Algunos mutis asombrosos

Por Javier Pardo de Santayana

(Viñeta de Ramón en El Norte de Castilla el pasado día 12 de agosto)

Hoy me permitiré plantear a ustedes una situación que me parece tan curiosa como sorprendente y que sin embargo no ha dado lugar al natural asombro que se debiera esperar por pura lógica.

No creo que nadie que esté mínimamente al tanto  de lo que sucede en nuestros días ignore que una inmensa parte del petróleo y el gas que permiten que funcione nuestro mundo procede de ciertos países situados en el Golfo Pérsico. Países que, carentes de otros medios naturales puesto que son desérticos, gozan de una economía floreciente gracias a la extracción y venta de determinados productos esenciales que son precisamente aquellos que escasean en Europa y que ésta considera imprescindibles para alimentar los motores de millones y millones de vehículos que por ella circulan; cosa que también sucede en muchas otras partes del planeta Tierra,

Así, por ejemplo, aquí en España, donde por cierto despreciamos la posibilidad de dotarnos de centrales nucleares aún conscientes de que llegaría un momento en que los derivados del petróleo se acabarían agotando y habría que dar paso a nuevas soluciones de futuro. Mientras tanto, los países productores aprovecharían los años de bonanza para dotarse de construcciones llamativas que a la vez que daban fe del poder de su dinero y de sus posibilidades de influencia, aseguraban interesantes posibilidades de atracción turística con vistas a un futuro sin recursos.

Y en eso estábamos pensando cuando, en muy poco tiempo y prematuramente, nos invadiría una pasión de tintes ecológicos que rompería la tranquilidad con que hasta entonces esperábamos el futuro agotamiento de las fuentes: algo así como el descubrimiento de una intuición que se convertiría finalmente en una obsesión extraordinariamente presionante y exigente: la de asegurar ya desde ahora la continuidad de la vida humana en un planeta que, como el nuestro, parece hoy encontrarse sometido a un insoportable proceso de calentamiento que se hace notar en la fusión de los hielos polares. En evitación de lo cual se hace preciso dejar de calentar la atmósfera, cada vez mas contaminada no sólo por el humo de las fábricas, sino también – muy señaladamente – por el masivo empleo de vehículos terrestres alimentados por gasolinas y gasóleos: millones y millones de vehículos que, según la decisión tomada, deberán ser sustituidos cuanto antes por otros impulsados por la energía eléctrica.

Y aquí es donde me surge de nuevo la sorpresa al constatar la ausencia de signos de preocupación o incluso desesperación en los países generadores de gas y de petróleo pese a estar a punto de quedar desprovistos de su recursos básicos dentro de un plazo relativamente corto. Como resulta igualmente sorprendente no haber oído ya desde el primer momento comentario alguno sobre la curiosa circunstancia de que el precio de lo que esta destinado a sustituir a la gasolina y al gasóleo en nuestros coches, taxis y autobuses, esto es, de la energía eléctrica, está siendo noticia cada día por su imparable aumento: fenómeno éste que bien  merecería alguna reacción perceptible por parte de los principales países productores – como son “los del Golfo”, en su mayoría árabes y musulmanes – y de los obligados analistas de su repercusión geoestratégica.

No me diga usted que no resulta extraño y sorprendente que consideraciones como éstas no hayan surgido ya desde el primer momento entre los propios responsables de una materia que, aún siendo de enorme trascendencia, registra tantos  silencios y notas discordantes.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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