Por José María Arévalo

(Alfareros en Portillo)
Los alfareros de Portillo han pedido un Centro de la Cerámica en Portillo, al tiempo que se ha producido una inédita colaboración entre los alfareros que todavía siguen activos en Portillo y una veintena de artistas contemporáneos de distintas disciplinas, que ha dado á lugar a una exposición múltiple, del 25 de septiembre al 3 de octubre, en seis alfares. Vamos a ver ambas cosas.
La alfarería era uno de sus motores económicos de Portillo hasta hace muy poco tiempo. Actualmente hay siete alfares activos, con ocho alfareros trabajando, frente a los 40 que estuvieron funcionando en Arrabal de Portillo a finales de los años 50. Una actividad que llegó a generar más de 400 puestos de trabajo directos en un municipio que no superaba los 2.000 habitantes, gracias a que la producción artesanal se distribuía por toda España.
Esa intensa actividad se fue apagando poco a poco, entre otros motivos por la falta de relevo generacional, un problema que se ha agudizado y que compromete la supervivencia de los nueve talleres que hay en la provincia. «Es un oficio que se hereda, y ya no hay relevo generacional. Las jubilaciones están cerrando los talleres», detallaba en declaraciones a El Día Javier Velasco, presidente del gremio. Él, junto con su hermano, es un buen ejemplo de esta transmisión de padres a hijos, ya que ellos están al frente, desde la década de los 90, del taller familiar que comenzó a funcionar en los años 60.
Momento complicado, pero hay futuro
Velasco reconoce que están viviendo un momento complicado, pero está convencido de que tiene futuro porque hay mercado y demanda de sus productos. «Si se apuesta por esto, puede funcionar», reitera. Por eso recibió, junto con sus compañeros, con una mezcla de sorpresa e ilusión la propuesta del colectivo cultural Néxodos para establecer un diálogo entre la creación contemporánea y la tradición alfarera. «El proyecto plantea una reflexión sobre la vigencia de actividades tradicionales, como esta en Portillo, y su potencial como fuente de futuro», explica la artista Bettina Geisselmann, coordinadora del proyecto, que lleva siete años asentada en el Centro Provincial de la Artesanía (Artis).
Esta cercanía propició que el colectivo extienda a Portillo su propuesta de creación contemporánea. La idea está orientada al desarrollo de proyectos vinculados a los territorios de la periferia, con la puesta en valor de espacios alternativos y el impulso de nuevos formatos para la participación ciudadana. «A partir de la experiencia de Néxodos en otros territorios, la idea es crear proyectos en los lugares en los que estamos vinculados, bien por vivir ahí o por trabajo. En este caso, llevo siete años en Portillo y eso me permitió conocer la realidad de la alfarería. Algo que encajaba muy bien para desarrollar un proyecto de estas características», reconoce Geisselmann.
La iniciativa del colectivo Néxodos y la asociación de alfareros busca la puesta en valor de la actividad, que fue motor económico del pueblo, y la interacción con 20 artistas, que ha dado lugar a una exposición múltiple, con el objetivo común de preservar y difundir la memoria de la tradición alfarera.
Recuperar la memoria.
Ambos colectivos llevan meses trabajando para dar forma a una propuesta que ha dado la luz hace unas semanas. Tanto los artistas como los alfareros entienden que la pertinencia de modelos de fabricación artesanales cobra sentido desde la perspectiva actual, dentro de una economía que debería considerar la escasez de recursos y limitar su impacto ambiental. «Los alfareros están haciendo muchos esfuerzos por preservar la memoria, pero también para abrir una vía de futuro. Es importante que se empiece a valorar el patrimonio vivo que hay», recalcan los artistas. Unos creadores que han sorprendido a los artesanos con su interés por conocer este oficio tradicional, por lo que saben hacer, por su historia y, sobre todo, por su iniciativa para ponerlo en valor. «Estamos interesados en algo que para ellos es fundamental. Están poniendo todo de su parte para que podamos interactuar», agradece Geisselmann.
El colectivo está haciendo una intensa labor de investigación, con un mapeo sobre los antiguos alfares y entrevistas a mujeres vinculadas a este oficio, que seguirán haciendo este año porque la pandemia frenó esta parte. La idea es crear un repositorio audiovisual, que se donará al pueblo, compuesto por grabaciones, fotografías, documentación sobre el mapeo, etc. Además, para fomentar la participación vecinal y generar sinergias se ha creado un grupo de Facebook, con casi medio millar de seguidores, donde se muestra la documentación y se recibe la que la gente aporta. «También ha servido para darse a conocer y la gente ya está mandando fotografías inéditas», detallan.
Las intervenciones
El trabajo conjunto ha ido germinando en las visitas a los alfares de los artistas. Esto ha permitido a los creadores poder conocer de primera mano el trabajo diario de los alfareros y centrarse después en los aspectos que más les han llamado la atención. «Son los supervivientes de un riquísimo patrimonio material e inmaterial, que se va diluyendo con el paso del tiempo. Y hemos podido conocer los hornos y talleres en los que durante años se han moldeado enseres que, además de su utilidad, sirven para crear parte de nuestra identidad», explican. Cada uno ha elegido con quien colaborar y comenzar a trabajar. Un mix complejo porque en el colectivo hay artistas de diferentes ámbitos.
Los 20 creadores, de los que diez están vinculados a Valladolid, ya están interactuando con los alfareros. «En el caso de mi taller, la actuación se centra en el corral, en una gran pared que estamos encalando y donde el artista trabajará con las piezas de barro que ya estoy confeccionando», detalla Velasco, que se muestra encantado con este diálogo entre tradición y modernidad. «Esta colaboración muestra también las nuevas técnicas de trabajo y de cocción, nuevas pastas cerámicas y la actividad creadora del colectivo», recalca el alfarero. Todas las intervenciones artísticas han dado lugar a una exposición, entre el 26 de septiembre y el 3 de octubre, que se ha diseñado con visitas guiadas, que se han completado con la instalación de códigos QR en todos los espacios, con información sobre las alfarerías y de cada artista.

(El ayer y el hoy de la alfarería de Portillo)
Los alfareros piden un Centro de la Cerámica en Portillo
Además, el colectivo de alfareros ha presentado una propuesta a los Presupuestos Participativos de la Diputación para pedir un estudio de viabilidad para crear un Centro de la Alfarería y de la Cerámica de Valladolid en Portillo. Este espacio de interpretación de la actividad alfarera estaría destinado a difundir el conocimiento del oficio, tanto al público en general como a centros alfareros. También piden la creación de un espacio museístico para preservar del olvido y difundir las piezas tradicionales y las técnicas de elaboración, además de los elementos intangibles derivados de la actividad, que permitan contextualizar y comprender la importancia social, económica y cultural que ha supuesto. Un centro que deberá contar con espacios para la realización de encuentros, seminarios y cursos de formación no reglada en técnicas cerámicas tradicionales, contemporáneas y de innovación, con el objetivo de impulsar la actividad de creación de productos realizados con pastas cerámicas, tanto en los ámbitos de uso como en los creativos. «Hay que evitar que se pierda la alfarería. Hay que hacer escuela y apostar por la creación de la figura del aprendiz», insiste Velasco, presidente de la asociación de alfareros de Portillo.
Le deseamos suerte y que se cumplan sus deseos, y vuelva a Portillo la intensa actividad alfarera que tuvo.