Por Félix Torres
Introducción por Carlos de Bustamante

(Santísimo Cristo de la Buena Muerte.)
COFRADÍA PENITENCIAL DE CRISTO MUERTO EN LA CRUZ
No sé a vosotros, mis amigos y probables únicos lectores si estos sonetos aPASIONados os “dirán” o no lo que le sugieren al que simplemente los difunde.
Si como creo haberos dicho no solo contemplamos las escenas de la Pasión, sino que las vivimos como un personaje más, incluido un respeto imponente, hacen que sintamos el peso de nuestras miserias y que con no sé quién digamos: “¡oh felix culpa!: ¡Oh feliz culpa que nos ganó tan grande, tan glorioso Redentor”!
Y si me permitís la confidencia, arrepentido de tantos errores y horrores, pienso, medito, en que, con esta condición (el arrepentimiento y no sin él), Cristo carga con todas nuestras continuas caídas. Y, con su impresionante sacrificio, nos levanta una y mil veces de las bajezas cometidas. Si fuera así, bienvenido sea el trabajo en nuestro blog que nos brinda la oportunidad de no matar las horas. Bienvenido sea, que llena de satisfacciones a los que, jubilatas, aún nos falta tiempo en la que deja de ser monotonía en los días de ancianidad.
Cuando casi finaliza la serie dedicada a la Semana Santa, vaya mi cordial agradecimiento, para el gran amigo y compañero de fatigas -Félix Torres autor de los bellísimos sonetos- en el recinto de la Academia, cuna de la Infantería española, y por los campos y montes de la imperial Toledo.
VIDA
(Soneto)
Ni andas hay, ni trono en tu agonía;
a hombros vas, Jesús, de hombres honrados:
pies y manos de hierro traspasados,
descarnada tu egregia anatomía.
Más darse en sufrimiento no cabría,
tu alma toda y tu cuerpo lacerados;
de sangre están tus vasos ya vaciados,
ya todo consumado se vería.
Conmuéveme, ¡oh Cristo!, tu presencia
y heme aquí, que postrado ante tus plantas
al contemplarte así, yerto e inerte,
consuelo busco y lo hallo en tu indulgencia:
que Eterna en tus palabras sacrosantas,
la Vida es que nos da tu Buena Muerte.
HERMANDAD DE LA VIRGEN DE LA ALEGRÍA Y JESÚS RESUCITADO
¡¡Felices Pascuas de Resurrección!! mis amigos y algún que otro lector. ¡Era costumbre de `ayer´ y supongo que también de hoy felicitarnos así las Pascuas: ¡¡Felices Pascuas!! En este último escrito con que finaliza la Semana Santa, no seré yo quien interrumpa esta tradición que el tiempo repetitivo hizo hábito. Dicho lo cual, renuncio a estrujarme el `cerumen´ y me uno a las palabras de don Fernando Ocáriz y san Josemaría Escrivá.
“Venid, benditos de mi Padre, tomado posesión del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo, aleluya» . El tiempo pascual es un anticipo de la felicidad que Jesucristo nos ha ganado con su victoria sobre la muerte. El Señor «fue entregado por nuestros pecados» y resucitó «para nuestra justificación»: para que, permaneciendo en Él, nuestra alegría sea completa .
«” HE RESUCITADO Y AÚN ESTOY CONTIGO, HAS PUESTO TU MANO SOBRE MÍ; TU SABIDURÍA HA SIDO MARAVILLOSA». ES LA EXPERIENCIA INEFABLE DE LA RESURRECCIÓN, VIVIDA POR EL SEÑOR EN LAS PRIMERAS LUCES DEL DOMINGO”.
“En el conjunto del Año litúrgico, el tiempo pascual es el “tiempo fuerte” por antonomasia, porque el mensaje cristiano es anuncio alegre que surge con fuerza de la salvación obrada por el Señor en su “pascua”, su tránsito de la muerte a la vida nueva. «El tiempo pascual es tiempo de alegría, de una alegría que no se limita a esa época del año litúrgico, sino que se asienta en todo momento en el corazón del cristiano. Porque Cristo vive: Cristo no es una figura que pasó, que existió en un tiempo y que se fue, dejándonos un recuerdo y un ejemplo maravillosos»”.
Y cómo no recordar la alegría de la Virgen al ver besar y abrazar a su Hijo vivo. No creo equivocarme si supongo que fue a Ella a quien primero se apareció resucitado. Tampoco si los cristianos católicos entonamos gozosos el centenario REGINA COELI LAETARE rezado o cantado. Como recuerdo y puesto que lo entonaremos durante el tiempo pascual, lo doy por transcrito en nuestra lengua vernácula con el gozo, eso quisiéramos que tendría nuestra Madre después de tanto dolor:
Benedicto XIV estableció, en 1742, que durante el tiempo Pascual (desde la Resurrección del Señor hasta el día de Pentecostés) se sustituyera el rezo del Ángelus por la antífona «Regina Coeli».
Agradecido nuevamente a mi gran amigo Félix Torres, continuaré si Dios es servido con la `normalidad´ en otros artículos para nuestro veterano blog que, con 15 años ininterrumpidos, esperamos que D. m. llegue a la mayoría de edad. ¡¡ALELUYA!!
TE EPERA.
(Soneto)
De la Cruz te lo bajan ya, María,
y tú abrazas su cuerpo destrozado,
aquel que en tus entrañas has llevado,
llorando ya su ausencia, Madre mía.
Pero fue que llegara el tercer día,
y cumpliose lo que Él hubo anunciado:
la losa se movió, ¡resucitado!:
y se llena tu alma de alegría.
En la plaza te dicen que te espera:
a su encuentro te llevan, e impaciente,
latiendo el corazón se te saliera.
Y el negro de tu luto se volviera
en la blanca la luz de un sol naciente
de glorioso un Domingo en primavera.
Y con este soneto de Semana Santa damos por concluida esta serie.