Los lunes, revista de prensa y red

“Orquestas sin director”, de Antonio Burgos, “Iglesias decide por su cuenta devaluar el español en la enseñanza para congraciarse con Rufián”, de Mariano Alonso, y “Nuestros bidenitas”, de Pablo Molina

(Viñeta de Tomás en El Español el pasado día 4)

ORQUESTAS SIN DIRECTOR

Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 4

Cuando la primera ola de desembarco en la Playa Omaha de este desastre sanitario, político, económico y social del Estado de Alarma, le faltó tiempo a Sánchez para decir como los buenos diestros de antaño a su cuadrilla ante un toro en el que adivinaban bravura y casta: «Dejadme solo». Hasta encargó a su socio del moño de las residencias de ancianos, en las que no se dignó poner un pie. E igual que el otro enterró a Montesquieu, aprovechó todos los poderes que le había dado el Congreso, y lo prolongó cuanto pudo, hasta que anunció solemnemente que habíamos vencido al virus.

Sí, sí… Pero como no fue así, y ha llegado la segunda ola de esta terrible Tercera Guerra Mundial sin enemigo localizable, ahora, aparte de apañarse otra triquiñuela legal para poder gobernar sin el control del Congreso hasta mayo, se le ha quedado pequeña la palangana de Pilatos para lavarse bien las manos con gel hidroalcohólico, como mandan las normas, y largarle el mochuelo del poder de decisión a las autonomías. Y como ha hecho de la mentira una obra de arte, no es que estemos en Estado de Alarma: estamos en Estado de Cabreo, ante tanta desorientación de normas y contranormas, de horarios de toques de queda y cierre de la hostelería, que parece la gran culpable, por cómo se están cebando con ella. Esto se ha convertido, señores, en 17 orquestas autonómicas sin director. O con 17 directores que quieren ir de Von Karajan y acabarán mandándonos a todos, y a la economía la primera, a lo que suena bastante parecido a Karajan. Esto un carajal. Es como esa orquesta desafinada tuviera o ningún director o 17: el uno de la cuerda, el otro del viento, el otro de la percusión. Cuando la Unión Europea debía cortar por lo sano, y como es un mal continental, dictar unas normas de igual cumplimiento para todas sus naciones.

Y no corran, que es peor, que verán cómo de aquí a nada, como piden tantos directores autonómicos que orquestas que no son ni la Banda de la Sopa, aunque Salvador Illa lo haya negado, tendremos un segundo confinamiento casero. Vayan haciendo acopio de papel higiénico para que no pase como la otra vez, cuando dejó de reír la primavera. Todo nos lleva a un inmenso Estado de Cabreo en la población española, amedrentada, que apaga los telediarios para no coger más miedo aún viendo más veces la soga en casa del ahorcado, la otra cara de la medalla del amor: «Hoy esto está peor que ayer, pero menos que mañana». Y mientras, el puerto de arrabatacapas de los negacionistas y los radicales alterando el orden público sin que se les reprima, y saqueando comercios a los que arruinan todavía más. ¿Las bicicletas no eran para el verano? No sé. Las de otoño, al menos, son para que los antisistemas las roben las tiendas de Decathlon que asaltan. Tantas normas distintas no caben ni en el catálogo de Ikea ni el de juguetes del Corte Inglés para aclararnos este quilombo del generalizado Estado de Cabreo.

Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2020/11/re110420.html

IGLESIAS DECIDE POR SU CUENTA DEVALUAR EL ESPAÑOL EN LA ENSEÑANZA PARA CONGRACIARSE CON RUFIÁN

Artículo de Mariano Alonso publicado en El Español el pasado día 4

El portavoz de ERC celebra el acuerdo casi al mismo tiempo que Pablo Echenique decía en rueda de prensa ignorarlo. No es ningún secreto la apuesta de Pablo Iglesias para el rumbo del Gobierno de coalición. El vicepresidente segundo confía ciegamente en la llamada «mayoría de la investidura», que incluye a casi todo el espectro izquierdo del Congreso más los nacionalistas y separatistas vascos y catalanes. En más de una ocasión se ha referido a la necesidad de «cuidar» a esos socios, y nadie podrá decir que el líder de Podemos no pone empeño en ello.

Personalmente recibió antes del verano en su despacho gubernamental, ubicado en el Ministerio de Sanidad, a los representantes de Bildu y ERC, para aproximar posturas sobre el proyecto de Presupuestos Generales del Estado que la semana pasada presentó con Pedro Sánchez.

Y ahora, por su cuenta y a espaldas incluso de los suyos, negocia con los republicanos, liderados en Madrid por Gabriel Rufián, una enmienda a la nueva Ley de Educación, la Lomoe. El texto transaccional daría carta de naturaleza al blindaje del modelo de inmersión lingüística exclusivamente en catalán, devaluando la presencia del español en las aulas. El texto de la norma, negociado también con el PSOE, eliminaría cualquier referencia al castellano como lengua vehicular en toda España, tal y como adelantó El País.

Rufián, más enterado que Echenique

Una apuesta negociadora de Iglesias tan personal que incluso pillaba por sorpresa a Podemos. En su habitual rueda de prensa de los martes después de la Junta de Portavoces en el Congreso, el portavoz parlamentario de la formación, Pablo Echenique, afirmaba literalmente no saber «si se está debatiendo» esa enmienda. Nada que ver con la reacción del propio Rufián, mucho mejor informado, quien en Twitter celebraba la negociación con los de Iglesias y los socialistas para excluir al castellano de la enseñanza.

«Más allá del ruido hay política» blasonaba desde su perfil en la red social el portavoz de ERC en la Cámara Baja, casi al mismo tiempo que Echenique echaba balones fuera, sonreía nervioso y se remitía al argumentario tipo de su formación sobre la inmersión lingüística.

«Habrá que estudiar la enmienda por la que se me está preguntando, ya que no la conozco y si hiciera afirmaciones al respecto seguramente me equivocaría por falta de información» afirmaba preventivamente, como respuesta a una de las varias preguntas que tenía que enfrentar sobre el particular. Pero enseguida matizaba que «nosotros, a diferencia de los partidos de la derecha, no estamos en contra de la inmersión lingüística en Cataluña, porque pensamos que garantiza la igualdad de oportunidades para las familias trabajadoras».

En Podemos consideran que el blindaje del modelo de inmersión obligatoria en catalán en la red pública, donde la presencia del castellano es marginal, es un «consenso de Estado» que, afirman fuentes del partido morado, frustró en su día la Ley Wert impulsada por el Gobierno de Mariano Rajoy. No obstante, el texto definitivo de la enmienda no está cerrado aún. Las sentencias judiciales en este terreno impugnan que el catalán pueda ser tratado como lengua preferente en las aulas, tal y como pretendió la reforma del Estatuto de Cataluña, modificada en la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010.

Ni que decir tiene que con esta negociación -cuya llegada a buen puerto se verá en la comisión parlamentaria que discutirá la enmienda el próximo jueves- Iglesias logra otro de sus objetivos políticos, coherente con el de reforzar la mayoría de la investidura, que no es otro que alejar lo más posible de Moncloa a Ciudadanos.

Los de Inés Arrimadas están dispuestos a apoyar los Presupuestos pero al mismo tiempo a restar influencia política sobre la acción del Ejecutivo tanto a Podemos como a ERC. Y desde luego un texto que ponga negro sobre blanco que el modelo lingüístico catalán queda blindado sería una clara línea roja para el partido naranja, que volvería a verse en dificultades para explicar un respaldo a Sánchez en cualquier ámbito.

Artículo en: https://www.elespanol.com/espana/20201104/iglesias-decide-devaluar-espanol-ensenanza-congraciarse-rufian/533198069_0.html

NUESTROS BIDENITAS

Artículo de Pablo Molina publicado en Libertad Digital el pasado día 3

Nuestros bidenitas odian a Trump por los mismos motivos que odiaban a Reagan, a Thatcher o a Juan Pablo II. Joe Biden es un político norteamericano que ha enriquecido a su familia a través del tráfico de influencias y cuyo hijo, principal beneficiario de estos trinques millonarios, arrastra un penoso historial de ultrajes a las mujeres que han tenido la desgracia de dar con él. El propio candidato demócrata es un tipo repugnante que abraza y toquetea de forma inapropiada a las niñas, como ha dejado constancia en numeras ocasiones ampliamente documentadas. Tenemos, pues, a un millonario de la política, sospechoso de corrupción a gran escala, con una estirpe profundamente machista y ciertos ribetes pedófilos. En consecuencia, la izquierda española desea con toda su alma que gane las elecciones de EEUU.

Cuando se produce una contradicción profunda y constante entre las creencias personales y la manera de comportarse de los líderes a los que se admira se generan estados de ansiedad que pueden desembocar en neurosis muy serias, pero dejemos de hablar de la gente que vota a Podemos y vamos con Trump.

¿Por qué odian nuestros progres a Trump? En primer lugar porque denigrar al presidente estadounidense es un gesto muy trendy, que hace quedar bien en cualquier reunión social. Esto es francamente divertido, porque cuando das con una reunión de progres a la violeta y sueltas la bomba de que admiras a Donald Trump, se produce tal silencio que hasta es posible escuchar los chispazos eléctricos de sus cerebritos tratando de no colapsar.

En el fondo debería importarnos solo relativamente el resultado de las elecciones de un país con el que no tenemos vínculos significativos desde que Aznar salió de la Moncloa, pero la izquierda odia tan locamente a Trump que su derrota es el primer ítem en su lista de deseos para este final de ejercicio.

Nuestros bidenitas odian a Trump por los mismos motivos que odiaban a Reagan, a Thatcher o a Juan Pablo II. Todos ellos hicieron retroceder al marxismo cultural varias décadas y eso duele mucho, como ha reconocido públicamente una conocida maleante podemita. Biden, en cambio, saben que la hará avanzar.

Los izquierdistas actuales son tan descarados que ya ni siquiera guardan las apariencias. Deberían tomar ejemplo del inolvidable Pepiño Blanco, que se abstuvo prudentemente de manifestar su apoyo a Obama en 2008 para no interferir en las elecciones norteamericanas. A estos de ahora ya les da igual trastocar el voto de los rancheros de Kentucky o los ganaderos de Montana. Qué vergüenza dan.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/pablo-molina/nuestros-bidenitas-6677179/

 

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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