Estudio de la UVa sobre bodegas en Valladolid

Por José María Arévalo

(Bodega en Valladolid)

El pasado 26 de mayo publicábamos ”Museo de casas-cueva en Trigueros”, en el que dábamos cuenta de este proyecto en Trigueros del Valle, de convertir en museo tres casas-cueva que se conservan de las muchas que existían en esa localidad. En realidad, cuevas existían en casi todos los pueblos castellanos, pero no se usaban para vivir en ellas normalmente, sino para guardar, como estupendas bodegas, el vino y a veces  también algunos alimentos, cuando no existían neveras ni congeladores. También algunas de estas bodegas subterráneas se han convertido en museos, pero museos del vino. Muchas de ellas datan del siglo XIV, son auténticas antigüedades.

Precisamente sobre estas bodegas rústicas, verdaderas cuevas muchas de ellas,  escavadas en los pueblos castellanos, ha hecho un estudio recientemente la Universidad de Valladolid, concretamente sobre las muchas que se conservan en la provincia de Valladolid, del que se ha hecho eco estos días la prensa local, que titulaba “La mitad de los barrios de bodegas está en mal estado.”

Mayor número de bodegas, en Peñafiel

Efectivamente, el nuevo estudio de la Universidad de Valladolid, encargado por la Diputación, pone de manifiesto el abandono de 2.000 bodegones subterráneos. La comarca de la provincia que cuenta con mayor número de bodegas es la de Peñafiel. La cultura del vino existente en la Ribera del Duero ha hecho la mayoría se mantenga en un buen estado e incluso en muchos casos se sigan utilizando para la elaboración de vino. Uno de los pocos pueblos de esta zona que cuenta con bodegas en mal estado es Olmos de Peñafiel. Solo dispone unas 20 que están semiabandonadas, aunque la estructura de la bodegas están bien.

El informe recoge la existencia de 825 instalaciones, de las que 710 están en buenas condiciones. Muchas datan del siglo XIV, aunque el auge constructivo y la ampliación de las existentes se produjo durante el XVIII. En la actualidad, son utilizadas como almacén o han evolucionado hacia espacios de ocio, como merenderos o zonas de reunión, siendo nuevamente valoradas.

Félix Jové ha sido el encargado de realizar el estudio sobre los barrios de bodegas de la provincia por encargo de la Diputación. El informe ha puesto de manifiesto que prácticamente la mitad se encuentra en un estado malo, irregular o en ruinas debido a la dejadez de muchos de sus propietarios. Casi la mitad de los municipios de Valladolid (91) cuenta con una zona de bodegas subterráneas de mayor o menor tamaño (algunas tienen menos de cinco). Una riqueza patrimonial que en algunas partes de la provincia se está abandonando, ya que los propietarios se desentienden de su mantenimiento y en muchas ocasiones terminan hundiéndose por dentro y están completamente inutilizadas. Otras se han reconvertido por sus dueños y ahora se usan como merenderos donde los vecinos se juntan para comer o cenar y, al menos, se mantienen en buen estado, mientras que otras permanecen cerradas sin más. Otro grupo reducido se han convertido en las sedes de peñas y se usan durante todo el año, con especial incidencia durante las fiestas patronales.

Barrios de bodegas

En muchos municipios la agrupación de estas bodegas en las mismas zonas permite hablar de auténticos “barrios de bodegas”. Algunos municipios no solo disponen de un barrio de bodegas, sino que tienen dos. Es el caso de Fompedraza. Ambos se encuentran enfrentados, uno en su flanco este y otro en el oeste a los lados de la carretera. Están situados en zonas con pendientes e integrados en el núcleo urbano. Entre los dos contarán con 70 u 80 bodegas. Sus fachadas, son pequeños volúmenes que surgen de la tierra construidos con fábrica de mampostería de piedra.

En la zona del Esgueva y el Pisuerga son 30 las localidades con bodega. Entre todos suman 1.225 con algunos pueblos tan conocidos como Cigales o Mucientes con bodegas subterráneas que sirven como museos del vino y por la que pasan miles de personas todos los años. No obstante, de todas estas instalaciones, 490 están en mal estado. También hay pueblos que han trasformado por completo estas zonas. Es el caso de Olivares. Las bodegas se han construido en numerosos volúmenes, incluso de dos plantas, con uso de reunión y recreo de familiares y amigos. Aún se conservan las bodegas en su interior en buen estado.

Del Pisuerga a Tierra de Campos, del vino y de Pinares

Valoria la Buena es el pueblo cercano al Pisuerga con mayor número de bodegas. Cien y en muy buen estado. Sin embargo, existía otro barrio de bodegas en Valoria denominado ‘Bodega Chica’, situado 500 metros más al este del primero, al pie del camino de San Millán, que albergaba más o menos otras quince, pero que en la actualidad se encuentra totalmente arruinado y todas ellas hundidas. En esta zona, también existen algunos pueblos con sus barrios en al ruina, como Quintanilla de Trigueros, con unas 20 abandonas y muy deterioradas.

En Montes Torozos hay tres localidades con bodegas subterráneas. Entre Berceruelo, Villalba de los Alcores y Montealegre de Campos suman 61 bodegas en buen estado en su mayoría con portadas de piedra y muchas pertenecientes al siglo XIX.

Hasta en tierra de campos. Diecisiete municipios en la zona norte de la provincia también disponen de bodegas. Es la zona donde están en peor estado de conservación. De las 325, solo cien se conservan bien. La falta de cultivo de vid y la escasa importancia de estos barrios han hecho que muchos estén en ruinas. La Unión de Campos (con 15), Santa Eufemia del Arroyo (10) o  Villanueva de la Condesa (20) son claros ejemplos de ello. Muchas de estas bodegas no se podrán recuperar nunca debido a su estado de ruina, muchas de ellas están tapadas con tierra y llevan muchos años sin uso.

La zona de Tierras de Vino es la mejor conservadas de toda la provincia, pero no la más numerosa. Municipios como Matapozuelos, Castrejón, Pollos o Castronuño cuentan con 210 y 120 están muy bien conservadas. En el caso de Fresno el Viejo, el Ayuntamiento ha puesto en valor un recurso turístico, ha reconstruido una bodega y la ha denominado ‘Bodega de plastilina’, debido a que las escenas que se representan en su interior se realizan en este material. Se trata de un museo del vino orientado al público familiar.

En esta zona también hay algunos pueblos donde hay más bodegas ocultas en el interior de patios y viviendas que se adivinan por los tubos que sobresalen en aceras y muros. El estado de conservación no es malo, pero muchas de ellas ya no cuentan con ningún uso, por lo que se podrían llegar a deteriorar si continúan en esa situación.

En Tierra de Pinares existen unas 290 bodegas ubicadas en barrios en diez municipios, de las que 185 se encuentran en buen estado. Algunas son tan conocidas y arregladas como las de Boecillo, donde se han ubicado establecimientos hosteleros. Lo mismo ha ocurrido en algunos casos en Traspinedo.

En Alcazarén hay unas 40 bodegas en un estado de conservación regular. Cuenta con dos barrios de bodegas, uno al lado de ‘el ruedo’ la actual plaza de toros, y el otro saliendo del pueblo por la carretera VP-1104.

El estado actual de ambos barrios es bueno, pero hay que alertar, porque ya hay alguna bodega hundida, y si no se da un mínimo de mantenimiento o de uso, poco a poco pasará con el resto.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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