La nao Victoria. 5

Por Carlos de Bustamante

Que es mi barco mi tesoro/Que es mi dios mi libertad/Mi ley la fuerza y el viento/Mi única patria la mar//-

Isla de los Ladrones (Isla de Guam) – Isla de Homonhon, Filipinas

Salida el 9 de marzo de 1521 – Llegada el 16 de marzo de 1521. Travesía de 7 días.

Al cabo de tres días de navegación, la armada entra en Cebú descargando artillería a modo de saludo. Los isleños reaccionan inicialmente con miedo, aunque pronto les convencen de que se trataba de una señal de amistad, y Magallanes se va ganando la confianza del rey local, con el que intercambia regalos. Termina cristianizando a miles de indígenas.

El rey de Cebú, traiciona a los expedicionarios al invitarlos a una supuesta comida de desagravio para reforzar lazos tras la muerte de Magallanes antes de su marcha. Todos sospechan que puede tratarse de una emboscada, pero Duarte Barbosa, cuñado de Magallanes, presiona para que asistan por no parecer cobardes. Los peores pronósticos se cumplen, y mientras el rey distrae a los expedicionarios, entran cientos de guerreros en la sala y pasan a cuchillo a todos ellos. El resultado es desolador: mueren asesinados nada menos que 26 hombres.

Magallanes regaló a la reina de Cebú una pequeña talla de madera de un Niño Jesús. Cuando los españoles regresaron allí en 1565, la encontraron, supieron que era de la expedición de Magallanes, y con gran devoción la procesionaron. Desde entonces, se celebra en Cebú la fiesta del Santo Niño, o Sinulog, que actualmente congrega a millones de personas cada año.

Magallanes perdió la vida en Mactán, donde se empeñó en acudir para someter a Lapu-Lapu, el líder local. Incluso rehusó la ayuda del rey de Cebú. Ginés de Mafra contaría después que Magallanes perdió mucha autoridad, porque un hombre que llevaba sobre sí un negocio de tanta importancia no tenía necesidad de probar sus fuerzas […] porque de la victoria se sacaba poco fruto.

Un día después de estos sucesos se dirigen al sur y dan con la isla de Bohol. La tripulación se ha visto reducida drásticamente, hasta los 116 o 117 hombres, los cuales son insuficientes para gobernar las tres naves que les restan, de modo que deciden quemar la Concepción. Desde aquí ya solo quedan la Trinidad y la Victoria.

El nuevo capitán Lopes Carvalho demuestra no saber qué hacer. No sabemos con qué criterio se aparta del camino al sur que los llevaría hacia el ecuador, donde, recordemos, sabían que estaban ubicadas las Molucas. Recorren de isla en isla la zona del mar de Joló, al parecer perdidos y sin tener claro hacia dónde poner rumbo. No se fían de los indios que encuentran, y la situación de escasez empieza a ser muy preocupante otra vez. Terminan por encontrar la isla de Palawan donde se pueden surtir al fin de abundantes provisiones. Allí tienen noticias de la riqueza de la cercana Brunéi, en la isla de Borneo, donde acuden.

Brunéi efectivamente resulta contar con una gran población, y con un grado de civilización muy superior al de los lugares que han visitado hasta entonces. Al principio son bien tratados allí, pero el rajá Siripada retiene a Elcano, a Espinosa, y a otros hombres que habían acudido a verle como embajadores. Los de las naos, al cabo de quince días temiendo por la suerte de sus compañeros, atacan una flota que arriba al puerto. Elcano y Espinosa son liberados, pero el rajá todavía retiene a los demás.

Lo sucedido en Brunéi no gusta a nadie, y Lopes Carvalho recibe nuevamente duras críticas. Además, continúa el recorrido caótico de la expedición, hasta que poco después de salir de Brunéi una de las naves encalla. Localizan un puerto apropiado en una isla de difícil identificación entre Borneo y Palawan, y se produce una nueva demora para repararlas, de unos 37 días. En estas fechas hay un acuerdo por el que cesan a Lopes Carvalho de la capitanía general, que es asumida por Gonzalo Gómez de Espinosa, quien desde la salida de Cebú ya había desempeñado la función de capitán de la nao Victoria. Por su parte, Juan Sebastián Elcano es nombrado aquí capitán de la nao Victoria.

Bajo esta nueva organización, el plan es claro: buscarán sin demora las Molucas, y volverán a España cargados de especias. Libran un combate con una nave que se dirigía a Brunéi, y piden comida por rescate. Más adelante, el 28 de octubre llegarán nuevamente a Mindanao y tomarán a dos pilotos para que les guiaran. En sólo 10 días, estaban ya viendo los picos volcánicos de aquellas islas, las islas de la Especiería.

El capitán Juan Sebastián del Cano, que fue por maestre en la nao Concepción y fue mudado della con mandado del capitán, vino en la nao Vitoria por capitán.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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