“Siete alegrías y siete tristezas en la jura de la Princesa”, de Ramón Pérez-Maura; “El ‘número 3’ del PSOE, Santos Cerdán, se reúne con Carles Puigdemont en Bruselas para cerrar la investidura”, de Raúl Piña; “Moncloa se entretiene ya en quinielas de ministros”, de Carmen Morodo; y “Adiós socialdemocracia”, de Mariano Guindal
(Viñeta de Caín en La Razón el pasado día 1)
SIETE ALEGRÍAS Y SIETE TRISTEZAS EN LA JURA DE LA PRINCESA
Artículo de Ramón Pérez-Maura publicado en El Debate el pasado día 1
Quizá lo peor de todo fue que Sánchez, en el discurso en el Palacio Real, prometiera a la Princesa que puede contar con «la lealtad, respeto y afecto» del Gobierno. Dado el valor de las promesas de Sánchez, esto pinta fatal.
Las alegrías
- La firmeza del tono de voz de la Princesa de Asturias en su juramento, incluso superior al de su padre hace 37 años. Algo más dubitativa en su discurso en el Palacio Real, pero aun así, mejor que su progenitor. Se ve que tiene capacidad de liderazgo.
- La alegría del Rey por la magnitud del aplauso de los diputados, que en un momento me generó la impresión de que el Monarca se emocionó, con las lágrimas a punto de verter en sus ojos. El legítimo orgullo del Rey de España en la jura de su heredera es o debería ser causa de alegría para todos los españoles. Aunque sólo lo es para los españoles de bien.
- Una cierta pompa y circunstancia que cada vez se ven menos y que en conjunto demuestran que la Monarquía sigue teniendo un gran arraigo al que, con inteligencia, se puede sacar mucho partido.
- En contra de lo que debería ser normal, me alegré de la ausencia de los que quieren romper España y van a respaldar el nuevo Gobierno de la nación. Permitió la presencia de más senadores que volvieron atronadora la ovación a la Princesa tras su jura.
- Me alegró mucho ver que el personal de la Casa del Rey y hasta tres antiguos jefes de la Casa saludaron a la Familia Real con los preceptivos cabezazos que hoy en día te dicen que ya no son bienvenidos. Supongo que, si lo hace el propio jefe de Su Casa, Jaime Alfonsín, no será para amargarles un día tan relevante.
- Me gustaron mucho las referencias del Rey a Miguel Herrero de Miñón y Miguel Roca, los dos padres de la Constitución vivos y presentes.
- Y me alegró mucho el comunicado de Bildu, ERC y BNG contra el acto de ayer, porque demuestra el valor de lo que se vivió y la reivindicación de la Constitución que representa. Porque lo de ayer fue mucho más un acto de exaltación constitucional que de reivindicación monárquica, aunque ésta vaya hoy intrínsecamente unida a la Constitución.
Las tristezas
- La impresentable actuación de la presidente del Congreso, Francina Armengol. Empezando por no hacer en su discurso ni una referencia a la historia de España. Siguiendo por no mentar ni una vez a la Monarquía, que tengo la impresión de que algo tenía que ver con lo que allí se celebraba. Y podríamos alargar la lista.
- Las prisas de Armengol por cercenar la ovación de la casi unanimidad de los diputados y senadores presentes. Cuando los miembros del banco azul dejaron de aplaudir, Armengol se apresuró a cortar la ovación.
- En lugar de emplear la ceremonia para reivindicar la Corona –nunca mentada– Armengol la empleó para reivindicar sus propias políticas, empleando las lenguas cooficiales en diferentes regiones, pero no en toda España. Es cierto que los diputados y senadores del PP, PSOE, y Vox elegidos en Cataluña, Galicia y Vasconia son tan vascos, gallegos y catalanes como los independentistas que no asistieron. Ninguno de estos asistentes se hubiera quejado de que no se emplearan esos idiomas. Pero Armengol sólo reivindicaba su propio sectarismo.
- En la plaza de las Cortes se distanció mucho al público de la puerta del Congreso. Viendo las imágenes en televisión me acordaba de la ceremonia de hace 37 años. El público llenaba entonces la acera de enfrente y Simoneta Gómez-Acebo y Borbón, prima hermana del Príncipe que juraba la Constitución, asistía sentada en lo que parecía lo alto de una cabina de teléfonos, pero que me dicen que era un cajón metálico alto que probablemente albergaba una instalación eléctrica. Frente a eso, lo de ayer parecía algo frío.
- Al almuerzo del Palacio Real asistieron 150 personas. La mesa imperial de gala de las cenas de Estado puede sentar hasta 146 personas según los veteranos de protocolo. ¿De verdad era imprescindible invitar a cuatro personas más para que no se pudiera recrear el ambiente de las grandes cenas? Se logró que en el comedor del Palacio Real se reprodujese el ambiente de un salón de bodas y banquetes. Quizá era el objetivo.
- Lamenté mucho, muchísimo, que el Rey no hiciera ni una mínima referencia al padre político de todo esto: S.M. el Rey Juan Carlos. Y creo que no se dan cuenta de cuántos españoles lamentamos su ausencia ayer de los actos institucionales. Máxime con la ausencia voluntaria de quienes más deseaban atacarlo.
- Pero quizá lo peor de todo fue que Sánchez, en el discurso en el Palacio Real tras la Orden de Carlos III a Doña Leonor, prometiera a la Princesa que puede contar con «la lealtad, respeto y afecto» del Gobierno. Dado lo que siempre ocurre con las promesas de Sánchez, esto pinta fatal. Es para echaros a temblar, Alteza.
Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20231101/siete-alegrias-siete-tristezas-jura-princesa_150443.html
EL ‘NÚMERO 3’ DEL PSOE, SANTOS CERDÁN, SE REÚNE CON CARLES PUIGDEMONT EN BRUSELAS PARA CERRAR LA INVESTIDURA
Artículo de Raúl Piña publicado en El Mundo el pasado día 31
Los socialistas, que se desmarcaron de Díaz cuando se reunió, rehabilitan ahora al prófugo de la Justicia, lo que trasluce que el pacto es inminente. Un paso más. La evidencia de que la amnistía es ya algo cerrado. Negro sobre blanco a falta de que se publique la letra pequeña. Y, por tanto, también la investidura de Pedro Sánchez. El sábado fue el abrazo del líder del PSOE al perdón a los implicados en el procés. Apenas 48 horas después, la rehabilitación al prófugo Carlos Puigdemont. Visita a Bruselas y reunión. Ya no es un enviado o el escudo de que es la vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz. Es el PSOE el que ya se sienta con el ex presidente catalán. Las pantallas se suceden. Los pasos se entrelazan. La amnistía y la investidura son cuestión de horas. La Moncloa quiere que sea realidad la semana del 6 al 10 de noviembre, con una posible votación que elija a Sánchez el miércoles 8.
El PSOE legitima y restituye públicamente -ya lo era en las sombras- como interlocutor al ex presidente de Cataluña que impulsó las leyes de desconexión, realizó una declaración unilateral de independencia efímera y se fugó. El secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, número tres de la formación, se ha reunido este lunes con Puigdemont en las dependencias que los diputados de Junts per Catalunya/Lliures per Europa tienen en el Parlamento Europeo. Una legitimación del político refugiado en Bruselas como ya rehabilitó Sánchez a Oriol Junqueras como interlocutor con una llamada telefónica horas antes de reunirse con el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián.
A la reunión han acudido también el secretario general de Junts, Jordi Turull, la presidenta del grupo del PSOE en el Parlamento Europeo, Iratxe García-Pérez, y el jefe de la delegación socialista en el Parlamento Europeo, Javier Moreno. La foto, incómoda para el PSOE, se ha producido a sólo unas horas de que tenga lugar en el Congreso el acto histórico de la jura de la Constitución de la princesa Leonor.
La instantánea trasluce también que las dos partes no están ya en disposición de echarse para atrás. Unos, porque van a Bruselas a buscar los 7 votos de un partido que lidera un prófugo de la Justicia; otros porque aceptan retratarse negociando con los representantes de un Estado al que no reconocen y contra el que arremeten. Un paso sin retorno.
La cita ha tenido lugar en una instancia en la que Puigdemont ha recibido a otros políticos como el presidente de Cataluña, Pere Aragonés. Aunque en las fotos que ha enviado el PSOE no se aprecia, la sala está presidida por una imagen grande en la que una chica enarbola, jaleada por el resto, una de las urnas que sirvió para celebrar el referéndum ilegal del 1-O. En septiembre, el Parlamento Europeo decidió retirar esta imagen de una exposición instalada en su sede de Bruselas.
VERSIÓN PACTADA Y «BUENA DIRECCIÓN»
Tanto el PSOE como Junts han enviado sendos comunicados pactados, cada partido el suyo -no hay de momento documento con el logo de ambos- en los que sostienen que que ha habido «buen ambiente» en el encuentro y que han «constatado que dichas negociaciones avanzan en la buena dirección». Se han emplazado a «seguir hablando en los próximos días».
En las últimas semanas se han sucedido las reuniones entre los negociadores del PSOE y los de Junts. En España, pero también en otros lugares. Siempre fuera del radar. De incógnito. Desplazándose en metro para pasar desapercibidos. Mucha cautela y precaución. Hacer ahora pública la cita con Puigdemont anticipa que el pacto es ya una realidad, tanto para la amnistía como para la investidura.
Desde Junts aseguraron que la foto con Puigdemont no era una línea roja, pero no era visto con malos ojos. En el PSOE, ni siquiera Pedro Sánchez descartaba hablar con el prófugo de la Justicia. Ni se confirmó ni se desmintió que hubiera a haber reunión, que se enviara a alguien. Lo que hizo el líder socialista fue blindarse para no ser él quien tuviera que hacerse la foto. Él se reuniría con los grupos parlamentarios en el Congreso. Eso dejaba fuera de la ecuación a Oriol Junqueras, Arnaldo Otegi y Carles Puigdemont. El desgaste de esa foto lo asumía su equipo, el partido, en concreto, uno de los negociadores: Santos Cerdán.
El PSOE no se pronunciaba pero sí lo hizo el pasado 11 de octubre Jaume Asens, uno de los negociadores de Sumar, en una entrevista en TV3, donde ya anticipó esta cita: «Yo creo que sí. Creo que veremos a Santos Cerdán, el secretario general del PSOE, desplazándose al Parlamento Europeo cuando termine todo, no antes».
El secretario de Organización es uno de los negociadores que ha mantenido interlocución con Junts junto a Félix Bolaños, ministro de la Presidencia. También es una de las personas que interlocuta con el PNV y, sobre todo, con Bildu. De hecho acompañó a Sánchez en las reuniones que se celebraron en el Congreso con Junts y Bildu. Es un hombre de la confianza de Sánchez, que controla el aparato del partido. Su elección obedece a esa pretensión de proteger a Sánchez y tratar de lanzar la imagen de que es una cosa de partido, no del Gobierno. Como la número dos del partido es María Jesús Montero, que también es ministra de Hacienda, Cerdán era la persona de más rango del partido que podía enviar el PSOE.
Cuando Díaz se reunió a principios de septiembre con Puigdemont, La Moncloa escenificó un distanciamiento con la vicepresidenta segunda, desmarcándose y dejando ese encuentro en su esfera y la de Sumar. Fuentes gubernamentales, no obstante, han venido explicando desde entonces que todos los movimientos de Díaz eran conocidos en el complejo presidencial y se actuaba de manera coordinada.
Artículo en: https://www.elmundo.es/espana/2023/10/30/653fe890e85ecefa7d8b45c3.html
MONCLOA SE ENTRETIENE YA EN QUINIELAS DE MINISTROS
Artículo de Carmen Morodo publicado La Razón en el pasado día 29
Los colaboradores de Sánchez derrochan optimismo y presumen de su capacidad de llevarse a su terreno a Carles Puigdemont. Si todo lo que estamos viendo estos días es impostura, el arte de interpretación en el entorno del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, roza la candidatura al Oscar. Cuando la sensación que dan los socios es que todo anda todavía descolocado y que sobre la mesa de negociación hay debates espinosos que comprometen seriamente a las siglas socialistas, en Moncloa, sin embargo, cuentan que ya andan haciendo quinielas con los futuros ministros del nuevo Gobierno de coalición.
Moncloa ha vaciado de contenido al PSOE, hasta el punto de marcarse sin ningún bochorno la «sobrada» de hacer una interpretación personalista también de los estatutos del partido para convertir en mero trámite la cláusula que obliga a someter a refrendo de la militancia los acuerdos alcanzados con otras formaciones: preguntarán si les parece bien que Sánchez negocie su investidura, no por el contenido de lo que se está negociando con Puigdemont y compañía.
Ni el Comité Federal ni las voces críticas ni la militancia preocupan los más mínimo en el entorno del presidente en funciones. Empoderados desde los despachos de Moncloa, no dudan tampoco en saltarse el trámite de cerrar los acuerdos con Junts, ERC y PNV antes de ponerse a especular sobre los cambios que habrá en el nuevo Gabinete de Sánchez. Lo de vender la piel del oso antes de cazarlo, pero, en este caso, lo que venden ya son las carteras ministeriales.
Aquellos que susurran al presidente auguran que habrá cambios importantes, que Sánchez no está satisfecho con la experiencia de la última remodelación gubernamental, cuando se rodeó de alcaldesas que eran desconocidas cuando llegaron al Consejo de Ministros y que hoy siguen siendo nombres ignotos para la mayoría de los españoles. En ese sentido, hablan de revolución, en la que cambiarán los ejes, pero, sobre todo, en la que no habrá representación de la cuota de Podemos. En las guerras dentro de la izquierda, el presidente en funciones se ufana de haber vencido a su adversario, Pablo Iglesias, hasta el punto de arrinconarle en un terreno cercano a la humillación. Sin poder, sin partido y sin foco mediático, sentencian en su órbita de confianza.
Moncloa es una fuente que desborda optimismo. Vende acuerdo, y vende un acuerdo que supondría, de cumplirse lo que dicen, hacer que el independentismo se meta un gol en propia puerta. La narrativa de Moncloa se sostiene en la idea de que Puigdemont mantendrá «su representación teatral», cuando en realidad está atrapado por su miedo a entrar en la cárcel. Por tanto, «aceptará que no aparezca la palabra amnistía, aceptará que esta no se apruebe antes de que se vote la investidura, aceptará que en la exposición de motivos no se entre en dinámicas complicadas sobre la calificación del 1-O que pongan en peligro el trámite de la revisión de los recursos que llegarán al Tribunal Constitucional», y aceptará también que la exigencia de reconocimiento de la realidad nacional de Cataluña se diluya por la misma vía con la que tragó ERC, es decir, en el «entretenimiento» de la «mesa de diálogo» bilateral.
En realidad, de lo que están presumiendo en el entorno de Sánchez es de su capacidad de engaño, aunque ellos lo presentan en términos mucho más honrosos porque de lo que hablan es de la potencialidad que tiene el líder socialista cuando se sienta a negociar, sea quien sea su interlocutor.
La imagen de un Puigdemont que vende a los siete diputados de Junts solo para evitar la cárcel choca con la versión que se da desde el otro lado de la negociación, pero, si tiene razón Moncloa –dice que el texto de acuerdo se conocerá en breve–, se podrá juzgar en cuestión de días sobre los hechos, y no sobre las palabras (en cuanto pase la jura de la Constitución de la Princesa de Asturias del próximo martes).
El relato sobre lo que se le viene encima a Sánchez está tan edulcorado por sus colaboradores más próximos que casi anima a pensar que el presidente en funciones está siendo capaz, como si fuera una especie de superhéroe, de tender a la vez una trampa a Puigdemont, a Junqueras, a Díaz, a Urkullu y a Otegi, de la que solo él puede sacar una ventaja aseada. «Sánchez es tan hábil como para ganarse a sus interlocutores y a la opinión pública. Y sorteará de manera íntegra una nueva Legislatura en una situación de minoría precaria», vaticinan sus gurús estratégicos.
En ERC, donde le conocen bien después de estos años como socios, se mueven con desconfianza y alguno hasta se malicia que el engaño puede llevar a que la negociación termine en la convocatoria de elecciones: están tan habituados a ver los cambios de guion del presidente que le consideran capaz de, una vez llegado hasta aquí, con la amnistía prácticamente cerrada, se lance en el último instante a las urnas bajo el estandarte de su «integridad». Lo cierto es que Moncloa da al oso por cazado, pero el oso todavía dice que se siente en medio de la ofensiva de ataque.
Artículo en: https://www.larazon.es/espana/moncloa-entretiene-quinielas-ministros_20231029653d556732dc7500014c3501.html
ADIÓS SOCIALDEMOCRACIA
Artículo de Mariano Guindal publicado en La Vanguardia el pasado día 29
Cada vez está más extendida la impresión en el mundo económico y político que Pedro Sánchez al frente del partido socialista ha abandonado la socialdemocracia. Sus decisiones cada vez se parecen más al nacional-populismo que predica el fundador de Podemos, Pablo Iglesias Turrión, que al planteamiento defendido hace más de un siglo por Pablo Iglesias Posse, el fundador del PSOE.
El Gobierno de coalición progresista parece estar inspirado en el kirchnerismo argentino de Cristina Fernández. Sánchez ha impuesto un fuerte liderazgo, ha anulado la crítica interna y la democracia representativa. El líder se apoya directamente en las bases suprimiendo la opinión de los mandos intermedios.
El poder adquisitivo de la clase media trabajadora ha disminuido
Hace unos días pregunté al líder histórico de los socialistas españoles, Felipe González, sobre esta cuestión. Me respondió que es una dinámica que no solo está sufriendo el PSOE sino toda la izquierda en Occidente. En su opinión, los partidos socialdemócratas han dejado de poner el foco en el reparto de la riqueza y en la desigualdad social: “Lo han sustituido por una dinámica de ampliación de derechos sociales a nuevos colectivos, lo cual está bien, pero siempre que no sea el núcleo central del socialismo”.
González puso un ejemplo fácil de comprobar. El PIB per cápita de los españoles apenas ha mejorado desde 2007. La riqueza es la misma que había hace 16 años, pero la distribución es diferente, dado que se han agrandado las desigualdades.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, anunció a bombo y platillo una subida de impuestos a los ricos. Pues bien, se han recaudado 600 millones de euros. Por el contrario, con la decisión de no deflactar la tarifa del IRPF –restar el impacto de la inflación en los impuestos– a las rentas inferiores a 40.000 euros le ha permitido recaudar 34.000 millones, provenientes de las clases medias. Esto le ha venido muy bien a Hacienda. Pero la realidad es que el poder adquisitivo de la clase media trabajadora ha disminuido fuertemente en los últimos años: “Esto no es repartir la riqueza ni disminuir las desigualdades”.
Dicho de otra manera, la forma de gobernar de Sánchez no es socialdemócrata. Tampoco lo es la falta de oportunidades para los jóvenes, ni el hecho de no respetar el libre mercado ni la igualdad de oportunidades.
Además, los partidos socialdemócratas se han caracterizado desde la Segunda Guerra Mundial por repartir la riqueza que generaba el aumento de productividad derivado de la revolución industrial o tecnológica entre el Estado, los trabajadores y las empresas. Para conseguirlo, resulta absolutamente necesario afrontar reformas para adaptarnos a la transformación social y económica que nos impone la transformación digital. Pero este proceso reformista que caracterizó los primeros gobiernos de Felipe González ha quedado totalmente parado por la fuerte confrontación que se está impulsando desde la dirección de los partidos.