Ideología de género. Y XXIII. La indefensión aprendida

Por José María Arévalo

(Pensativa. Óleo de Eva del Fraile)

“La indefensión aprendida, la resistencia pasiva, y la oposición activa” es el título del último capítulo, el 24, del libro “Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres. Para entender como nos afecta la ideología de género”, editado en 2016 por la digital Titivillus, que estamos reseñando en esta serie, y del que es autora Alicia V. Rubio – titulada en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca y profesora de educación física en un centro público de Madrid durante veinticinco años.

“El concepto de indefensión aprendida –comienza Alicia V. Rubio el último capítulo de su libro- proviene de un experimento realizado por el psicólogo Martin Seligman para analizar las respuestas de dos perros en dos situaciones diferentes. Uno de ellos era sometido a descargas eléctricas que no podía evitar; el otro perro también recibía descargas, pero podía interrumpirlas mediante una palanca. Posteriormente los perros fueron situados en una superficie electrificada de la que podían escapar con facilidad. El animal que había podido evitar las descargas, saltaba al exterior de la plataforma en tanto el otro, que había aguantado las descargas sin posibilidad de evitarlas, permanecía en la plataforma incapaz de escapar de la tortura. Su pasividad provenía de la asimilación, mediante el aprendizaje, de que no podía hacer nada.

La indefensión aprendida, por tanto, sería la situación de pasividad en el comportamiento de una persona o animal que considera que la situación está fuera de su control y que, por tanto, no vale la pena hacer nada porque no hay solución. Convencido de esa imposibilidad, no hace nada por salir de un estado de cosas que no le agrada o beneficia, incluso si existen posibilidades de actuar, pues es incapaz de detectarlas o de defenderse.

Relacionada con la depresión clínica y ciertas enfermedades mentales que resultan de la percepción de no tener control sobre la propia vida, en este caso sobreviene por un aprendizaje dirigido a producir la ausencia de respuestas defensivas. Esa convicción de que la situación le supera, hace que el individuo actúe eliminando los mecanismos de toma de control de su propio estado, paralizando las respuestas y asumiendo y aceptando el perjuicio como mecanismo defensivo mental: «No hay nada que hacer. Aguantemos, evitemos el esfuerzo vano y la esperanza defraudada».

La situación mundial no es muy alentadora: la agenda del género, cuyos epígrafes se han expuesto en el capítulo de la hidra de las mil cabezas, se está imponiendo a la población de forma arrasadora con el desconocimiento de la mayoría, el aplauso de algunos y el espanto de otros, entre los que me cuento.

Irradiada desde la ONU, organismo dirigido y completamente tomado en sus centros de poder por ideólogos de género y que hace tiempo que dejó de ser un medio para la paz mundial y pasó a convertirse en un medio de reingeniería social.

Financiada por fundaciones, multinacionales y dinero público en un mecanismo de do ut des (te doy lo que me des) según el cual, los lobbies y fundaciones privadas financian a los políticos y sus partidos y a su vez estos les garantizan fondos públicos, subvenciones y contratos con las administraciones, que devuelven el dinero a sus arcas para reiniciar el proceso. Caso paradigmático es el de la multinacional del aborto Planned Parenhood, que dona grandes sumas a candidatos y políticos quienes luego le garantizan fondos públicos y contratos con la administración que le reintegran, con grandes beneficios, lo invertido. Naturalmente al margen de este ejemplo sencillo, las redes clientelares y de ayuda mutua son casi infinitas y complicadísimas.

Impuesta desde la Unión Europea y otros organismos supranacionales a través de informes, directrices, directivas… que, sin ser de obligado cumplimiento, facilitan a los gobiernos la aplicación de los diversos puntos amparándose en el cada vez más inmerecido prestigio de esos organismos totalmente infiltrados de ideólogos del género (los últimos son los informes Estela, Lunacek, Noichl y Rodrigues…)

Aceptada por los diversos gobiernos por convicción, intereses económicos privados o por desconocimiento de lo que realmente significan estos neoderechos para la población.

Aplaudida por una ciudadanía engañada concienzudamente que cree avanzar hacia adelante en libertad al grito de «todo vale si hay consentimiento y si no se hace daño o se evita el dolor», mientras pierde dignidad, derechos y las libertades fundamentales víctima de la relativización y la manipulación del daño, el dolor, la violencia y el deseo… …la ideología de género se implanta desde los gobiernos que vota la población por razones diferentes a la introducción de la ideología de género en los países, pero que, una vez con el poder, imponen, manipulan y legislan a una ciudadanía a la que previamente han enfrentado de forma que no pueda, ni sepa, organizarse.

Una visión general hace tener la impresión de que se van haciendo experimentos con los diversos países, utilizándolos de cobayas en uno de los puntos de la agenda para luego implantar esa cabeza de la hidra en el resto con las mismas estrategias que se han utilizado en el país cobaya y que han dado resultado.

No es fácil saber cómo se encuentran los distintos países en la implantación de la agenda del género, pues los medios informativos se encargan de que no tengamos forma de comparar las derivas éticas aberrantes a las que han llegado los «países cobaya», no dando pábulo informativo a ese tipo de datos. Eso dificulta la organización social en contra, y evita tener argumentos contundentes para negarse de forma mayoritaria a la implantación de cada punto concreto de la ideología de género si se viera la situación a la que se ha llegado en el «país cobaya». Igualmente interesante, cuando se crean líneas de acción para crear alarma social, es conocer la situación real en la comparativa con el resto de los países, única forma de saber si realmente hay un problema o simplemente son cifras de incidencia bajas que no justifican un tratamiento de lacra social.

Lo evidente es que, una vez establecido en un país uno de los puntos de la agenda, los lobbies internacionales fuerzan a que se implante en el resto mediante la presión internacional, las directivas sobre el asunto que imponen los organismos supranacionales y los grupos de presión interna dentro del propio país que tratan de hacer creer a la ciudadanía, mediante todos los medios de manipulación que hemos visto, que existe un problema y que hay un clamor social para que eso se cambie. Frente a esa enorme maquinaria, las asociaciones de diversa índole que luchan contra las cabezas del monstruo, son arrasadas.

Han llegado denuncias desde diversos países del tercer mundo, y a la vista de que por la escasa implantación de los medios de comunicación no se puede manipular a la población de forma masiva, de esterilizaciones forzosas o con engaños por parte de la ONU, o experimentaciones de anticonceptivos con graves efectos secundarios que han deteriorado la salud de muchas mujeres.

Parece que en algunos casos, los países que estuvieron bajo la influencia soviética y el comunismo, y soportaron los resultados letales de una ideología con reingeniería social impuesta sobre la población, han generado anticuerpos contra las manipulaciones ideológicas y los experimentos sociales, por lo que tratan de frenar el avance de esta nueva y letal ideología.

En todos ellos, y si no se remedia explicando claramente a la población el funcionamiento de la agenda del género, será cuestión de tiempo que acceda al poder un gobierno infiltrado por los lobbies y se imponga a la población la agenda del género por la vía rápida de la aceptación de las directrices internacionales como disculpa.

La propia Rusia que, tras la utilización del aborto como método anticonceptivo por motivos prácticos y al margen de cualquier problema ético o proyección ideológica, se ha encontrado con una población envejecida y unas tasas alarmantemente bajas de nacimientos que se alejan con mucho del relevo generacional, ha decidido promocionar las políticas de natalidad, protección de la familia y estabilidad matrimonial. Es muy posible que, al contrario que los casos de Polonia, Hungría y Croacia, en los que hay un sustrato ético-religioso plantando cara al totalitarismo de género, en el caso de Rusia no haya nada más que puro espíritu práctico, si bien, lo cierto es que se está apoyando en la Iglesia ortodoxa. Rusia, con Putin a la cabeza, tiene la fuerza suficiente para enfrentarse a las presiones de los lobbies internacionales que no consiguen establecerse en este país para comenzar sus manipulaciones a la población, como se ha hecho en el resto de los países. Feministas, homosexuales y lesbianas, que pueden hacer lo que deseen a nivel personal pues no hay una moral que se les trate de imponer, no pueden crear colectivos de presión en suelo ruso ni se les permiten acciones de proselitismo de la ideología de género, en especial dirigidos a los menores. Incluso se planteaba la expulsión de las sociedades y fundaciones que financian a todos estos grupos en tanto se consolidan para vivir de los fondos públicos. La Soros Society y otras filiales del género están en el punto de mira. Las actuaciones de Rusia sobre estos grupos son una buena brújula para confirmar la implicación de esta y otras sociedades, cuya pertenencia a los lobbies no está clara para algunos, porque los servicios de información rusos son suficientemente fiables como para confirmar, si se les cuestiona o expulsa, que están involucrados en el asunto.

Sin embargo, precisamente por ese espíritu práctico y no ideológico que mueve al gobierno ruso a expulsar a los lobbies del género y a defender la familia y la natalidad como forma de fortalecer el país, no es esperable que colabore en la ayuda a los enemigos ideológicos del género que luchan en la debilitada Europa.

Para Rusia es beneficiosa una Europa débil, envejecida, descreída, incapaz de defender sus valores y principios porque no los tiene, con dificultades para mantener el «estado del bienestar» y con enormes tensiones internas para asimilar inmigración musulmana que revitalice la pirámide poblacional.

Una vez pergeñado un incompleto mapa de la situación en la que nos encontramos, con los ideólogos de género dueños de todo el poder, dentro de todas las instituciones, controlando incluso la ONU, con todo el dinero público a su alcance, con leyes a favor, con medios de comunicación públicos y privados comprados, subvencionados o engañados, pero colaborando en la mentira… y de los que nos oponemos en la batalla, desorganizados, desinformados, manipulados informativamente, sin saber muy bien de dónde nos vienen los golpes, incapaces de hacer nada contra esos poderes omnímodos establecidos… sólo nos queda ser víctimas de la última de las manipulaciones: la indefensión aprendida, la respuesta de dejar de oponer resistencia por la convicción de que no va a servir de nada y que tenemos la guerra perdida; que, incluso además de perder energías y esfuerzos baldíos, pueden haber represalias, uniendo el miedo a esa indefensión aprendida. Sin embargo, es posible que no tengamos la posibilidad de dejarnos freír por las descargas eléctricas continuas de una ideología inadmisible, simplemente por nuestro futuro y el de los que van a depender del mundo que les dejemos.

Por ello hay que entender claramente la situación, comprender que las injusticias particulares que nos afectan y nos indignan sólo son parte de un plan mucho más complejo, asumir que todos los grupos que luchan contra una de las cabezas son aliados contra la ideología de género. Como ciudadanía que somos, tenemos que dejar de ayudar de forma personal a asociaciones, partidos y grupos que de una forma u otra promuevan la ideología de género, denunciar las manipulaciones, desenmascarar a los manipuladores… asociarse, explicar a todo el mundo el origen de los problemas que nos surgen, de las injusticias a las que nos vemos sometidos y de la tiranía de una ideología totalitaria.

La enorme cantidad de perjuicios, injusticias generadas por los neoderechos, dolor y despropósitos que va produciendo esta ideología ayuda a desenmascararla. De hecho, en este momento las sociedades están divididas en tres grupos: un gran mayoría que vive en el «Matrix del género», una minoría que vive del «Matrix del género» y una minoría creciente que, víctima de las injusticias que produce o por motivos diversos, se defiende como puede de ese entramado virtual poderosísimo en una nave desguazada cuya única forma de sobrevivir es que no se le detecte. Como Winston Smith, el protagonista de «1984» de G. Orwell, son conscientes de que ven una realidad diferente que el resto, que piensan diferente, que no pueden evitar ser críticos con la «corrección generista», que cometen pecados de heteronormatividad, que no asumen el derecho sexual de los menores, que, al margen de lo que cada uno haga, las uniones homosexuales no les parecen iguales que las heterosexuales convirtiéndose inmediatamente en homófobos, que no ven que la violencia doméstica sea de género, que matar niños nonatos les parece horrible… y no pueden controlar ese pensamiento libre, y esa percepción de que todo es mentira. Como Neo de «The Matrix», saben que todo es mentira. Y saben que si lo manifiestan, «Matrix» detectará la nave, matará civilmente al disidente, le destruirá la reputación, le dejará sin empleo, e incluso en algunos casos llegará a la amenaza personal y la agresión física. Los orígenes ideológicos del género garantizan que se justifique cualquier medio para obtener y mantener el fin.

Algunos puede aún elegir entre vivir en «Matrix», asumir el neolengüaje de 1984 y ser buenos ciudadanos. Otros, ya fuera de «Matrix», con el pensamiento incapaz de aceptar las mentiras, sólo podemos luchar contra ese poderosísimo entramado. Deberíamos organizarnos, si bien habría también que tener pautas de actuación individual:

Hay que afirmar la igualdad en derechos y dignidad de hombres y mujeres y negar la igualdad neurofisiológica y antropobiológica de ambos sexos. Hay que exigir libertad en las funciones sociales de ambos sexos respetando los deseos individuales, fomentando las capacidades inherentes a cada uno y valorando el mérito sobre el sexo. Hay que reivindicar el organigrama social natural y negarse a admitir la existencia de un heteropatriarcado opresor en las sociedades igualitarias. Hay que reivindicar a la mujer natural y biológica y el respeto a sus características, su esencia y sus condicionantes. Hay que reivindicar al hombre natural y biológico y valorar sus características, su esencia y sus condicionantes, respetando sus derechos fundamentales sin crear culpas genéticas. Hay que reivindicar la unión de sexo, amor y procreación como forma de excelencia de unificar nuestras naturalezas y alcanzar la plenitud y la felicidad, al margen de la libertad individual de los que elijan otras opciones. Hay que reivindicar la responsabilidad personal, y no resolverla con la eliminación de seres vivos o la ingesta de medicamentos peligrosos, y hay que exigir a los gobiernos responsabilidad en salud pública al margen de ideologías. Hay que reivindicar el derecho a la vida y hacer comprender a una sociedad anestesiada que matar para eludir problemas y responsabilidades es una opción social e individualmente destructiva. Hay que reivindicar la heterosexualidad como forma natural y biológica de organización social y de convivencia al margen de que, de forma individual, haya otros tipos de convivencia que no pueden equipararse al matrimonio por las derivas éticas y de merma de derechos de otros que conllevan. Hay que fomentar la comprensión y el respeto entre los sexos evitando confrontaciones interesadas y valorando cuanto de enriquecedoras social e individualmente tienen las diferencias. Hay que analizar la transexualidad como un problema médico que debe ser tratado por profesionales (síndrome de Harry-Benjamin) y no frivolizarlo transformándolo en una opción sexual voluntaria. Hay que eliminar los derechos inherentes al matrimonio de uniones que no lo son. No hay un derecho a tener hijos, porque los menores no pueden convertirse en un derecho de nadie, ni en una posesión o mercancía. Hay que respetar el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y exigir que el Estado no imponga una moral y una ética por encima de otras igualmente democráticas y respetables.

Hay que reivindicar que la violencia en la pareja es bidireccional y que existe una violencia familiar que puede afectar por igual a cualquier miembro de la misma. Hay que reivindicar el interés superior del menor por encima de cualquier otra consideración o derecho, su derecho a una infancia feliz y protegida, su derecho a una formación libre de imposiciones estatales o de lobbies, su derecho a un padre y una madre en cualquier circunstancia y a una familia lo más estable y vinculante posible. Hay que luchar contra la utilización del menor por parte de adultos en sus intereses personales.

Hay que luchar por el respeto a la persona y al valor de la vida humana en cualquier circunstancia y etapa de esta. Hay que luchar contra el neolenguaje. Al margen de los eufemismos hay que hablar de leyes de desigualdad, de leyes de mala salud sexual y reproductiva, de asesinatos de fetos, del derecho a vivir, de la familia ecológica frente a la artificial, del universo heterosexual, de violencia bidireccional, de la violencia doméstica, del derecho de los niños a un padre y una madre, de vientres de alquiler, de cosificación de la vida humana…

Aprendamos a ser críticos, a no relativizar los valores éticos, a manejar la información con conocimiento de los intereses profundos del enfoque de las noticias.

Analice lo que le cuentan. Desconfíe de los datos sobre cualquiera de las cabezas de la hidra que no coinciden con su percepción personal. En temas de género no se quede en los titulares.

Luche por su estabilidad matrimonial. Aconseje a sus amigos y parientes para acudir a especialistas si hay problemas en la relación. Hágalo por sus propios hijos y por los de ellos.

Defienda y proteja a sus hijos en los centros educativos. Exija información sobre talleres que afecten a valores éticos, morales y a temas controvertidos socialmente relacionados con las diversas «cabezas de la hidra». Quéjese si ha habido desinformación, ideologización, abuso de confianza o manipulación de sentimientos.

Hable con sus hijos. Enséñeles los valores que le han hecho feliz y han dado sentido a su vida. Hágale crítico, dele herramientas de análisis e interpretación de la realidad. No le deje inerme ante el monstruo.

No se fíe de los organismos internacionales. Hace tiempo que dejaron de representarle y velar por sus intereses.

No vote a partidos que defienden la ideología de género o no sean claros en su oposición a la misma. Si los vota, luego no se sorprenda de lo que suceda. Haga redes de colaboración: contacte con personas que también están «fuera de Matrix».

Colabore en las redes. Denuncie cualquier abuso de la ideología de género. Llame por teléfono, mande mails, mensajes de facebook y twitter, cartas al director… Apoye a los disidentes cuando los calumnien y difamen. Hágase ciudadano activo. No colabore con el silencio de los corderos. No dejemos que, de ninguna manera, nos convenzan de que estamos indefensos.

Los absurdos no refutados de hoy son los lemas aceptados de mañana. Ayn Rand

EPÍLOGO

…La maestra explicaba a los alumnos que la causa de las guerras en el mundo residía en la violencia innata de los hombres y, cuando lo decía, buscaba mi mirada de consenso pensando que yo aprobaba semejante basura de teoría. Mientras, los pobres estudiantes varones de la clase se sentían tan afligidos que hubieran deseado pedir disculpas por existir. Todo lo que dijo fue peligroso y nocivo además de estúpido… esta clase de cosas pasa en colegios de todas partes y nadie dice nada sobre esto.

Hoy contamos con mujeres maravillosas en todos los campos, pero ¿por qué esto debe tener un coste tan alto para los hombres? Los hombres están tan intimidados que ya no se defienden. Pero deberían hacerlo.

Es tiempo de que empecemos a preguntarnos quienes son esas mujeres que continuamente descalifican a los hombres. Las mujeres más estúpidas, ignorantes y repugnantes pueden descalificar a los hombres más buenos, amables e inteligentes.

Doris Lessing, Escritora y feminista»

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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