Por José María Arévalo

(Cadeira do Relaçao)
“El color de la arquitectura en Oporto. 73 dibujos y acuarelas de la arquitectura portuense de Marta Úbeda Blanco” es el título de la exposición con que ha reabierto sus puertas el Museo de la Universidad de Valladolid, desde el 16 de junio, en su sala de exposiciones del edificio Rector Tejerina (plaza de Santa Cruz, 6). La exposición se había inaugurado el jueves 5 de marzo y suspendido tras el confinamiento, y muestra el trabajo gráfico correspondiente al año sabático de la profesora vallisoletana Marta Úbeda durante el curso 2018-2019, acogida en la Universidad Lusiada de Oporto. Actualmente es titular del Departamento de Urbanismo y Representación de la Arquitectura de la Uva. El horario de apertura es de lunes a viernes de 10 h. a 14 h y por motivos de seguridad no se dispondrá de documentación en papel al público.
Confieso que, como acuarelista, me quedé con ganas de ver la exposición cuando estalló la pandemia, así que ahora he podido resarcir ampliamente mi curiosidad. Realmente no son propiamente acuarelas lo que incluye esta muestra, sino dibujos acuarelados, pero tan buenos dibujos que no me ha importado. El coloreado con acuarela que aparece en muchos de ellos es fundamental para la comprensión de la muestra, pues la autora describe la ciudad de Oporto precisamente, como ahora veremos, a través de su concepto del colorido de esta ciudad. Lo que me ha sorprendido, porque la recuerdo bastante gris, quizá la confundo con Coimbra, o es que la vi en día nublado, no lo recuerdo porque de ello hace ya muchos años.

(Casas de La Ribeira)
Abre la muestra una reflexión del Director del Museo de la Universidad de Valladolid, Daniel Villalobos Alonso, de la que recogemos los primeros párrafos: “Dibujar arquitectura es saber mirarla y aprender de ella en cada línea, y pincelada a pincelada. Dar color sobre el papel y ver cómo sus formas trazadas a lápiz completan los edificios y la ciudad, ofreciendo el modo más elocuente de saber ver y aprender arquitectura.
Términos como “color”, “luz”, “espacio” y forma” toman un significado más que el de artístico en las obras de la dibujante y profesora de expresión gráfica arquitectónica Marta Úbeda Blanco (Valladolid 1961). Entendiendo que su trabajo no tiene como destino intereses puramente plásticos, en su mirada, los ojos atienden a la arquitectura con vocación de investigadora y docente, materia inerte y color en una obra que trasciende de su utilidad estética, adentrándose en el universo propio de la arquitectura, un elemento emocional que se reafirma en su sensibilidad, mediante todos sus sentidos puestos en cada dibujo. Principios artísticos de una arquitectura que, como explicaba el romántico John Rusquin (Reino Unido 1819-1900) en su texto Las siete lámparas de la arquitectura, es en esencia “arte de levantar y decorar edificios construidos por el hombre cualquiera que sea su destino, de modo que su imagen contribuya a la salud, a la fuerza y al placer del espíritu”. La contemplación de estos dibujos de la arquitecta Marta Úbeda contribuye a entender así la arquitectura, como un arte que ofrece salud, fuerza y placer al espíritu de los hombres”.
El catálogo que se facilita informatizado, incluye un artículo de la profesora Úbeda Blanco, que titula “Los colores de Oporto: arquitectura y ciudad”, en el que comenta las obras expuestas precisamente en un orden de colores que en este artículo explica:
“La presente exposición es el resultado del trabajo realizado durante mi estancia en Oporto, en el año sabático 2018-2019, siendo acogida en la Facultad de Arquitectura y Arte de la Universida de Lusiada. El proyecto consistía en realizar el análisis de la arquitectura de la ciudad mediante el dibujo y la pintura, siguiendo el método de análisis del arquitecto inglés Gordon Cullen, basado en la percepción urbana del peatón y de los estímulos visuales que recibe al transitar la ciudad, fundamentalmente por la zona centro delimitada por la muralla Fernandina.

(Edificio en Avda. Dos Aliados)
Por otro lado, y con las directrices del trabajo doctoral del profesor Joáo Laranja Queiros, “Porto Urbis Forma”, tesis que analiza la evolución urbanística de la ciudad, el primer paso fue dibujar un plano que reflejara sus principales intervenciones. Principalmente sus dos murallas: la Antigua, que rodeaba la Sé Catedral, y la Fernandina, producto del ensanchamiento de la ciudad en los albores del siglo XIV. En el plano se reflejan las puertas de entrada y salida de la ciudad y sus principales vías, así como sus principales edificios.
Con estos datos, se procedió a marcar sobre el plano una serie de rutas interesantes de documentación con las que iniciar el “retrato” de la ciudad de Oporto. Por supuesto, la ciudad es tan interesante, que no nos hemos podido resistir a “retratar” algunos entornos que se alejan de las delimitaciones inicialmente acotadas.
De esta forma comenzó el trabajo de campo de bocetos y dibujos que más tarde dieron paso al color, ya que Oporto es una ciudad que se puede analizar siguiendo sus colores pues son los elementos que más la caracterizan.
Pasear por Oporto es descubrir la gran influencia que el agua tiene sobre esta ciudad. Está junto a un caudaloso río, el Douro y muy cerca del océano Atlántico, el agua forma parte de ella. Además es una ciudad muy lluviosa por lo que toda esa humedad es un factor que afecta mucho a su fisonomía. Por ello la técnica que se eligió para representarla fue la acuarela; una técnica que se basa en agua y color.
(Entorno de la Catedral)
Pero si pensamos en lo que es el color llegamos a la idea de la luz, y es que Oporto parece salida del experimento newtoniano donde el río actúa de prisma disociador de la luz descomponiéndola en todos los colores, que quedan atrapados en las fachadas y tejados de sus casas.
En este análisis y clasificación de los colores de Oporto podemos apreciar dos tipos: los naturales y los artificiales. Los primeros que se encuentran de forma natural en los materiales, sin haber sufrido transformación alguna y los segundos, que se aplican de forma artificial sobre los elementos arquitectónicos.
COLORES NATURALES
Son los que muestran la sinceridad de los materiales y se muestran tal como son en la naturaleza.
CREMA
Aparece fundamentalmente en la piedra que compone los restos de la muralla Fernandina, símbolo de la expansión de la ciudad a partir del siglo XIV y en los principales edificios de Oporto, con reminiscencias del gótico, del estilo inglés o del Art Nouveau, debido a las influencias de los asentamientos coloniales extranjeros a lo largo de su historia. Este color crema representa el ambiente burgués de la época.
ROJO
Se encuentra en los materiales más humildes de la arquitectura cotidiana portuense: ladrillos y tejas, pero no por ello faltos de importancia. La ciudad de Oporto está asentada sobre una colina denominada La Pena Ventosa que le otorga una privilegiada situación geográfica, gracias a la cual, caminar desde su cima hacia la orilla del río, nos permite descubrir la gran alfombra roja de cientos de tejados ante nuestros ojos, que tiñen de rojo la ciudad.
GRIS
Oporto es la ciudad de los puentes y el gris de Oporto es el color del metal, el color de su principal puente dedicado a Don Luis I. Fue el primer puente de hierro construido en la ciudad en el año 1886, y el más largo del mundo en su momento, con dos tableros superpuestos y un arco de 172 m.
Este puente comunica el casco histórico con la ampliación de la ciudad al otro lado del Douro, la zona de Gaia, zona de bodegas y fincas inglesas y nos ofrece la imagen más característica de la ciudad.

(Mercado S. Sebastiao)
VERDE
En Oporto el color verde lo inunda todo. Lo encontramos en el óxido que recubre sus estatuas, como la de Vimara Peres el reconquistador, que al expulsar a los moros en el año 868, se le consideró el Cid portugués. Pero donde más se aprecia es en el musgo que se adhiere a la piedra de sus murallas, fachadas y tejados, cubriéndolo todo y ofreciendo una sensación de humedad pegada a los edificios. Y también en el césped que cubre la roca y las cubiertas de algunos edificios como el mercado de Sao Sebastiao, cuyas verdes terrazas escalonadas se adaptan a la forma de la Pena Ventosa en un intento de borrar la huella humana sobre la colina en la que la ciudad se asentó.
COLORES ARTIFICIALES
Son los colores que se pintan o aplican con posterioridad a la arquitectura y que no son propios de los materiales.
AZUL
El azul característico de Oporto es el que aparece en los azulejos que cubren las fachadas. En un principio fue una tradición funcional que se utilizaba para impermeabilizar los muros frente a la humedad proveniente del río, del océano y de las copiosas lluvias de la zona. Sin embargo, con el paso de los años esta costumbre se convirtió en un arte que decoraba los edificios de los aristócratas y nobles más importantes de Oporto cubriéndolos de color. Pero al ser una técnica muy costosa se comenzó a utilizar la técnica holandesa de Delft que sólo utilizaba el azul y el blanco.
De esta forma la ciudad se llenó de fachadas azules, que a modo de grandes puzles, narran costumbres, leyendas y partes de su historia.

(Mosaico Estación Saobento)
NEGRO
Este color aparece decorando el solado peatonal de las calles de Oporto mediante adoquines o diaclasas que conforman la llamada “Calçada Portuguesa”. Se trata de una técnica nacida en Lisboa en el s. XIX y que comenzaron realizando los reclusos del Castillo de San Jorge, llamados “mestres calçeteiros”, y se extiende por toda la ciudad como una alfombra que se adapta a las callejuelas empinadas y laberínticas de la ciudad, a sus cruces y escalinatas. Las decoraciones comenzaron siendo cenefas y dibujos geométricos sencillos, pero algunos también cuentan leyendas y tradiciones.
En este paseo cromático por la ciudad recogemos la teoría del color de Newton, en sus balcones, puertas y ventanas, en esos colores provenientes de la descomposición de la luz en el gran prisma de agua del Douro, que duplica la imagen de la ciudad. También la de Goethe, donde los colores nos hacen sentir emociones. Pero sobre todo compartimos la idea de Luis Barragán de no ser sólo observadores. Porque durante el recorrido podemos situarnos dentro de la composición, formar parte de ella y contribuir a la continua transformación de esta obra de arte que es Oporto.”
Finalmente, el catálogo recoge una biografía de la profesora Marta Úbeda Blanco, nacida en Valladolid, en 1961. “Realizó sus estudios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Valladolid, licenciandose en el año 1991. Se doctoró Cum Laude en el año 1999 con la tesís titulada “La maqueta como experiencia del espacio arquitectónico”. Fruto de la investigación sobre este campo ha publicado diversos libros como “El lenguaje del arquitecto” y numerosos artículos en el campo de la representación arquitectónica.

(A Pérola Do Bolháo)
Ha participado en multitud de congresos internacionales de expresión gráfica arquitectónica, desarrolla y centra su investigación en este campo, participando activamente en el “Grupo de Investigación Reconocida” de la UVa.
Compatibilizó su docencia de expresión gráfica arquitectónica en la Escuela de Arquitectura de la UVa con el estudio directo de la arquitectura clásica en diferentes viajes por Grecia, Italia, Egipto… etc., realizando numerosos cuadernos de dibujos de viaje. Fruto de los cuales en 2010 participó en la Exposición “de arquitectos cuadernos” realizada en el Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español de Valladolid junto a otros arquitectos dibujantes como Juan Baéz, Miguel Ángel de la Iglesia, José Manuel Martínez, Santiago Bellido y Daniel Villalobos. Asímismo incluyó trabajos suyos en diversas exposiciones aportando maquetas arquitectónicas como la de “Bam la ciudadela perdida” en 2004 y sobre “El Instituto Núñez de Arce” del arquitecto Miguel Fisac en 2013”.
En fin, una exposición que merece la pena, se la recomiendo a ustedes para empezar a disfrutar la nueva normalidad.