Algunas sugerencias de un volcán

Por Javier Pardo de Santayana

(Erupción en La Palma)

Lo primero que hace la irrupción en nuestra cotidianidad de los efectos de un volcán que entró en actividad sin avisarnos es plantearnos determinadas cuestiones esenciales. La espectacularidad de las escenas que nos brinda y los efectos sufridos por la gente componen un espectáculo tan inusitado que nos obliga a plantearnos qué es lo normal y qué lo extraordinario en ese caso. Y en tal sentido nuestra constatación primera es que lo normal es la naturaleza en su expresión más genuina por muy impensable que pueda parecernos. Es decir, que en este caso lo impensable se convierte en lo más real y lógico del mundo.

Ante una situación como ésta vemos como el ser humano mira a su alrededor y ve cosas concretas y conscientemente útiles que él antes fabricó, cosas bien terminadas que en su día tuvieron su nombre, su origen y su precio, cosas que dejaron su recuerdo; trozos de vida fabricados por las manos del hombre que compusieron una realidad organizada en todos sus aspectos: una realidad que parecía protegernos pero que ahora está en manos de la voluntad sin alma de una naturaleza liberada de su encierro desde millones y millones de siglos.

Y nos damos cuenta de que, de pronto – casi sin avisarnos – todas nuestras previsiones habituales, y aquellas disposiciones nuestras en las que se plasmaba la inteligencia humana, cuantas medidas tomamos en su día con el propósito de controlar causas y efectos que pudieran ser una amenaza para una vida tranquila y en paz junto a un volcán extinto, dejan ya de servirnos para casi nada. En efecto, hasta tal punto es esto cierto, que apenas nada sirve ya de cuanto preparamos para enfrentarnos a un fuerza que nos resultaría incontrolable tal como ahora estamos experimentando cada día incluso en lo que respecta al simple avance de la lava en dirección al mar océano. Y eso que ya disponemos de toda clase de aparatos de medida y seguimiento del comportamiento de un fenómeno que ya tuvo un reciente antecedente en la erupción y configuración de otro volcán que hoy conocemos como el Teneguía, surgido en un tiempo tan cercano como el año 71 del pasado siglo. Sí, en efecto, incluso para un caso como el actual en el que constan antecedentes inmediatos, encontramos razones suficientes para constatar la limitación del ser humano a la hora de medir sus fuerzas con una naturaleza difícilmente previsible  y que siempre llevará la delantera.

Porque ella siempre estuvo allí, mientras que el ser humano no deja de ser un advenedizo que aprende de la experiencia de sus predecesores más que de la propia. Y porque, mientras la naturaleza evoluciona según reglas eternas mas permaneciendo la misma desde la creación del mundo, el ser humano no es jamás el mismo, y la continuidad de su presencia se basa en infinitos relevos sucesivos durante un tiempo limitado en el que se debe incluir el desarrollo de sus facultades y su inexorable decadencia física. Así que ni siquiera tiene la posibilidad de superar a la naturaleza a largo plazo por mucho que se muestre capaz incluso de descubrir y de plasmar en fórmulas de carácter matemático los rasgos del comportamiento de una naturaleza tan poderosa y tan compleja como aquélla con la que ha de medirse el ser humano.

Vivimos pues, bien de cerca, en nuestro días, una realidad existente desde siempre y tan poderosa que supera sin piedad alguna los complejos y ambiciosos recursos habituales incluso en un momento histórico en que se anuncia la posibilidad de trasladar nuestra vida a otro planeta diferente y hasta se exhibe con orgullo el increíble éxito de haber situado un artefacto humano a lomos de un cometa.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído