Por José María Arévalo
(Miguel Delibes)
La pandemia ha obligado a aplazar, desde el 20 de marzo al 17 de septiembre, la exposición ‘Delibes (1920-2020)’, en la Biblioteca Nacional de España (BNE), para reivindicar la obra y figura de uno de los escritores más leídos, queridos, admirados, recordados y uno de los nombres imprescindibles de la literatura en español del siglo XX. Ha sido inaugurada por los Reyes, y se prolongará hasta el 15 de noviembre en que se trasladará a Valladolid, a la sala museo de La Pasión, donde se podrá visitar hasta enero de 2021.
Coordinada por el escritor Jesús Marchamalo presenta más de doscientas cincuenta piezas, procedentes de instituciones como la Fundación Miguel Delibes, la RAE, El Norte de Castilla, la Fundación Juan March, o la propia Biblioteca Nacional, para celebrar el centenario del nacimiento de Miguel Delibes (Valladolid, 17 de octubre de 1920 – Valladolid, 12 de marzo de 2010), catedrático de Derecho Mercantil, periodista, cazador, defensor a ultranza de la naturaleza y de la explotación sostenible de los recursos naturales, y académico de la Lengua, cuya trayectoria lo convirtió en referente intelectual y moral de su tiempo y en un ejemplo de honestidad y compromiso.
Así, por razones de seguridad sanitaria, este homenaje a Delibes va a convivir en la Biblioteca Nacional con la interesante exposición de una de sus grandes joyas, el Astronomicum Caesareum (1540), obra de Petrus Apianus dedicada al emperador Carlos V y considerada una obra maestra de la imprenta y una verdadera obra de arte por el cuidado de su impresión y la calidad de sus ilustraciones. Se titula “La belleza del Cosmos: Astronomicum Caesareum”. Lo que nos parece muy próximo a la labor de Delibes de describir nuestra naturaleza y al tiempo contarnos sus entresijos.
Sobriedad
El comisario de la muestra, Jesús Marchamalo, ha explicado que a lo largo de esos seis meses de retraso en la inauguración, los objetos de esta exposición han estado «hibernando y durmientes». En este regreso, las visitas serán con cita previa y con un aforo máximo de 160 personas cada hora.
«Es una emoción para toda la familia, es lo máximo que podíamos pedir diez años después de su muerte. Estar en un lugar tan emblemático que termina por convertir a mi padre en un clásico. Además, esta muestra es de una apariencia de austeridad y sobriedad que encaja perfectamente con su carácter», ha señalado Elisa Delibes, presidenta de la Fundación del autor vallisoletano.
Miguel Delibes Setién, recibió los galardones más importantes de nuestra literatura: Premio Nadal, Premio de la Crítica, Premio Nacional de Narrativa, Premio Príncipe de Asturias, Premio Nacional de las Letras Españolas, Premio Miguel de Cervantes, además de otros importantes reconocimientos en el extranjero, como Doctor honoris causa por la Universidad del Sarre, en Alemania, o Chevalier de l`ordre des Arts et de Lettres por el Gobierno de la República francesa.

(El pequeño Delibes, en el Colegio de Las Carmelitas de Valladolid, en 1926)
Más de doscientas cincuenta piezas
La exposición desvelará, con más de doscientas cincuenta piezas, la trayectoria vital de Miguel Delibes y su universo literario: sus vínculos familiares, sus aficiones, sus amigos, su manera de trabajar y de entender la escritura, sus hábitos creativos…
Entre las piezas más destacadas, pueden citarse los manuscritos originales de las principales obras del escritor, así como su correspondencia con otros autores, sus primeras ediciones, objetos personales, fotografías o retratos (entre otros, el de John Ulbricht que preside el salón de su casa, o el famoso Señora de rojo sobre fondo gris, de su mujer, Ángeles de Castro, obra de Eduardo García Benito, que tuvo siempre tras su mesa de trabajo).
En un primer apartado, la exposición recoge diversos aspectos de la biografía de Delibes: su infancia en Valladolid, su abuelo francés –descendiente de Léo Delibes, el compositor–, responsable de aquella educación ‘a la francesa’ que tanto le marcaría, sus estudios de Comercio, sus primeros trabajos como caricaturista en El Norte de Castilla, su mujer, Ángeles, y sus hijos, y el Premio Nadal con el que en 1948 iniciaría su carrera de escritor.
La segunda parte estará dedicada a su obra, con un recorrido por su producción literaria, así como los temas y personajes de sus libros. Títulos inolvidables como La sombra del ciprés es alargada, Aún es de día, El camino, Diario de un cazador, Diario de un emigrante, La hoja roja, Las ratas, Cinco horas con Mario, El disputado voto del señor Cayo, Los santos inocentes, Madera de héroe, El príncipe destronado, Las guerras de nuestros antepasados, Señora de rojo sobre fondo gris, Diario de un jubilado, El hereje… así como cuentos y una prolija bibliografía de obras de caza, pesca y naturaleza; libros autobiográficos, libros de viajes y artículos periodísticos.
Se dedica también un espacio a la relación de Delibes con el cine y las adaptaciones teatrales, de algunas de sus obras como Los santos inocentes, Las ratas, La guerra de papá, El disputado voto del señor Cayo; y al teatro: La hoja roja, La guerra de nuestros antepasados o Cinco horas con Mario.
Manuscritos y primeras ediciones
De los títulos más emblemáticos del escritor –‘La sombra del ciprés es alargada’, ‘El camino’, ‘Las ratas’, ‘Cinco horas con Mario’, ‘Los santos inocentes’, ‘El hereje’–, se exponen manuscritos o primeras ediciones que Delibes guardaba en su casa.
«Era cuidadoso y minucioso con su legado. Guardaba fotografías, manuscritos y dibujos», ha resaltado Marchamalo. Delibes siempre escribía a pluma en cuartillas de papel de periódico de las bobinas de El Norte de Castilla, diario del que llegaría a ser director y desde donde luchó contra la censura impuesta por el Régimen.

(La mesa donde escribía Miguel Delibes, con el retrato de su mujer, Ángeles de Castro)
Una mesa «sobada de tanto trabajar, con manchas de tinta y quemaduras de cigarro» ocupa una parte de la sala sobre su obra, donde la voz del actor José Sacristán lee fragmentos de algunos de sus títulos. O varias de sus caricaturas para ‘El Norte de Castilla’, que destapan a «un gran dibujante» que siempre lamentó no haber desarrollado más este campo artístico.
También hay espacio para el famoso teletipo de la agencia en que se anuncia el premio Nadal de 1948 para la obra ‘La sombra del ciprés es alargada’ y que el propio Delibes estaba esperando nervioso en la redacción del periódico.
Las fotografías familiares son las protagonistas de la primera parte de la muestra, donde se puede observar al «hombre de campo, amante del aire libre y de la naturaleza» que siempre tuvo un gran apego a su familia. Y, por supuesto, esas imágenes que le vinculan a la caza, una de sus grandes pasiones.
Delibes y la caza
«Había que hablar de ello y la hemos mostrado según la entendía el propio Delibes: él jamás hizo una relación del número de piezas y por supuesto que no estuvo en una montería o en un safari. Era una caza apegada al mundo rural, sostenible y en la que contaba más la experiencia con el campo que la caza en sí –de hecho, varias veces llegaba con el morral vacío–«, ha destacado Marchamalo.
Además de la exposición
Además, escritores, periodistas y gente del mundo de la cultura reflexionarán sobre lo que significó en su momento su lectura y se prestará especial atención a algunas de sus obras más conocidas, de las que se mostrarán los manuscritos originales, y cuyas primeras páginas ha grabado para la exposición, José Sacristán.
La Biblioteca Nacional de España acogerá varias actividades en paralelo a la exposición, encuentros que reunirán a los hijos de Delibes, a escritores vinculados a su figura, al comisario de la exposición, Jesús Marchamalo… citas en las que se repasará su obra, su figura, su influencia en la literatura contemporánea y, el 17 de octubre, en recuerdo a su nacimiento, un simbólico repaso de cómo le gustaba celebrar sus cumpleaños, en su casa de Valladolid, donde siempre llegaban unas uvas de albillo que le enviaba una vieja empleada que trabajó en casa de sus padres; una tarta de su hija Camino, de frambuesa y nata, su preferida, y unas flores que puntualmente le enviaba la también vallisoletana Lola Herrera.
Discurso de ingreso en la Real Academia
Será también parada obligatoria el manuscrito de “El sentido del progreso desde mi obra”, el discurso que el autor escribió para su ingreso en la Real Academia Española y que pronunció el 25 de mayo de 1975 y que la familia de Miguel Delibes donó el pasado 7 de septiembre a la Biblioteca Nacional.
El discurso constituye una pieza singular en el conjunto del archivo del autor y que aborda temas tan vigentes como la defensa del medio ambiente, del humanismo y del medio rural, desde una perspectiva amplia y minuciosamente documentada, en colaboración con su hijo Miguel Delibes de Castro.
La web hoyesarte ofrece en un apartado final a su artítulo “Miguel Delibes, 100 años” varios audios, en que José Sacristán pone su voz a varios textos escogidos de las obras fundamentales de Delibes. Puden oirse en https://www.hoyesarte.com/evento/2020/09/miguel-delibes-100-anos/
Y destaca este artículo cómo en la exposición se habla “también de Castilla, otro de sus grandes temas –sus paisajes, sus gentes, la reivindicación del mundo rural–, convertido territorio literario, casi legendario, de su obra; de su relación con el cine y con el teatro, y de su compromiso con la defensa de los oprimidos, los explotados, que lo convirtió en una figura admirada y respetada y en un referente de honestidad, coherencia y ética.”
En fin, una de las voces más respetadas y originales de la literatura en español de la segunda mitad del siglo XX.