Una muestra blasfema en Las Francesas

Por José María Arévalo

(Mesa extendida a lo largo del recinto, con objetos pseudo-religiosos)

Aunque el anuncio de que se trataba de autores “emergentes” estuvo a punto de hacerme desistir de la visita a la exposición, me pudo la curiosidad de comprobar si se trataba realmente de una «innovadora» muestra ésta de las obras de los artistas CreArt de 2021, que ofrecía la Sala Municipal de Las Francesas de Valladolid. Lo que nunca hubiera adivinado es que se trataba de una muestra blasfema aprovechando la configuración del antiguo convento de las Francesas que hace años se convirtió en sala municipal de exposiciones.  Y lo que más me ha extrañado es que esta verdadera provocación antirreligiosa no haya dado lugar a críticas ni protestas en nuestros medios informativos locales, de los creyentes vallisoletanos y de la jerarquía eclesiástica.  E incluso de los vecinos de esos pisos que pienso pueden ser todavía los propietarios del claustro, pues parte de las actividades provocadoras de la exposición se han celebrado en el claustro al que dan las viviendas de esa comunidad.

Aunque a decir verdad, casi es preferible que no se hayan producido quejas, pues siendo malísimo el valor artístico de la exposición –pura basura- así probablemente pase más desapercibida la ofensa. Por mi parte no puedo por menos de alzar la voz y solicitar, a los responsables del consistorio socialista que organiza la programación de las salas municipales, su cancelación y que no se repitan agravios de este tipo.

Quizá alguno de mis lectores pueda dudar de si exagero en estas apreciaciones, toda vez que esta iglesia del convento fue hace años secularizada según los ritos católicos y por la jerarquía eclesiástica precisamente para que se pudiera dedicar a usos profanos, de modo que no se puede imputar a la muestra, propiamente, uso ninguno de objetos religiosos. Pero no es necesario, el agravio se produce igualmente: basta con lean ustedes lo que dice la propia web municipal comentando la exposición: “El espacio sacro por antonomasia, consagrado a la eucaristía del pan y del vino, será usado como lugar de celebración pagana y comunitaria, sede de nuevos rituales contemporáneos”. O “La Iglesia de las Francesas se incorpora como protagonista en la exposición que así resuena mucho a convento y clausura, a monacato obligado, a cerrojazo vital”.

La iglesia de Las Francesas no ha perdido altares y formas propias de un centro religioso, ni tampoco el claustro del antiguo convento, por lo que su utilización para atacar y denostar a la religión y a las monjas hace mayor el agravio, y –en mi opinión- el uso de símbolos religiosos que permanecen en iglesia y claustro convierte la muestra en más grave blasfemia. Siempre ha sido peligroso el uso de iglesias y objetos religiosos, aun desacralizados, para fines profanos, por lo que de ordinario se asegura –la Iglesia insiste en ello- que se utilicen solo para actividades más dignas, culturales por ejemplo, como conciertos y museos; así que en la venta de estos inmuebles o muebles no está exento de responsabilidad moral quien la efectúa –por ejemplo quien vende un confesonario para una sala de baile-. Pero la Iglesia recomienda evitar ese uso profano de bienes originalmente religiosos, para impedir lo que no siempre es evitable, como en este caso, la blasfemia aprovechando su utilización.

El gran banquete

“El gran banquete y otros rituales de clausura”, se titula la muestra blasfema que la Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas presenta hasta el 16 de agosto, y este título no deja ya lugar a duda de que lo que se va a denostar, a insultar, mofar, atacar, es la clausura del convento y la Santa Misa, único “gran banquete” que puede considerarse ritual de clausura. Por más que la muestra se vista de actividad cultural, “la sexta –se publicita- edición de la renovada muestra colectiva ‘Creadores’, enmarcada en el proyecto europeo CreArt de 2021”.  Y hay un matiz más provocador: “Las diversas prácticas artísticas de nueve creadores se suman al imaginario de ‘El gran banquete y otros rituales de clausura’ que propone el comisario Juan Carlos Quindós, arquitecto, y fotógrafo . O sea que la blasfemia no va a estar solo en el material expuesto, sino en su utilización y actuaciones de los “creativos” que las aportan, que, ahora veremos, han generado en torno a esta muestra un grupo de trabajo común.

(Actuación de una de las creadoras de la muestra, en el claustro empedrado de tabas, del antiguo convento de Las Francesas)

Efectivamente, la muestra de Las Francesas reúne obras de ocho creadores locales: Ana Cubero, Belén Rodríguez, David Duyos, Eloy Arribas, Esther Gatón, Julio Mediavilla, Marta Almudí y Miriam Navarro; además de un artista invitado de la red CreArt, el italiano Luca Arboccò. Y nos explican que las sucesivas muestras ‘Creadores’ que se han desarrollado entre 2013-2017 han sido una plataforma para conocer la actividad artística contemporánea local, dando una visión caleidoscópica y extensa, con la participación hasta ahora de más de cincuenta artistas emergentes relacionados con Valladolid.

Uso del espacio como antiguo convento de clausura

Con ‘Creadores 2021’ se ha querido «ensayar maneras alternativas de concepción, producción y exhibición, generando un grupo de trabajo común entre los nueve artistas invitados». Así, este nuevo proyecto expositivo toma como punto conexiones de partida la contextualización de este espacio como antiguo convento de clausura y nos lanza inquietantes analogías con la actual situación post-pandémica.

En una situación que, como recuerda la organización, «resuena mucho a clausura, y ante ella nos hemos refugiado en el arte como lugar de libertad completa». Está claro que para algunos el arte permite el insulto, el ataque, la condena de los demás que no podrían realizarse si no pudiera sostenerse el pretexto de la manifestación (supuestamente) artística.

El antiguo espacio de la iglesia se convierte, como han incidido las mismas fuentes, «en un lugar de celebración pagana y sede de nuevos rituales contemporáneos, donde los creadores invitados presentan un altar mundano formado por una enorme mesa repleta de objetos bizarros, un gran banquete abigarrado de texturas y significados».

La elección de artistas bascula entre trabajos no asociados a formas explícitas de representación figurativa y otros que se manifiestan mediante objetos de gran potencia formal. En todos ellos indican que «opera un acercamiento conceptual profundo y una materialización sintética y precisa, en muchos casos cercana al uso de materiales artesanales, como tejidos y cerámicas».

“’El gran banquete y otros rituales de clausura’ se convierte así, en una exposición «muy innovadora a partir un proceso creativo desarrollado de forma comunitaria». Y tan innovadora, no es habitual encontrar una exposición blasfema como esta, que usa de los mismos medios a los que ataca.

Además, se programan visitas guiadas «de la priora» y un ‘live concert’ de David Duyos. Se proponen tres acciones especiales denominadas ‘Escritora’, ‘Lectora’ y ‘Paseante’ en sesiones que se desarrollarán determinados días.

Celebración pagana y nuevos rituales contemporáneos

“Un cáliz gigante –explicaba J. Tovar en el Diario de Valladolid el pasado 12 de junio- de varillas de acero, de Julio Mediavilla, levita sobre la entrada de Las Francesas como un eco recuperado, como una epifanía del templo que una vez formó parte del convento de las Dominicas Franciscanas (siglo XV). […] Pasado y presente se dan la mano en un tiempo en el que la idea del encierro, impuesto como en los pestilentes tiempos de Boccaccio y su Decamerón, ha cobrado este último año un nuevo sentido, sin mucha posibilidad de goce como tenían los nobles florentinos.

El gran banquete, ciertamente, hace de Las Francesas –tanto del propio templo como, por ejemplo, del patio de las tabas adyacente– y de su propia historia –marcada por la clausura, por la devoción–, un protagonista más. «Queríamos recuperar la potencia del lugar», admitió Quindós durante la inauguración. […] Las obras se despliegan fundamentalmente sobre una gran mesa –convertida, en su interior, casi en una caverna platónica–, adornada por el firmamento de Belén Rodríguez (La línea de Karman, un título que alude al límite entre la atmósfera y el espacio exterior). Si Mediavilla dispone, por ejemplo, una suerte de corderos de metal junto a celdas perladas de gotas incandescentes (Comunión), Arribas compone un personal memento mori jugando con la simbología –tan presente en su obra–, construyendo un móvil que habla al espectador de violencia, de sexo, de comida, de hedonismo (Drumbeat 5). Antes, Cubero recibe al visitante en un espacio transformado por su sugerente creación textil.

Por su parte, Arboccò integra disciplinas para recrear un reducido paisaje (Figuración escalante) de luz, vacío y color; Almudí crea sus propias piezas de alfarería, acercándose a modelos propios de la alimentación del ganado para sugerir una celebración más ‘salvaje’ (Ajuar); mientras que Gatón despliega delicados vasos de cóctel (Screw straw).

Y en la «reactivación» del espacio juegan un papel muy activo las creaciones sonoras de David Duyos, una Salmodia para un confinamiento esencial y la pieza Voces veladas, generada constantemente por ordenador sin que nunca se repita, «como una expresión de eternidad», apuntó el autor, que las próximas semanas ofrecerá actuaciones en directo al tiempo que Miriam Navarro desarrollará la performance `No por mis pecados´, en días señalados.”

Un altar mundano

El antiguo espacio de la iglesia –destaca otro artículo de la prensa local- se convierte, como han incidido las mismas fuentes, «en un lugar de celebración pagana y sede de nuevos rituales contemporáneos, donde los creadores invitados presentan un altar mundano formado por una enorme mesa repleta de objetos bizarros, un gran banquete abigarrado de texturas y significados».

La elección de artistas bascula entre trabajos no asociados a formas explícitas de representación figurativa y otros que se manifiestan mediante objetos de gran potencia formal. En todos ellos indican que «opera un acercamiento conceptual profundo y una materialización sintética y precisa, en muchos casos cercana al uso de materiales artesanales, como tejidos y cerámicas».

Otros destacan que la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo, la ha definido como una “nueva exposición coral, completamente atípica, contemporánea muy sorprendente”. Y “Esta exposición va a ser el broche de oro para la segunda fase del proyecto que finaliza este año”, ha añadido María Mozo, responsable de CreArt Valladolid.

Así como que en “El Gran Banquete y otros rituales de clausura” no solo son importantes los elementos que se exponen, sino también la localización en la que se encuentra. “Destacar que en esta ocasión el espacio, Iglesia de las Francesas, se incorpora como protagonista en la exposición”, comenta Redondo. “A la hora de la implantación en la sala, una de las ideas principales ha sido recuperar hasta cierto sentido la potencia que tiene el propio lugar”, manifiesta Quindós; ya que esta iglesia fue un antiguo convento de clausura.

Además la obra conjunta hace referencia al momento vivido durante la pandemia, y la actual post-pandemia. “De alguna manera simboliza esa clausura la situación pandémica que hemos vivido, esa clausura que todos hemos sentido durante estos meses y seguimos teniendo actualmente”, aclara la concejala de Cultura.

Y la web municipal explica, haciendo suya la idea de la muestra: Nos encontramos en 2021 en una situación que resuena mucho a convento y clausura, a monacato obligado, a cerrojazo vital. Ante ella, buscamos una salida íntima en el espacio cercano del núcleo familiar, en los pequeños resquicios del sistema y en el refugio que siempre nos brinda el arte como lugar de libertad completa, al menos sobre el papel. Comer juntos alrededor de la mesa es ahora un acto peligroso, y por lo tanto, más deseado y carnal que nunca.

(Claustro del antiguo convento de Las Francesas)

El espacio sacro por antonomasia, consagrado a la eucaristía del pan y del vino, será usado como lugar de celebración pagana y comunitaria, sede de nuevos rituales contemporáneos.

Los creadores invitados presentarán –continúa la web del Ayuntamiento- un «artefacto» de ofrenda y celebración, un altar mundano formado por una enorme mesa repleta de objetos bizarros, un gran banquete abigarrado de texturas y significados, posiblemente algo gamberro a ratos y más dirigido a los sentidos que a los pensamientos.

Esta celebración del arte, por fuerza profana, no quiere desvincularse de cierta sacralidad esencial en su experiencia íntima, una humilde ceremonia para compartir antes del «gran reseteo» mundial”.

La procesión del “coño insumiso”

Después de todo lo que he reproducido no sé si ustedes ven mucha diferencia con la procesión del “coño insumiso” que tanto revuelo causó hace un par de años, cuando un grupo izquierdista montó un “paso” tipo de Semana Santa, y colocó en él una enorme figura de un “coño”, que sacó en procesión; Abogados Cristianos lo denunció ante los Tribunales y creo recordar que un juez le dio la razón. En cambio no prosperó la querella por injurias contra el autor de una exposición en que colocó formas eucarísticas –no sé si se llegó a confirmarse si eran o no consagradas- en posición tal que formaban una bomba. Creo que voy a mandar este artículo a Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos, por si consideran vale la pena seguir el mismo criterio con esta exposición de las Francesas de Valladolid.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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