Actualidad de Mateo Hernández, el escultor de Béjar

Por José María Arévalo

(Museo Mateo Hernández de Béjar)

Veo, por un artículo de La Gaceta Regional, que vuelve a estar de actualidad Mateo Hernández, el escultor de Béjar que tuvo gran éxito a comienzos del siglo pasado, con motivo de una discusión sobre el posible traslado de obras suyas a Madrid, que está preocupando a los bejaranos en relación con el futuro del museo del famoso escultor en su ciudad natal. “El museo Reina Sofía propone al Consistorio cambiar esculturas por pinturas y otras obras. El equipo de Gobierno espera una reunión con responsables del centro para aclarar la situación”.

“El posible traslado -decía La Gaceta hace unos días- de obras del escultor bejarano Mateo Hernández desde el centro museístico dedicado en su ciudad natal, Béjar, hasta Madrid ha provocado cierta preocupación por la pérdida de fondos artísticos de gran valor. Fue a mediados de julio cuando el entonces alcalde, Luis Francisco Martín y el concejal de Museos, Kevin Blázquez, se reunieron con el director del museo Reina Sofía, Manuel Segade, para fomentar el intercambio de obras del escultor bejarano Mateo Hernández.” Veamos lo que ha pasado y después aprovecharemos para recoger algo de la biografía del escultor bejarano.

(Obras de Mateo Hernández)

Martín explicó el pasado día 10 de septiembre que la visita del director del museo a mediados del julio se celebró porque el Reina Sofía quiere impulsar la obra de Mateo Hernández para una sala con más esculturas que acompañen a «La Bañista», depositada en Madrid. Además, detalló que pidió un listado de las obras que estarían mejor en la capital y así lo hicieron los técnicos del museo. A mayores, afirmó que el traslado afectaría a una docena de esculturas a cambio de 17 obras existentes en Madrid junto con pinturas y bocetos en una propuesta que apoya para restar importancia a la alerta generada por ese posible traslado de obras.

Será la puntilla para nuestro museo

Por su parte, Purificación Pozo, portavoz de Vox, recordó que el escultor bejarano donó toda sus obras al Estado español y no a su ciudad natal y que el Ayuntamiento se dejó quitar «La Bañista» en la legislatura 2007 – 2011 con el mismo argumento que defienden los responsables del Reina Sofía en la actualidad. «No estuve de acuerdo en ese momento y protesté y ahora tampoco estoy de acuerdo, desde luego. Se llevarán las mejores y será la puntilla para nuestro museo», afirmó.

En cuanto al equipo de Gobierno, su portavoz, Luis Hernández, confirmó ayer que el Consistorio dispone de información sobre una petición para trasladar una serie de piezas en Béjar al museo Reina Sofía. A cambio, Hernández afirmó que la ciudad recibiría una serie de pinturas y dibujos junto con otra colección de esculturas. Ante esta situación, el equipo de Gobierno permanece a la espera de una reunión con los responsables del museo Reina Sofía para aclarar ese intercambio.

 

(Busto de la bailarina gitana María D’Albaïcin, obra de Mateo Hernández, de 1923)

«Queremos conocer con detalle cuáles serían las piezas que quedarían en depósito en Béjar y evitar la pérdida de valor de nuestro museo», aseguró ayer el portavoz de PSOE y Tú Aportas en el gobierno municipal. La reunión tendrá lugar en las próximas semanas para tratar la situación creada con el legado del escultor bejarano.

Un museo con medio centenar de obras

Mateo Hernández nació en Béjar un 21 de septiembre de 1884 y murió con 65 años en la localidad francesa de Meudon, el 25 de noviembre de 1949. Su legado fue donado al Estado Español y Béjar inauguró en el año 1980 el museo dedicado a la memoria del escultor sobre el solar de la antigua iglesia de San Gil, en la plaza de Nicomedes Martín Mateos. El museo mostraba al público unas cincuenta esculturas del escultor bejarano que fueron extraídas en diciembre de 2023 para acoger la rehabilitación del edificio propuesta por el entonces equipo de Gobierno socialista.

Para ello, Béjar recibió una subvención del Gobierno central de un total de 355.303 euros mientras que el Ayuntamiento aportaría 96.000 euros para completar los 451.000 euros del presupuesto final. Fue en 2023 cuando el Ayuntamiento de Béjar presentó al Gobierno central un proyecto para rehabilitar el edificio para acabar con las humedades, sustituir las carpinterías, instalar un nuevo sistema de calefacción y de aislamientos térmicos, implantar una nueva cubierta con placas solares junto con una nueva distribución interna de los espacios expositivos y un nuevo sistema de musealización sensorial.

Las obras comenzaron en enero de 2024 y año y medio después, están aún pendientes de ser entregadas al Ayuntamiento de Béjar, si bien el plazo inicial de entrega acabó hace un año.

Vida y obra de Mateo Hernández

Tomamos los datos de Wikipedia, que le dedica un amplio artículo. Mateo Hernández Sánchez (Béjar, 1884-Meudon, 1949) fue un escultor español, reconocido fuera de España, fundamentalmente en Francia, gracias a su manejo de la «talla directa». Nació en la localidad salmantina de Béjar el 21 de septiembre de 1884, en el seno de una familia de canteros, por lo que estuvo desde niño en contacto directo con la piedra.

Tras un tormentoso matrimonio con Petra Téllez se traslada a Salamanca en 1906, donde consigue, probablemente por la intervención de Miguel de Unamuno, una beca de la Diputación de Salamanca para estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes. En el curso académico 1906-1907 se matricula en la asignatura de Dibujo y Modelaje del antiguo. No se matriculó en el curso siguiente pero permanece en Madrid, ya que el 30 de abril de 1908, al inaugurarse la Exposición Nacional de Bellas Artes, Mateo Hernández en Sección de Escultura expone un autorretrato y tres retratos, teniendo su domicilio en la calle de los Estudios, núm.10.

(Iguana, obra de 1924 en madera, talla directa)

Regresa a Salamanca donde permanece hasta finales de 1909 o primeros de 1910 que marcha a París. A su llegada a la capital de Francia, sin saber francés, se pierde. No sabía que hacer. Encuentra trabajo en una obra, y como tallaba bien la piedra, comenzó a ganar para vivir. Cuando Mateo Hernández marcha a París, en su pequeño equipaje lleva una carta de Miguel de Unamuno para Rubén Darío, al cual visita en la calle Herschel y en 1912 le hizo un busto en yeso por lo barato de la materia prima. El 15 de mayo de 1912, Mateo Hernández tropieza con una joven francesa de dieciocho años, Fernande Carton Millet, diez años menor que él. Ella era una estudiante de magisterio, él un bohemio, mejor dicho un hombre solitario que consagra toda su vida a la creación del arte. Mateo y Fernande, desde aquel día, no volvieron a separarse hasta la muerte del escultor, salvo un paréntesis de catorce meses, que el picapedrero bejarano volvió a Salamanca.

Etapa parisina

En París entra en contacto con la bohemia y comienza a trabajar la talla directa en bloques de piedra. Su tema preferido son los animales, dada su especial psicología para su trato con ellos y también dadas sus dificultades económicas para conseguir otros modelos.

En 1920 en el Salón de Otoño de París consigue llamar la atención con varias de sus obras. Su Pantera es vendida al barón de Rothschild por 60 000 francos —un precio desorbitado para la época—, lo que le abre la puerta de la fama y el reconocimiento. Comienza así un período en el que el artista va a poder trabajar con mayor desahogo económico y confianza. A finales de 1923 adquiere un bloque de diorita de dos metros de largo y durante más de dos años trabaja sobre una de sus obras más conocidas, La pantera de Java, después llamada Pantera Kerrigan, que se encuentra actualmente en el Metropolitan de New York aunque no expuesta al público. La obra se expondrá en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París del año 1925. Con ella consigue el Gran Premio de Escultura y su consolidación como escultor.

En torno a los años de la Exposición Internacional de 1925, realiza extraordinarias esculturas de arte animalista como La grulla coronada, expuesta en el Museo de Béjar o El águila real (esquisto), o bustos: Eugenio Pérez de Tudela y Miguel Ángel Asturias.

Poco o nada conocido en España, en 1927 la Sociedad de Amigos del Arte organiza una exposición de obras de Mateo Hernández, que se celebra del 15 de enero al 6 de febrero. Mateo envió a Madrid 37 obras, entre ellas la famosa Pantera de Java. La infanta Isabel inaugura la exposición a las once de la mañana y por tarde, en privado, la visita el rey Alfonso XIII, como así también lo hicieron en días sucesivos la reina Victoria y otros miembros de la familia real. A la entrada, que era gratuita, se repartía, también gratuitamente, el catálogo de la Exposición prologado por Antonio Méndez Casal.

Artista consagrado

Desde el año 1928, en que se instala en Meudon, hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, transcurren unos años caracterizados por su consagración definitiva como escultor. En la extensa finca de Meudon, el escultor va a realizar las obras de mayor tamaño, la escultura monumental que durante años había estado soñando.

El Museo de Artes Decorativas le dedica una exposición, entre febrero y marzo del año 28, que supone el reconocimiento oficial a su obra, que se verá sancionado con la concesión en 1930, por el presidente de la República Francesa, de la Legión de Honor. La exposición, que raramente se dedicaba a un artista no nacido en Francia, lograba unir gran variedad de obras. El catálogo lo prologó René-Jean, crítico de arte que siguió su obra desde sus primeras exposiciones. Años más tarde, con la exposición realizada en Nueva York, su obra adquiere resonancia universal.

En la II Guerra Mundial la actividad artística se vuelva a paralizar. Van transcurriendo los años y su salud empieza a resentirse. En contra del dictamen de los médicos, sigue trabajando en obras que requieren gran esfuerzo, como Osa y osezno que presentará en la exposición realizada en Otoño de 1949 recibiendo el Premio de Honor.

El 25 de noviembre de 1949 fallece en Meudon. Será enterrado en medio del más completo silencio institucional. Debido a su republicanismo manifiesto y su escaso catolicismo, el traslado de sus restos a España  y su posterior entierro en Béjar estuvieron rodeados de retrasos y silencios oficiales, frente a la expectación y el orgullo de su pueblo natal.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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