Por José María Arévalo

(San Diego de Alcalá recibiendo limosna. Carracci)
El Museo Nacional del Prado presentará del 8 de marzo al 12 de junio de 2022, los frescos de la capilla de la familia de Juan Enríquez de Herrera (1539 – 1610) en la iglesia de San Giacomo degli Spagnoli de Roma, obra del gran Annibale Carracci (Bolonia, 1560 – Roma, 1609), figura capital en la historia del clasicismo seiscentista. La exposición se continuará después en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) y más tarde en la Gallerie Nazionali di Arte Antica Palazzo Barberini de Roma, que han unido sus esfuerzos al Prado para presentar este conjunto de pintura mural de excepcional importancia y, pese a ello, escasamente conocido.
En 1602, el noble palentino Enríquez de Herrera, Depositario General del Papa Gregorio XIV, quiso dedicar una capilla, en la iglesia de San Giacomo degli Spagnoli de Roma, al santo franciscano Diego de Alcalá, canonizado sólo unos años antes, para agradecerle la curación de su hijo Diego. Su decoración mural, con escenas de la vida y los milagros del fraile sevillano, la Asunción de la Virgen María y los apóstoles alrededor del sepulcro vacío, fue encomendada a Carracci.
En 1604, el maestro inició el diseño de todos los dibujos y cartones preparatorios, pero cuando dirigía personalmente los trabajos enfermó de tal forma que no pudo continuar pintando, por lo que el encargo fue acabado por sus colaboradores y discípulos, principalmente Francesco Albani.
Frescos pasados a lienzo y desplazados a España
En el siglo XIX, cuando la iglesia fue desafectada (1824) y dejó de gozar del patrocinio español, los frescos se pasaron a lienzo en un excelente trabajo a instancias del escultor Antonio Solá y a costa de Fernando VII; llegaron a España en 1850, quedando nueve en Barcelona, hoy en el MNAC, y siete, del Museo de la Trinidad, vinieron al Museo del Prado. El óleo del altar se quedó en la iglesia de Santa Maria in Monserrato degli Spagnoli, que tomó el relevó a San Giacomo como iglesia nacional española en Roma.
La exposición “Annibale Carracci. Los frescos de la capilla Herrera”, comisariada por Andrés Úbeda de los Cobos, director adjunto de Conservación e Investigación del Prado, reunirá a partir de marzo en Madrid estas pinturas murales cuya reciente restauración ha revelado su extraordinaria calidad, y una selección de obra sobre papel atribuida a Carracci y a su escuela relacionada con este proyecto.
Como ha señalado el comisario de la muestra, «estamos ante un conjunto extraordinario. Entre la Galleria Farnese y los últimos años de Annibale, hasta su fallecimiento, no hay grandes obras de empeño como consecuencia de su delicadísimo estado de salud. En realidad, ésta es la última gran obra de Carracci. La obra donde tuvo la oportunidad de dar todo lo que era capaz. Como consecuencia de su enfermedad eso no fue así, pero podemos admirar fragmentos que hablan de un pintor de una calidad absolutamente excepcional».

(San Diego de Alcalá recibe el hábito franciscano. Carracci
La figura de Carracci
Annibale Carracci (Bolonia, 3 de noviembre de 1560 – Roma, 15 de julio de 1609) fue un pintor y grabador italiano del barroco, perteneciente a la corriente del clasicismo romano-boloñés. Es el miembro más famoso de la dinastía de pintores Carracci. Considerado el rival de Caravaggio, encarnó una opción artística opuesta a la de aquel.
En 1582, Annibale, su hermano mayor Agostino y su primo Ludovico, abrieron un taller de pintura, al principio llamado Academia de los Desiderosi (Deseosos de fama y aprender), que posteriormente los Incamminati (Progresistas; literalmente, «de aquellos que abren un nuevo camino»). Finalmente la Escuela de los Eclécticos. El principal objetivo de los tres Carracci fue renovar la pintura, que entendían que había degenerado durante el Manierismo y que también veían en peligro por el naturalismo de Caravaggio, al que algunos apodaban «Anticristo del arte».
Los Carracci pusieron un énfasis especial en el dibujo lineal típicamente florentino, ejemplificado por Rafael y Andrea del Sarto, frente a los diseños sin boceto previo, aparentemente descuidados, de Caravaggio. Pero les interesó también la atención veneciana al uso del color rico y más y muy matizado, con efectos atmosféricos, especialmente las obras del pintor al óleo veneciano Tiziano, que Annibale y Agostino estudiaron durante sus viajes por toda Italia en 1580-81 a instancia del mayor de los Caracci Ludovico. Este eclecticismo se convertiría en el rasgo definitivo de los artistas del barroco Emiliano o escuela boloñesa, incluyendo a los seguidores más prominentes de los Carracci: Domenichino y Reni.
Exposición sucesiva
Tras su exhibición en el Prado, la muestra llegará al MNAC en julio, para finalizar su recorrido, en noviembre, en el Palazzo. Coincidirán en las tres sedes el cuadro del altar y las pinturas murales. Además, cada una de las tres contará con una selección específica de dibujos, estampas y libros que, por razones de conservación, no pueden exponerse durante todo el periodo de tiempo que implica una exposición en tres lugares consecutivos.