“Amnesia democrática”, de José María Aznar; “Sin alma, corazón, ni vida”, de Mayte Alcaraz; “Históricos del PSOE consideran «una tergiversación injusta y ajena a la verdad histórica» la ley de Memoria Democrática”, de Amanda Pérez Gómez; y “Podemos y el totalitarismo en la enseñanza”, de Nemesio Rodríguez Lois

(Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 13)
AMNESIA DEMOCRÁTICA
Artículo de José María Aznar publicado en El Mundo el pasado día 15
El pasado 12 de julio se cumplían 25 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de la banda terrorista ETA. Ese mismo día, en el Congreso de los Diputados tenía lugar el debate sobre el estado de la nación. Como es costumbre, lo abría el discurso del presidente del Gobierno. Noventa minutos leyendo noventa páginas sin una sola mención –ni una palabra– al recuerdo de una fecha indeleble en la memo ria de tantos españoles. Sin duda, un olvido histórico.
Al redactar estas líneas se espera que esta misma semana quede aprobado el proyecto de nueva Ley de Memoria Democrática por la mayoría que sostie ne al Gobierno. Más allá de consideraciones sobre los eventuales efectos jurídicos que la norma des pliegue, quiero tomar posición ante su alcance político e histórico. Podrá discutirse la efectividad de la mención en la Ley de Amnistía de 1977; lo innegable es su vo luntad de cuestionar la reconciliación nacional co mo piedra basal de la Transición y la pretensión de revisar los consensos que alumbraron el pacto cons titucional. La intención revisionista y difamatoria se hace evidente al aceptar la creación de una comi sión para investigar vulneraciones de derechos hu manos posteriores a la aprobación de la Constitu ción; acogiendo así una enmienda de Bildu según la cual «las consecuencias del franquismo se mantu vieron en el tiempo hasta 1983».
La mentira histórica de la perduración del franquis mo hasta 1983 es la mercancía averiada que el Gobier no compra a los legatarios del terror. El fulminante re tórico que municionó tantas balas –de las de verdad– entre los años 1978 y 1983 y hasta hace bien poco. En esos cinco años, ETA asesinó a más de 300 inocentes. Nunca cejó en su propósito de desestabilizar la democracia española calumniándola como disfraz de un su puesto franquismo vestigial. Ahora, la nueva ley con sagra esa alucinación como punto de encuentro del neosocialismo revisionista, el populismo podemita y los albaceas del terrorismo. Juntos programando desde el BOE una memoria oficial que se parece mucho al olvido inducido de nuestra mejor historia. Recordar la guerra y olvidar la reconciliación: a semejante mutilación histórica se nos invita. Con un agravante: hacerlo del brazo de quienes atacaron sin descanso la consolidación democrática en España. Esos que, como la portavoz bildutarra en el Congreso, editorializaban los argumentos de ETA en 1983, exaltando a «los gudaris de hoy»; los que, como el coordinador general de Bildu, todavía rechazan condenar la trayectoria criminal de ETA –no se abjura de la propia biografía–; o los que, como el actual responsable de estrategia de Sortu, prolongan la última jefatura etarra en la dirección de ese partido.
Puede que el presidente del Gobierno carezca de perspectiva hasta el punto de –engolfado en la arit mética de las votaciones parlamentarias– no haber calculado el saldo histórico de este disparate. Por que la nueva memoria conlleva una visión sobre la legitimación histórica de la democracia española in compatible con la vigente. Sumar a Bildu a la construcción de una legitimidad anterior a la Constitución es tanto como querer refundar nuestra demo cracia. Y, antes que eso, refundar el PSOE. Paradójicamente, esta memoria decretada olvida demasiadas cosas y pide el olvido de muchas más. Olvida la Declaración unánime del Congreso de los Diputados, el 20 de noviembre de 2002, condenan do «la represión de la dictadura franquista» y reconociendo los derechos de los exiliados. Olvida que desde el comienzo de la Transición hasta 2005 se dedicó un total de 16.356 millones de euros a resarcir los efectos económicos de la Guerra Civil en el bando republicano, mediante pensiones o indemnizaciones que habían alcanzado hasta esa fecha a un total de 574.000 personas; que todo esto lo reconocía en 2006 un informe del Gobierno socialista de entonces, concluyendo que la voluntad de las fuer zas políticas democráticas en procurar la reparación, había sido «inequívoca y constante desde la Transición hasta nuestros días». Olvida las iniciativas de reparación dictadas desde 1978 y con anterioridad a la primera Ley de 2007, numerosísimas, referidas al reconocimiento de militares republica nos, mutilados, cesión de bienes del patrimonio sindical incautado, indemnizaciones a presos, etcétera.
La construcción de la memoria histórica ha terminado siendo para la izquierda el recuerdo vívido de lo que no se ha vivido, un falso re cuerdo. La Transición no olvidó el pasado. El recuerdo de la guerra evitó tropezar por segunda vez en el mismo siglo. La Amnistía fue el olvido de los motivos para la venganza; no el olvido del pasado ni de las víctimas de la guerra. No hubo ni debe haber impedimento alguno para que los descendientes y familiares de los españoles asesina dos en los dos bandos recuperen los restos de sus deudos. Ni para que, en esa tarea, puedan contar con el apoyo eco nómico del Estado.
Esta ley, en la voluntad de sus promotores, no viene a reparar derechos conculcados. Viene a «reparar el pasa do», a reescribirlo tal y como debiera haber sucedido en su imaginario. En España no deberían abrirse fosas si es para hacer de ellas trincheras en vez de tumbas. Ni puede abo garse por hacer imprescriptibles los delitos de un franquismo estirado hasta 1983 mientras más de trescientos asesinatos terroristas se arrojan al olvido. Es un inconcebible retroceso democrático que por primera vez desde la Transición se contemple en un texto legal la valoración diversa de las vícti mas de la guerra civil según su bando.
Entre tantos olvidos de la memoria revisionista sobresale uno. Al recuerdo mutilado de la guerra le acompaña, como su sombra, un olvido espeso del significado histórico del terrorismo etarra. Pero na die debe olvidarlo: culminada la Transición, decretada la Amnistía y promulgada la Constitución, la única amenaza para la consolidación democrática fue, exclusivamente, ETA. Su campaña afectó con mucha mayor virulencia y durante más tiempo a la España democrática que a la dictadura. Por eso resulta imperdonable equiparar dos ban dos de españoles en guerra civil con una banda te rrorista en «guerra revolucionaria» –expresión autoindulgente– contra todos los españoles. No cabe barajar «contendientes» para hacer de los asesina dos por el terrorismo una variante más entre las víc timas de un «pasado violento» a quienes la nueva ley viniera a resarcir en montón.
En 1936 naufragó la concordia entre españoles. Entre 1936 y 1939 se dedicaron a matarse entre sí. En 1939 concluyó esa pugna de la forma que Julián Ma rías resumió en seis palabras: «los justamente vencidos; los injustamente vencedores». Desde entonces y hasta el año 1975 los vencedores quisieron asentar la convivencia política en su victoria. De 1975 a 1977 decidimos fraguar un cimiento mejor: la reconciliación, ratificada en la Amnistía de ese año. A partir de ese momento, la mención de ban dos resulta anacrónica para referirse a sucesos con temporáneos.
Los españoles tomaron España en sus manos y ratificaron en 1978 el pacto de su convivencia democrática en paz y libertad bajo la forma de una Monarquía parlamentaria. Desde entonces, no han tenido más que un enemigo contumaz: una banda terrorista que dejó tras sí el rastro de más de 800 víctimas. Asesinadas por la libertad de todos, no por ningún bando. Ellas, y no otras, y por tal razón, son las vícti mas referenciales de la democracia española.
Mientras un 60% de jóvenes españoles no sepa quién fue Miguel Ángel Blanco ni por qué murió, el intento de manipular la memoria colectiva dosificando recuerdo y olvido será una mixtificación singularmente ofensiva. Lo dije en Ermua y quiero reiterarlo aquí: urge un relevo en la dirección del Estado para que un nuevo Gobierno asuma el compromiso de garantizar la concordia entre españoles en una triple dimensión: devolviendo la historia a los historiadores; reparando lo que en justicia corresponda; y borrando, hasta la última coma, toda huella legislativa rubricada por los cómplices de quienes ensuciaron con sus crímenes las páginas de nuestro pasado más reciente.
Artículo en: https://www.elmundo.es/opinion/columnistas/2022/07/14/62d05736fc6c83df158b45c3.html
SIN ALMA, CORAZÓN, NI VIDA
Artículo de Mayte Alcaraz publicado en El Debate el pasado día 13
Sánchez acaba de decirnos que nos ha salvado la vida a base de estados de alarma. El alma y el corazón los va a poner a partir de ahora. Yolanda Díaz le ha marcado el camino: muchos besos a la gente, mucho oído a ras de suelo, mucho cariño como el que le dio ella ayer a Unai Sordo a las puertas del Congreso, y del alma se encargará el padre Ángel, que ayer esperaba solícito al presidente a su salida del hemiciclo para darle un tutorial exprés de cómo llegar a las entretelas de la gente. Cuando ya se te ha agotado Franco, cuando le has mentido hasta al médico, cuando lo que te quedaba de alma se la has entregado al diablo Otegi, cuando hay un gallego que te ha adelantado sin despeinarse, siempre queda acercarte a las entrañas del que no puede pagar los plazos de la lavadora vendiéndole que le vas a hacer la vida imposible a los ricos (es decir, el sinónimo sanchista de las eléctricas y los bancos). Y dicho y hecho: fue reciclar el disfraz de Robin Hood y Belarra, embarazada de feminismo y revolución, se dio el gusto de decir que ellos han reorientado el rumbo del Gobierno. Que se chinche La Sexta y Yolanda, a la que le costaba aplaudir ayer al desalmado Sánchez, quizá por el peso de Sumar vestidos en su perchero y ondas al agua.
Sánchez recuperó ayer a los añorados Panchos cuando nos cantaban «oye esta canción que lleva, alma, corazón y vida, esas tres cositas nada más te doy». Y fue escucharle el Íbex 35 y las Bolsas se dieron un castañazo de hasta el 8%. Ya sabíamos que de él dependía la bolsa (vacía) pero desde hoy tiene nuestra vida en sus manos, esas manos que igual firman tesis copiadas que suscriben indultos a delincuentes. Cuando pongamos gasolina mañana y el surtidor nos pida la bolsa o la vida, ya sabemos el teléfono que le tenemos que dar, el de nuestro señor Castejón, el todopoderoso pastor que lleva a las ovejas al despeñadero, silbando mientras culpa a Putin, a la ultraderecha y a los señores con puro, a todos, menos a los que se sientan en el Consejo de Administración de Prisa. Mal, muy mal tiene que estar, y no solo en las encuestas, para que haya desenterrado la Operación Campamento, un mantra apolillado de tiempos de cuando el buen alcalde de Madrid, Álvarez del Manzano, no peinaba canas.
Como poco, le reconozco un acierto al conferenciante de ayer: tener cabreado a Gabriel Rufián le sienta bien a este indepe devoto de los chuletones madrileños con salsa de cabrales. Ayer colgó la camiseta y se puso traje y corbata, para recordarle al mundo que en el matrimonio indisoluble entre Pedro Sánchez y su ego, entre Begoña y su fantasía de primera dama , entre sus felonías y su sonrisa perdonavidas, el padrino es él, el que tiene en su mano el colchón de La Moncloa y los chapuzones veraniegos en La Mareta es él, el que reparte miel y hiel cuando le plazca, es él.
El presidente dijo que no lanza balones fuera cuando le echa la culpa de los males de España hasta al empedrado, y fue decirlo y los españoles que le oían vieron volar balones a todos los tejados posibles, sobre todo a los de los «traficantes del miedo», a los «curanderos» (gallegos, para más señas); esa necrofilia debe tener una lectura freudiana, porque quien lo decía ha sacado cadáveres de sepulcros y ha escondido muertos en un palacio de hielo para no contarlos. Siete años sin celebrar debate del estado de la nación y llegó Sánchez para pedir que no se hable mal de España fuera, cuando él lo hace dentro: dice en Cataluña que España es una nación de naciones y en Ermua que Euskadi y España son dos países libres, interviene las instituciones y esconde al Rey para que no le haga sombra. Eso no es hablar mal de España; eso es aniquilarla.
Pero las calles, sostiene Sánchez, están llenas de vida y las mascarillas ya no tapan nuestras sonrisas. Es cierto. Los pobres no llevan tapabocas mientras hacen cola en Cáritas, ni las clases medias cuando venden el coche para pagar gasolina, ni los ricos en tanto esperan la próxima llamada del presidente para que vayan a hacerle la pelota a La Moncloa mientras James Rhodes aporrea el piano como Sánchez nuestro futuro.
Artículo en: https://www.eldebate.com/espana/20220712/alma-corazon-vida.html
HISTÓRICOS DEL PSOE CONSIDERAN «UNA TERGIVERSACIÓN INJUSTA Y AJENA A LA VERDAD HISTÓRICA» LA LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA
Artículo de Amanda Pérez Gómez publicado en El Mundo el pasado día 12
Denuncian el pacto alcanzado entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Bildu y piden retirar el proyecto de ley para «restaurar el necesario consenso. Diferentes personalidades históricas del PSOE como el ex presidente del Senado Juan José Laborda y el ex ministro de Sanidad y Defensa Julián García Vargas, han firmado el manifiesto de la Asociación para la defensa de los valores de la Transición, para condenar el proyecto de ley de Memoria Democrática. Acusan a Pedro Sánchez y a EH Bildu de vulnerar «la experiencia histórica de la Transición» y de quebrantar «la reconciliación que los españoles quisimos superar» y que «quedó plasmada en la Constitución de 1978».
Los firmantes consideran que se trata de una «expresión actualizada de quienes, precisamente en esa época, utilizaban la violencia terrorista como método sistemático de actuación» y critican que Bildu «aún no haya formulado una condena expresa de aquellos crímenes».
Tampoco aceptan que «el pacto constitucional sea objeto de una tergiversación injusta y ajena a la verdad histórica», que amplía el «período sospechoso hasta el 31 de diciembre de 1983». De esta forma «quedan incluidos los actos perpetrados por los GAL y el gobierno de Felipe González en la lucha contra ETA». Sospechan que esta ampliación de un año del primer proyecto de ley sea fruto de Bildu. La ley reconoce a las víctimas de torturas en la lucha contra el terrorismo hasta dicho año, equiparadas con las víctimas del franquismo. Mientras los abertzales, socios del Gobierno, continúan sin condenar los atentados y asesinatos en manos de etarras.
Por consiguiente, solicitan al presidente del Gobierno y a los grupos parlamentarios la retirada del proyecto legislativo «con el fin de restaurar el necesario consenso en la materia, pensando en el bien de nuestra convivencia y en el futuro de nuestra democracia».
En el texto denuncian medidas inconstitucionales, como es la vulneración de la Ley de Amnistía de 1977. «El Proyecto de Ley, en su Exposición de Motivos y en su artículo 2, parece desmerecer, sin tener suficientemente en cuenta principios jurídicos básicos, como son los de legalidad, seguridad jurídica, irretroactividad de normas no favorables, etc., que tienen por finalidad limitar o evitar la arbitrariedad y que están expresamente recogidos en el artículo 3 de nuestra Constitución».
La Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía, no puede ser derogada ya que se violaría el principio de irretroactividad, por el cual un delito no puede ser juzgado en base a leyes que en el momento de su comisión no estaban vigentes. Sin embargo, PSOE y Unidas Podemos, pretenden construir un puente «legal» que permita convertir a los crímenes cometidos durante la dictadura en imprescriptibles y no amnistiables.
Los firmantes comparten «el objetivo de reivindicar la memoria de tantas personas que sufrieron las consecuencias de la Guerra Civil y la represión posterior. Y contribuir a superar las secuelas de aquel conflicto y a promover la concordia y la convivencia». No obstante, condenan que se «pretenda establecer una verdad oficial».
Exigen al «Gobierno, a su Presidente, y a los responsables de los Grupos parlamentarios, el replanteamiento del Proyecto de Ley de Memoria Democrática, con el fin de restaurar el necesario consenso en esta materia, pensando en el bien de nuestra convivencia y en el futuro de nuestra democracia».
Varios políticos de la Transición pidieron parar la tramitación de la ley el pasado viernes en el seminario Por la concordia y en defensa de la Transición, organizado en el Congreso por la Fundación Transición Política Española, que apoya el manifiesto. Además de Felipe González, quien a pesar de no haberlo firmado, ha expresado públicamente su descontento con la ley.
Artículo en: https://www.elmundo.es/espana/2022/07/11/62cbfd79e4d4d8ed648b4581.html
PODEMOS Y EL TOTALITARISMO EN LA ENSEÑANZA
Artículo de Nemesio Rodríguez Lois publicado en Actuall el pasado día 10
Podemos considera que la educación concertada es subsidiaria de la pública aunque sea al revés y aunque la concertada sea un 40% más barata que la pública. Un dicho muy cierto que no admite réplica es aquel según el cual “la cabra tira para el monte”. Y vaya que es verdad puesto que existen elementos que forman parte del ADN que conforman el instinto y que se manifiestan en cuanto se presenta la primera oportunidad. Tal es el caso de PODEMOS quien, al formar alianza con el PSOE, acabaron ambos dando vida a la coalición social comunista que hoy en día rige los destinos de España. Una coalición que –al estar apoyada por los separatistas- cuenta con todas las posibilidades de agotar la legislatura, lo cual significa que (salvo sorpresas) habremos de padecer a esta pandilla de sujetos hasta fines de 2023, o sea más de año y medio.
La más reciente evidencia de que la cabra podemita tira para el monte se manifestó hace algunas semanas cuando UNIDAS PODEMOS hizo públicas sus intenciones de acabar con la escuela concertada en España ahogándola económicamente. Y para ello desea que se prohíban las aportaciones voluntarias de los padres de familia a los centros educativos. Asimismo propone la integración de las escuelas concertadas y privadas dentro de la red pública. Mucho nos tememos que algunos de quienes están leyendo este artículo no se percaten de las gravísimas consecuencias que puede ocasionar el que se asfixie económicamente a las escuelas concertadas y privadas y que, como resultado natural, acaben incorporándose a la red de escuelas públicas del Estado español. Si tal supuesto llegara a convertirse en realidad, ello significaría ni más ni menos que en España se impondría el totalitarismo en la enseñanza.
A partir de ese momento, tan sólo existiría un tipo de escuela, LA PUBLICA, la cual al estar dirigida por un gobierno social comunista, lo más natural es que aproveche la oportunidad para imponer un solo tipo de enseñanza; como ocurrió en la URSS, como ocurre en China, como ocurre en Cuba… De este modo, a los padres de familia se les coarta el derecho de elegir el tipo de educación que más les convenga para sus hijos. Y es que al existir variedad de oferta educativa, los paterfamilias tendrán oportunidad de elegir ya sea la escuela A, la escuela B o la escuela C.
En cambio si solamente existe un tipo de escuela, aunque existan los colegios A, B y C, con un mismo plan educativo, los padres no tendrán oportunidad de elegir. De este modo, el Estado se convertirá en el gran educador, impondrá los planes de estudio que le vengan en gana y a partir de ese momento se logrará que los egresados no sean seres pensantes sino más bien autómatas que no tuvieron la oportunidad de conocer un mundo mejor.
De este modo, se estará violando el derecho natural que supone la libertad que tienen los padres de escoger para sus hijos el tipo de educación que más se adapte tanto a su modo de pensar como a sus tradiciones familiares.
Que no se olvide que, al ser los hijos no solamente una prolongación material de sus padres sino también una prolongación espiritual, es de justicia que a los padres les corresponda el DEBER-DERECHO. De educarlos. Un derecho natural, repetimos, que no debe ser violado por nadie. Y en el momento en que el Estado viola el derecho natural que los padres tienen de educar a sus hijos, se pone al nivel de aquellos regímenes autócratas que desean que exista un modelo único de pensar, que el pueblo se transforme en masa y que –una vez masificado- puedan manipularlo con más facilidad.
Cuando los comunistas llegaron al poder en Rusia, China, Cuba o cualquier otro país de la antaño Cortina de Hierro, lo primero que hicieron fue clausurar las escuelas que ya existían para abrir otras en las cuales impusieron un modelo educativo marxista. Fue tal el rechazo a nivel mundial que hoy en día ya no clausuran las escuelas que les estorban; prefieren asfixiarlas económicamente para que sean ellas mismas las que cierren sus puertas y de ese modo le dejen el camino libre a los autócratas de la enseñanza.
Eso es lo que está ocurriendo actualmente en España promovido por PODEMOS. No hay duda: La cabra tira para el monte.
Artículo en: https://www.actuall.com/democracia/podemos-y-el-totalitarismo-en-la-ensenanza/