Por José María Arévalo

(Laura Juárez. Rosas al caramelo. 100×100 1º premio del Salón)
Este año, no sé por qué motivo, el Salón de Otoño, convocatoria anual clásica de la Unión Artística Vallisoletana, no se ha celebrado en otoño sino prácticamente en Navidad, por primera vez en la historia de la Unión, desde aquellos años en que la fundaron, el día 4 de Mayo de 1975, mi amigo y compañero de salidas a pintar al campo Manolo Prieto y varios más –tan conocidos como D. Miguel Frechilla, D. José David Redondo, D. Alfredo Silva Almeida, D. Ángel Mª Álvarez Taladriz, D. Jesús G. Alario, Dña. Mª Luisa Manzano, D. Clemente Barahona, D. Santiago Quintero, D. Rafael Isla, etc.-; y en cambio el Taller de Otoño, la convocatoria para los pintores menos conocidos –para concurrir al Salón se exige tener al menos siete exposiciones individuales- sí que ha cumplido las fechas habituales, con poco retraso, ya que se ha celebrado del 1 al 28 de noviembre, en la oficina de Turismo del Campo Grande, en el paseo adjunto a la acera de Recoletos, una sala de exposiciones menos conocida y buena de lo habitual, ya que se encuentra en un sotanillo de esa oficina, sin luz natural.

(Pilar Nozal. Parcial de «Colorido». 97×68, 2º premiio)
Recuerdo que a finales del verano, cuando la Junta Directiva suele lanzar la convocatoria –que adjuntamos al final del artículo, ya que nunca la habíamos publicado- nos decía la presidenta que este año había dificultades con locales y fechas de ambas exposiciones, así que se retrasaban. Finalmente el Taller se convocó en este local no tan bueno como otros años –alguno creo recordar se incluyó en la propia Casa Revilla, donde está saliendo el Salón, en fechas distintas- y el Salón donde siempre, pero pasado el otoño.

(Eloisa Aguilar. Abstracción. 70×100. 3er premio)
Digo donde siempre y quiero decir últimamente, porque antes y durante muchos años, yo creo que más de diez, teníamos el Salón de Otoño en la sala de exposiciones del Teatro Calderón, sala muchísimo mejor que la de la casa Revilla, desde luego, a la que habíamos accedido después de otros muchos años de colgar en la de la iglesia de los Jesuitas, como recuerdo de la época de Gregorio Garabito, que me invitó a exponer sin pertenecer a la Asociación –y no fui el único- con lo que consiguió que al año siguiente me incorporara voluntariamente a la Unión; táctica estupenda de Godofredo para conseguir nuevos socios: recuerdo que mi primera participación como socio fue ya en el Taller y en la sala de pasos de la iglesia de Nuestra Madre de las Angustias, en la que me llevé un premio, el segundo me dijeron al principio pero después resultó ser el tercero y fue Alejandro Cano el que se había llevado el segundo, con un tema del Campo Grande como tantos que después le han dado tanto éxito, con varios premios en el Salón, y muy merecidos.

(Juan Carlos González. Ciudadanos del Mundo. 1º accésit)
En fin, que quizá por este retraso de la exposición del Salón de Otoño, incluso fuera del otoño, nos hemos ganado la exposición más larga que ha tenido la asociación, pues ha empezado el 17 de noviembre pasado y terminará el próximo 15 de enero de 2022 prácticamente dos meses. A los que concursamos nos ha parecido estupenda una convocatoria tan prolongada y sobre todo que coja todas las Navidades, pues evidentemente nos da muchas más posibilidades de que la gente se interese por comprar alguno de nuestros cuadros expuestos, para regalar en Reyes o antes, en Navidad, según lo que acostumbre a celebrar con regalos cada uno (incluso adelantando los Reyes por encargo, como me pasa a mí con algunos de mis hijos que vienen en nochebuena y no pueden quedarse mucho más, pero mantenemos la costumbre de escribir a los Reyes).

(José Luis de Pedro . El beso. 70×70. 2º accesit)
Aunque ya he comentado en estas páginas que desde el desastre económico de Zapatero no se ha recuperado esta costumbre de comprar cuadros. Antes –por ceñirnos a las exposiciones de la Unión Artística Vallisoletana- los cuadros premiados se vendían seguro, y así lo experimenté yo, que solo recuerdo uno que no vendí, creo que porque se interesó el propietario de una de las casas vallisoletanas que aparecía en mi acuarela premiada y se lo reservé sin que volviera a llamarme. Ahora es raro incluso que alguien pregunte el precio, lo que ya es el colmo. Yo creí que esto me pasaba solo a mí, porque pinto muy clásico y la gente que introduce ahora nuevas decoraciones es más minimalista, pero he preguntado a algún compañero aficionado a pintar abstracto, con mucho colorido, que va bien con la decoración que se lleva ahora, y me dice que él tampoco vende apenas. Digo yo que será porque no acabamos de salir de la crisis económica.

(Acuarela de Isabel Menéndez. Iglesia de san Pablo. 100×81. 3º accesit)
En todo caso, se venda o no se venda, lo cierto es que el Ayuntamiento, supongo a través de la concejalía de cultura, ha tenido este detalle con nosotros, no sé si a cambio del movimiento de fechas o por conciencia de que no nos tratan demasiado bien, como por ejemplo sí trata al concurso de ACOR, que también dejó de presentarse en la sala de exposiciones del Teatro Calderón pero ha pasado a mejor emplazamiento, al de la sala municipal de Las Francesas, por lo menos el año pasado. Claro que ACOR es el concurso mejor dotado económicamente de todos los que se celebran en Castilla y León. A ver este año, que es un año especial y la azucarera ha elevado mucho el premio y ampliado, excepcionalmente, a pintores fuera de nuestra Comunidad Autónoma.

(Bolaños de Hoyos.Travesía. 1º premio Taller)
En fin, hasta el 15 de enero, de doce a catorce y de 18,30 a 21,30, de martes a domingos –lunes cerrado- pueden ver ustedes todavía el concurso del Salón de Otoño de la Unión Artística Vallisoletana, en la sala de exposiciones de la Casa Revilla, en una edición en que participamos 29 artistas. “Son todas –explicaba El Día- obras inéditas realizadas para la ocasión y que se caracterizan por ser unas pinturas actuales, elaboradas con distintas técnicas y estilos diferentes. La presentación de la misma ha corrido a cargo de la concejal de Cultura y Turismo, Ana Redondo, que ha estado acompañada por la presidenta de Unión Artística Vallisoletana, Helen Fernández Camazón.

(Yolanda Castaño Pérez. Parcial de «Maternidad II». Taller 2º premio)
La organización ha establecido tres premios y tres menciones y la entrega de los mismos se realizará en un acto organizado por la Unión Artística durante la celebración de Artecalle en el próximo mes de diciembre que tendrá lugar en la Cúpula del Milenio.
La presidenta de la Unión Artística Vallisoletana, Helen Fernández ha procedido, tras la intervención de la concejala de Cultura y Turismo, a la lectura del fallo del jurado del Salón de Otoño 2021. Así, el primer premio, dotado con 250 euros, ha sido para Laura Juárez, por su obra titulada “Rosas al caramelo”; el segundo premio, dotado con 200 euros, ha recaído en Pilar Nozal, autora de “Colorido” y el tercer premio, dotado con 150 euros, lo ha logrado Eloísa Aguilar por “Abstracción”, informa Europa Press.”

(Acuarela de J.M. Arévalo. Casa del Príncipe. 70×50)
Se han concedido también, como es habitual, tres accésit o menciones de honor, dotadas solo con diploma, sin dotación económica: La primera Mención de honor ha sido para Juan Carlos González por su obra titulada “Ciudadanos del mundo”; la segunda para José Luís de Pedro por la obra titulada “El beso”; y la tercera Mención de honor, dotada con diploma, para Isabel Menéndez, por su acuarela titulada “Iglesia de San Pablo”. Ahora pasaremos a comentarlas.
El jurado del Salón de Otoño ha sido el mismo que el del Taller, compuesto por los pintores Ana Arranz Pascual, Yolanda García Hervás y Segismundo Fernández Álvarez. Quizá algún lector de mis artículos recuerde que hace unos años dejé de concursar como protesta por el cambio de jurado que la Junta Directiva había decidido, de forma que en lugar de encomendar esta labor a profesores universitarios –normalmente aceptaban formar el jurado miembros de la cátedra de Arte- empezó a encomendarse a compañeros pintores, con lo que se veía – al menos yo me quedaba con esa impresión- la inclinación de algunos por pintores más amigos, o al menos se corría el riesgo, pues todos sabemos que en esto del arte nos tratamos más con unos que con otros.

(Óleo de Flor Plaza. Batidora antigua. 100×81)
Unos años después, concretamente hace tres años, volví a concursar, pues me pareció que la selección realizada en los anteriores se veía como más objetiva y sin influencia de las posibles amistades. A este respecto sigo dudando, yo no hubiera dado los premios que se han dado, pero también es cierto que en esta edición no había tanto para elegir como otros años, ya que Alejandro Cano este año creo yo no ha estado a su altura habitual; yo mismo había hecho la acuarela que presenté un poco “a zorrombulón”, que diría Forges, y enmarcado colocando mal la parte inferior, de forma que no se veía completo el primer plano. En todo caso he echado de menos a mi amigo Pedro Alonso, el discípulo de Castilviejo, al que creo ya pesan un poco los años, aunque me ha dicho que sigue pintando, pero menos; y a Ángel Espeso, un clásico en temas y pincelada, que acapararon hace años tantos premios.
Este año me han sorprendido muy positivamente la premiada Eloísa Aguilar, que aunque es buena acuarelista ha presentado una “Abstracción” con tintas moradas de un juego impresionante; pero también, aunque no ha sido premiada, otra compañera acuarelista, Flor Plaza, que antaño fue secretaria de la Asociación, con un magnífico óleo que titula “Batidora antigua”, de formato grande, 100×81; y, además, una plumilla con tinta china de Fredesvinto Ortiz, “ Palacio viejo de Bamberg”, de 50×70; podían haberse llevado alguno de los premios, sobre todo el de Flor, magnífico.

(Acuarela de Chema Fraile. Palomar. 40×60)
Del Taller de Otoño tengo menos información, solo que el primer premio fue para Bolaños de Hoyos, por el óleo “Travesía” y el segundo para Yolanda Castaño Pérez, por “Maternidad II”. Chema Fraile, que el año pasado deslumbró con su acuarela de reflejos de la Antigua en los charcos del lateral de la catedral en Portugalete, este año presentó un tema de un palomar castellano típico, muy bien realizado pero menos espectacular. No sé por qué no dejan concursar a Chema en el Salón, cuando tiene más de las siete exposiciones individuales exigidas –aunque hace poco que es de la Unión-.
Bueno, finalmente voy a reproducir las bases de estas convocatorias, salvo la cuantía de los premios, que queda dicha.

(Tinta china de Fredesvinto. Palacio viejo de Bamberg. 50×70)
BASES SALÓN Y TALLER DE OTOÑO – 2021
La realización de ambos certámenes se acogerá a las normas de seguridad Covid en el momento del acto, para asegurar la salud y seguridad de los participantes y asistentes, pudiendo ser suspendido si las condiciones así lo exigieran.
1.- Podrán participar todos los pintores asociados que estén al corriente de sus cuotas.
2.- Cada autor presentará una sola obra sin firmar de tema libre y original, que no haya sido presentada ni premiada anteriormente en los certámenes de la Unión Artística Vallisoletana. Las medidas serán:
SALÓN: mín. 70 cm y máx. 100 cm (pintura) y mín. 40 cm y máx. 100 cm (acuarelas).
TALLER: mín. 40 cm y máx. 70 cm (pintura y acuarelas).
3.- Las obras se presentarán enmarcadas con un listón de madera en su color natural, de entre uno y tres centímetros de ancho para el Salón. Para el Taller con enmarcado libre. Los lienzos con bastidor 3D, podrán presentarse sin enmarcar. No se admitirán obras protegidas con cristal (si con metacrilato o similar).
4.- El plazo de inscripción finalizará el 15 de octubre de 2021 y se realizará enviando un mail a [email protected] Al mismo tiempo, se darán los datos técnicos de la obra a presentar: Título, dimensiones y técnica.

(Cartel anunciador, con la obra premiada el año pasado)
5.- Con las obras presentadas para el Salón se celebrará una muestra del 17 de noviembre al 15 de enero en la sala de exposiciones de la Casa Revilla, para el Taller lugar y fechas aún sin confirmar.
6.- Se establecen tres premios y tres menciones, tanto para el Salón como para el Taller. Los premios podrán declararse desiertos si el Jurado lo estima oportuno.
7.- El embalaje y transporte de las obras será por cuenta del autor o persona en quien delegue. Tanto la entrega como la retirada de las obras serán avisadas oportunamente y siempre se hará en la misma sala de exposiciones.
En caso de que alguna obra no fuera retirada en un tiempo prudencial, se consideraría como una donación a ésta Asociación pasando a formar parte de su patrimonio.
8.- Habrá un Jurado Calificador, compuesto por personas relacionadas con las Bellas Artes y la cultura, quienes a su juicio determinarán las obras premiadas.
9.- Los premios se darán a conocer el mismo día de la inauguración. La entrega de dichos premios se realizará en el transcurso de la Gala-Palmarés, que Unión Artística celebrará, aún fecha sin confirnar, en un céntrico establecimiento de esta ciudad.
10.- Los primeros premios serán la imagen de cartel de la siguiente edición, para Salón y para Taller.
11.- La participación a ambos certámenes supone la aceptación de las presentes bases, así como la decisión del Jurado que será inapelable.
Nota: Las obligaciones fiscales de la cantidad obtenida, será responsabilidad exclusiva del ganador