Tres o cuatro meses más sin Berruguete

Por José María Arévalo

(Exposición Alonso Berruguete first sculptor of Renaissance Spain)

El Museo Nacional de Escultura reabrió sus puertas el pasado 10 de junio, tras tres meses cerrado al público por la irrupción de la pandemia; el acceso es gratuito hasta el 31 de julio, con limitación de aforo a un tercio de los visitantes al menos inicialmente, porque ahora con el adelanto de la llamada “nueva normalidad” ya no sabe uno bien en qué condiciones vamos a estar en este mes de julio. De momento se ha abierto manteniendo la exposición, inicialmente prevista hasta el 19 de abril, en el Rincón Rojo, titulada “El retablo del banquero. Berruguete en la iglesia Santiago de Valladolid”, con piezas del retablo de la Epifanía del gran manierista (excepto el conjunto central que ahora está en Dallas, USA, no sabemos hasta cuando, ahora veremos), habitualmente instalado en una de las capillas de la iglesia de Santiago, tras ser sometido todo él a un minucioso proceso de restauración fruto de la colaboración del propio museo y el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León ubicado en Simancas.

Pero nuestro Museo de Escultura expone ahora, desde el 3 de julio, en el Rincón Rojo las últimas adquisiciones que pasarán a la colección permanente tras la exposición temporal ‘Nuevas obras, distintas miradas’. Son dos obras de Luisa Roldán, una de Juan de Mesa, otra de Pedro de Mena y una tercera de Salzillo. Supongo ha sustituido ya a la exposición sobre la Epifanía de Berruguete, ya la comentaremos.

La mayor novedad, que dio la prensa con la noticia de la reapertura, es que ha quedado pospuesto y sin fecha el regreso al Museo de San Gregorio y a la Iglesia de Santiago, de las tallas de Berrugete que se enviaron para su exposición en la National Gallery of Art de Washington y desde el 17 de febrero en el Meadows Museum de Dallas, donde estaba previsto permanecerían hasta el 26 de julio. Ahora, en el acto de reapertura del Museo Nacional de Escultura de San Pablo ha explicado su Directora, María Bolaños, que la exposición ‘Alonso Berruguete: Primer escultor de la España renacentista’, que tras su exitoso paso por la National Gallery tenía previsto inaugurarse en el Meadows Museum de Dallas el 29 de marzo, está en estos momentos en el aire, ya que la eclosión mundial de la pandemia se produjo en pleno montaje de la muestra.

“Las obras del Museo Nacional de Escultura –explicó María Bolaños-, que suponían el grueso de esa exposición, en estos momentos se encuentran en Dallas embaladas en cajas, mientras que el resto de obras ya estaban montadas a la espera de la inauguración. El director de aquel museo nos ha propuesto la posibilidad de inaugurar la exposición en septiembre, porque habían hecho un esfuerzo muy grande para poder mostrarla, y tanto nosotros como el Ministerio tenemos afán de colaboración pero habrá que ver cómo evoluciona la pandemia en Estados Unidos. Todo dependerá de lo que suceda en verano”, ha apuntado.

No es culpa nuestra el baile de cifras que pueden apreciar entre la apertura de la exposición del Meadows Museum de Dallas el 29 de marzo, como dice ahora Bollaños, y no el 17 de febrero como habíamos incluido en anteriores artículos en que ya comentamos estas exposiciones (los pasados 30.11.19, “Berruguete sale del Museo de Escultura”, 27.02.20, “En restauración el retablo de la Epifanía de Berruguete”, y 08.03.20, “El retablo de Alonso Berruguete de la Epifanía, en El Museo de Escultura”). Pero lo de menos es cuándo estaba prevista la apertura; lo preocupante es que el regreso a Valladolid de las tallas de Berruguete queda en el aire.

(Alonso Berruguete. Retablo de los Reyes Magos en la Iglesia de Santiago, Valladolid)

Ya decíamos en aquellos artículos que la salida de estas obras de arte ha dejado un importante vacío en las salas que muestro Museo Nacional dedica habitualmente a Berruguete, y que para compensarlo éste estaba preparando una muestra monográfica sobre nuestro escultor manierista con piezas procedentes de diferentes museos españoles, “lo que –decía- se agradece mucho el detalle para aliviar la sensación de orfandad que nos deja el viaje de nuestro Berruguete a 6.000 kilómetros, tras unas seis horas de vuelo”. Esas eran las noticias que teníamos por la prensa, pero aquella idea publicada de ofrecernos piezas procedentes de diferentes museos españoles se reduce de momento a esta muestra de parte del retablo de la Epifanía de la iglesia de Santiago, y no nos aclaran –ni en la información de entonces ni en la de ahora- si habrá otra u otras exposiciones hasta que llegue de vuelta al museo de San Gregorio el retablo de la iglesia de San Benito, y también el conjunto central del retablo de la Epifanía, a la iglesia de Santiago, que es lo que ha viajado.

«En breve también podremos disfrutar de una maqueta del retablo», concluía que anunció Bolaños en la inauguración de la muestra de parte del retablo de Santiago en el Museo Nacional. Pero han pasado los meses del confinamiento y de la maqueta ni se habla.

En nuestro artículo sobre la exposición en la National Gallery of Art de Washington, ya decíamos que ésta presenta un abanico de obras representativas de toda la carrera artística de Alonso Berruguete: pinturas, esculturas y dibujos, procedentes de varios museos y colecciones internacionales. No he visto nunca en nuestro Museo Nacional de Escultura -por ejemplo- esos dibujos de Berruguete, así que no hubiera estado de más que, a su término (¿en otoño?), además de la maqueta a la que se refiere María Bolaños, vinieran también aquí, para una exposición temporal, las obras cedidas por otros museos y colecciones. Así lo sugeríamos, y ahora insistimos, a los responsables de estas muestras, en justa correspondencia. Más ahora que el regreso de Dallas se retrasa muchos meses, ya veremos cuantos.

En la reapertura del Museo, Bolaños también hizo algunas reflexiones personales sobre cómo cambiará todo tras la pandemia, y señaló que el giro hacia lo digital que se ha dado estos tres últimos meses “va a condicionar mucho el futuro de los museos”. “Ha sido un salto cualitativo que creo que se va a quedar, aunque la experiencia física y sensorial ante una obra de arte es absolutamente insustituible”, ha apuntado antes de “animar a la gente a que levante los ojos de la pantalla y que se encuentre con el mundo real, porque el mundo virtual puede ser muy engañoso”.

Con esto último estoy muy de acuerdo, por eso no me parece que lo digital vaya a influir mucho en esto de los museos, salvo que se produzcan nuevos confinamientos, y espero que no.

 

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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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