Lo peor, en el peor momento

Por Javier Pardo de Santayana

(Los dineros de Europa. Viñeta de Nieto en ABC el pasado 23 de julio )

No sé si a usted le pasará lo mismo, improbable y dilecto lector mío, pero yo tengo la impresión de estar viviendo en falso. No por que se produzcan ciertas circunstancias nuevas que hayan roto la rutina acostumbrada, sino porque, por el momento, nuestra realidad de cada día no parece responder a ningún esquema claro y definido. Habrá que esperar seguramente cierto tiempo para que se definan y encajen los rasgos principales que permitan definir un ser y estar distintos que tenderemos a identificar como aquella realidad que abandonamos arrastrados por el curso de los acontecimientos, en este casi caracterizados por el paso de una pandemia universal. Una realidad que intentaremos retomar como si fuera una continuación del “antes”.

Intentaremos sí, reproducir en ella la totalidad de los esquemas anteriores e intentar reconstruir lo conocido, pero por el momento viviremos unos días que se caracterizarán seguramente por la indefinición y negación de lo evidente en espera del final de un largo trance que imaginaremos transitorio. Y mientras tanto irán tomando cuerpo nuevos desequilibrios que dejarán su rastro de problemas y de incógnitas en demanda de soluciones que no llegan, pues para encontrarlas faltan todavía muchos números, como también conocimiento y sentido común: muchas acciones y reacciones que puedan modelar nuestro futuro tras la prueba.

Por lo pronto, aquí en España lo único claro será que la realidad social y económica se impondrá a las pretensiones de unos curiosos gobernantes que intentarán remar a contrapelo, lo que por el momento hace difícil prever nuestro futuro, ya que nuestros frugales socios europeos serán frugales mas no tontos, y suelen confiar sus decisiones a verdaderos expertos en ciencia y práctica económica, por lo que lo más probable es que tengamos que renunciar a nuestras curiosas pretensiones ya de entrada. Así se espera que la palabra “austeridad” recobre su prestigio y su valor de origen, que ese quizá sea el solo fruto positivo del empeño.

Quiero decir con esto que tengo la impresión de que nos encontramos viviendo un largo periodo de dudas y de incertidumbres que coinciden con la perentoria necesidad de tomar decisiones respecto al futuro. Cosa que no será tan fácil estando como estamos inmersos en una racha negativa en la que España bate todos los récords de inconsistencia y de despiste, y con una Europa gravemente herida por el Brexit, que sienta un precedente preocupante y rompe el ciclo positivo que conducía a la instalación de la paz en nuestros lares. Por lo pronto aquí nos dedicamos a incitar a la discordia y a recuperar un comunismo trasnochado de trágico recuerdo ahora inspirado por pequeños tiranos iberoamericanos.

Así que no se trata sólo de un virus que ha alcanzado un dimensión mundial; trátase también de que hemos puesto todo patas arriba en un momento de vacas flacas y dirigentes incapaces – y mendaces – en un preocupante ambiente de falta de respeto a las actuales leyes democráticas en el que, para más inri, hasta algunos responsables del gobierno desafían el orden y se atreven a incumplir las disposiciones de los jueces. Una situación de “cuanto peor mejor”.

Sí, efectivamente no se trata tan solo de un virus asesino, porque la enfermedad es aún más grave. En efecto, el virus permanece ahí, y encontraremos referencias de tiempo como la de la consecución de una vacuna que es algo que se da por descontado dentro de un plazo razonable, y nos acostumbraremos a un paisaje de tenebrosas mascarillas, pero el panorama de nuestro futuro está en peligro de incluir también, a poco que nos descuidemos, estratos de mayor desunión, confusión, desorientación y desentendimiento  con vistas al futuro.

De ahí que, en mi opinión, estemos ahora librando, casi sin darnos cuenta de ello, una preocupante batalla sorda intentando saber lo que nos pasa para salir del paso como sea, e Intentando sobrevivir sin grandes daños a la actual situación y a las segundas olas al tiempo que nos esforzamos por adquirir alguna idea de lo que nos espera y cuándo.

Esta es la situación: un estado de confusión en el que de nada valen los relojes y miramos nuestro alrededor con mascarilla.

 

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído