“El Mienmano”, de Antonio Burgos; “Teodoro García Egea, la caída del hombre que ha moldeado el PP con mano dura”, de Noa de la Torre; y “Sólo Ayuso puede cortar la cabeza de Pedro Sánchez”, de Daniel Rodríguez Herrera

(Viñeta de Ramón en El Norte de Castilla el pasado día 23)
EL MIENMANO
Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 23
No sé cómo en este lamentable e inexplicable fregado de tiros en los pies del PP, en el que nos podemos quedar sin candidatos y hasta sin partido, no se le ha ocurrido a nadie explicar que todo se debe a la institución del hermano. O sea, Mienmano. Institución españolísima donde las haya, que llena la cultura, de la pintura a la poesía, tan española como la Fiesta de los Toros, el pasodoble y el gazpacho, o eso tan nuestro de silbar y abuchear el himno nacional cuando suena al comienzo de un espectáculo deportivo, hecho que sólo ocurre en nuestra nación y sería impensable en cualquier otro país civilizado. El hermano como figura llena la cultura española, como digo: de los Hermanos Machado a los Hermanos Bécquer, pasando por los Hermanos Alvarez Quintero, los hermanos Rivera Ordóñez, las hermanas Campos, los hermanos Peralta. No hay campo de actividad patria pasado o presente donde no te encuentres a un hermano más famoso que el suyo, o viceversa. Hasta Franco tenía un hermano, aparte de un Cuñadísimo, que eso era ya dosis de caballo, doble ración.
Pero institución tan española como el hermano suele traer graves problemas a la Patria. No hablo ya de casos históricamente famosos como el de Alfonso Guerra, que hizo popular a su hermano, al ponerle un despacho para convidar a café a la gente, no sé si de cápsulas con máquina propia o encargándolo al bar de la esquina, eso tan nuestro de: «Niño, llégate por dos cafés». Juan Guerra hizo famosa en la edad contemporánea la institución españolísima de Mienmano, que poco menos que le costó la fulgurante carrera, el poder y la gloria. Y ahora, Mienmano vuelve a estar de actualidad, aunque, como señalo, nadie lo haya advertido. Es Tomás, el hermano de Isabel Díaz Ayuso. Ha ocurrido con el Mienmano de Ayuso lo que suele en estas ocasiones: que no sabemos de su existencia hasta que surge una bacalá, habitualmente relacionada con el tráfico de influencias o las comisiones, y no obreras preciosamente. Nadie sabía que Isabel Díaz Ayuso tenía un hermano. ¡Qué calladito se lo tenía! ¡Y qué hermano más listo, capaz de sacar leche de una alcuza y mascarillas de los chinos cuando nadie podía encontrarlas!
Los políticos, cuando llegan a un cargo público para el que han sido elegidos, suelen hacer por ley declaración de bienes. Pero hasta ahora no se les exige que hagan constar al hermano como uno de sus bienes más preciados, y a los hechos me remito. Los portales de transparencia debían traer a todos los hermanos de los políticos, para saber a qué atenernos, con sus oficios, profesiones y aficiones, sobre todo si es la de meter la mano en el cajón de Mienmano. Pero tengo otra solución mejor todavía. Que hagamos una enmienda constitucional, pero de verdad, no de las que se anuncian y no se llevan a cabo, para que todos los cargos públicos hayan de ser hijos únicos. Verán cómo así acabamos con la institución española del Mienmano y los males irreparables que suelen traer a los partidos.
Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2022/02/re022322.html
TEODORO GARCÍA EGEA, LA CAÍDA DEL HOMBRE QUE HA MOLDEADO EL PP CON MANO DURA
Artículo de Noa de la Torre publicado en El Mundo el pasado día 23
El ex secretario general del PP y hombre fuerte de Pablo Casado ha acumulado disputas y fracturas internas en los territorios donde ha tratado de hacer valer su criterio
«Tengo meridianamente claro dónde está mi sitio». Y su sitio, el de Isabel Díaz Ayuso, estaba en Madrid. Ella misma lo confirmaba, bajo la atenta mirada de Pablo Casado en la penúltima jornada de la Convención Nacional que el PP clausuró hace casi cinco meses en Valencia, antaño territorio fetiche para los populares y, aquel 2 de octubre, escenario de lo que se interpretó como una tregua entre ambos dirigentes por el control del partido en Madrid. Horas después, sin embargo, un dicharachero Teodoro García Egea amenizaba una cena del partido en la capital valenciana bromeando con que Madrid no era ni mucho menos España dentro de España. Es decir, riéndose sin complejos de la famosa cita de Ayuso.
«Ni Madrid es España ni España es Madrid», soltó entre carcajadas el ya ex número dos del PP y fiel escudero de Casado. En aquella cena, por cierto, Teodoro García Egea no tuvo reparos en criticar la excesiva cobertura mediática que recibía Ayuso en detrimento de su amigo.
Por aquel entonces, ya estaba claro que lo que había en marcha no era un simple desencuentro entre Casado y Ayuso, sino que ya se estaban sentando las bases de lo que amenazaba con derivar en guerra abierta. Así que un García Egea sin complejos, que en las distancias cortas es simpático y locuaz, ya dejaba entrever que Ayuso podría reinar en Madrid, pero que la realidad más allá de la M-30 era otra bien distinta, según analizó ante los presentes. Y ahí la lideresa no tendría, supuestamente, nada que hacer. Las cartas estaban sobre la mesa.
Aunque la Convención Nacional se cerró con imagen de unidad horas después, la estrategia de Génova en el conflicto con Díaz Ayuso la ha dinamitado. Quienes entonces apoyaron a Egea y a su jefe le han retiraron el respaldo. Aquel acto del PP se montó en Valencia para impulsar a Carlos Mazón, que avalado por Génova se acababa de estrenar en la presidencia del PP autonómico. Sin embargo, el dirigente alicantino, amigo personal de Egea, ha acabado alineándose con la tesis de Alberto Núñez Feijóo con un notable desgarro personal.
Las disputas se han sucedido en los territorios donde ha impuesto su criterio
La llegada de Mazón a la cúpula del PP de la Comunidad Valenciana dejó malherida a su antecesora, Isabel Bonig, que lamentó las formas del hasta hoy todopoderoso secretario general a la hora de moldear un partido a imagen y semejanza de Génova. Un estilo bronco, de mano dura. Sin ningún tipo de aversión al choque para lograr sus objetivos, según describen quienes le conocen, este murciano que saltó al foco mediático cuando convirtió a Casado en vencedor inesperado de las primarias del PP no se anda con rodeos. Las disputas y fracturas internas se han sucedido en los territorios donde García Egea ha tratado de hacer valer su criterio. E imponer a sus afines.
Ocurrió en el PP valenciano, donde Bonig cedió el testigo acusando a Génova de haberle mentido. Ocurrió también en Andalucía, donde sonado fue el encontronazo con la dirección de Juanma Moreno durante la celebración de los congresos provinciales. El de Sevilla, por ejemplo, acabó con el plante del presidente de la Junta el día de la clausura -a la que no faltó García Egea- tras consumarse la elección de la candidata favorita de Génova, Virginia Pérez. Hasta hubo denuncias de irregularidades.
En Castilla y Léon, el enfrentamiento fue a cara de perro con Alfonso Fernández Mañueco. El número dos del PP despidió al gerente del partido en el territorio y Mañueco decidió rescatarlo para su ejecutiva por designación personal suya.
Siempre pensó que «ni Madrid es España ni España es Madrid»
La división del PP catalán es otra de las heridas que aún supuran y que se imputan al secretario general del partido. García Egea no ha dudado en cargarse la relación de confianza que existía entre la dirección del PP catalán, con Alejandro Fernández al frente, y la de Génova. La intervención del número dos de Casado en la configuración del equipo de confianza de Fernández escuece todavía. Además, la designación de Josep Bou como líder del PP en Barcelona ha sido igualmente controvertida y discutida por buena parte del PP catalán.
Incluso a quienes apoyó y aupó en el partido le han dado la espalda
Así que los enemigos de Teo, como le conocen sus allegados, no son pocos. Quizá la más crítica sea Cayetana Álvarez de Toledo. La que fuera portavoz de los populares en el Congreso de los Diputados -y ahora enfrentada a Casado- arremetió duramente contra él en su libro Políticamente indeseable. En concreto, contra esa manera de ejercer el poder «despótica», «teocrática» o «teodocrática», por si a estas alturas quedaba alguna duda de quién era el receptor de sus dardos.
Ahora bien, si García Egea tuvo un momento para reivindicarse fue con la frustrada moción de censura en Murcia. Este ingeniero de telecomunicaciones y experto en robótica vio en riesgo su feudo, en el que empezó su carrera política antes de saltar al Congreso y trabar amistad con Casado.
Quién engañó a Pablo Casado
Sin embargo, la estrategia de PSOE y Ciudadanos para echar del poder al PP se vio frustrada gracias a los votos de tres tránsfugas que amarró García Egea. La paradoja llegó después, cuando Ayuso encontró aquí la excusa para romper con Ciudadanos y convocar el adelanto electoral que la catapultó hasta los 65 escaños en la Asamblea de Madrid.
Si Egea y Casado vieron entonces el inicio de un nuevo ciclo político ganador para el PP, el adelanto electoral que forzaron en Castilla y León terminó agravando su enfrentamiento con Ayuso. Al murciano, famoso por ganar un concurso de lanzamiento de hueso de aceituna, se le ha acabado atragantando Ayuso.
Artículo en: https://www.elmundo.es/espana/2022/02/22/62153cbafdddff12928b45ab.html
SÓLO AYUSO PUEDE CORTAR LA CABEZA DE PEDRO SÁNCHEZ
Artículo de Daniel Rodríguez Herrera publicado en Libertad Digital el pasado día 20
Fra-casado y Teo-crático sólo han logrado movilizar a los suyos una vez: este domingo, delante de la sede de Génova, exigiendo su dimisión. Escribía horas antes de la hecatombe que, al paso que iba, Casado lograría convertir al PP en tercera fuerza por detrás de Vox, y va el muy inútil y lo que hace es acelerar el paso. Seamos claros. Si el PP pusiera mañana a un suricato de presidente y un zorro rojo de secretario general, sus perspectivas electorales ya mejorarían, pues ambos son animales monos y que producen ternura y pertenecerían a unas especies que han demostrado una inteligencia infinitamente superior a las de Pablo Casado y Teodoro García Egea combinadas.
Llevan años demostrando su incapacidad de generar ilusión y buenos resultados electorales, pese a que España está dirigida por un Gobierno desastroso que ha liderado los resultados de muertes en Europa mientras conquistaban la cola en recuperación económica. ¿Cómo iban a hacerlo cuando su gran alternativa era pedir una Ley de Pandemias e insultar a los votantes de Vox, que es el único espacio por donde puede crecer ya el PP? Fracasado y Teocrático sólo han logrado movilizar a los suyos una vez: este domingo, delante de la sede de Génova, exigiendo su dimisión.
En Estados Unidos hablan de los «caminantes muertos» para referirse a los condenados que se dirigen al cadalso desde sus celdas. Dead men walking es la dirección del PP nacional desde que han aparecido las primeras encuestas anticipando ya el sorpasso de Vox y, como consecuencia inevitable, que los barones pidan sangre al ver peligrar sus sillones. El único servicio que podrían dar a su partido, si es que lo valoran en algo, sería dimitir y convocar de inmediato un congreso extraordinario para que el PP elija sucesor lo antes posible y pueda trabajar para hacer que el partido remonte a tiempo de sustituir a Pedro Sánchez, quien supongo que intentará adelantar las elecciones.
¿Y quién debería sustituirlos? Se está hablando mucho de Feijóo y Moreno Bonilla por ser personas que podrían convertirse en figuras de consenso que apacigüen las agitadas aguas del partido. Pero no hay tiempo para eso. No parece que ninguno de los dos pueda ser esa figura que en un tiempo récord sea capaz de concitar la ilusión del electorado y evitar que Vox les supere en las urnas. Porque, si lo hace, la implosión del PP va a dejar en pañales a la de UCD. Rajoy y Casado lo han dejado en la cáscara de la moderación, la gestión y el voto útil. Sin ideas propias, y con Vox siendo la alternativa de voto útil de la derecha, ya no sirven para nada. Y ya vemos los muchísimos apoyos que concitan los cadáveres centristas.
No hay nadie, ni dentro ni fuera del PP, que ignore quién es la única figura política en sus filas capaz de evitarlo. Esa a la que desprecian con que «su éxito en Madrid no es extrapolable a toda España», pero a la que recurren para dar mítines cuando necesitan rebañar hasta el último voto, porque saben de sobra que es un fenómeno nacional. Es la que consigue, sin mover un dedo, que sus fieles se concentren en Génova pidiendo las cabezas de quienes, inútiles, mediocres e ilusos, pretendían cercenar la suya. No digo que con Isabel Díaz Ayuso al frente el PP tenga garantizada su supervivencia y la Moncloa. Tan sólo que es la única que podría conseguirlo.
¿Cómo cree el PP que podrá ganar las elecciones, dirigir el país y, con el Gobierno y su correspondiente reparto de cargos, calmar el partido? ¿Con Feijóo y Moreno Bonilla, o con Isabel Díaz Ayuso y Cayetana Álvarez de Toledo? Ni yo, ni los votantes tenemos ninguna duda. Pero si los cabecillas del PP prefieren optar por conservar la paz del partido para así conservar sus cargos, acabarán sin cargos, sin paz y sin partido. Y entonces sí que será cierto eso de que sólo quedará Vox.