa. Por cierto, para los que no las hayan visto, casi todas las películas que voy a comentar o están en los cines o se pueden bajar en Internet.
La gran favorita, Joker, de Todd Phillips, no me ha dicho mucho como película, aunque sí parece que su intérprete, Joaquin Phoenix, hace una versión esforzadísima y muy conseguida, además de llenar todo el metraje de la película, por lo que es seguro conseguirá el premio a mejor actor. Incluso si la cinta no se lleva el de mejor película, aunque sería raro, porque los expertos aseguran que se podría llevar hasta once estatuillas, un record.
Además, las que le hacen la competencia son bastante flojitas –las que he visto-. Con triple empate a diez nominaciones le siguen 1917, que se ha estrenado con el nuevo año y no he podido verla todavía (para José María Aresté, el crítico de DeCine21, es técnicamente portentosa, ambientada en la Primera Guerra Mundial y homenaje de Sam Mendes a su abuelo que luchó en la contienda), El irlandés, una muy pesada meditación de Martin Scorsese sobre la vejez y la redención que encarna, como famoso gangster, Robert De Niro, magnífico como siempre, y Érase una vez en… Hollywood verdaderamente aburrida película, para lucimiento de los dos protagonistas -Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, también estupendos como siempre – con la que al parecer Quentin Tarantino –que a mi me encanta normalmente- pretende hacer un sentido y nostálgico canto de amor a la fábrica de sueños hollywoodiense. He tenido que ver estas dos largas películas en varias sesiones y al final no he conseguido, aburrido, acabarlas.
Con todas ellas compite también la española Dolor y gloria de Pedro Almodóvar, sin la menor posibilidad de ganar la estatuilla a mejor película ni la del premio a la mejor película internacional, al que también opta, pues dicen los críticos que es mucho mejor la coreana Parásitos con seis candidaturas al Oscar, incluidas las dos citadas. Parásitos se estrenó en octubre pasado pero no se me ocurrió entonces que una peli coreana pudiera tener tanto éxito y me la perdí en cines, y ahora la busco en la red pero no la encuentro; ya le arrebató la Palma de Oro en Cannes este al parecer original film de Bong Joon-ho, afilada crítica social de original cuño, dice el ya citado artículo de José María Aresté.
Almodóvar cada vez me gusta menos, y esta semiautobiográfía en que cuenta, dicen, su pasado homosexual, pues me repatea. Tengo que reconocer que Antonio Banderas lo hace bastante bien, y como es en castellano, me atrevo a decir casi que muy bien. Así que, con su candidatura a mejor actor, puede tener más suerte, ya que los lobby LGTB creo tienen mucha fuerza en esto de los Oscar, o eso dicen. Pero va a tener en frente a todos los antedichos, especialmente al protagonista de Joker, y a Jonathan Pryce, que encarna al papa Francisco -cuando todavía no lo era- en Los dos papas, en la que Anthony Hopkins hace estupendamente de Benedicto XVI y opta a mejor actor secundario.
Los dos papas imagina un supuesto encuentro en Roma del papa Benedicto XVI, con el cardenal de Buenos Aires Jorge Bergoglio, que tiene la intención de presentar su renuncia al pontífice como obispo, pero el otro le tiene reservada una sorpresa, dar paso a un nuevo Papa haciendo historia. Me encantó la película a pesar del forzado guión, como veremos ahora de la mano también de Aresté en su crítica cuando se estrenó, que de haber sido más ecuánime la hubiera votado para triunfadora de los Oscar. “Dos personajes –decía DeCine21- con los que se quiere jugar al contraste, para lograr intensidad dramática. Y el film está estructurado alrededor de las conversaciones que ambos mantienen, en Castelgandolfo y en el Vaticano, intensificando las diferencias. Y es aquí donde a ratos la trama resulta un tanto fallida, pues dentro de que se puede entender que hay discrepancias en la forma de entender el servicio ministerial dentro de la Iglesia, se acaba cayendo en simplismos, con el estereotipo “conservador versus progresista”, y también en la personalidad “sabio solitario en las nubes versus hombre del pueblo”. Para el que haya seguido de cerca a ambos personajes, sabrá que Ratzinger tiene muchos y buenos amigos, y que le caracteriza una dulce timidez, y que a Bergoglio el papado le cambió y le volvió inesperadamente risueño y cercano, pues antes era muy adusto. Y pretender que la renuncia de Bergoglio como obispo podía caer mal ante la opinión pública y dejar mal al Vaticano es pretender que Bergoglio era muy conocido por la gente de a pie, lo que no era el caso, incluso en Argentina”.
También a mejor película opta Historia de un matrimonio, que si no me hubiera resultado un tanto enrevesada la hubiera votado para mejor película también. Como a Dolor y gloria, le pasa que la protagonista, Scarlett Johansson, está excepcional, tanto que opta a mejor actriz principal y para mi gusto es la mejor. Además opta como mejor secundaria por Jojo Rabbit, que está todavía en cines, como Judy, por la que Renée Zellweger opta a mejor actriz, por lo que me faltan por ver, como también, y acaba de estarlo, Mujercitas, por la que Saoirse Ronan opta a mejor actriz y Florence Pugh a mejor secundaria. En cambio no han llegado a nuestras carteleras El escándalo (*), por la que está nominada Charlize Theron -me encantó su interpretación en Casi imposible, en que hace de flamante Secretaria de Estado U.S.A- ni Harriet, en que la intérprete negra Cynthia Erivo ha protagonizado la principal sorpresa en las nominaciones de los actores en su versión del biopic sobre Harriet Tubman, una esclava que supo luchar por la libertad.
Concluye Aresté diciendo que “los superhéroes están de capa caída en lo que a premios se refiere –Joker no cuenta, ¿eh?– y Vengadores: Endgame sólo compite por el premio a los efectos visuales. Mientras que Star Wars: El ascenso de Skywalker debe conformarse con tres nominaciones en apartados técnicos”. Y que Netflix no sólo ha metido su cabeza con El irlandés, Historia de un matrimonio y Los dos papas, sino que también destaca con las animadas Klaus –excelente película del español Sergio Pablos– y con ¿Dónde está mi cuerpo? –ambas no han salido todavía en la red-, aunque la favorita es Toy Story 4 de Pixar, que también compite en el apartado de mejor canción. Aunque aquí muy raro sería que no ganara Elton John con “(I’m Gonna) Love Me Again” de Rocketman ( otra de gays que, como película, no me interesó lo más mínimo).
Bueno, creo que esto es todo, ya valoraremos los premios, como tales, que se den esta noche.
(*) El Escándalo ha salido en cines este viernes pasado, escrito ya este artículo.