“Lola, «progresista», esposa de Garzón”, de Luis Ventoso; “La semana de la infamia”, de Antonio Burgos; y “El rapto del Constitucional por Sánchez y la estrategia de Abascal”, de Federico Jiménez Losantos

(Viñeta de Abel en El Mundo de Burgos)
LOLA, «PROGRESISTA», ESPOSA DE GARZÓN
Artículo de Luis Ventoso publicado en El Debate el pasado día 20
Dos ilustres cabezas cobradas en solo dos días, una tardía operación de blanqueamiento que no evitará el ocaso del sanchismo. Si usted acabase ante los tribunales, ¿quién preferiría que lo enjuiciase: un magistrado que lleva en la frente la pegatina de un partido, o uno que destaca más por su profesionalidad que por sus simpatías ideológicas?
Siempre me ha parecido pernicioso que en España tengamos tantos jueces y fiscales que aceptan identificarse como servidores ardorosos de unas siglas partidistas. Más que la propia ley, lo que parece importarles es la interpretación que conviene a su partido. Dolores Delgado, de 59 años, la hasta ahora fiscal general del Estado, suponía un paradigma de esa decantación partidaria, que mediatizaba todas sus decisiones. Lola, como se la conoce en el gremio, era desde siempre miembro de la Unión Progresista de Fiscales, cuyo nombre lo dice todo, y amiga especial de Baltasar Garzón (Balta para el gremio). Unas credenciales perfectas para que Sánchez la hiciese ministra de Justicia nada más llegar al poder. Cuando la relevó de esa cartera, en enero de 2020, al mes siguiente la promovió a fiscal general del Estado. El ocupante de ese puesto siempre ha sido próximo al poder de turno, ciertamente. Pero nunca se había llevado a cabo una maniobra tan zafia para colocar a un peón servil del presidente.
Lola nunca debió haber sido nombrada fiscal general. Al margen de que acababa de ser ministra del PSOE, la desacreditaba su sonada comilona de tres horas con el comisario-caco Villarejo y con Balta en el restaurante Rianxo en octubre de 2009. Allí, Villarejo alardeó de haber montado una red de prostitutas para sonsacar a políticos y empresarios, lo que con su chabacanería habitual denominó «información vaginal». A Lola, por entonces fiscal en la Audiencia Nacional, el relato de ese delito la hizo reír: «Éxito garantizado», secundó jocosa. En la misma comida, la fiscal contó que varios jueces y fiscales españoles mantuvieron relaciones con menores en un viaje oficial a Cartagena de Indias en el que ella participó. De nuevo a Lola no se le ocurrió reparar en el detalle de que eso constituye un delito. Excelentes antecedentes para promoverla a la cúspide de la Fiscalía.
Por si todo eso no bastase, también la hacía inadecuada para el cargo el hecho de ser primero pareja y luego esposa de Baltasar Garzón (expulsado por unanimidad de la carrera judicial, condenado a once años de inhabilitación y ahora dueño de un importante bufete de abogados). La fiscal superior y el abogado VIP del «progresismo» durmiendo juntos. Un conflicto de intereses evidente. Por último, Lola se ha distinguido por su favoritismo arbitrario en los nombramientos de la Fiscalía y por su hooliganismo progubernamental, que le valieron el reproche hasta de algunos fiscales de su cuerda ideológica.
Todo este desparrame lo montó Sánchez para convertir a la Fiscalía en una oficina más del PSOE. Ahora, tras dos años y medio en el cargo, Lola dimite invocando motivos de salud. Un día antes hizo lo propio Adriana Lastra y con idéntico pretexto: cuidarse. El crepúsculo del sanchismo empieza a evocar las súbitas caídas en desgracia en la URSS de Lavrenti Beria.
Sánchez, para quien todos los que lo rodean son solo palancas de usar y tirar, comienza a dejar caer los fardos más cantosos de su equipaje. La situación demoscópica está muy achuchada. Hasta el infatigable pseoísta Tezanos coloca a Feijóo por delante. Urge blanquear la fachada para tratar de remontar. Toca elegir a gente más capaz, o al menos menos choni y menos burda, que sepa manipular con más finura. Es un esfuerzo baladí. Imposible maquillar el sanchismo para llegar más guapo a las elecciones cuando el problema es el propio Sánchez. Con el historial que lleva a cuestas, y con la losa de la inflación, no remontaría ni aunque pusiese a Edward Coke en lugar de la imposible Lola y a Pericles donde estaba la flojísima Adriana.
Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20220720/lola-progresista-esposa-garzon.html
LA SEMANA DE LA INFAMIA
Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 17
Con la de días que hay en cinco lustros, ¿no encontraron mejor fecha para culminar la ceremonia de la infamia que el aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco por los terroristas de la ETA? Por mucho que lo busquemos, no encontramos lo que fue el Espíritu de Ermua, España entera en pie con la ETA, y sí hemos hallado una serie de actos en los que los que pactan con los asesinos del concejal del PP glorificaban de boquilla a quien dio su vida por las libertades. Y pensar que a Miguel Ángel Blanco lo asesinaron por no acceder el Gobierno al acercamiento de los presos vascos, cuando ya estamos hartos de ver los recibimientos que como a héroes se les hace a esos criminales en sus pueblos, puestos en libertad.
Han pasado demasiadas cosas esta semana como para que no nos avergoncemos del Gobierno que se ha perpetuado tras el debate del Estado de la Nación, concediendo todo lo que pedían sus socios de moción de censura. El Gobierno está en lo económico en manos de esa parte podemita del ejecutivo que quiere destruir los cimientos de la democracia por la que tantos dieron su vida. No es sólo entregar a los bilduetarras la mal llamada Memoria Democrática, que ni es memoria ni es democrática, para que se reescriba la Historia a la conveniencia de los verdugos, olvidando a las víctimas. Sí, los escolares no saben qué fueron los años de plomo de la ETA, los asesinatos, el destierro forzado de los amenazados y extorsionados: todo eso ha sido borrado de la enseñanza. Pero Sánchez sí lo sabe, de ahí la ignominia de que con tal de aferrarse al poder y de conseguir esos otros cuatro años que esperaba Otegi ha culminado esta semana de concesiones y dádivas a todos los enemigos de la Constitución, de la Transición, de la unidad de España y, por descontado, del Espíritu de Ermua, sin olvidar el indulto a los golpistas catalanes.
Ha sido una semana en que el Gobierno y el Congreso de los Diputados se han alejado de los problemas reales de la gente, que no se explica cómo permanecen en el poder. ¿Quién manda en la Moncloa? ¿Sánchez o los que lo mantienen en ella? En esta semana de la infamia hemos visto que la respuesta quizá sea la segunda cuestión. Los demagógicos impuestos a las eléctricas y a la Banca no van a remediar los problemas reales de la inflación, de la subida de precios, de la depreciación de los sueldos, de que un día nos quedemos sin gas. El debate ha ido por un lado y los problemas reales de la gente, por otro. Han cedido en todo lo que pedían, sin pensar en que ese dinero tendrá que salir de la que mencionaban como la «clase media trabajadora». Que es la que está sufriendo todo aquello de lo que se culpa a Rusia, a la pandemia, y por descontado a Feijóo y a Rajoy. Hubo momentos en el debate del estado de la nación que parecía que iban de ajuste de cuentas a la oposición del PP, que cada vez se aparece más como alternativa del poder, tras lo ocurrido en Galicia, en Castilla y León, en Madrid, en Andalucía. Me recordaba todo a Serrano Súñer: «Rusia es culpable». Sánchez, evidentemente, que cuando habla sube el pan y baja el Ibex, no tiene la culpa de nada de esta ruina que tenemos encima y en la que tan ignominiosamente a gusto se siente, en manos de los socios que lo mantienen.
Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2022/07/re071722.html
EL RAPTO DEL CONSTITUCIONAL POR SÁNCHEZ Y LA ESTRATEGIA DE ABASCAL
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 18
Aunque la Ley de Memoria etarra haya ocupado el primer plano de la indignación nacional, mucho más grave es el asalto definitivo al Tribunal Constitucional por Pedro Sánchez, con la doble intención de facilitar los referéndums de independencia que reclaman sus socios separatistas y de impedir la derogación de sus leyes ideológicas por un gobierno de Derecha. Se trata de crear no sólo un campo de minas en la calle sino un conflicto de legitimidades que paralice la acción de un Gobierno con mayoría absoluta, que es lo que según las encuestas tendría la alianza de Feijóo y Abascal.
El fracaso rajoyano de la «Brigada Aranzadi»
Así las cosas, que así de graves son, fue interesantísima la entrevista con el líder de Vox este viernes en esRadio, donde explicó sus ideas para superar los obstáculos que va a encontrar cualquier gobierno PP-Vox, sobre todo si es del género reglamentista o simplemente miedica, a lo Rajoy. El arma de Soraya frente al reto separatista fue la llamada Brigada Aranzadi, que ante un golpe de Estado presentaba un incidente de resolución, de recurso o de cualquier otra fórmula garantista, como si los golpes de Estado se dieran para respetar cuidadosamente las leyes y los tribunales.
La soberbia de esos leguleyos cobardones les impedía reconocer que a veces no basta con el Derecho, sino con la fuerza del Estado, respaldada por la Ley, para afrontar peligros realmente graves. En el caso catalán, mortales. Rajoy dejó pasar la ocasión de destruir las bases golpistas para veinte años, por esa mezcla de cobardía y dejadez que otros llaman astucia. Feijóo no va a tener siquiera esa oportunidad. El asalto al Constitucional ha desmochado la torre encargada de defender a la Nación desde sus leyes, porque Pumpido y su cuadrilla vienen, y de eso no debería dudar nadie, a destruir desde dentro lo que deberían defender. Vienen a prevaricar con todo el descaro del mundo. Vienen a ofrecerle a Sánchez la III República.
El dueño de la soberanía nacional
La tesis de Abascal es que, ante el boscaje legal acumulado por este Gobierno, y el que añadirá en el año largo que le queda a Sánchez, hay que recurrir al demos, es decir, al dueño de la soberanía nacional, a la piedra angular de toda democracia, que sólo puede ser el pueblo español. El mecanismo, perfectamente constitucional, es el referéndum, y con él se puede hacer frente al boicot permanente que sin duda hará al Gobierno el Tribunal Prostitucional de Sánchez. Es el momento también de recordar que Casado y Teodoro dejaron entrar a un juez podemita y otra socialista, inclinando definitivamente el terreno para la llegada de Conde Pumpido. Supongo que redondear el sueldo de Teodoro poniéndole al frente de la comisión de Viabilidad, como ha hecho el PP, será para ver si se estrella. Desde luego, al Constitucional y al Tribunal de Cuentas los han estrellado.
No son ideas de Vox, sino una necesidad nacional
Conviene insistir en que las ideas de Abascal, que me parecen no sólo sólidas sino muy probablemente necesarias, no son sólo de partido. No sólo sirven a Vox. Incluso un PP con mayoría absoluta debería reforzarla al máximo y tendría que recurrir a fórmulas poco habituales para gobernar. La del referéndum tiene la enorme ventaja de que no hay tribunal que se atreva a ir contra lo decidido por la nación en referéndum. Y si lo hiciera, el paso siguiente sería reformar la Constitución, procesarlos y mandarlos al guano. La traición de Sánchez y la cobardía del PP nos han traído hasta aquí. Lo que plantea Abascal es una forma de salir de esta ratonera, aparentemente legal, pero, en realidad, contraria a la Constitución, en la letra y el espíritu. Habrá otras, sin duda. La derecha tiene la obligación de explorarlas todas.