Los lunes, revista de  prensa y red

“Cenas con miedo”, de Antonio Burgos; “Una decena de nombramientos sensibles para Delgado”, de Ángela Martialay; y “Del Herriko Kongreso al recambio de ministro del Golpe Catalán”, de Federico Jiménez Losantos

(Viñeta de Idígoras y Pachi en El Mundo el pasado día 21)

CENAS CON MIEDO

Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 22

Otros años, tras el sorteo de la Lotería de Navidad, cuando allá a la hora del Ángelus los niños de San Ildefonso habían terminado ya de cantar los últimos premios y comprobábamos que tampoco esta vez nos había tocado ni una triste pedrea, ni el reintegro, al de hoy le solían llamar el Día de la Salud, por aquello de que todo el mundo se conformaba diciendo:

— Bueno, aunque no nos haya tocado nada, tenemos salud, que es lo que importa.

Esta vez la cosa no está tan clara. Lo digo por la sexta ola del covid, que viene al modo de la canción de Rocío Jurado, «como una ola». Esta vez, habrá que cambiar la frase de consuelo por otra que diga:

— Bueno, por lo menos no nos ha tocado el covid.

Porque constato que con la sexta ola y con la amenaza de la variante Ómicron, al virus le pasa como antes al Gordo de Navidad: que está muy repartido. Demasiado repartido. Las de Nochebuena no van a ser, como otros años, con el clásico pavo o con el capón de Cascajares del que habla Josemi Rodríguez-Siero. Van a ser con miedo. Yo no sé si usted ha llegado a la misma conclusión que servidor: que número de contagiados y hospitalizados por la desgracia y vacunaciones aparte, nunca ha habido tanto miedo al virus como hasta ahora. De otra manera no se explica que se hayan agotado en las farmacias los test de antígenos para hacerlos en casa, ni las colas de los laboratorios para sacarse el PCR. Yo creo que más que nunca. Es un miedo distinto a cuando empezó la pandemia en aquel famoso 8 de marzo de 2020 de la manifestación. Hubo un paréntesis bien cercano, con el que entró una desbordada y peligrosa alegría nacional, que fue cuando creíamos que habíamos alcanzado la inmunidad de grupo (me resisto a decir lo de «rebaño») con la bajada de casos por cada 100.000 habitantes y con las altas cifras de vacunación, ejemplarmente realizadas por las autonomías con la habitual inhibición de Sánchez y su Gobierno. Nos creímos todos que con la vacuna inoculada ya no corríamos riesgo alguno de contraer el virus. Poco dura la alegría en casa del pobre y la tranquilidad en la de quien vive en una región asolada por la pandemia. Ahora tenemos miedo hasta con los tres pinchazos, tres, como los tres banderilleros en el redondel de Gabriela Ortega, de la vacuna. Aquello de ir sin mascarilla por la calle porque estábamos vacunados ha pasado al libro de las horas alegres y confiadas.

Me da miedo que sean las propias familias las que se aseguran que todos los que van a ir a la cena de Navidad, cuñados incluidos, están libres del virus y exijan por su cuenta el test de antígenos o el PCR a todos sus miembros. Parece como su hubiéramos cambiado el villancico de los peces en el río o de la burra que camina hacia Belén cargada de chocolate por familias enteras cargadas de papeles del laboratorio en el bolsillo, con el PCR negativo o el test de antígenos. Para mí que el villancico de las cenas de Navidad de este año es el «Tengo miedo» de Marifé de Triana. Que no es un villancico, sino una triste realidad.

Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2021/12/re122221.html

UNA DECENA DE NOMBRAMIENTOS SENSIBLES PARA DELGADO 

Artículo de Ángela Martialay publicado en El Mundo el pasado día 20

La muerte de Juan Ignacio Campos provoca que Dolores Delgado tenga que volver a  designar al ‘número uno’ de la carrera fiscal. La fiscal general del Estado Dolores  Delgado tendrá que nombrar a una  decena de fiscales de Sala en puestos  clave el próximo año. El fallecimiento del teniente fiscal del Tribunal Supremo, Juan Ignacio Campos, tras  sufrir una larga enfermedad, provoca inevitablemente que Delgado se  vea en la tesitura, once meses después, de volver a designar al número  uno de la Carrera Fiscal.

De todos los fiscales de Sala que  previsiblemente nombrará la fiscal  general en 2022 –jefe de la Audiencia Nacional, jefe de Antidroga, jefe  de Anticorrupción, etcétera– este  cargo es el más sensible de todos.  Debido a su reciente pasado político de ex ministra de Justicia del Gobierno de Pedro Sánchez y diputada socialista, el teniente fiscal del  Alto Tribunal es la persona que debe sustituir a la fiscal general y tener la última palabra sobre todos  los asuntos donde Delgado, por Ley,  está obligada a abstenerse. Por  ejemplo, en aquellos procedimientos que afectan a partidos políticos.

Temporalmente, y hasta que la fiscal general decida sacar a concurso  esta plaza, ocupará el cargo el fiscal  de Sala más antiguo, en concreto, la  fiscal Pilar Fernández-Valcárcel, según indican fuentes fiscales a EL  MUNDO. Además, se da la circunstancia de que el nombramiento del  sustituto de Campos llega cuando la  figura de Dolores Delgado se encuentra debilitada por diversas razones. Por un lado, aumentan las críticas internas por quienes consideran  que el Ministerio Público está llevando a cabo que una «investigación  prospectiva» sobre el patrimonio de  Juan Carlos I, donde pese a estar tomada desde hace meses la decisión  de archivar las diligencias preprocesales por la inviolabilidad, prescripción de los delitos y las regularizaciones fiscales, Delgado ha vuelto a prorrogar las pesquisas seis meses más.

Por otro lado, las presuntas «irregularidades» llevadas a cabo por la  Fiscalía General en torno a la salida  del fiscal del caso Villarejo, Ignacio  Stampa, de la Fiscalía Anticorrupción también han minado la imagen  de Delgado. Un sector de la Fiscalía  cree que se mantuvieron abiertas  unas diligencias penales contra  Stampa «de forma artificial». A este  hecho se suma que el bufete que dirige su pareja sentimental, el ex  juez Baltasar Garzón, se encuentra  personado en este procedimiento – caso Tándem- ejerciendo la defensa  de varios altos mandos policiales.  Ambas circunstancias han puesto  de nuevo en la picota a la fiscal general a la que dos de las tres asociaciones de fiscales han exigido explicaciones públicamente.

A este escenario, se suma que la  política de nombramientos llevada a  cabo por Dolores Delgado desde que  fue nombrada cabeza visible del Ministerio Público ha sido ampliamente criticada por la Carrera Fiscal ya  que se le acusa de realizar multitud  de nombramientos por «amistades  personales» e «ideología» y «sin primar el mérito y la capacidad» de los  candidatos. A nadie dentro del Ministerio Público se le escapa que la  Unión Progresista de Fiscales, a la  que pertenecía la fiscal general, ha  copado la Junta de Fiscales de Salas  desde que ella tiene el poder. Pero,  junto al nombramiento del teniente fiscal del Alto Tribunal, en marzo  Delgado deberá elegir al fiscal jefe  de la Audiencia Nacional (cargo que  hoy ocupa Jesús Alonso), al fiscal jefe Antidroga (José Ramón Noreña),  al fiscal de jefe de Extranjería (Joaquín Sánchez-Covisa), a la fiscal jefe de Criminalidad Informática (Elvira Tejada), al fiscal jefe de Seguridad Vial (Bartolomé Vargas), al  fiscal de Cooperación Penal Internacional (Rosana Morán), junto al de  Medio Ambiente (Antonio Vercher).  Fuentes fiscales explican que, hasta  ahora, la política de Delgado ha sido  no designar a ningún fiscal jefe que  ya lleve en el cargo dos mandatos  por lo que se espera que haya nuevos ascensos a fiscales de Sala.

En julio, Delgado deberá decidir  si revalida en Anticorrupción a Alejandro Luzón, el fiscal que previsiblemente firmará el decreto de archivo de la investigación a Juan Carlos  I. Se trata de una de las fiscalías especializadas más delicadas. Al llegar  al cargo, la fiscal general fue muy crítica con ese departamento al que acusaba de filtraciones interesadas.  De hecho, en noviembre del año  2020, Delgado quitó de forma sorpresiva a Anticorrupción las pesquisas abiertas al ex jefe del Estado por  los regalos del multimillonario Allen  Sanginés-Krause al considerar que  habían filtrado datos reservados de  las diligencias preprocesales. Acto  seguido, abrió una investigación interna para comprobar «las condiciones de custodia y acceso de los expedientes» que afectaban al monarca.  Días después, tras salir a la luz pública su enfrentamiento con Anticorrupción, decidió asignar a Luzón  como co-instructor sobre el Emérito.

Artículo en: https://www.elmundo.es/espana/2021/12/20/61bf5b02fc6c83fc478b457e.html

DEL HERRIKO KONGRESO AL RECAMBIO DE MINISTRO DEL GOLPE CATALÁN

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 19

En el Herriko Kongreso y en las televisiones, copias de la golpista TV3, a Sánchez le sale todo gratis..El partido del genocida Maduro, o sea, Podemos y el de las FARC, antes PCE, han pedido a la presidenta del Parlamento que expulse a Vox, tercera fuerza política, de la sede de la soberanía nacional. La razón es que alguien, no sabemos quién, pero del que los de Vox se sienten orgullosos, coló los himnos de la Policía Nacional y la Guardia Civil por un altavoz de la sala en la que se atacaba la acción de los cuerpos de seguridad, brazo armado de los jueces del ilegítimo Estado Español, contra los terroristas, pistoleros o callejeros, del partido o entorno etarra y del golpismo catalán. La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, es una nacionalista a la que el partido ha multado tres veces por romper la disciplina de voto en apoyo de los golpistas, con cuyo fin, que es la destrucción de España, comulga ardorosamente, aunque haga algún mohín ante algún medio. Ya le gustaría a esa pubilla dels Països Catalans poder castigar a los más fieros defensores de la unidad nacional. Pero la condición de herriko taberna ya no hay quien se la quite al Congreso tras el acto de repudio al orden público y al régimen constitucional en la mismísima sede de la soberanía nacional.

La táctica idéntica de comunistas y separatistas

El acto de humor le ha quitado, sin querer, toda la gravedad que tiene el alarde antisistema de unos representantes del sistema que no reconocen, pero del que viven. Son como esos judíos ultraortodoxos que no reconocen al Estado de Israel ni van a filas, pero viven gracias a sus soldados y cobran por cada criatura acrisoladamente judía, aunque vestida de polaca del siglo XIX, que echan a este mundo de pecado e impostura. La suya, sobre todo. La del abogado y representante de las FARC, el siniestro Enrique Santiago, que sustituye a Pablo Iglesias en el papel de matasiete rojo, es la clásica del comunismo: aprovechar las contradicciones de la democracia burguesa y parasitarla, siempre en nombre de los derechos humanos, hasta destruirla.

Es la misma táctica de los separatistas en las instituciones españolas. De ahí la solidez de una alianza que nace el día en que Pablo Iglesias, tras su primer mitin en Barcelona, donde pide que todos los niños de Cataluña puedan estudiar en la lengua que elijan, ha renunciado a llegar al Poder con un proyecto español y pacta en Can Roures un tripartito social-comunista-separatista para Madrid, Barcelona y Vitoria. Les falta Vitoria. Y según las encuestas, el pacto PSOE-ETA-Podemos ya puede mandar al paro al PNV.

El punto débil de Sánchez es, paradójicamente, la fortaleza de sus aliados. Esa gavilla de soviets comunistas y separatistas, unidos por el odio a España y al idioma español, que es la gran argamasa del edificio nacional, actúan siempre contra lo que se supone que debe defender el Gobierno, que son los intereses del conjunto de los españoles. De hecho, es lo único que legitima la existencia del PSOE: su condición de posible freno al proceso desconstituyente, que el novio de Meritxell, Juan Carlos Campo, siendo ministro de Justicia, declaró «constituyente, de hecho», para sorpresa de los ciudadanos, a los que nadie nos ha comunicado esa cualidad de las Cortes.

El golpe de 2017, actualizado

Y, sin embargo, en la práctica, es verdad. Entre los proyectos ilegales que alumbra y la legalidad que se niega a cumplir, Sánchez está llevando a cabo una liquidación a plazos del régimen constitucional. El caso más claro es el de la nueva insurrección golpista de la Generalidad de Cataluña contra la legalidad del Estado que representa institucionalmente en su territorio. El procés, derrotado policialmente en 2017 e indultado por Sánchez en 2021, ha salido de nuevo a la calle en un alarde de rechazo al Tribunal Supremo, semejante al que contra el Tribunal Constitucional encabezó la Generalidad de Montilla tras la sentencia que anulaba 14 artículos del nuevo Estatuto, justo los que anulaban la existencia de una justicia catalana y nacionalista.

Entonces, el paleto de Iznájar, que lleva a sus hijas a un colegio privado que sí enseña en español, dijo que no se podía legislar «contra sentimientos». Ahora, el Ku Kux Klan Katalá, con el consejero de Educación al frente, que también lleva a su hija a un colegio donde se enseña en español, se niega públicamente a cumplir la sentencia que limita la discriminación de los niños castellanohablantes, más de la mitad de la población escolar. Ayer se echaron a la calle todos los golpistas que cobran de lo que roban a los españoles, los sindicatos vendidos al separatismo y el clero que preside el renegado turolense Omella, pastor de una tribu capaz de combinar el descarado odio xenófobo, la protección de la pedofilia en Montserrat, la pornografía satánica en Solsona y, además, reunirse con los representantes de Vox. Una velita a Dios y mil cirios al diablo. Mientras, el PSC de Illa finge abstenerse, cuando, en realidad, patrocina en la sombra esa nueva rebelión, con los protagonistas y las hechuras del Golpe de 2017.

El incomprensible «coño» de Casado

Y ante ese panorama que ya es con el que amenazaba a Vox Yolanda Díaz, la Oposición aparece desunida y desvaída, entre el tremendismo (tras las «chorradas» y «coño» de Casado, sólo le faltó santiguarse) y la falta de convicción del equipo que ataca en la prórroga con dos goles de desventaja. Fatalmente hay que volver la vista a la deriva suicida del PP y de Casado, que no deberían ser la misma cosa. Fue de vergüenza ajena el aullido de Teodoro y la ovación de su banda tras el «coño» del jefe, señal inequívoca de que estaba preparado una zafiedad impropia de quien ha demostrado que puede ser un buen orador. Siempre que tenga algo que decir, claro, y ahora no lo tiene. Si dices en Buenos Aires que para llegar al Gobierno puedes pactar con el PSOE o aceptar que Vox te apoye a cambio de nada, y tras cruzar el río, dices en Montevideo que no se puede pactar con un PSOE unido a la ETA y al separatismo, que es el que hay y con el que acabas de decir que pactarías, es que has perdido el discurso político propio de una alternativa de Gobierno. Y cuando, al volver a España, tu gran iniciativa es prohibir las cenas navideñas del PP de Madrid para que no se conviertan en actos de apoyo espontáneos a Ayuso, es que has perdido del todo la cabeza.

Con la deriva suicida de Sepukku Casado, el folklorismo brasileiro de Abascal y la mala imagen de Ciudadanos tras las primarias andaluzas, con Arrimadas bajo la maldición de que habla en el Congreso y ya nadie la oye, el panorama en la oposición a Sánchez es de luto. Cada cosa suelta no tendría mayor problema. Salvo lo de Sepukku, que es de difícil arreglo, lo demás se puede rectificar o, por lo menos, limitar algo su estrago. Lo que no tiene remedio es que Sánchez cambie al ministro de cuota del golpismo rojo catalán, al siniestro Castells por el sórdido Subirats y le salga gratis. Es como cuando Franco cambiaba al ministro de cuota catalán: «Gual Villalbí o Villalbí Gual, da igual», se decía entonces, y era verdad. Pero el Gual de turno venía de Barcelona a Madrid a aprovechar las ventajas del régimen, no a jurar el cargo de Golpista de Estado ante el Notario Mayor del Reino.

Y por desgracia, en el Herriko Kongreso y en las televisiones, copias de la golpista TV3, a Sánchez le sale todo gratis. Hasta la ruina económica que nos van a dejar los Reyes Magos este año. Con la luz por las nubes, y ni carbón.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/del-herriko-kongreso-al-recambio-de-ministro-del-golpe-catalan-6848401/

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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