Por Iván Blanco. Introducción de Carlos de Bustamante
(La quema de papel sellado en Manresa)
Continuamos los artículos que publica la Asociación Enraizados en su web https://espanaenlahistoria.org, en su objetivo de propagar uno de sus fines, «Defender la Tradición cristiana de España como fuente de su unidad y solidaridad», provocando un sano orgullo sobre aquellos hechos que jalonan un acontecer incomparable, dando a conocer la prestigiosa realidad que adorna la historia de España y el acervo de valores que ha aportado no solamente a la propia nación sino al mundo entero.
Reproducimos ahora un artículo de Iván Blanco, que lleva por título “Papel sellado”, en el que nos cuenta que después del 2 y el 3 de mayo de 1808 y las atrocidades hechas por Murat en Madrid, el 2 de junio, un mes exacto después, los manresanos se levantaron en armas contra las tropas napoleónicas con una indignación inconmensurable; tal fue el desempeño de Manresa a lo largo de la Guerra de Independencia que se ganó por méritos propios el título de la “Muy Noble y Muy Leal”. Así como en Madrid la chispa que hizo estallar el motín fue el secuestro del Infante Francisco, la deflagración en Manresa se produjo por una partida de papel timbrado, en la que donde estaba la enseña real de su augusta majestad Caros IV, había sido resellada con la marca del lugarteniente general del reino, que en esos momentos era el Mariscal Joaquín Murat, cuñado de Napoleón. Todo el papel resellado se quemó públicamente, esparciendo las cenizas por toda la ciudad, y las gentes de Manresa enarbolaron el estandarte real, la escarapela nacional y se organizaron para resistir al estilo numantino el embate francés que con certeza estaba por llegar. Veámoslo.
“La Guerra de Independencia suscitó uno de los episodios más gloriosos de la historia de España. Con un número de heroicidades incontable y sin parangón.
El 2 de junio de 1808, tuvo lugar en Manresa un episodio que ha sido arrojado al abismo de la memoria, y que no sólo no se conoce en Cataluña, sino que en el resto de España no se ha promovido o enseñado.
Después del 2 y el 3 de mayo y las atrocidades hechas por Murat en Madrid, la zozobra invadía España como si de una pleamar se tratara. Un mes exacto después de que Daoiz y Velarde grabaran sus nombres en la historia con una entrega gloriosa, los manresanos se levantaron en armas contra las tropas napoleónicas con una indignación inconmensurable.
¿El motivo? Así como en Madrid, la chispa que hizo estallar el motín fue el secuestro del Infante Francisco. La deflagración en Manresa se produjo por una partida de papel timbrado, y dónde estaba la enseña real de su augusta majestad Caros IV, había sido resellado con la marca del lugarteniente general del reino, que en esos momentos era el Mariscal Joaquín Murat, cuñado de Napoleón.
Esa afrenta para con el rey de España es insoportable para el fidelísimo pueblo de Manresa y estalla en cólera. Se requisa todo el papel resellado y se quema públicamente, esparciendo las cenizas por toda la ciudad. Después de este episodio, las gentes de Manresa enarbolaron el estandarte real, la escarapela nacional y se organizó para resistir al estilo numantino el embate francés que con certeza estaba por llegar.
Ese mismo día, el teniente coronel Francesc Codony, junto con Ignasi Mollet, Antoni Pujol y otros principales de la ciudad, dictan un bando donde se dispone a la defensa de la plaza. Así mismo se forma una Junta Corregimental en el Convento del Carmen con representación de clérigos, burgueses y gremios de la ciudad.
El sentimiento de preguerra era llevado por los manresanos con exaltación patriótica, y se plasmó en la “Proclama d’un manresà:
“Españoles: los que con no menos gloria que valor animados del Patriotismo más acendrado, hemos jurado la defensa de la Patria, perseveraremos constantes en nuestro noble ardor, sostengamos tan justa causa hasta la última gota de sangre. La sangre que circula por nuestras venas es sangre de aquellos ilustres héroes que con conflictos semejantes fueron la salud, a gloria de la Nación. ¿Y nosotros no haremos ver al universo entero que con su sangre hemos heredado también su valor y patriotismo? Nuestros Padres libraron a España quando gemía baxo el yugo de los mahometanos.¿ Y no la libraremos nosotros del cruel yugo que le iba a imponer el más perverso de los tiranos?(…)
Manresanos, á vosotros me dirijo con especialidad. No olvidéis que veneráis por Patron á un capitán que á gloria de sus armas añadió la de dar la vida con toda su legión en defensa de la religión misma por quien peleamos.(…) Manresanos, compatricios, tengamos presente también el valeroso exemplo que tanto ennobleció nuestro suelo con sus huellas de santidad, imitemos su valor marcial, y la eroica constancia del que no dudó honrarnos firmandose compatriota nuestro. Ya me entedeis: hablo del magnanimo Ignacio de Loyola de este valiente y esforzado capitán que siendo honor del Pueblo Español, es con especialidad la gloria de Manresa” (Manuscrito de la Biblioteca de Universidad de Barcelona num. 481)”
El grito que corría por las calles de Manresa era “Religió, Rei i Pàtria”, y defendiendo ese trilema, entraron en batalla cuatro días más tarde en uno de los episodios más memorables que recuerda nuestro suelo patrio, a los pies de Montserrat.
Tal fue el desempeño de Manresa a lo largo de la Guerra de Independencia que se ganó por méritos propios el título de la “Muy Noble y Muy Leal”
