Pandemia y compras a distancia

Por Javier Pardo de Santayana

(Transporte por carretera)

Supongo que mi improbable lector será una persona de su tiempo y se estará habituando a hacer compras a distancia, costumbre que ha entrado muy fuerte en la sociedad española causando una revolución social.

Se trata, naturalmente, de un fenómeno que no podía dejar de producirse con el paso del tiempo puesto que existen situaciones en las que este procedimiento nos puede facilitar la vida o puede ser incluso el único que nos permita la circunstancia en que vivimos, y en todo caso es una opción más de compra que podemos escoger si nos parece conveniente. Pero el caso es que cuando surgió la famosa pandemia y nos obligó a recluirnos en nuestras propias casas este sistema se convertiría en una buena solución que nos vendría al pelo. Y no parece haber encontrado aún sus límites.

En efecto, este sistema novedoso permitirá comprar sin tope alguno de dimensiones o de tipo de productos, con lo que ha llegado a generar un poderoso flujo de chismes y artefactos que acabarán por llegar a nuestras casas como llegaban antes los envíos certificados por correo. Así que se montará un vasto tinglado de almacenes inmensos con todo muy en orden para seguir su pista, y nuestras calles se llenarán de motoristas cargados de paquetes. Y naturalmente esto dará lugar a muchos nuevos puestos de trabajo dedicados a poner en marcha este nuevo sistema de aprovisionamiento, complicado entre otras cosas porque además de tener que solucionar los problemas de la acumulación de un almacenaje muy complejo de bultos y paquetes variadísimos en cuanto a su tamaño y su naturaleza, tropezarán con la necesidad de transportarlos individualmente casa a casa con el problema añadido, según creo, de que una vez recibidos sean objeto de rechazo por quien los pidió y se les devuelva al almacén, pues  la frecuencia de los casos en que alguien se desdiga de su primer impulso y ordene la devolución de lo adquirido añade un elemento más de complejidad y confusión a este montaje, que es quizás excesivamente comprensivo en este caso, pero admitido según creo en su interés por conquistar adeptos.

Uno de los resultados más visibles del tejemaneje resultante será la multiplicación en nuestras carreteras de la presencia de grandes camiones de gran porte – cargados hasta los topes de paquetes muy diversos y con frecuencia desproporcionados – ocupando la pista de nuestras carreteras. Pero lo que es más importante: se encontrará disponible una considerable cantidad de nuevos puestos de trabajo que puede ser la aportación más importante a la par que interesante de este invento de la venta a distancia llamada “on line” en términos ingleses y que, si como se espera funcionara bien, podría afianzarse y no dejarnos nunca. Será, como sucede tantas veces, uno de esos inventos surgidos para vencer una dificultad sobrevenida más, que se consolida luego con su empleo para  acabar formando parte del entono.

Que éste bien pudiera ser el caso de la venta a distancia, nacida en un ambiente de obligada restricción de movimientos en los hogares y lugares de trabajo como algo totalmente nuevo por cuanto es en el fondo el resultado de la combinación de una pandemia y de una globalización que alcanzaría su cumbre al finalizar el pasado siglo XX; cuando tras la llamada Guerra Fría nuestro planeta dejó de estar partido en dos áreas distintas propiciando así cualquier contagio, que es lo que hizo extenderse la pandemia que todavía hoy nos aflige.

Tan rápido fue éste que resultó imparable y todavía estamos en sus manos. Intentemos sacarle algún provecho.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído