El Bosque de Béjar, un jardín histórico-artístico

Por José María Arévalo

(Palacio en El Bosque)

En los años sesenta, cuando trabajaba yo en Salamanca, fui muchas veces a Bejar, donde tenía varios amigos, a verlos más que a hacer turismo, por lo que no me extraña que no me enterara de que tiene Bejar un magnífico jardín histórico-artístico, del que me llegan noticias ahora a través de La Gaceta Regional que le dedica un amplio artículo. Lo cierto es que en aquellos años no se valoraban tanto muchas cosas, como ya les he contado del Pozo de las Aguas en los Arribes salmantinos, que descunbrí años más tarde, y visité desde Valladolid en un finde; o las Hoces del Duratón, junto a Sepúlveda y las de Río Lobos, en Burgo de Osma, y Riaza en Aranda de Duero, o las Tuerces en Palencia, que hasta los ochenta fueron para mí desconocidas. Así que me alegro de que todavía me den sorpresas los muchos paisajes y bienes de interés cultural que tenemos en nuestra autonomía.

Así que del jardín histórico-artístico El Bosque de Béjar, me entero de su gran interés –y de que está declarado de interés artístico nacional- gracias a la  noticia de que el Ayuntamiento de Béjar y Junta de Castilla y León han lanzan varios “tour” guiados por los jardines renacentistas, para fomentar el turismo en la ciudad y promocionar un enclave tan singular –publica la Gaceta Regional del 22.07.21.- “Dar a conocer los secretos de la finca de El Bosque es el gran objetivo que se han marcado el Ayuntamiento de Béjar y la Junta de Castilla y León, propietarios al 66 y 33 por ciento respectivamente de los jardines históricos. El Bosque ofrece este verano visitas guiadas familiares y talleres didácticos para niños hasta el 15 de septiembre. Son gratuitos y promovidos por la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León con la colaboración del Ayuntamiento de Béjar, tal y como explicaron la alcaldesa de la ciudad, Elena Martín, y el delegado territorial Eloy Ruiz, que estuvieron acompañados en la puesta en marcha de la iniciativa ante los medios por el jefe del servicio de Cultura, Adolfo Domínguez.

Educación del patrimonio

Estas actividades, previa reserva, se enclavan en un proyecto de cooperación transfronteriza que cuenta entre sus actividades la promoción y divulgación de los enclaves de El Bosque de Béjar y de la Mata Nacional do Bussaco, en Portugal, para que sirvan como revulsivo para su conocimiento, acercando a los visitantes a estos paisajes culturales reconocidos que han evolucionado en el tiempo sin perder los principios básicos que los conformaron, incidiendo en la línea de educación del patrimonio promovida por la Dirección General de Patrimonio Cultural”.

Las visitas familiares se organizan en torno a tres temáticas: “Experiencia sensorial”, “Identidad e historia de El Bosque” y “Los secretos de los árboles de El Bosque”. Tienen lugar los miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos y, aunque son gratuitas, se deben reservar en el teléfono 635 64 44 78. Los grupos serán de 20 personas más el guía y se tomarán todas las medidas sanitarias para prevenir la transmisión de la covid.

(Columpios de época en El Bosque)

Villa suburbana renacentista

El Bosque de Béjar es una villa suburbana de origen renacentista, creada en 1567 por el duque de Béjar como finca de recreo. Es uno de los pocos ejemplos de jardín histórico que se conserva en Castilla y León y su conjunto incluye un interesante sistema hidráulico, el estanque, las fuentes, el Palacete y las edificaciones auxiliares, así como la Huerta y el Jardín Formal Romántico.

Está a un kilómetro, mas o menos, de la ciudad. Hay que seguir la carretera de salida de Béjar dirección Salamanca y tomar, a la salida misma de Béjar, un camino que parte de la margen derecha.

El Bosque es un parque señorial, construido por los duques, delicioso por sus aguas abundantes; por sus fontanas, por su gran estanque, por el que antaño navegaban leves barquillas, por sus rincones, por su arboleda, entre la cual hay árboles gigantescos y algunos que, sin serlo tanto, son tan viejos como el parque mismo que data del siglo XVI.

Testigo mudo de Góngora y Cervantes

Por lo más evocador, escribía un bejarano, es aquel estrado de granito que se enfrenta con el palacio. Viejos documentos nos ofrecen la certeza de que allí se celebraron, entre otras, magnificas fiestas literarias, presididas sin duda por diversos duques y duquesas desde blasonado rincón de honor, y que en ellas intervinieron Góngora y tal vez el propio Miguel de Cervantes, además de otros destacadísimos ingeniosos. Son dignos de verse los jardines separados del conjunto antes descrito, por una vieja verja. Tienen un aire galante, versallesco, y están declarados por el Estado de interés artístico nacional. Destacan los juegos de aguas, pequeños estanques y numerosas fuentes. Dijo un poeta: «Versallesco joyel donde la nieve, se torna por sorpresa en serpentina, y el silencio del aire se ilumina, con el chorro de luz húmeda y breve».

(Estanque al atardecer)

Su historia es breve. La Casa ducal bejarana, entre otras muchas posesiones, disfrutaba para solaz de sus titulares y para la práctica de la caza, de un extenso bosque en las proximidades de Béjar, que disponía de abundancia de aguas por recoger hacia el lugar las del Arroyo del Oso. En tal bosque, el duque Francisco de Zúñiga y Sotomayor mandó edificar un palacete, un oratorio anejo, un bello estanque, parques en un su derredor y jardines; el resultado fue un bello conjunto conocido genéricamente por «El Bosque». De esta forma, se convirtió en lugar de placentero descanso, de recreo, coto venatorio, delicioso estanque y galantes jardines. El estanque está rodeado de varias fontanas de piedra al gusto renacentista aunque ya tardío. Este parque junto al palacete, está presidido por un gran lago artificial en cuyo centro hay un templete acogedor y romántico. En lo antiguo, los cisnes nadaban sobre la superficie y frágiles barquillas lo cruzaban para deja fuentes y juegos de agua r a sus ocupantes en el acogedor quiosco. Las aguas del estanque sirven, además para regar los jardines inferiores, los parterres y rotondas, y para poner en movimiento las fuentes y juegos de agua de aquellos, así como regar los prados bajos.

El palacete es rectangular, de traza noble y sobria, y campean en sus fachadas las ramas de la casa ducal y los escudos con las iniciales F y G (Francisco y Guiomar), duques fundadores. Así lo atestiguan, además las leyendas que se repiten en lugares distintos de la fachada: “Ano dominus. Franciscus bejaranensis dux huius moninis: secundus: et Guiomareius usor: haec erigebant, 1567.» Alrededor del estanque, en el parque, existen galantes rincones de bancos, fontanas y otros adornos graníticos, en los que los duques y sus invitados se solazaron en sus fiestas.

(Los jardines de El Bosque)

Más sobre El Bosque

He visto un estupendo reprotaje de Miguel Rodero –y reciente, del año pasado- en

https://www.descubrir.com/el-jardin-historico-de-el-bosque-en-bejar/  titulado “El Jardín histórico de El Bosque en Béjarque nos invita a visitarlo: “En la cervantina ciudad de Béjar, provincia de Salamanca, se encuentra el Jardín histórico de El Bosque, una villa renacentista que data del siglo XVI. Construido por los Zúñiga, duques de Béjar como espacio de recreo, destaca por unos hermosos rincones que la convierten en el lugar turístico distintivo del territorio salmantino. Allí podrán encontrar exóticos y autóctonos árboles centenarios, fontanas, exedras y un magnifico estanque con isla por el cual en tiempos pretéritos se navegaba en livianas barquillas.

“Según historiadores e investigadores bejaranos, existen documentos antiguos que indican que en la  villa se ofrecían celebraciones sociales como por ejemplo, fiestas literarias, donde sus anfitriones eran distintos duques y también duquesas. Cuenta la historia que en estos encuentros intervinieron entre otros destacados autores el poeta  Luis de Góngora y el novelista Miguel de Cervantes.

De estética y arquitectura inspirada en las villas renacentistas italianas situadas en el entorno del Arno. El Bosque en 1946 fue declarado, por Decreto de 11 de enero de 1946, Jardín Artístico. Desde el año 1999, la gestión del terreno es compartida entre el consistorio bejarano, correspondiéndole dos tercios y un tercio a la Junta de Castilla y León, siendo ésta la responsable de autorizar cualquier intervención que se quiera realizar en este Bien de Interés Cultural.

Una breve historia de El Bosque

El Bosque –la que era la casa veraniega del Duque de Béjar- es una construcción de tipología renacentista de mediados del siglo XVI (1567). En origen no muy alejada de la residencia oficial de los duques, en la actualidad forma parte de la población. Las dimensiones de El Bosque han variado a lo largo de la historia incorporando y abandonando terrenos próximos hasta conformar la actual delimitación.

En origen este espacio es un cazadero, donde el IV duque de Béjar Francisco de Zúñiga y Sotomayor, ordenó realizar distintas obras, entre las que se encontraban un oratorio, un estanque, un palacete y alrededor de dichas estructuras, una serie de parques y jardines. Todo el conjunto visual y recreativo dedicado al ocio se denominó popularmente “El Bosque”.

Fue así como el lugar de actividades de caza, se transformó paulatinamente en un espacio de recreo y descanso rodeado de estanques y jardines elegantes. Con inspiraciones italianas la villa de recreo está caracterizada por situarse en un campo fuera de la ciudad; tenía jardines geométricos, huertas, espacios abiertos y algunos edificios.

El Bosque del duque de Béjar es una de las villas de influencia italiana renacentista más completa y mejor conservada dentro de España. A continuación, mencionaremos qué visitar si deseas dar un paseo por allí.

(Las zonas boscosas se destinaban a cazar)

La zona residencial

En el estanque se inicia el paseo por El Bosque. En la zona residencial se puede encontrar un grupo de construcciones que incluye la Casa del Bosquero, las caballerizas, la capilla y el palacete. En la mencionada Casa del Bosquero se alojaban los responsables de la vigilancia y el cuidado de la propiedad. Desde el palacio, se puede observar la sierra y el bosque. Está ubicado frente al estanque alto. También, detrás del palacete se halla la capilla y las caballerizas, en una extensa nave de una planta. Desde este lugar, se puede observar una completa panorámica del monte y el estanque, en el que se ve el santuario del Castañar y de fondo, la Peña de la Cruz.

Desde la terraza, un jardín renacentista

Al Oeste del estanque, se encuentra lo que se llamó como el cubo del desaguadero, para vaciar el agua embalsada. Se cree que allí hay un supuesto túnel hasta la isla principal. Cerca del cubo,  recorriendo una escalinata de piedra, se llega a la terraza del jardín.

El jardín fue rediseñado en el año 1871 con un estilo romántico, quedando muy pocos signos del jardín renacentista que una vez existió. Entre ellos la Pila de la Fuente del Cisne, la Fuente del Escudo o una fuente circular. Accediendo a la terraza, llegamos a la huerta. Un espacio que servía para cultivar frutas como las frambuesas, manzanas, peras y las fresas.

Frente a lo metódico y el exceso de arquitectura en estanques, fuentes y edificios, encontramos los bosques, las huertas y la vegetación del jardín. Como su nombre lo indica, El Bosque se compone por una selva de castaños y robles, que le brindan salvajismo al terreno.

En las partes pantanosas, crecen sauces, álamos y alisos. Mientras que en los paseos que se encuentran alrededor del estanque alto, se pueden observar castaños. Si eres un gran espectador de árboles no puedes perderte este sitio. Pero no todo es color verde. Como todo jardín, también crecen rosas y magnolias.

Por otro lado, el duque de Béjar fue un impulsor de buscar botánicos provenientes de Italia para establecer una fondería de plantas medicinales.

Un Bien de Interés Cultural

El 11 de Enero de 1946, El Bosque fue apreciado como un Bien de Interés Cultural (B.I.C.), en la categoría de Jardín Histórico, regulándose bajo la Ley del Patrimonio Histórico Español. Este tipo de reconocimiento lo ostentan pocos jardines más, como La Granja de San Ildefonso en Segovia.

El interés patrimonial de El Bosque hace que sus atributos botánicos, artísticos e históricos estén siempre en constante conservación para evitar el deterioro por el paso del tiempo. Hasta el momento se han restaurado las cubiertas de los edificios principales. Otra edificación rehabilitada ha sido “la estufa”, el invernadero que data del siglo XIX; y la Fuente de la Sábana, un surtidor de agua construido en la época Barroca.

Con el paso de los años y por su valor arquitectónico e histórico, la multitud de visitantes que visitan El Bosque se va acrecentando ya que se trata de un espacio  único que aún no ha perdido su valor como lugar de recreo.

Para visitarlo, puedes hacerlo los miércoles, jueves, viernes, sábado o domingos con una tarifa general es 1,5 euros que incluye una más que recomendable visita guiada que te hará vivir otra época. Además los miércoles la entrada es gratuita.

Si quieres vivir y transportarte a los jardines y palacios del XVI, no te olvides que en Béjar existe un verdadero tesoro escondido, lleno de curiosidades históricas y paisajes más que bellos.”

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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