Por José María Arévalo

(Jóvenes. Acuarela de Hou-Yan Ting en Facebook)
“El feminismo desquiciado: Las dulces y pacíficas bonobas” es el título del capítulo 23 del libro “Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres. Para entender como nos afecta la ideología de género”, editado en 2016 por la digital Titivillus, que estamos reseñando en esta serie, y del que es autora Alicia V. Rubio – titulada en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca y profesora de educación física en un centro público de Madrid durante veinticinco años.
“La ideología de género –comienza el capítulo 23- y los vendedores de la tela necesitan mentes poco capaces de meditar, de razonar coherentemente, de sacar conclusiones propias… y en general mentes poco cultas a las que poder manipular con datos absurdos sin que detecten incoherencias por el simple choque entre lo que les cuentan, lo que ven y lo que saben. No parece haber otra razón para explicar el éxito de una ideología descabellada, su avance, sus ramificaciones y su popularidad.
Si ustedes tuvieran la mala idea de sumergirse en el submundo del feminismo actual se encontrarían con unas teorías que transitan desde lo mitológico a lo supersticioso, desde lo ridículo a lo delictivo, desde el absoluto desconocimiento de ciencias a nivel divulgativo a la creatividad más absurda. Y que sólo pueden triunfar ante unos consumidores a los que, en muchos casos, simplemente les falta cultura.
Se van a dar algunos datos que cuesta creer. Demos un paseo por el feminismo actual, el que se lleva los fondos públicos y propone las legislaciones desde sus lobbies. Para hacerse una idea de qué va el asunto, deben recordar las hazañas de una portavoz del Ayuntamiento de Barcelona que se autodenomina feminista posporno consistentes en que, para transgredir y reivindicar la liberación femenina, orinaba en la vía pública y se hacía una foto. Como reivindicación y lucha es una mamarrachada: no parece que gracias a ella, las mujeres seamos mucho más libres, pero es posible que las calles estén más sucias. Como transgresión, bastante poco original y vulgar, como se verá tras el paseo por la deriva del actual feminismo. Esta inefable acción feminista de la portavoz se podría catalogar en el apartado «ridículo o creatividad absurda».
En realidad este capítulo puede que les resulte jocoso o que les produzca una justa indignación cuando sepan que algunas de estas acciones son financiadas como arte, o como activismo, por los gobiernos de turno, o que propuestas criminales no sólo no suponen a las personas que las realizan un justo castigo, sino que se les aplaude y admira. Empecemos por lo peligroso y delictivo, pasemos por lo repugnante, sigamos con lo degradante y terminemos por lo excéntrico o incalificable.
- EXTERMINAR AL HOMBRE
En el apartado «peligroso y delictivo» encontramos el manifiesto SCUM. Es un panfleto publicado por una tal Valerie Solanas en 1967. Con él se marca el punto de inflexión en el que se pasó de prohibir a las mujeres ser mujeres, a perseguir a los hombres por ser hombres. Y en ello estamos porque, lejos de que este manifiesto quedara como algo residual y propio de mentes enfermas, ha ido impregnando el movimiento feminista de una radicalidad delictiva.
Solanas, paciente psiquiátrica con graves problemas de desequilibrio mental y que trató de matar a Andy Warhol de un disparo, afirmaba en su panfleto que hay que exterminar al género masculino, culpable de todos los vicios, y que la mujer solo será digna y humana cuando los hombres sean exterminados. Propone evitar traer hombres al mundo (aborto e infanticidio de los varones) y asesinar a todos los hombres que no colaboren directamente en la eliminación de sus congéneres.
Estas ideas, cuya difusión debería ser prohibida por incitación al odio y al crimen, que están a la altura del libro de A. Hitler «Mein Kampf», son las que vertebran el discurso feminista que podría llamarse de cuarta generación, posterior al feminismo de tercera generación que se ha desarrollado anteriormente. Simplemente se diferencian en que las de Solanas aún no se han llegado a poner en práctica.
Lo cierto es que esas feministas politizadas de la tercera generación, que ya comenzaban a pergeñar un discurso del odio, han dejado paso, acceso a los fondos públicos y poder, a las feministas radicalizadas que ahora tenemos ocasión de ver con toda su violencia y su animadversión hasta llegar a la destrucción del hombre. Y así lo gritan en las manifestaciones de diversos lugares del mundo en las que se utilizan eslóganes del tipo: «Machete al machote», «Al varón castración», «Macho vas a arder», «Tocan a una, matamos a uno», «Muerte al macho», «Un macho muerto, un feminicidio menos», «Varón, pardillo, tu boca en el bordillo», «Estamos hasta el coño de tantos cojones», «Ante la duda, tú la viuda». Todas sus frases y argumentos son una incitación al asesinato de los hombres por su culpabilidad genérica y genética con ausencia de presunción de inocencia y una desproporción en la agresividad de las respuestas, como mínimo atroz. En resumen, criminalización de un colectivo que, en caso de ser por raza, o de variarse estos gritos y dirigirlos contra las mujeres, con toda razón sería denunciado inmediatamente por incitación al odio y al crimen. […]
Frases como la de C. L. Clarke, que fomenta el lesbianismo como acto de resistencia, y es escritora, educadora y ensalzada por los colectivos feministas, contribuyen a la culpabilidad masculina de la violencia y nos hacen preguntarnos en qué extraño y terrorífico mundo viven o dicen vivir: Las mujeres se mantienen, cuidadas y contenidas a través del terror, la violencia y la rociada de semen…
El término «feminazis», que se utiliza contra estos movimientos violentos, odiadores y totalitarios que son una parte cada vez más amplia del feminismo actual, pues no sólo no se castigan esas derivas, sino que se subvencionan, tiene su sentido en cuanto se analizan las concomitancias de estos grupos de nueva generación y los planteamientos nazis: comparten el odio a un grupo o colectivo al que criminalizan y contra el que utilizan todos los sistemas de manipulación. Al igual que los nazis creían en la superioridad de la raza aria, censuraban noticias, libros y novelas, hacían cine pro-ario, distorsionaban la realidad en su favor y discriminaban a una parte de la sociedad, los neomovimientos feministas a los que nos referimos hacen exactamente lo mismo: superioridad de la mujer, censura de novelas, libros y noticias no afines o favorables, cine de mujeres con claro sesgo victimista o triunfalista, distorsión de la realidad en función de sus intereses y discriminación del hombre con leyes especiales para la casta superior mujeril. […]
En la última manifestación feminista que hemos padecido en España, el 7 noviembre de 2015, con el objetivo expreso de denunciar la violencia de los hombres contra las mujeres, (esa violencia de género que en España cobra una media anual de 60 víctimas de una población de 46.000.000 de personas y llaman «genocidio femenino», «terrorismo machista»…) además de algunos eslóganes «antiviolencia», lo que primó fue el eslogan del odio al varón con las frases ya mencionadas más arriba y la promoción directa de los fundamentos de la ideología de género. Se corearon consignas como «Puta, pero no tuya», «Aborté y me gustó» o «No nací lesbiana, elegí serlo» o el grito de guerra «Al abortaje» dirigidas a la aceptación de la promiscuidad, el aborto y las relaciones homosexuales. Nada diferente a otras manifestaciones feministas de otros lugares del mundo. […]
Una conocida feminista (R. Di Manno) periodista en un diario de Toronto consideraba en su columna de opinión que Sólo necesitamos mantener un puñado de donantes en una granja de esperma para tal fin, donde puedan subsistir con pizza, cerveza y la revista Playboy.
«Mejor persona» demuestra ser la autodenominada lesbiana política J. Bindel, periodista en The Guardian que propone encerrar a todos los hombres en un campoprisión con guardianes, pero les permite actividades lúdicas (bicicletas, quads…) y que las mujeres que lo deseen visiten a sus seres queridos masculinos o los saquen, como a un libro de una biblioteca, para reintegrarlos al campo de nuevo en un plazo fijado. Confía en que la heterosexualidad no sobreviva pero, en tanto nos extinguimos como especie, sus campos de prisioneros son algo más agradables y no habla, de momento, de eliminar o castrar a «los sobrantes» e incluso permite que salgan a ratos por petición de sus parientes hembras.
El problema no es que personajes públicos despreciables digan semejantes barbaridades, sino que son muchas las que lo hacen, y legión las que lo aplauden. Y que no se haga nada al respecto hasta que estos inicios de merma de derechos de los varones que ya aparecen en algunas leyes, deriven en lo que nadie cree que puede pasar. Androfobia, misandria, odio visceral al varón, son conceptos que estos colectivos se niegan a reconocer en sí mismos, en un asombroso juego de cinismo o desconocimiento de su propia realidad. Sin embargo, cualquier comentario adverso a sus propuestas o actividades sí es perfectamente reconocido como machismo, misoginia o feminifobia.
- DISCRIMINACIÓN DEL VARON EN TODOS LOS ÁMBITOS
En las manifestaciones del nuevo feminismo, o se impide directamente la participación de hombres o se crea un espacio sólo para mujeres al que se prohíbe el acceso a los varones, como una extraña e incoherente forma de exigir y promocionar la igualdad. El planteamiento debe ser algo como «haz lo que yo digo, pero no hagas lo que yo hago». Algunos hombres sumisos a la sociedad bonoba se dedican a que los incautos neófitos en el campo del servilismo comprendan la pertinencia de ser discriminados, normalmente porque son parte del entramado que se lleva el dinero público. Otras veces sólo son crédulos. Como curiosidad para los lectores que no conocen el submundo del feminismo desquiciado y de los movimientos opuestos que ha generado, vamos a mencionar términos que ambos utilizan: hembrismo y generismo son apelativos para estos grupos, cada vez más numerosos, y que han hecho desaparecer los objetivos del feminismo tradicional por una supremacía de la mujer frente al hombre. El primero sería el opuesto a machismo, para reivindicar una posición de supremacía femenina equivalente a lo que se achaca al concepto de machismo. El segundo proviene de considerar la reivindicación del género como distintivo de estos grupos y la causa de su irracionalidad.
Los hombres que actúan como siervos de una ideología que los relega a ciudadanos de segunda son llamados manginas (palabra surgida de man y vagina que define al hombre que oculta sus atributos, en principio físicamente, pero ampliado ya a la renuncia de su masculinidad en todos los aspectos). Los manginas, también llamados caniches violeta o púrpura son los que asumen todos los argumentos y mentiras del feminismo más moderno, reconocen su pecado original genético y tratan de justificar su propia discriminación al resto de los ciudadanos de segunda y convencerles de que por ser varones son culpables.
En esa discriminación del hombre, que se justifica con una discriminación previa y obedece al novísimo código de resolución de conflictos que instauró un tal Hammurabi y que se resume en ojo por ojo, los colectivos feministas exigen que no haya hombres en los numerosos observatorios, comisiones y organismos de variado pelaje y escasa utilidad práctica, salvo para el bolsillo de sus afortunadas miembros, que se empeñan en crear. Curiosamente suelen tener en su denominación la palabra «igualdad» y contravienen todos los códigos y legislaciones de igualdad que nos amparan.
Algunos hombres afectados por legislaciones discriminatorias han comenzado a unirse bajo la palabra masculinismo que significaría un opuesto de feminismo en su acepción positiva y ya olvidada de búsqueda de la igualdad de sexos. Sin embargo, cualquier asociación de hombres en la que no se permita el acceso a mujeres, tal y como se hace de forma inversa en los miles de asociaciones sólo para mujeres que hay en España, es casi seguro que no recibirá ayuda pública ninguna por discriminadores, salvo que sean hombres para ayudar a mujeres o profeministas. La doble moral del heteropatriarcado es así de sorprendente.
- ASALTO A LUGARES DE CULTO Y DESPRECIO POR LAS CREENCIAS AJENAS
La obsesión de lobbies y colectivos feministas por el cristianismo en general y la Iglesia Católica en particular es algo recurrente. En realidad, la Iglesia marca unas pautas de vida para las personas creyentes en esa doctrina, no para los que son ajenos a ella y, además, carece de poder efectivo sobre quien no sigue esas pautas de vida e incluso entre sus propios fieles. Sin embargo, los lobbies seguidores de la ideología de género, que ni tienen por qué seguirlas ni van a ser obligados a hacerlo de ninguna manera, atacan continuamente cualquier manifestación verbal de la Iglesia impidiendo su libertad de expresión porque en muchos casos ponen en evidencia la inconsistencia de sus planteamientos.
Las dulces bonobas del feminismo actual no se conforman con la persecución de las ideas de sus enemigos, sino que entran en el permanente insulto. Además de todo tipo de gritos y consignas respecto a la sexualidad de personas referenciales y respetadas de la religión católica, existen otros muchos relacionados con la presunta prohibición de la Iglesia a que hagan con sus cuerpos lo que quieran, el aborto y amenazas varias del tipo: «Fuera los rosarios de nuestros ovarios», «Si el Papa fuera mujer, el aborto seria ley», «La Virgen María, hoy abortaría», «Vamos a quemar la Conferencia Episcopal, por machista y patriarcal». La búsqueda de la ofensa, la cristofobia y la cristianofobia también abarcan imitaciones de muy mal gusto de procesiones, remedos de misas feministas y copias de oraciones católicas comunes con textos normalmente llenos de referencias sexuales, genitales, insultos y reivindicaciones de la ideología de género.
Sobre el asalto de lugares de culto hay muchos ejemplos protagonizados por el colectivo FEMEN, una especie de secta feminista con influencias neonazis y orígenes bastante turbios, que se ha encadenado en el interior de templos y realizado actos obscenos en lugares santos y con objetos sagrados para las personas creyentes, como en el caso de la Plaza de San Pedro del Vaticano. Estos grupos, para los que un piropo resulta violencia simbólica, machismo y maltrato, se creen con derecho a practicar la violencia simbólica, verbal, y física amparadas en unas ofensas, normalmente inexistentes, que creen suficientes para justificar todo tipo de insultos, abusos y agresiones. El caso más emblemático de este tipo de actos son los sucesos de Salta donde ya es tradicional que se realice una multitudinaria marcha de mujeres reivindicativa. Como el itinerario de la misma pasa por la catedral de Mar del Plata, después de años de entrar, ensuciar, profanar y romper, los feligreses decidieron organizarse. Cubriendo la puerta de forma pasiva impiden la entrada de las pacíficas bonobas que los agreden, escupen, pintan y violentan. Este año, para evitarlo, se puso una valla de hierro que tiraron para, nuevamente, agredir a los defensores de la catedral en un acto paradigmático de los que sólo las pacíficas bonobas pueden llevar a cabo sin ser castigadas y ni tan siquiera recriminadas por los medios y la opinión pública, tal es el poder del que gozan las rebeldes subvencionadas por el establishment. […]
Entre este apartado de «falta de respeto por los demás» y el próximo de «creatividad absurda presentada como arte», aparece una exposición celebrada por un colectivo feminista argentino llamado «Mujeres Públicas» en el Museo Reina Sofía. En la muestra, además de performances exigiendo el aborto legal en un país donde es más fácil abortar que comprar antibióticos, proponen una oración adaptando el Padrenuestro, y acompañan el rezo con el logo de una iglesia ardiendo junto al lema La única iglesia que ilumina es la que arde. En una caja de cerillas con este mismo emblema se añade: ¡Contribuye! Simpática propuesta en un país donde aún hay gente que vio arder cientos de iglesias bajo esa misma consigna. El director del Museo justificó esta exposición con frases como: (…) traza conexiones inesperadas, capaces de crear comunidades invisibles y nuevas experiencias de lo común y compartido. El Museo Reina Sofía se convierte así en laboratorio de ensayo de nuevas pedagogías. La intención del montaje es restablecer una relación no mediada por el saber(…), apoyar un pensamiento crítico (…), estas exposiciones muestran al museo como institución viva que se posiciona como un importante catalizador del pensamiento y del debate público.
- CREATIVIDAD ABSURDA Y CON DESECHOS BIOLÓGICOS
En la categoría «repugnante», el sangrado menstrual es el rey de fiesta. La menstruación es un hecho biológico asumido con normalidad por la mayoría de las mujeres, en ocasiones inoportuno, como cuando vas a ir a la piscina, fastidioso a veces si viene precedido de molestias, pero siempre inevitable por natural y al que hay que estar agradecidas por muchas razones, entre otras, la posibilidad de dar vida y la preservación de infartos. Sin embargo, para algunas aparece como motivo de veneración, superstición, exhibición y mitificación. Diríase que estas mujeres, para su proceso de aceptación, necesitan de esas actuaciones hiperbólicas y exageradas que, a las mujeres libres y orgullosas de serlo, se nos hacen innecesarias y un poco (o bastante) sobreactuadas.
Arrojar, a modo de reivindicación o queja, ropa interior manchada de menstruación es un clásico del feminismo de género más lumpen, si bien no es muy elaborado. Hay utilizaciones más curiosas del sangrado menstrual: es el caso de los cuadros con este elemento como pintura. Como arte que ya tiene adeptas y es conocido en ambientes feministas, se realizan concursos de pintura. Naturalmente, este uso de fluidos corporales en descomposición que podríamos definir como marranadas viene avalado por una preciosa palabrería pseudofilosófica reivindicativo-psicológica. En un certamen organizado por la Asociación de Alternativas Ecológicas de México dicen que se realiza con la finalidad de fomentar una visión natural, abierta, creativa e informal del ciclo menstrual femenino. Según los organizadores hay un tabú que rodea la menstruación y un desconocimiento, y esto afecta a las mujeres nocivamente. Con este tipo de arte se trata de buscar un cambio positivo sobre la percepción de la menstruación, que las mujeres pierdan el asco y la celebren cada mes para poder pintar cuadros. Entre las normas de participación se exige que no se mezcle la sangre menstrual con tinta china roja u otros productos acrílicos. Ha de ser 100% sangre, pues no es impura, sino sangre que fluye de forma natural y sin violencia.
La utilización de ese fluido mitificado llega a la celebración de una exposición de 90 paños menstruales en bastidores y a la altura de la cara del visitante con el fin de avanzar en la liberación de la mujer. Es el caso de una exposición de la licenciada en arte C. Úbeda en Quillota (Chile). La artista no podía utilizar compresas desechables por alergia, y como al cambiarse de paño veía imágenes abstractas, los iba guardando por si «se le ocurría hacer algo». Una vez se le ocurrió qué hacer puso en marcha la obra artística. Afirmaba que, cada vez que le iba a llegar la menstruación, sentía algo distinto porque sabía que era parte de la obra. Otras justificaciones que da son: Este es un óvulo muerto, si hubiera sido fecundado, habría un nuevo ser humano, ahí hay ADN mío, y de mi padre y de mi madre.(…) Yo quise trabajar el pudor, y el pensamiento que se tiene sobre la sangre menstrual. […]
Si nos vamos al ámbito «extremadamente repugnante» encontramos experimentos en los que una tal C. Westbrook, feminista y doctora en una facultad de Wisconsin, hace yogurt con su flora vaginal aprovechando su alta concentración bacteriana en lactobacilos. En el mismo apartado se puede poner a otra feminista anarquista que con el mismo producto vaginal ha conseguido hacer pan, llamando a su producto «masa agria vaginal».
Dentro de un posible apartado de «superstición y magia» aparece una nueva táctica que las gurús de las feministas animan a practicar afirmando contra la biología, como siempre, que es posible contener el sangrado menstrual con el suelo pélvico para poder librarse de las opresoras compresas o tampones. Con un vocabulario más cercano a una secta pseudofilosófica oriental que a una información anatómica, las feministas están convencidas de que, sin esfínteres que puedan frenar el tránsito a favor de la ley de la gravedad de los líquidos, pueden hacer vida normal durante la menstruación sin perder fluidos de sangre, ni manchar asientos, ni ropa, mediante la concentración, la contracción muscular y la magia. Naturalmente no hay una sola teoría fisiológica que pueda avalar semejante pretensión, pero seguidoras sí tiene. Resultados, no se tiene constancia.
- MEJOR PROSTITUIRSE QUE ENAMORARSE
En el apartado de «degradación de la mujer para liberarla» encontramos a muchas mujeres que valoran y recomiendan la prostitución como forma final de liberación de la mujer que, curiosamente, cierra el círculo de la lógica irracional de todo este invento surgido porque el matrimonio y las relaciones heterosexuales eran una forma de prostitución de la mujer con un solo hombre, para toda la vida y sólo por comida. Esta utilización y opresión de la mujer se denunciaba al margen de que ella dijera que había amor, que lo había elegido libremente y que era feliz. Ahora se reivindica la prostitución con muchos y por horas, a cambio de dinero para comer y más caprichos. […]
Volvemos por tanto a la creación de mujeres que no aman como María Lacalle señalaba acertadamente. L. Silvestri, personaje implicado en la destrucción del amor romántico que propone la deconstrucción o la destrucción de los mandatos sexuales, del statu quo sobre el amor sentimentaloide y romanticón almibarado, de los estereotipos sexuales y de género y el trabajo sexual como un oficio autogestivo, interesante, creativo y una buena manera de ganar ingresos elevados de forma independiente, mientras ser esposa de alguien es prostituirse con un solo varón y por muy poco dinero. Para ella, como para S. Firestone parir es como cagar calabazas.
El cuerpo femenino, que no debe ser utilizado para vender un perfume, es perfectamente utilizable para vender una ideología. En el enredo de ideas al que conduce un relativismo patológico, y que se evidencia en la indefinición entre el concepto de «venderse» y el de «ser propietaria de su cuerpo», las feministas reivindican la prostitución como sexualidad creativa y aceptable forma de vida, pero prohíben que una modelo use su cuerpo para un anuncio como forma de vida; no se puede reivindicar una playa con cuerpos femeninos pero sí desnudarse para vender postulados de la ideología de género. En este punto encontramos el sextremismo, o la táctica de reivindicar con extremismo y sexo todo tipo de causas. Sextremistas son unas FEMEN utilizando sus pechos para dar relevancia a unas ideas y, a su vez, utilizadas por grupos con intereses tan crematísticos o más que cualquier empresa que paga a una modelo para una foto artística pero con objetivos bastante más turbios que esta. Al final, la cosificación de la mujer no depende del hecho de que se cobre dinero o alguien se beneficie de ella, sino de lo que en cada momento, y según sus intereses, opinen los lobbies feministas.
Masturbaciones y micciones en público parecen ser el fundamento de un movimiento, el arte posporno, de raíces feministas que se define como movimiento artístico que intenta revolucionar el concepto de la pornografía a través de las lecturas feministas y postestructuralistas y un arte que hace saltar por los aires los estrechos corsés que encierran las identidades sexuales y las fantasías eróticas. Puede que la originalidad falte, porque esto de reivindicar cosas orinando y masturbándose es bastante común, pero la palabrería para definirlo y justificarlo es excepcional. En un show de posporno realizado en una universidad, hubo quejas porque, después de orinar en las mesas donde se llevó a cabo, las «artistas» se negaron a limpiarlas. La vulgaridad de la higiene frente al excelso arte.
La reivindicación de la «eyaculación femenina» con la posterior afirmación de que la mujer tiene próstata y que es el afamado «punto G», y los talleres de masturbación para liberar a la mujer, también tienen diversas seguidoras entre las que destaca la escritora de un libro llamado «Coño Potens» y que se define como pornoterrorista. Existe también el lesboterrorismo como movimiento de reivindicación sociosexual. Toda una llamada continua al sexo, el lesbianismo, el terror y la violencia. Terror y violencia que, en este caso y de momento, no se dirige a ningún colectivo y simplemente es un alarde barato de rebeldía y de transgresión que empieza y termina en el propio cuerpo. Afortunadamente.
- EXCENTRICIDADES VARIAS
En este apartado hay que incluir diversos tipos de aportaciones intelectuales y culturales del feminismo a la liberación de la mujer, perfectamente prescindibles y que van desde la reinvención de la prehistoria matriarcal al descubrimiento de tribus de mujeres guerreras. Los trabajos de diversas estudiosas afirman la existencia de un matriarcado feliz, en una etapa indefinida del pasado, que los hombres truncaron en su ansia de poder y su afán de opresión a la mujer. Por qué no quedó nada de aquella Arcadia feliz y cómo se organizaron los hombres para dar el «golpe de estado» en lugares dispares del mundo, es un misterio. ¡Ay, no!, que atacaron a las tribus matriarcales y bonobas y las sometieron, que para eso los machos son los malos.
Otros estudios descubren, para indignación general, que el heteropatriarcado se remonta a los homínidos prehumanos. Y en otros se trata de encontrar mujeres con la mentalidad y la vida actual en un alarde de anacronismo y de incapacidad de comprender que la vida de la mujer de hace doscientos años, por ejemplo, tan dura y difícil como la del varón, implicaba embarazos encadenados, lactancias continuas, crianzas de hijos complicadas sin los adelantos actuales, sin agua corriente, lavadora, luz o pañales desechables, lo que no facilitaba un comportamiento de feminista emancipada.
Las presuntas heroínas luchadoras que vivían una sexualidad promiscua y varonil, ejerciendo esos roles de género masculinos que tanto valoran en detrimento de la mujer real y que nos presenta la nueva iconografía feminista, eran inviables por la inexistencia de métodos anticonceptivos y la probabilidad de embarazos, que hacían poco recomendable el sexo libre y dificultaban esa capacidad luchadora y esa autonomía emancipada que nos venden. La sensación al leer estudios sobre historia o prehistoria de corte feminista es la de estar ante una novela histórica de ficción poco rigurosa con el pasado. […]
En el Egde Hill University británico se han establecido unos estudios de «Drag Queen y King» en los que se estudia el travestismo. Puesto que pertenece a los grados de arte dramático, sería normal y lógico el aprendizaje de la interpretación del otro sexo. Sin embargo, lo que debería ser preparación profesional ha pasado a ser ideología y adoctrinamiento. Entidad orgullosa de su fantástica reputación en la promoción de grupos de identidad sexual minoritaria, el curso maneja complejas teorías de género, el feminismo y la sexualidad para explorar las implicaciones sociales y políticas de encarnar un género en la vivencia.
Las corrientes antinatalistas en las que los adeptos se esterilizan por un mundo mejor, están vinculadas a movimientos feministas libertarios veganos y animalistas. Enemigos de los valores de la familia e incapaces de ver esta célula sociobiológica como lo más natural que existe, justifican su postura como lucha contra una feminidad impuesta, como contribución a un mundo mejor evitando gente que consume recursos y animales y que se va a seguir reproduciendo de forma incontrolada o como un derecho al egoísmo y el hedonismo: Cuando una decide esterilizarse está contra un prototipo de feminidad que, queramos o no, sigue muy arraigado.
Aparatos para orinar de pie, acciones terroristas de destrucción de urinarios masculinos como monumento del heteropatriarcado y otras excentricidades podrían dar por terminado este paseo por un mundo al que los lectores de este libro sólo acceden por noticias sueltas en la maraña informativa a la que nos someten. Sin embargo, queda un punto que se deja a juicio del lector.
- PEDERASTIA FEMINISTA
Ante la imposibilidad de explicarlo, se transcribe parte de una entrevista aparecida en una revista feminista. Helen Torres es la «periodista» y María Llopis una artista multimedia que desarrolla una visión alternativa de la identidad sexual a partir de la desconstrucción del sujeto del feminismo para acercarse al feminismo prosex o al transfeminismo y está realizando un proyecto llamado «Maternidades subversivas». María Llopis: Pero es que los modelos estándar de crianza, al menos en la España del Mediterráneo, parten de la negación de la posibilidad de ese enamoramiento. Estos modelos de crianza plantean que como tarde al año empiecen la guardería. Y la escolarización, cuanto más pronto mejor. Como si se tratara de que, cuanto antes te quites la criatura de encima, mejor. Es un tema muy delicado. Yo creo que todos los problemas de crianza y maternidad vienen de la relación de pareja estable y monógama que no funciona en la maternidad. Hay sociedades que tienen otras formas de relaciones que funcionan mejor con la maternidad.
Hellen Torres: Y es ese modelo relacional de pareja estable monógama el que necesita negar la sexualidad durante la maternidad, pero no sólo en ese momento, sino que luego está la negación de la sexualidad durante la infancia. Fíjate que, cuando te preguntan cuándo has tenido tu primera experiencia sexual, te están preguntando por el coito, por un polvo con alguien, ya que antes de eso se supone que la sexualidad no existe. Pero, ¡si hasta los bebés se hacen pajas! Y luego está ese explorar de los cuerpos entre la madre y la criatura… tocarse, mimarse, descubrirse…”
María Llopis: Eso causa mucho terror… Tengo una colega que es terapeuta, hace medicina china, y tiene un crío, y me contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que él le explore su cuerpo, le toque el coño, en fin… Ella decía que la gente no hace diferencia entre que yo satisfaga mis deseos sexuales sobre una criatura pese a ella, sin tenerla en cuenta, y el permitir que esa criatura explore la sexualidad ayudada por mí. Entre esas dos posiciones hay un mundo. La diferencia sería la misma que la que hay entre una relación sexual consentida en la que todas las partes se tienen en cuenta entre ellas y una satisfacción del propio deseo sexual pasando por encima de todas las voluntades que no son la mía. Eso se llama violación.
Hellen Torres: También es importante no perder nunca de vista el contexto. Es decir, cuando la situación se complica porque tanto la madre como la criatura viven en una sociedad en la que ese acompañamiento en el descubrir de la sexualidad es considerado una aberración. Entonces tienes que parar, o tener cuidado, porque esa persona a la que acompañas es muy pequeña como para ir por el mundo diciendo que se quiere follar a su madre y que el mundo no piense que eso es una perversión imperdonable.
Fuente completa: https://web.archive.org/web/20150428232736/http://www.pikaramagazine.com/2015/03/mimejor- amante/#sdfootnote4sym
Atando cabos puesto que, como ya se explicó en la manipulación por sobresaturación informativa, la información sólo es útil si somos capaces de relacionarla con otros conocimientos y extraer de ella una consecuencia… El fin de la familia biológica será el fin de la represión sexual. La homosexualidad masculina, el lesbianismo y las relaciones sexuales extramaritales no será visto, al modo liberal, como una elección alternativa.(…) La humanidad podrá revertir finalmente a una sexualidad polimorfamente perversa natural. Alison Jagger.
No olviden que estos colectivos son los que entran en los centros de menores a hablar de sexualidad plena, de violencia de género, contra el amor romántico y sobre el respeto a la diversidad sexual, a través de asociaciones subvencionadas con fondos públicos para tal fin.”