Por José María Arévalo
(En educación infantil)
La prensa viene recogiendo desde el pasado mes de julio las reacciones de padres, profesores, colegios y partidos políticos contra las novedades que introduce la ley Celáa en la enseñanza infantil, pues el Ministerio de Educación está preparando el nuevo currículo de Primaria en el que pretende reformar algunas asignaturas para darles un enfoque “socioemocional” y con “perspectiva de género”
Así, destaca la prensa que PP, Cs y Vox claman contra el Gobierno por querer incluir el género en las matemáticas. “¡Apartad vuestras manos de nuestros hijos, chusma totalitaria!”, escribió en twitter Santiago Abascal al Ejecutivo
Y El Mundo recoge que muchos profesores advierten de que en el nuevo currículo hay menos contenidos: faltan los números romanos, la regla de tres o el dictado. Consideran que el Gobierno «quiere convertir a los alumnos en pequeños investigadores, y suena muy bien, pero eso se logra con una buena base». El Gobierno prioriza las habilidades socioemocionales y la perspectiva de género en el nuevo currículo de educación Primaria al tiempo que rebaja los conocimientos concretos.
La Gaceta Regional de Salamanca recogía, en un reportaje del pasado 11 de agosto, que “Partido Popular, Ciudadanos y Vox coincidieron en la jornada de ayer en cargar contra la propuesta del Gobierno de darle un sentido emocional y de género a la asignatura de matemáticas en Educación Primaria, despachándola con calificativos como “bobada”, “tomadura de pelo” e iniciativa propia de una “chusma”. Según publica el diario El Mundo, el Ministerio de Educación está preparando el nuevo currículo de Primaria en el que pretende reformar la asignatura de Matemáticas para darle un enfoque “socioemocional” y con “perspectiva de género”. En este contexto, el presidente de Vox, Santiago Abascal, lanzó un mensaje en redes sociales haciéndose eco de la propuesta del Gobierno de España y mostrando su rechazo frontal calificando al Ejecutivo liderado por el presidente Pedro Sánchez de “chusma totalitaria”. “¡Apartad vuestras manos de nuestros hijos, chusma totalitaria! Ni matemáticas con perspectiva de género, ni adoctrinamiento en amnesia histórica, ni talleres de sexualidad para preadolescentes, ni ataques a la familia, ni enseñanza en el odio a España”, reza el mensaje publicado por el líder de Vox, Santiago Abascal, en Twitter. “Alguien ha perdido el norte”.
Por su parte, la diputada ‘popular’ Ana Pastor también mostró su discrepancia con la propuesta del Ministerio de Educación tachándola de “bobada soleme”. “La cosa tiene gracia, cuando alguien quiere hablar de algo imposible se dice que quiere lograr la cuadratura del círculo y a partir de ahora hablaremos del modelo socioemocional de las matemáticas”. En opinión de la dirigente del Partido Popular, con esta propuesta parece que “alguien ha perdido el norte”. “En vez de estar preocupado para que las niñas y niños tengan una educación de calidad, que la EBAU sea nacional o que no haya fracaso escolar, nos encontramos con esas matemáticas, ha comentado Pastor en un encuentro con periodistas. Si lo hicieran a posta no lo harían peor”. Por todo ello, la vicesecretaria de Política Social del Partido Popular ha pedido al Gobierno que retire la propuesta. “Hay que reforzar el conocimiento de matemáticas pero en áreas como el álgebra, pero las bobadas a las españoles no les interesan”, concluyó. “Basta ya de destrozar la educación pública”.
En el caso de Ciudadanos, Edmundo Bal reprochó al Gobierno que esa idea de incluir el género y el sentido emocional en la asignatura de matemáticas coincida en un momento en el que se están registrando nuevos máximos históricos en la factura de la luz: “Es una cortina de humo”. “El día con el precio de la luz más caro de la historia, el Gobierno sale con que va a dar matemáticas con perspectiva de género en las escuelas”, ha reprochado el dirigente de Ciudadanos al Gobierno en un mensaje en su perfil oficial de Twitter, recogido por Europa Press. Y lo contrasta con las noticias de que el precio medio de la luz en el mercado mayorista volverá a tocar nuevos máximos históricos, con un precio medio de 106,74 euros el megavatio hora (MWh), superando así el anterior récord de 106,57 euros que alcanzó el pasado 21 de julio. “Basta ya de tomar el pelo, de destrozar la educación pública y de cortinas de humo para no afrontar los problemas de los españoles”, ha escrito el también portavoz adjunto de Ciudadanos en el Congreso.
Además, el diario ABC publicaba el 11 de agosto un editorial que titulaba “Más sectarismo en la educación”, en el que destacaba que “Todos los que se llenan la boca con defensas populistas de ‘lo público’ son sus peores adversarios, porque no creen en lo público, sino en lo ideológico a costa de lo público. A la “ley Celaá” le ocurre lo que a las desgracias, que nunca vienen solas. El Gobierno está preparando los reales decretos con los contenidos mínimos de los diversos planes de estudio. Si alguien pensó que con la ley de diciembre pasado el Gobierno de Pedro Sáncbez había tocado techo en su plan de ingeniería social a costa del sistema educativo, se equivocó por completo. La ‘ley Celaá’ ha allanado el terreno para que la izquierda construya auténticos campos de reeducación en los que queda desterrada la enseñanza como sistema de transmisión de conocimientos, de expansión de la cultura y de la formación de ciudadanos con criterio. En su lugar, la coalición del PSOE con la extrema izquierda va a poner en práctica su constante aspiración de imponer a la sociedad un modelo univoco de persona, adaptado a su código mas puro de tópicos y prejuicios. En este caso no puede decirse que la izquierda esté reaccionando a un modelo de la derecha, pues lo cierto es que, con breves paréntesis sin efecto alguno, el sistema educativo español está monopolizado por las leyes socialistas y solo la resistencia de algunas comunidades autónomas mitiga las consecuencias de una forma de enseñanza incompatible con la excelencia, el esfuerzo y la superación. Tampoco hay que olvidar la degradación progresiva de la figura del profesor, reconvertido en un animador de cumpleaños antes que en un maestro de conocimientos. La autoridad de un docente no emana de una exhibición de fuerza, sino de su capacidad para implicar a los alumnos en un ejercicio común de cultura y aprendizaje. Lo que propone el Gobierno con sus decretos de enseñanzas mínimas hace de los profesores personajes accesorios, en vez de ser el eje de un buen sistema educativo.
Lo que se avecina es una enseñanza en infantil y primaria con mucha perspectiva de género en matemáticas y conocimiento del medio, con una intensa actividad en el descubrimiento personal de la sexualidad y con dedicación al discernimiento de lo que es ‘bueno’ y es ‘malo’ en la nueva versión de Educación para la ciudadanía, que ahora se llama ‘Valores cívicos y éticos. Es mejor no saber qué entiende el Gobierno por ‘bueno’ o por ‘malo’ y que sean las familias las que opten por el código de valores morales para sus hijos eligiendo con libertad el centro educativo. Cuidado con las buenas palabras, porque tras ellas vienen los problemas y no sería aceptable un modelo educativo que diga que el buen ciudadano es el que está a favor del aborto o acepta la eutanasia como un derecho subjetivo. Y este, no otro, es el riesgo que la izquierda representa cada vez que reforma el sistema educativo: el riesgo de despojar a los niños y a los jóvenes de cualquier ambición por saber más, por exigirse más, por pensar libremente. Por eso, en esta reforma sectaria, es necesario que el profesor, como docente, sea sustituido por un activista, como comisario político, un doctrinario que al explicar las tablas de multiplicar meta cuñas de género con calzador.
La mediocridad formativa y el adoctrinamiento ideológico son las constantes de las reformas educativas socialistas y esto genera brecha social entre jóvenes con mayores o menores posibilidades de adquirir una educación cualificada al margen del sistema público y aquellos que no tienen otra opción que acudir a este. Todos los que se llenan la boca con defensas populistas de lo público son sus peores adversarios, porque no creen en lo público, sino en lo ideológico a costa de lo público, Y así no hay educación pública de calidad.”