“La jugada de Sánchez: investidura fallida de Feijóo y dos meses para cerrar un acuerdo con Junts”, de Juanma Romero; “Intelectuales defensores de la Constitución piden que el PP y el PSOE abran un proceso de diálogo para la investidura”, de Olga R. Sanmartín; y “Hacia el suicidio de la Nación”, de Ignacio Sánchez Cámara

(Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 22)
LA JUGADA DE SÁNCHEZ: INVESTIDURA FALLIDA DE FEIJÓO Y DOS MESES PARA CERRAR UN ACUERDO CON JUNTS
Artículo de Juanma Romero publicado en El Independiente el pasado día 22
Llega la hora del Rey. Él es quien tiene que decidir a quién designa como candidato a la investidura. A Alberto Núñez Feijóo, el ganador de las elecciones del 23 de julio, aunque sin opciones de alcanzar la Moncloa, o a Pedro Sánchez, el segundo más votado pero el único que, por ahora, puede tejer un acuerdo a muchas bandas que le permita revalidar su cargo de presidente del Gobierno. Pero en las últimas horas el camino se ha simplificado parcialmente para el jefe del Estado, porque el líder socialista promete no «darse codazos» con su oponente para ir antes a la investidura. Ni entrar en una «competición» con él. Esto es, Sánchez deja vía libre a Feijóo para que se someta él primero al escrutinio del Congreso. También para que se certifique por tercera vez su «fracaso». Pero al acudir antes a la Cámara, será él —aunque no solo— el que fije el calendario, ya que desde la primera votación fallida de investidura se empezará a poner el contador en marcha y quedarán dos meses únicamente para poder conformar un nuevo Gobierno. De lo contrario, España caminará a unas segundas generales, que como pronto tendrían lugar el domingo 17 de diciembre.
La ronda de consultas de Felipe VI —la novena en sus nueve años de reinado— arrancó este lunes y finaliza este martes por la tarde tras su entrevista, en estos dos días, con siete líderes políticos: los de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Coalición Canaria (CC), PNV, Sumar —los cuatro que primero desfilaron por la Zarzuela—, Vox, PSOE y PP —los tres con los que se rematan los contactos—.
Después, la presidenta del Congreso, la socialista Francina Armengol, será llamada de nuevo por el monarca y a ella le trasladará en primer lugar su decisión. A quién postula como candidato, aunque también cabría la alternativa de que dejase esperar unas semanas más a la vista de que ningún aspirante, ni Feijóo ni Sánchez, tienen amarrados los apoyos que hagan viable una investidura. Pero si propone a uno de los dos, Armengol, como presidenta del Congreso, tiene la potestad de convocar el pleno de investidura. Esa es también la vía que tiene el PSOE para controlar los tiempos. La de la presidencia de la Cámara baja, que conquistó el pasado jueves por 178 votos, dos por encima de la mayoría absoluta, gracias al pacto tejido con Sumar y con las formaciones nacionalistas e independentistas (PNV, EH Bildu, BNG, ERC y Junts per Catalunya).
Los socialistas han ido reajustando su posición en las últimas semanas respecto a una hipotética investidura fallida de Feijóo. Primero defendieron que el líder del PP debía acudir primero al examen parlamentario para que se visibilizase su incapacidad de ahormar una mayoría que le haga presidente. Pero en la última semana se percibió un pequeño viraje. Lanzaron el mensaje de que era mejor que no lo intentara para que así no comenzara la cuenta atrás hacia los nuevos comicios y poder gestionar ellos mismos los tiempos. El presidente en funciones, de hecho, acusó a Feijóo el pasado miércoles, en la reunión con su nuevo grupo parlamentario, de «presionar» al Rey para que le postule. Y este domingo, el titular de la Presidencia, Félix Bolaños, negociador jefe y mano derecha del líder socialista, calificaba de «pérdida de tiempo» el empeño del jefe de los conservadores en acudir al debate en la Cámara baja.
Pero este lunes, justo cuando daba comienzo la ronda de consultas de Felipe VI, Ferraz cambiaba el tono ostensiblemente. Volvía a su tesis inicial: que el presidente de los populares se estrelle, que siga cociéndose a fuego lento. «No estamos en una competición con el PP para ver quién va primero a la investidura —incidían fuentes de la sede federal del partido—. Lo que decida el jefe del Estado siempre estará bien. No vamos a darnos codazos con Feijóo. Si él necesita de un tercer tropiezo para darse cuenta de la realidad que le rodea, no seremos nosotros los que le quitemos esa idea. Tuvo el 23-J, la constitución de la Mesa del Congreso… parece que necesita más información, y si tiene que ser una investidura fake, allá él». «Lo que diga el Rey: si Feijóo quiere hacer el ridículo, que lo haga», abunda otro alto mando del círculo más estrecho del presidente en funciones.
Es decir, que el PSOE busca de nuevo la visualización, en el teatro de la Cámara baja, de una nueva derrota de Feijóo, tras las generales de hace un mes y la conformación del órgano rector del Congreso, el pasado jueves, en la que la candidata del PP a la presidencia, Cuca Gamarra, solo obtuvo 139 apoyos. Los de su formación y los de los diputados de UPN y CC. Punto. Ninguno más. Y fue así porque Génova, conocido a primera hora de ese pasado 17 de agosto el acuerdo del PSOE y Junts que aupó a Armengol, decidió no ceder ningún puesto en la Mesa a Vox, su socio de ultraderecha con el que ya gobierna en cuatro comunidades autónomas (Valencia, Aragón, Extremadura y, desde el año pasado, Castilla y León), en los consells de Baleares y en decenas de ayuntamientos de todo el país.
Los socialistas, por tanto, anhelan esa muestra del «fracaso» de Feijóo, pero también miran con buenos ojos que sea él el que encienda el cronómetro. Si el líder del PP recibe el encargo del Rey, es probable que la sesión de investidura comience el próximo martes, de manera que la primera votación tenga lugar al día siguiente, miércoles 30 de agosto. A partir de esa primera votación fallida correrán los plazos: habrá solo dos meses para que la Cámara elija al presidente del Gobierno. Si para el 30 de octubre no lo ha hecho, se disolverán las Cortes Generales de inmediato y el martes 31 de octubre se publicaría el real decreto de convocatoria de nuevas elecciones, que se celebrarían 47 días después —no 54, al tratarse de una repetición de los comicios—, el domingo 17 de diciembre. A septiembre no sería conveniente llevar esa votación no exitosa porque supondría que las generales llegaran en plenas navidades.
En la Moncloa y en Ferraz insisten en que no resulta problemático para Sánchez que desde la próxima semana esté ya activo el contador de dos meses, y que ese estrecho margen no tiene por qué jugar en contra de las negociaciones con los partidos, especialmente con Junts. «A veces es mejor menos tiempo. Mira la moción de censura», advierte un ministro, que recuerda cómo en 2018 se tejió la elección de Sánchez como presidente en menos de una semana.
La propia Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de Sumar, la última en pasar este lunes por la Zarzuela, reconocía que es mejor contar con un deadline, una fecha tope, porque eso estimula a los que se tienen que sentar a la mesa. «Sin lugar a dudas, cuando tenemos una limitación de tiempos, hay que negociar con prontitud. En política, el tiempo cronológico no va paralelo al tiempo político. Las horas se multiplican, los días se triplican… Si se pone el reloj en marcha, sabemos cuáles son los tiempos para la repetición electoral», señalaba la también ministra de Trabajo a los periodistas en el Congreso al término de su entrevista con Felipe VI.
INTELECTUALES DEFENSORES DE LA CONSTITUCIÓN PIDEN QUE EL PP Y EL PSOE ABRAN UN PROCESO DE DIÁLOGO PARA LA INVESTIDURA
Artículo de Olga R. Sanmartín publicado en El Mundo el pasado día 22
Instan a los dos grandes partidos a «recuperar la cordialidad» para que el Gobierno no dependa de un prófugo. Miles de profesores, intelectuales, empresarios, economistas, ingenieros y juristas defensores del constitucionalismo han firmado un manifiesto difundido este lunes, en el inicio de la ronda de consultas del Rey a los partidos, en el que piden al PP y al PSOE que «recuperen la cordialidad política» y abran un proceso de diálogo de cara a la investidura para evitar que la gobernabilidad de España dependa de «opciones extremas o independentistas».
La carta, apenas cuatro párrafos redactados por la plataforma Consenso y Regeneración, insta a los dos partidos mayoritarios a «entablar un diálogo encaminado a forjar acuerdos de gobierno o de legislatura, donde la diversidad ideológica y el pluralismo no sean obstáculo para entenderse y para pactar políticas fundamentales en interés de todos los españoles y de nuestra propia democracia».
El empresario Joaquín Villanueva, coordinador de la plataforma, explica a EL MUNDO que hay dos motivos que explican este manifiesto. El primero es «no ser un país vergonzoso y hacer el ridículo, porque que se forme gobierno en España con un prófugo de la Justicia [Carles Puigdemont] que la propia España reclama es una enorme contradicción».
«¿Qué van a pensar los jueces belgas que tienen que decidir sobre la extradición de este prófugo cuando vean que es el que decide el Gobierno de España?», se pregunta Villanueva, que apunta a un segundo motivo: «España necesita, además, un acuerdo para sacar adelante reformas como la de la educación o la de las pensiones, que sólo se pueden hacer con el concurso de los dos grandes partidos».
«ROMPER EL ACUERDO CONSTITUCIONAL»
Entre los firmantes del manifiesto se encuentran personalidades de distintas sensibilidades políticas, desde los fundadores de Ciudadanos Francesc de Carreras y Félix Ovejero a socialistas como el ex eurodiputado Pedro Bofill o el ex ministro de Defensa Eduardo Serra. Hay también personas vinculados al PP, como la arquitecta Paloma Sobrini o el ex presidente de Sociedad Civil Catalana Fernando Sánchez Costa.
La carta la suscriben también la presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe, Ana Losada; el coordinador de Foro de Profesores, Carlos Conde, y el presidente de Impulso Ciudadano, José Domingo, que defiende que «España no se merece un gobierno condicionado por aquellos que quieren romper el acuerdo constitucional» y plantea que «a grandes males (la política de bloques), grandes remedios (los acuerdos estructurales entre los partidos constitucionales)».
Además, han firmado el manifiesto los catedráticos Pablo de Lora, Teresa Freixes, Francisco Sosa Wagner, José María Oller y Benito Arruñada; los editores Miguel Aguilar y Miriam Tey; el diplomático y columnista de EL MUNDO Juan Claudio de Ramón; el escritor José María Marco; los empresarios Jaime Carvajal,Joaquín Tamames, Joaquín Güell, José Rosiñol, Alejandro Rodríguez-Carmona o Luis Camilleri; los economistas Fernando Baldellou y Javier Santacruz y los abogados Juan Luis Sánchez de Muniain y Alfonso Ruiz de Assin, entre otros.
«QUE SE SIENTEN Y NEGOCIEN»
Se trata del cuarto manifiesto que Consenso y Regeneración difunde para pedir el consenso de los dos grandes partidos. En anteriores ocasiones han enviado sus propuestas a los grupos parlamentarios del Congreso. Este lo han puesto en conocimiento del PP y del PSOE, con la esperanza de que «se sienten y negocien». «No entramos en cómo deben hacerlo. Pueden llegar a un acuerdo para que uno sea presidente y otro sea vicepresidente o que se repartan la legislatura dos años cada uno o que se abstengan en la investidura del otro. Cualquier combinación será mucho mejor a que el PSOE forme gobierno con un prófugo», dice Villanueva.
Es consciente de que «el manifiesto no va a servir para nada», porque ni el PSOE ni el PP quieren facilitar la investidura del partido contrario, pero, aun así, considera que «alguien tiene que decir que esto es una locura». Sobre todo porque el bipartidismo «ha crecido en votos y escaños» mientras que «los partidos que representan opciones extremas o independentistas han reducido notablemente» sus apoyos en las urnas. «Por ello», argumenta el manifiesto, «resultaría contradictorio que la gobernabilidad de España termine dependiendo de estos últimos».
«Debemos dejar atrás las tendencias del pasado ciclo político que han incrementado la polarización, han dado lugar a bloqueos políticos y han deteriorado nuestra democracia sometiéndola a un acentuado estrés institucional. Asimismo, no pueden seguir demorándose determinadas reformas y políticas de Estado que exigen consensos transversales», sostienen los firmantes, convencidos de que «es mucho más lo que nos reúne a los españoles que lo que nos separa».
«En el momento actual, el debate es entre democracia liberal y populismos. Los españoles necesitamos un Gobierno que se comprometa a cumplir y hacer cumplir la ley y comience una tarea de reconstrucción de la convivencia que es muy necesaria. Tras las últimas elecciones, la única forma de conseguir este objetivo es un acuerdo entre los dos partidos mayoritarios. La alternativa supone excluir de facto a casi la mitad de los electores», recalca Rafael Arenas, catedrático de Derecho Internacional de la Universidad Autónoma de Barcelona y otro de los firmantes.
Artículo en: https://www.elmundo.es/espana/2023/08/21/64e3484ce9cf4a6b748b4585.html
HACIA EL SUICIDIO DE LA NACIÓN
Artículo de Ignacio Sánchez Cámara publicado en El Debate el pasado día 20
El nacionalismo se ha vuelto progresista. Quizá sea el PNV el partido con representación parlamentaria al que mejor le cuadraría el calificativo de reaccionario.
Con la elección de presidenta del Congreso comienza el camino hacia el suicidio de la Nación. El sistema parlamentario permite que no gobierne el partido más votado, pero no la exclusión y marginación de once millones de ciudadanos. En una democracia no hay apestados. Hay partidos que respetan la Constitución y otros que no lo hacen, partidos legales y, en su caso, ilegales.
Caminamos hacia un Gobierno peor aún que el actual, apoyado no sólo por separatistas, exterroristas y golpistas sino también por un partido presidido por un prófugo de la Justicia. El socialgolpismo. La ofensa al Rey es una ofensa al Estado y a la Constitución. La mayoría de los partidos que van a apoyar al futuro Gobierno se han negado a entrevistarse con el jefe del Estado. Cabe suponer que Pedro Sánchez podrá explicar el hecho al Monarca y, sobre todo, por qué piensa apoyarse en ellos y a cambio de qué. La Corona no puede colaborar en la destrucción de España.
Y encima la monserga del «progreso». El arte del análisis político se ha convertido en algo extremadamente simple: progresistas y fascistas. Nada más sencillo. Y un Gobierno de progreso tiene que excluir a los fascistas, pero puede incluir a esos apóstoles del progreso que son el PNV y Junts. El nacionalismo se ha vuelto progresista. Quizá sea el PNV el partido con representación parlamentaria al que mejor le cuadraría el calificativo de reaccionario. Por lo demás, parece decidido a continuar su paso decidido hacia la hegemonía de Bildu en el nacionalismo vasco. Por muy nacionalista que uno sea, alguien de derechas no puede apoyar un Gobierno con comunistas y sustentado por Bildu.
La pregunta es por qué quienes quieren destruir a España y su Constitución prefieren a Sánchez. La respuesta no puede ser más sencilla. El presidente del Gobierno tiene el deber de comunicar a la Nación las concesiones que hará para obtener el apoyo parlamentario necesario. Seguramente no lo hará, pero lo iremos viendo. Ya se habla de amnistía y autodeterminación. Pero existe un pequeño problema. Un referéndum de autodeterminación es contrario a la Constitución, pero no bastaría con su reforma. Sería necesario destruirla, ya que ella se fundamenta en la unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. La Constitución no establece la unidad nacional; la presupone y se fundamenta en ella. Hay Constitución porque hay Nación y no al revés. En este sentido, la última esperanza residiría en el Tribunal Constitucional, pero ha quedado bajo el control absoluto del Gobierno y decidirá la constitucionalidad de cualquier decisión del Ejecutivo. En España no existe división de poderes, sino un único poder y varias funciones. Todo el poder para el pueblo. Nada más progresista. La libertad política se nos escapa. Ni siquiera nos es arrebatada. Claro que ya sabíamos que la pasión de los tiempos democráticos no es la libertad, sino la igualdad. El arte de conservar el poder se reduce a un único principio: amar la igualdad o hacérselo creer así a los ciudadanos. Con la Nación perdemos también la libertad. Dirán que gobiernan en beneficio del pueblo y contra los poderosos, pero omitirán muy cuidadosamente que los poderosos son ellos.
Un gobierno de socialistas y comunistas, apoyado por Bildu, PNV, ERC, Junts y el BNG sólo puede ser una vía hacia el suicidio de España. Todos ellos han apoyado a la nueva presidenta del Congreso, al fin y al cabo, una de los suyos. ¿Qué es lo que une a tan estrafalaria amalgama? Con la nación, se extinguen la Constitución, la libertad y la concordia. Es la hora del crepúsculo de España, pero pensemos que también hay un crepúsculo matutino.
Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20230820/hacia-suicidio-nacion_134733.html