Tapices de Rafael, de la Capilla Sixtina, en el Palacio Real

Por José María Arévalo

(Tapiz de Rafael en el Palacio Real)

El ingenio del maestro Rafael queda  de manifiesto en el Palacio Real de Madrid con un conjunto de cartones que acoge la exposición que ofrece el Palacio Real de Madrid, que muestra por primera vez el conjunto nueve tapices de Rafael, idénticos a los que ideó para que acompañaran los frescos de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina, y cuyos hilos sirven para desentrañar uno de los capítulos más interesantes de la historia del arte. La Galería del Palacio Real acoge hasta el 18 de abril una exposición temporal que supone un homenaje del Patrimonio Nacional al pintor y arquitecto italiano Rafael Sanzio (1483-1520) en el V centenario de su muerte, que se ha celebrado en 2020. Un evento cultural organizado con todas las garantías sanitarias que se vienen aplicando desde la reapertura de los Reales Sitios.

Fueron tapices para Felipe II, pero cuando vieron la luz en 1519 levantaron tal revuelo, que todos los grandes monarcas de la época, como Enrique VIII de Inglaterra o Francisco I de Francia, quisieron su propio ejemplar. El papa León X quería aportar su grano de arena a la Capilla Sixtina, así que encargó a un joven Rafael en 1515 una serie de cartones -la base del tapiz- con historias de los apóstoles para que adornaran la parte baja de las paredes, que están pintadas con cortinas falsas. En 1519 ven la luz por primera vez en la misa de San Esteban y el impacto fue tal, que el maestro de ceremonias Paride de Grassi recoge en sus diarios el «estupor y la admiración» del público por la obra, que apostaba por escenas poco comunes en el repertorio religioso como “La curación del paralítico” o “La pesca milagrosa”.

Obras más exclusivas que los cuadros

La modernidad había llegado por fin a los tapices, unas obras más exclusivas que los cuadros y, que en el caso de la obra de Rafael costó más que los propios frescos de Miguel Ángel. Donde antes había horror vacui y figuras apelmazadas, ahora desfilaban figuras perfectas, paisajes, perspectiva y una historia fácil de entender para cualquier observador.

«La serie marcó un antes y un después en el género», explica la conservadora de tapices de Patrimonio Real, Concha Herrero, comisaria de la exposición, que es la primera organizada por Patrimonio Nacional desde el confinamiento.

(En la Capilla Sixtina)

Rafael murió sin ver expuestos sus tapices, que solo volvieron a salir en contadas ocasiones de los archivos. Una falta de presencia que la leyenda atribuye a Miguel Ángel, que no quería que sus frescos rivalizaran con la famosa obra.

La rivalidad acabó en parte en  febrero de 2020, cuando el Vaticano colocó los tapices durante una semana en la Sixtina con motivo de una exposición excepcional para conmemorar el quinto centenario de la muerte de Rafael.

Cuando viaja a Países Bajos para casarse con María Tudor, Felipe II encuentra una serie completa y ya terminada en el taller de Jan van Tieghem, no lo piensa dos veces y se hace con ellos. Esos tapices son los que ahora se pueden ver en la monumental galería central del Palacio Real de Madrid. El estado de conservación de las obras es excepcional, mejor que los del Vaticano, ya que están hechos en seda y lana y no con hilo de oro y plata, por lo que no se han oxidado.

En estos paños se pueden ver una serie de escenas hasta entonces poco comunes en el imaginario religioso como La curación del paralítico, La lapidación de San Esteban, La conversión de Saulo o La pesca Milagrosa, este último uno de los favoritos de Carmen García Frías, conservadora de pintura y experta en Rafael de Patrimonio Nacional.

«Son unos tapices espectaculares, son como verdaderas pinturas. El paisaje tiene una importancia primordial, los artesanos reprodujeron las gradaciones de color del agua o la vegetación de una manera espectacular».

La exposición, que inauguró la Reina Letizia, está incluida dentro del recorrido de la visita del Palacio Real de Madrid.

Exposición irrepetible

Comisariada por Concha Herrero y teniendo lugar en un espacio adecuado con la monumentalidad y estructura arquitectónica de la tapicería “Los Hechos de los Apóstoles”, esta exposición es irrepetible por dos motivos. Por un lado, porque se presenta al público la secuencia completa del ciclo apostólico de la colección de Felipe II (1527-1598), una reedición de los cartones de Rafael mejor conservada. Por otro lado, porque supone el último gran evento celebrado en 2020 a nivel internacional dentro del V centenario del fallecimiento del artista. Por su parte, se trata de la primera muestra temporal que Patrimonio Nacional organiza tras la delicada situación sanitaria provocada por la Covid-19.

El origen de esta serie apostólica comienza con el encargo que Rafael recibió en 1514 de parte del papa León X (1475-1521) para elaborar a tamaño real los cartones de 10 tapices que, durante las ceremonias más solemnes, adornaban la parte baja de la Capilla Sixtina.

Este encargo dio como resultado una serie de inéditas creaciones de paisajes y arquitecturas grandiosas ideadas acorde con los principios renacentistas de la perspectiva y la geometría, y de figuras humanas a escala natural.

Transcurridos casi cinco siglos, el Patrimonio Nacional conserva dos réplicas basadas en los cartones originales de Rafael. Una adquirida en el reinado de Felipe III (1578-1621) y la segunda es la de Felipe II, la que protagoniza esta muestra que acoge la Galería Principal del Palacio Real.

En total son nueve los tapices que se dividen en dos capítulos: cuatro conforman el petrino, sobre la vida de san Pedro; y los cinco restantes dan forma al paulino, de san Pablo. Todos tejidos en seda y lana por Jan van Tieghem (activo entre 1530 y 1568) y Frans Gheteels (activo entre 1540 y 1568), en Bruselas, y suponen la reedición de mayor calidad y mejor conservada incluso que la original vaticana.

Relevancia mundial de los 3.000 tapices de Patrimonio Nacional

Las obras que se pueden ver en esta exposición son solo una muestra de la grandiosa colección de tapices de Patrimonio Nacional, que atesora una de las más importantes del mundo, con 3.000 piezas primorosamente guardadas en sus archivos.

Además de 500 paños de la misma época y dimensiones de los expuestos ahora, conservan «algo que no tiene nadie»: los tapices de Goya, un pintor que, como Rafael, revolucionó el género.

«El arte del tapiz es uno de los artes menos promulgados», explica Herrero. Cuando ella estudiaba no se dedicaba ni una asignatura a este tipo de obras y en la actualidad se conoce algo más -pero mucho menos de lo que se merecen, por eso, este tipo de obras, avanza-, tendrán especial presencia en el futuro Museo de Colecciones Reales.

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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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